miércoles, diciembre 15, 2010

Declaración de Cancún- La Vía Campesina *

Más vale un no acuerdo que un mal acuerdo:

Las miles de soluciones están en manos de los pueblos

Foro Global por la Vida, y la Justicia Social y Ambiental

4 al 10 de diciembre de 2010

Los miembros de La Vía Campesina de más de 30 países de todo el mundo juntamos nuestras miles de luchas en Cancún para exigir a la Cumbre sobre Cambio Climático (COP 16), justicia ambiental y respeto a la Madre Tierra, para denunciar los ambiciosos intentos de los gobiernos, principalmente del Norte, de comercializar todos los elementos esenciales de la vida en beneficio de las corporaciones trasnacionales y para dar a conocer las miles de soluciones para enfriar el planeta y para frenar la devastación ambiental que hoy amenaza muy seriamente a la humanidad.

Tomando como principal espacio de movilización el Foro Alternativo Global por la Vida, la Justicia Social y Ambiental, nosotras y nosotros celebramos talleres, asambleas, reuniones con nuestros aliados y una acción global que llamamos los miles de Cancún y que repercutió por todo el planeta y hasta en las mismas salas del Moon Palace de la COP 16. Esta acción del 7 de diciembre, tuvo como expresión de nuestra lucha una marcha de miles de miembros de La Vía Campesina acompañados por los indígenas Mayas de la península mexicana y nuestros miles de aliados de organizaciones nacionales e internacionales.

La movilización hacia Cancún inició desde el 28 de noviembre con tres caravanas que partieron desde San Luis Potosí, Guadalajara y Acapulco, que recorrieron los territorios más simbólicos de la devastación ambiental pero además de las resistencias y las luchas de las comunidades afectadas. El esfuerzo de las caravanas fue un trabajo conjunto con la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, el Movimiento de Liberación Nacional, el Sindicato Mexicano de Electricistas y cientos de pueblos y personas que nos abrieron las puertas de su generosidad y solidaridad. El 30 de noviembre arribamos con nuestras caravanas a la Ciudad de México, celebramos un Foro Internacional y una marcha acompañados de miles de personas y cientos de organizaciones que también luchan por la justicia social y ambiental.

En nuestra jornada hacia Cancún, otras caravanas, una de Chiapas, otra de Oaxaca y una de Guatemala, después de muchísimas horas de viaje, se unieron en Mérida para celebrar una ceremonia en Chichen Itza y finalmente llegar a Cancún el 3 de diciembre para instalar nuestro campamento por la Vida y la Justicia Social y Ambiental. Al día siguiente, 4 de diciembre, abrimos nuestro foro y así dimos inicio a nuestra lucha en Cancún.

¿Por qué llegamos a Cancún?

Los actuales modelos de consumo producción y comercio han causado una destrucción medio ambiental de la cual los pueblos indígenas, campesinos y campesinas somos las principales víctimas. Así que nuestra movilización hacia Cancún y en Cancún es para decirle a los pueblos del mundo que necesitamos un cambio de paradigma de desarrollo y economía.

Hay que trascender el pensamiento antropocéntrico. Hay que reconstituir la cosmovisión de nuestros pueblos, que se basa en el pensamiento holístico de la relación con el cosmos, la madre tierra, el aire, el agua y todos los seres vivientes. El ser humano no es dueño de la naturaleza, si no que es parte de todo lo que tiene vida.

Ante esta necesidad de reconstituir el sistema, el clima, la madre tierra, denunciamos

1. Que los gobiernos continúan indiferentes ante el calentamiento del planeta y en vez de debatir sobre los cambios de políticas necesarias para enfriarlo, debaten sobre el negocio financiero especulativo, la nueva economía verde y la privatización de los bienes comunes.

2. Las falsas y peligrosas soluciones que el sistema capitalista neoliberal implementa como la iniciativa REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación y degradación); el MDL (Mecanismo de Desarrollo Limpio), la geoingeniería, representan comercialización de los bienes naturales, compra de permisos para contaminar o créditos de carbono, con la promesa de no talar bosques y plantaciones en el Sur.

3. La imposición de la agricultura industrial a través de la implementación de productos transgénicos y acaparamiento de tierras que atentan contra la Soberanía Alimentaria.

4. La energía nuclear, que es muy peligrosa y de ninguna manera es una verdadera solución.

5. Al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional, a la Organización Mundial de Comercio por facilitar la intervención de las grandes transnacionales en nuestros países.

6. Los impactos que ocasionan los tratados de libre comercio con los países del Norte y la Unión Europea, que no son más que acuerdos comerciales que abren más las puertas de nuestros países a las empresas transnacionales para que se adueñen de nuestros bienes naturales.

7. La exclusión de los campesinos y pueblos indígenas en las discusiones de los temas trascendentales en la vida de la humanidad y de la madre tierra.

8. La expulsión de Compañeros y compañeras del espacio oficial de la COP 16 por su oposición a los planteamientos de los gobiernos que apelan por un sistema depredador que apuesta por exterminar a la madre tierra y a la humanidad.

No estamos de acuerdo con la simple idea de "mitigar" o "adaptarnos" al cambio climático. Se necesita justicia social, ecológica y climática, por lo que exigimos:

1. Retomar los principios de los acuerdos de Cochabamba del 22 de abril del 2010 como un proceso que realmente nos lleve a la reducción real de la emisión de gases de carbono con efectos invernaderos y para lograr la justicia social y ambiental.

2. La Soberanía alimentaria en base a la agricultura campesina sustentable y agroecológica dado a que la crisis alimentaria y la crisis climática son lo mismo, ambas son consecuencias del sistema capitalista.

3. Es necesario cambiar los estilos de vida y las relaciones destructivas del medio ambiente. Hay que reconstituir la cosmovisión de nuestros pueblos originarios, que se basa en el pensamiento holístico de la relación con el cosmos, la madre tierra, el aire, el agua y todos los seres vivientes.

La Vía Campesina como articulación que representa a millones y millones de familias campesinas en el mundo y preocupados por la recuperación del equilibrio climático llama a:

1. Asumir la responsabilidad colectiva con la madre tierra, cambiando los patrones de desarrollo de las estructuras económicas y desapareciendo a las empresas transnacionales.

2. Reconocemos a gobiernos como el de Bolivia, Tuvalu y algunos mas, que han tenido la valentía de resistirse ante la imposición de los gobiernos del Norte y de las corporaciones transnacionales y hacemos un llamado para que otros gobiernos se sumen a la resistencia de los pueblos frente a la crisis climática.

3. Tomar acuerdos obligatorios de que todos los que contaminen el ambiente deben rendir cuentas por los desastres y delitos cometidos contra la madre Naturaleza. De igual forma obligar a reducir los gases de carbono en el lugar donde se genera. El que contamina debe dejar de contaminar.

4. Alertamos a los movimientos sociales del mundo sobre lo que acontece en el planeta para defender la vida de la madre tierra porque estamos definiendo lo que será el modelo de las futuras generaciones.

5. A la acción y a la movilización social de las organizaciones urbanas y campesinas, a la innovación, a la recuperación de las formas ancestrales de vida, a unirnos en una gran lucha para salvar a la madre tierra que es la casa de todos y todas contra el gran capital y de los malos gobernantes, es nuestra responsabilidad histórica.

6. A que las políticas de protección a la biodiversidad, soberanía alimentaria, manejo y administración del agua se basen en las experiencias y participación plena de las propias comunidades.

7. A una consulta mundial a los pueblos para decidir las políticas y las acciones globales para detener la crisis climática.

¡Hoy!, Ahora mismo llamamos a la humanidad para actuar inmediatamente por la reconstitución de la vida de toda la madre naturaleza, recurriendo a la aplicación del "cosmovivir".

Por eso, desde las cuatro esquinas del planeta nos levantamos para decir: ¡No más daño a nuestra Madre Tierra! ¡No más destrucción al planeta!. ¡No más desalojos de nuestros territorios! ¡No más muerte a los hijos e hijas de la Madre Tierra! ¡No más criminalización de nuestras luchas!

No al entendimiento de Copenhague. Si a los principios de Cochabamba.

¡Redd NO! ¡Cochabamba SI!

¡LA TIERRA NO SE VENDE, SE RECUPERA Y SE DEFIENDE!

GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA

Delegación de la Vía Campesina a Cancún, 9 de diciembre de 2010

Declaración de Cancún - Foro Internacional de Justicia Climática

ecoportal, 15/12/10

Lograr la sobrevivencia de nuestra Madre Tierra y de la vida en ella, implica disminuir drásticamente las emisiones adoptando compromisos vinculantes y creando un tribunal que sancione fuertemente a los que no cumplan. Esto desde la perspectiva de Justicia Climática, implica responsabilidades diferenciadas, fondos de apoyo público nacionales y extranjeros como pago al daño causado y no manejados por el Banco Mundial

1. Convocados por cientos de organizaciones mexicanas e internacionales de todos los continentes, obreros, campesinos, pueblos indígenas, organizaciones de mujeres, del movimiento urbano popular, ambientalistas, Ong’s, activistas, intelectuales, nos reunimos en Cancún entre el 5 y el 10 de diciembre, simultáneamente a la realización de las negociaciones de la COP 16. Llegamos a Cancún como fruto de un largo e intenso proceso de educación popular, talleres y discusiones, en México y con nuestros aliados internacionales, para avanzar en la construcción de una comprensión común, consensos y propuestas unitarias para ir conformando un gran sujeto social nacional e internacional plurisectorial y unitario capaz de exigir a los gobiernos del mundo que lleguen a acuerdos vinculantes, verificables, justos y con sanciones para los que no cumplan, acuerdos que enfrenten las causas profundas y estructurales de la crisis climática, dadas por el modelo de producción y consumo que concibe a la naturaleza sólo como fuente de recursos y ganancias y no como la Pacha Mama en la que es necesario vivir en armonía, equilibrio y justicia. La urgencia de soluciones frente a la realidad y efectos sociales y ambientales del calentamiento global no puede esperar el realismo político y el conformismo de los poderosos que han puesto en riesgo la sobrevivencia del planeta.

En este proceso conformamos el Diálogo Climático - Espacio Mexicano y un amplio comité internacional buscando la unidad con quienes luchamos por salvar este planeta y creemos que es prioritario y necesario impulsar cambios sistémicos.

2. Frente a un modelo civilizatorio capitalista y patriarcal que pone en el centro la ganancia privada por encima de cualquier cosa, impulsamos una civilización naciente en la que el centro sea la vida en todas sus formas. La crisis climática es el fruto de la civilización de la ganancia y de la depredación de la naturaleza. Sus verdaderas y profundas soluciones están en promover la civilización de la vida y no en el mercado. Muchos gobiernos siguen pensando que sólo se puede detener la crisis climática si hay ganancias con ello, en consecuencia, promueven “soluciones de mercado”, que son sólo negocios para tratar de solucionar lo que han provocado con sus mismos negocios depredadores. Nosotros, como parte del pueblo que aspiramos a movilizar, no tenemos negocios que hacer con el clima, buscamos cambiar el sistema como única forma de superar la crisis climática y seguir viviendo bajo el cobijo de nuestra Pacha Mama, durante las próximas generaciones.

3. Exigimos a los gobiernos que dejen de andar por las ramas y lleguen a compromisos de reducciones obligatorias de emisiones de gases de efecto invernadero en las cantidades necesarias (50%), para estabilizar el aumento global de la temperatura en un máximo de 1.5°C. Ello exige acordar un 2º periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto. El volumen de reducción de emisiones debe ser definido por la ciencia, bajo el criterio de la salvación del planeta y no el que cada país esté dispuesto a ofrecer. Dicho volumen necesario debe ser asumido por los que más han emitido, como lo establece el Acuerdo Marco entre las partes y lo operativiza el protocolo de Kyoto. Las responsabilidades y compromisos deben ser proporcionales a las emisiones acumuladas.

4. El nivel necesario de reducción de emisiones no puede hacerse sin una transición justa a un cambio profundo del modelo de producción y consumo, que incluye un cambio de matriz energética hacia energías limpias, pero que a la vez no ocupe territorios indígenas o indispensables para la agricultura, la seguridad y la soberanía alimentaria. La transición también debe ser justa con los trabajadores y no destruir empleos sin la creación de más empleos decentes y una política pública para re-insertar a los trabajadores de los viejos empleos en el nuevo tipo de empleo decente hoy necesario.

5. Exigimos justicia climática. El que más ha dañado a la Madre Tierra tiene la obligación de reducir más sus emisiones, reparar el daño y transferir apoyos financieros y tecnológicos a los países del Sur, para enfrentar el problema. Los apoyos financieros y tecnológicos no deben ser préstamos, sino reparaciones y reconocimiento de la deuda ambiental. Tampoco deben tener otra condicionalidad que usarlos para mitigar el cambio climático, adaptarse y enfrentar los daños sociales, económicos y ambientales causados por este. Estos recursos no deben ser manejados por el Banco Mundial ni ninguna de las Instituciones financieras internacionales y la banca privada, que han estado promoviendo el modelo neoliberal y depredador.

6. La crisis climática no sólo tiene causas claras, sino responsables evidentes: los países altamente industrializados y sus empresas transnacionales Nadie debe evadir su responsabilidad pero debe ratificarse el principio de la Convención, “todos somos responsables, pero dichas responsabilidades son diferenciadas”.

7. Nos oponemos a las falsas soluciones: Mercados de carbono y de la biodiversidad, agrocombustibles, represas, captación y almacenamiento de carbono y biochar. Nos oponemos a la mercantilización de la vida, la solución está en enfrentar las causas sistémicas en la forma de producir y de consumir.

Hay que reforestar con plantas nativas, usando prácticas ancestrales de los pueblos indígenas y comunidades campesinas y mujeres, evitar la deforestación y degradación de suelos, generada por la misma explotación de los bosques y extracción de recursos naturales de las selvas, es necesario un pleno respeto a los derechos de las comunidades que los habitan, respetando la Convención de las Naciones Unidas para Eliminación de todas las Formas de Discriminación de las Mujeres (CEDAW) y la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIPs), especialmente de los pueblos indígenas y poblaciones tradicionales que nos dan ejemplo del manejo sustentable de sus bosques, se debe respetar la consulta libre, previa e informada para cualquier acción en sus territorios.

a) El programa REDD (Reducción de Emisiones por Degradación y Deforestación) no cumple con estos requisitos, aunque se le agreguen versiones que lo disimulan. Su objetivo es garantizar los derechos de los “inversionistas”, por encima de los derechos de los pueblos que habitan en los territorios. Mientras que los derechos del tenedor del bono se dirimen en tribunales penales o comerciales que sí tienen mecanismos reales y efectivos para hacerse cumplir, no sucede lo mismo con los derechos humanos.

b) REDD tiene como objetivo incorporar al mercado las tierras fértiles, ricas en agua y recursos naturales, para lo que diseñan contratos comerciales que buscan el control del territorio por parte de quien aporta los fondos, violando la soberanía territorial e impidiendo que las comunidades que lo habitan lo usen para su vida cotidiana, a pesar de que todos saben que los que desforestan y degradan los suelos no son las comunidades y pueblos indígenas sino las compañías mineras, madereras, agroindustrias y petroleras. En suma, constituye una contra-reforma agraria a escala global. Por todas estas razones, consideramos que REDD es una más de las falsas soluciones y rechazamos su implementación.

c) Los Bonos de Carbono no reducen las emisiones, han sido un mecanismo para compensar el incumplimiento de los compromisos de reducción de emisiones por parte de los países del Norte con la compra de derechos de emisión de otros países.

8. Vemos con profunda indignación las tácticas de los países industrializados que pretenden acabar con el protocolo de Kioto y la convención y que utilizan las promesas de financiamiento para quebrar voluntades, dividir grupos como el G 77 + China, aislar a Bolivia y a los países del ALBA, culpándolos del fracaso de la COP16. Los verdaderos culpables de este fracaso son los países que continúan promoviendo falsas soluciones.

Lo único que les interesa a algunos países del Norte del Protocolo de Kioto es la base jurídica de los mercados de carbono. Por ello quieren pasarla al texto de negociación del grupo de Acción Cooperativa a Largo Plazo (AWG-LCA). Esta es una demostración más del intento de algunos países de evadir compromisos de reducción de emisiones y a la vez asegurar la continuidad y expansión de los mecanismos basados en el mercado, incluso después de poner fin a Kioto.

Nos oponemos a las tentativas de no implementar el segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kioto. Estamos en riesgo de que se revierta lo logrado en 18 años de negociaciones, en especial, la pérdida de principios de justicia que se habían ganado en la Convención. Más aún, de que se destruya el marco de negociaciones multilaterales sobre el cambio climático en la ONU y quedemos a merced de las grandes corporaciones y sus gobiernos. Con la aprobación del acuerdo de Copenhague se aceptan los mecanismos excluyentes de negociación. El proceso en Cancún ha sido antidemocrático, excluyente y poco transparente, tanto con los gobiernos como con los pueblos, muestra de ello es la expulsión de observadoras y observadores de la sociedad civil de las negociaciones por manifestar su rechazo a las falsas soluciones.

9. Tenemos propuestas de fondo y viables, contenidas en el Acuerdo de los Pueblos, las hemos expresado a la opinión pública y a los gobiernos, pero muchos gobiernos están entrampados en el discurso de los acuerdos viables, es decir que sean aceptables para los que sólo piensan en sus negocios, más aún en hacer nuevos negocios. El enfoque de los movimientos sociales es otro, es la evidencia del drama que ya se vive en algunos lugares por la crisis climática que rápidamente tiende a profundizarse y extenderse. Exigimos soluciones reales que no pueden dejarse al mercado, por el contrario son responsabilidad de los gobiernos.

10. Lograr la sobrevivencia de nuestra Madre Tierra y de la vida en ella, implica disminuir drásticamente las emisiones adoptando compromisos vinculantes y creando un tribunal que sancione fuertemente a los que no cumplan. Esto desde la perspectiva de Justicia Climática, implica responsabilidades diferenciadas, fondos de apoyo público nacionales y extranjeros (no crédito) como pago al daño causado y no manejados por el Banco Mundial.

* Transitar con justicia a un nuevo modelo de producción y consumo no desarrollista,

* Límites crecientes a todas las formas de depredación de la naturaleza,

* Transición a una nueva matriz energética,

* Privilegiar los mercados locales que evitan una gran emisión de gases de efectos invernadero asociados a la importación y exportación. El libre mercado global afirma que abarata los productos al consumidor, pero si se interiorizaran los costos ambientales se vería que lo barato sale caro.

* Un nuevo, o mejor dicho ancestral, modelo de producción agrícola, silvícola y ganadero basado en la producción ecológica y orgánica familiar para mercados locales y que tienda a la seguridad y soberanía alimentaria, con semillas criollas. Con políticas públicas y apoyos adecuados los campesinos no sólo puede alimentar a la humanidad, sino además colaborar significativamente a bajar emisiones.

* Todas las verdaderas soluciones incluyen pleno respeto a todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, ambientales, culturales, de los pueblos indígenas y de género.

Nuestras demandas forman parte de el torrente de luchas que contra el libre comercio y el modelo neoliberal se han librado a escala mundial en movilizaciones paralelas a las reuniones del G 20, La OMC y las negociaciones de TLC

Nos comprometemos a:

Continuar caminando en la construcción de un movimiento fuerte multisectorial y unificado en la defensa de la naturaleza a través de la concientización, la educación y la organización desde la base.

Profundizar en nuestras propuestas que se reflejan en el Acuerdo de Cochabamba.

Evaluar las posibilidades y modalidades de una consulta popular, la conveniencia de una nueva Cumbre de los Pueblos, así como otras formas de involucramiento de nuevos sectores populares.

Aumentar la organización y presión sobre nuestros gobiernos nacionales y a nivel global

Cambiemos el Sistema, no el Clima! Fuera el Banco Mundial del Clima! www.ecoportal.net

Cancún, 10 de diciembre de 2010

Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra

Cumbre Sur-Sur sobre Justicia Climática y Financiamiento para el Clima

Declaración de Cancún

Nosotras, organizaciones de los pueblos del Sur global, representando a una diversidad de redes en África, Asia, el Pacifico, Latinoamérica y el Caribe, nos reunimos en Cancún, México, para la Cumbre Sur – Sur sobre Justicia Climática y Financiamiento para el Clima en forma simultánea a la 16ta reunión de la Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP 16). Desde el 26 de noviembre al 4 de diciembre, compartimos sesiones plenarias, talleres, debates en grupo y acciones comunes que fortalecieron nuestra unidad y profundizaron nuestra visión colectiva hacia el logro de la justicia climática.

Nuestros movimientos están integrados por mujeres y hombres, campesinos, campesinas y comunidades rurales, personas que viven de la pesca y comunidades costeras, pueblos indígenas, trabajadores formales e informales, migrantes climáticos, jóvenes, sectores urbanos empobrecidos, entre otros: poblaciones y comunidades que se encuentran entre las marginalizadas y más vulnerabilizadas a raíz del cambio climático.

A partir del compartir de experiencias y análisis, afirmamos que la crisis actual no trata sólo del calentamiento global o de la ciencia que lo rodea; es también una crisis socio-económica, una crisis política, una crisis alimentaria y energética, una crisis ecológica. En suma, una crisis sistémica que los pueblos del Sur, más que cualquier otro, tenemos pleno conocimiento que tiene que ver con nuestras vidas y futuro. Tiene que ver con nuestra alimentacion, salud, tierras, semillas, derechos y bien vivir. Trátase del incremento de la discriminación y la violencia en especial contra las mujeres, las migraciones forzosas, la pérdida de soberanía sobre los recursos naturales y la imposibilidad de seguir existiendo como comunidades originarias y vivir en armonía con la Madre Tierra. Sobre todo, tiene que ver con la justicia: la justicia climática, ecológica, económica y de género, la justicia histórica.

En el fondo de nuestros debates y conclusiones se encuentra la creencia compartida que los enfoques dominantes en las negociaciones oficiales en relación al cambio climático no están considerando la urgencia del asunto, ni sus causas ni el alcance global de sus implicancias. Mientras ellos se encierran en sus negociaciones de nunca acabar, nosotras y nosotros estamos preocupados por nuestra propia sobrevivencia y la del planeta. Estamos especialmente preocupados porque este proceso, controlado por el Norte y de carácter capitalista, solo resultará en la justificación y continuación de sus paradigmas fracasados de “desarrollo” y el surgimiento de más mecanismos basados en el mercado cuyo objetivo no es resolver la crisis climática sino lucrar con ella.

Una crisis sistémica solo se resolverá a través de un enfoque sistémico. Por eso precisamos lograr una transformación fundamental del sistema con real urgencia. Ni los mecanismos de mercado ni las innovaciones tecnológicas pueden ser confiables para enfrentar esta crisis porque priorizan las ganancias por encima del planeta y los pueblos. Por lo tanto, ¡rechazamos enérgicamente todas las falsas soluciones!

En las negociaciones de la COP16, los llamados mecanismos REDD han sido convertidos en uno de los ejes más debatidos a causa de las oportunidades de lucro que ofrecen para las grandes corporaciones transnacionales y los intereses financieros. Como los MDL y todos los mecanismos de compensación por medio de los créditos de carbono, REDD y sus distintas versiones no confrontan las verdaderas causas del cambio climático, que son el modo capitalista de producción, acumulación y consumo, basado en la extracción agresiva de los combustibles fósiles y otros recursos naturales. Asimismo, REDD presenta un peligro para la soberanía alimentaria y una amenaza adicional: tiene como intención usurpar los territorios de las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, quitándoles sus derechos soberanos sobre sus territorios. Este proceso de invasión neo-colonial ya está en marcha y en muchos casos, incluye también una fuerte militarización y criminalización. Por lo tanto, REDD no es solo una falsa solución para el cambio climático sino una amenaza inmediata para las comunidades originarias y de hecho, toda la humanidad.

La mercantilización de la naturaleza y su “libre comercialización” son el corazón de las falsas soluciones que se están negociando en Cancún e imponiendo en cada uno de nuestros países. Por eso, solo conllevarán más problemas, no soluciones reales. Lo que en realidad se necesita es que los países del Norte cumplan con sus obligaciones de acuerdo con la Convención Marco, cortando profundamente sus emisiones de gases de efecto invernadero y haciendo una transición a sociedades no-capitalistas y no-petroleras, en lugar de estar especulando con bonos de carbono que les permitirá continuar envenando a la Madre Tierra, mientras transfieren al Sur su responsabilidad politica y económica de reducir las emisiones.

Es hora que aquellos que causaron estas crisis – los países del Norte, las instituciones financieras internacionales, las empresas transnacionales y las elites tanto del Norte como del Sur – sean responsabilizados inmediatamente por sus crímenes de lesa humanidad y de lesa naturaleza y que empiecen a saldar y reparar sus deudas históricas, ecológicas, climáticas y sociales.

En ese sentido, muchas de nosotras acompañamos y apoyamos los acuerdos surgidos de la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, de Cochabamba, porque reflejan nuestras luchas como movimientos populares.

Exigimos reparaciones por las deudas ecológicas y climáticas que incluyan medidas inmediatas no sólo para evitar mayores daños, como la detención y anulación de las políticas y proyectos que intentan profundizar su control y explotación de la naturaleza, sino también para restaurar a los pueblos del Sur los recursos financieros y tecnológicos necesarios para enfrentar los impactos actuales y futuros y las consecuencias del cambio climático y construir sociedades alternativas, equitativas y sustentables.

Esta reparación financiera por la deuda climática – el financiamiento climático - no debe tener la forma de préstamos u otros mecanismos generadores de deuda, ni venir con nuevos condicionamientos políticos o económicos, y tampoco ser en forma de inversiones privadas. Esto estaría violando el principio y el propósito de las reparaciones, aumentando la opresión de los pueblos del Sur y socavando aún más nuestros derechos y los de la naturaleza, además de profundizar la explotación capitalista y la colonización del espacio atmosférico.

El financiamiento climático debe ser obligatorio y adicional a otras reparaciones financieras. Los canales globales y nacionales de financiamiento climático deben ser democráticos y sujetos al control social, y su gobernanza debe ser totalmente transparente e incluyente de la representación democrática de los pueblos del Sur y en especial, aquellos más gravemente afectados por la crisis climática. Asimismo reclamamos una distribución equitativa y justa del financiamiento climático, entre países y hacia adentro de nuestros países.

El Banco Mundial, la banca privada y otras instituciones financieras como el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Africano de Desarrollo no deben tener papel alguno en el financiamiento para el clima. Estas instituciones promueven un paradigma de “desarrollo” que es contrario al “bien vivir” de nuestros pueblos y del planeta y tienen una enorme responsabilidad por la acumulación de reclamos ilegítimos de deuda en contra de los países del Sur. Ellos continuan financiando políticas y proyectos destructivos desde hace décadas, incluyendo proyectos de combustibles fósiles, megarepresas y otros que exacerban el cambio climático. Esto debe ser detenido.

Asimismo, exigimos la anulación y el repudio incondicional de todas las deudas financieras reclamadas por los gobiernos del Norte, las instituciones financieras multilaterales y la banca privada, entre otros prestamistas a los países y pueblos del Sur. Muchos de estos reclamos de deuda han sido generados como resultado de estas políticas y proyectos ecológicamente destructivos. Esto es un paso necesario para el logro de la justicia climática y la reparación de las deudas ecológicas, históricas y socio-económicas que se deben a los pueblos del Sur y al planeta.

A fin de encarar estos desafíos llamamos a profundizar la unidad entre los pueblos y movimientos sociales y populares del Sur global. Debemos comprometernos en un esfuerzo común enraízado en nuestras comunidades de mayor vulnerabilidad y que contribuye al fortalecimiento de la resistencia frente a la expoliacion sistemática que sufrimos.

Esta resistencia necesita actuar a muchos niveles, desde el local hasta el global. Aquí en Cancún, hemos acordado impulsar una campaña global para quitar al Banco Mundial del financiamiento para el clima y del financiamiento del desastre climático, denunciando los daños y peligros que auspicia. Coordinaremos actividades para monitorear el financiamiento e implementación de las falsas soluciones así como de la resistencia que se antepone a ellos y organizaremos campañas específicas al respecto. Impulsaremos iniciativas como el Tribunal de los Pueblos sobre Deuda Ecologica y Justicia Climatica y diversas formas de consulta popular, a fin de promover la sensibilización y movilización sociales a favor de la justicia climática y para responsabilizar a quienes han causados estos crímenes. Así también continuaremos con las campañas en contra del cobro y pago de las deudas financieras ilegítimas, a través de varias formas de lucha como es el llamado a realizar auditorias integrales y participativas de las deudas reclamadas a los países del Sur global y campañas específicas contra nuevas e ilegítimas deudas surgidas del financiamiento para el clima.

En conclusión, rechazamos el modelo actual de “desarrollo” y a quienes se benefician con ello mientras destruyen el planeta a costa de la vida de la inmensa mayoría de la población mundial. Reafirmamos que sí existen alternativas verdaderas. Los pueblos indígenas y afro-descendientes, las mujeres y la población campesina, quienes siempre han cuidado al planeta y vivido en armonía con la naturaleza, ofrecen numerosos ejemplos de como sostener sociedades que no estén basadas en la necesidad del crecimiento y el lucro infinito y la extracción ilimitada de los recursos. Por lo tanto estamos aquí para presionar a los delegados y delegadas oficiales en la COP-16, pero sabemos que la esperanza se radica fuera del sitio oficial de las negociaciones: nos pertenece a nosotros y nosotras en las calles, las ciudades, las áreas rurales, en las comunidades indígenas de todo el Sur global.

Globalicemos la lucha! Globalicemos la esperanza! No más Deuda Climática! Reparaciones Ya!

-Cancún, México, el 4 de diciembre de 2010

CUMBRE SUR-SUR SOBRE JUSTICIA CLIMÁTICA Y FINANCIAMIENTO PARA EL CLIMA


Jubileo Sur – Alianza Pan-Africana de Justicia Climática (PACJA) - Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe – Convergencia de Movimientos Populares de América (COMPA) - Campaña Centroamericana por Justicia Climática - Marcha Mundial de las Mujeres América Latina y el Caribe - Asamblea de los Pueblos del Caribe – GAIA América Latina - Alianza Social Continental, Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático - LDC Watch – Foro de ONGs sobre el Banco Asiático de Desarrollo – Jubileo Sur/Américas – JS-Movimiento Asia-Pacífico sobre Deuda y Desarrollo – Focus on the Global South – Diálogo 2000 (Argentina) - EquityBd y SUPRO (Bangladesh) - Jubileu Sul/Brasil - PACS - REBRIP (Brasil) – Centro Memorial Martín Luther King, Jr.-Solidaridad (Cuba) – Acción Ecológica y Pueblo kichwua de Sarayacu (Ecuador) – Unión Nacional de Ecologistas (El Salvador) – Movimiento Popular y Frente Popular (Guatemala) - OFRANEH (Honduras) - National Hawker Federation (India) - Institute for Essential Service Reform, Kruha Water Coalition, and Walhi/FOE (Indonesia) - Citizens against Corruption (Kyrgystan) - MUSAS/JS-Mexico - Jagaran Nepal/NGO Federation (Nepal) - Movimiento Social Nicaraguense - Freedom from Debt Coalition (Philippines) - Friends of the Earth (Sri Lanka) - OWTU/FITUN (Trinidad and Tobago)


Coordinadora Internacional/
International Coordinator
JUBILEO SUR - JUBILEE SOUTH

Piedras 730
1070 Buenos Aires, Argentina
T/F +5411-43071867
b verly@jubileesouth.org
www.jubileesouth.org
www.jubileosuramericas.org
skype: BeverlyKeene



JUBILEO SUR/AMÉRICAS
jubileosur@gmail.com

www.jubileosuramericas.org

BM anuncia millonaria inversión en Oaxaca

14 Diciembre, 2010 - 14:48
Foto:ecologiaverde.com

El Banco Mundial anuncio la concertación de una millonaria operación de financiamiento para apoyar un proyecto de energía eólica en Oaxaca, en el sur de México.

La institución precisó que la operación, concertada a través de la Corporación Financiera Internacional (IFC) y que involucra varias instancias crediticias, contribuirá al desarrollo de la región del istmo de Tehuantepec.

El financiamiento apoyará el proyecto de energía eólica de La Mata-La Ventosa, de 67.5 megavatios, que ampliará el componente de energía renovable de la capacidad de electricidad instalada de México.

La planta fue establecida por Eléctrica del Valle de México con el patrocinio de la empresa EDF Energies Nouvelles, el brazo de generación de energía renovable del grupo Eléctricité de France (EDF).

Ubicada en una de las regiones del mundo con vientos constantes la mayor parte del año, la planta tiene ya instaladas 27 turbinas C-89 'Liberty' de Clipper, las primeras de su tipo instaladas en el mundo.

La IFC explicó en un comunicado que proporcionó 310 millones de pesos mexicanos en financiamiento mediante deuda a largo plazo, con recursos propios, a la compañía que desarrolla el proyecto.

Además, estableció un préstamo subordinado por 15 millones de dólares para el proyecto, con recursos del Fondo para una Tecnología Limpia del Banco Mundial.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proporcionó 275 millones de pesos mexicanos en forma de préstamo prioritario, al que se agrega un préstamo prioritario por 81 millones de dólares del Banco de Exportación e Importación (Ex-Im Bank) de Estados Unidos.

Asimismo el IFC ha proporcionado intercambio de monedas y tasas de interés fijas para el proyecto, como cobertura de los préstamos en dólares estadunidenses proporcionados por el Ex-Im Bank y el Fondo para una Tecnología Limpia.

DOCH

Existen en México miles de comunidades que poseen y se encargan de los bosques y que han constituido empresas forestales sostenibles y prósperas

Reforma Luis A. Ubiñas / Colaborador invitado,

Ciudad de México (29 noviembre 2010).- Durante las próximas semanas, Cancún será anfitrión de la reunión mundial para encontrar soluciones al cambio climático.

En estas negociaciones México tiene una gran lección que compartir con otros países para combatir el calentamiento global provocado por la deforestación de los bosques, que es fuente de la quinta parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, más que las generadas por todo el sector de transporte mundial.

Algo que la mayoría de los mexicanos desconoce es que más del 60 por ciento de los bosques del país son propiedad de comunidades y ejidos, y que en los últimos años, México se ha convertido en el líder mundial del manejo forestal sustentable, no por resguardarlos tras letreros que impiden el paso, sino por haber reconocido a las comunidades locales derechos de propiedad y de gestión.

Mucha gente cree que los bosques son espacios vacíos e inmaculados, sin habitantes ni actividades comerciales, cuando en realidad albergan a cientos de millones de hombres y mujeres en todo el mundo que viven de ellos. Para esas personas, muchas de ellas pertenecientes a diversas tribus y pueblos indígenas, los bosques son proveedores de alimentos, energéticos, medicinas, vivienda e ingresos.

La experiencia mexicana de manejo forestal sustentable, que incluye el desarrollo económico basado en los derechos de las comunidades sobre los bosques, constituye un modelo que otros países pueden y deben seguir, puesto que se ha demostrado que otorgar a las comunidades forestales la tenencia y la gestión de sus bosques representa quizás el mayor incentivo imaginable para protegerlos y conservarlos.

Sin temor a exagerar, existen en México miles de comunidades que poseen y se encargan de los bosques y que han constituido diversas empresas forestales sostenibles y prósperas.

Ejemplo de ello es la comunidad de Ixtlán de Juárez, Oaxaca, al sur del país. Gracias al reconocimiento de la tenencia local, los miembros de la comunidad han creado lo que en palabras de un observador constituye "un innovador modelo de capitalismo comunitario": mantienen un aserradero, construyeron un vivero de grandes dimensiones, venden servicios ecoturísticos y se han asociado con comunidades vecinas para emprender un negocio de muebles de madera. Estas empresas generan decenas de empleos, detienen la migración y evitan la tala ilegal.

Con todo, lo mejor es que la silvicultura comunitaria conlleva el potencial de frenar el calentamiento global por disminuir la deforestación, como lo demuestra un estudio realizado en 2009 y publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que analizó 80 bosques de Asia, África y Latinoamérica. El estudio encontró que brindar a las comunidades la oportunidad de ejercer mayor control sobre los bosques disminuye las emisiones de carbono al conservar los bosques con la misma efectividad que las áreas protegidas.

La reunión de Cancún que se llevará a cabo puede generar nuevos avances con base en estos conocimientos. Uno de los principales temas de la agenda será la iniciativa de "Reducción de emisiones generadas por la deforestación y la degradación forestal (REDD)", que podría ofrecer incentivos para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de áreas forestales.

Será vital que las naciones que asistan a Cancún garanticen que una porción significativa de los fondos se dedique a impulsar los derechos de tenencia de las comunidades y a la promoción de la silvicultura comunitaria en países como Indonesia y naciones de África Central, siguiendo el ejemplo mexicano.

Mi experiencia con la Fundación Ford me ha enseñado que aun en los países más pobres, una pequeña inversión en silvicultura comunitaria genera enormes dividendos, como en Guatemala, donde los bosques de gestión comunitaria empiezan a detener la deforestación, o en Brasil, donde los indios Kayapo conservan bosques que de otra manera caerían en manos de ganaderos y taladores.

Poder lograr un desarrollo económico sustentable al tiempo que se previene la deforestación constituye una oportunidad muy poco frecuente que beneficia tanto a los pueblos indígenas como a la lucha contra el calentamiento global.

En este momento, cuando dicha batalla es más apremiante que nunca, la experiencia de México en silvicultura comunitaria demuestra que contamos con los medios necesarios para revertir esa tendencia.

El autor es presidente de la Fundación Ford.

Territorio de la mariposa monarca pierde 137 mil hectáreas en 17 años

La Jornada, Domingo 5 de diciembre de 2010, p. 30

Tala clandestina, cambio de uso de suelo, incendios y plagas, principales problemas, según estudios
La mayoría de habitantes padece analfabetismo, desnutrición y falta de empleo: líder ejidal

Ernesto Martínez Elorriaga, Corresponsal

Morelia, Mich., 4 de diciembre. En los 17 años recientes, la zona de la mariposa monarca ha perdido 137 mil hectáreas debido a la tala clandestina, el cambio de uso de suelo, los incendios y las plagas, según estudios de las universidades Autónoma de México y Chapingo, además de instituciones estatales, informó Alejandro Méndez López, director de la Comisión Forestal del estado.

Al comenzar la temporada de arribo de los lepidópteros, se informó que en la región de la mariposa hay 59 ejidos, 13 comunidades mazahuas y otomíes, distribuidos entre 16 municipios de los estados de México y Michoacán. Los beneficiarios directos de los bosques son casi 250 mil personas.

En esa región del oriente de Michoacán no se ha podido frenar la tala clandestina, pues la pobreza ha sido mayor que los efectos de los decretos ambientales, dijeron autoridades comunales.

Para paliar la deforestación, Méndez López se pronunció por el aprovechamiento controlado de la madera "porque es mejor que obligar a ejidatarios y comuneros a algo que no pueden cumplir".

El funcionario comentó que este año las lluvias atípicas y los vientos derribaron miles de árboles y las plagas dañaron muchos más, lo que permitió legalmente a ejidatarios y comuneros disponer de madera que les permitió abastecer sus talleres y redujo considerablemente la tala ilegal en los municipios de Angangueo, Ocampo y Zitácuaro, entre otros.

"Abasto legal frenaría tala"

"Lo anterior nos indica que si hubiera abasto legal de madera se reduciría al máximo la tala clandestina. Nosotros insistimos en que cuanto más restricciones y prohibiciones se pongan en ese territorio más mercado negro y clandestino habrá", subrayó.

“Las autoridades federales –dijo– prohíben el aprovechamiento forestal en las 16 mil hectáreas de la zona núcleo de la mariposa, lo que provoca saqueo incontrolable, sin contar las 56 mil hectáreas de amortiguamiento donde no hay control ni inspectores suficientes para controlar el desmonte”.

"He propuesto que se hagan estudios piloto para que vean la condición de un predio con y sin manejo forestal, y no se trate de una cuestión de gustos o apreciaciones. Está comprobado que si hubiera aprovechamiento legal disminuiría la tala clandestina en Michoacán", enfatizó Alejandro Méndez.

Prudencio Baltasar Andrés, comisariado de bienes comunales de San Felipe de los Alzati, municipio de Zitácuaro, aseveró que la tala clandestina continúa porque es cierto que hay ayuda de organismos nacionales e internacionales para apoyar la preservación de la mariposa, pero los recursos sólo benefician a pequeños grupos de la población que viven en la pobreza. "En la medida de lo posible reforestamos y trabajamos en proyectos, pero cada vez hay más bocas que alimentar".

Bonifacio González Guzmán, comisariado de bienes comunales de Francisco Serrato, del mismo municipio, admitió que hasta 2003 la comunidad estaba acabando con sus bosques, “y al tomar conciencia nos dimos cuenta que teníamos que organizarnos y cuidarlos nosotros mismos.

“El gobierno federal asegura que se redujo la tala ilegal; sin embargo "sus estimaciones han sido desde un helicóptero que sobrevuela la zona, y los funcionarios no aterrizan para verificar el estado del bosque. Y no se dieron cuenta de cómo afectaron a las comunidades indígenas al decretar una zona protegida sin tomar en cuenta a los que allí vivimos", refirió.

Homero Gómez, líder del ejido El Rosario, municipio de Ocampo, afirmó que las comunidades que viven en la zona de la mariposa monarca cuentan con una población mayoritaria que padece el síndrome de la pobreza, es decir, analfabetismo, desnutrición y falta de empleo. Viven del cultivo y ganadería precarias, y algunas comunidades ya acabaron con sus recursos forestales. "Hemos recibido apoyo de los gobierno federal y del estado, sobre todo en la creación de infraestructura para el santuario El Campanario, pero hay mucha gente, de ahí que decimos que se necesita un proyecto más grande", refirió el dirigente.

martes, diciembre 14, 2010

Diferencias con Bolivia por temas ambientales no dañaran relación: Calderón

Organización Editorial Mexicana, 13 de diciembre de 2010 AFP

Ciudad de México.- El presidente de México , Felipe Calderón, consideró este lunes que las relaciones bilaterales con Bolivia no deben quedar dañadas a raíz del rechazo de La Paz a los acuerdos alcanzados en Cancún durante la conferencia sobre cambio climático de la ONU.

"Fue una gran cumbre en la que se expresaron todos los puntos de vista, incluyendo los de Bolivia (...) No veo por qué se vaya a afectar la relación con ningún país", expresó el mandatario en un mensaje a medios en el que defendió los logros de la reunión de Cancún, concluida el sábado.

Bolivia fue el único de los más de 190 países presentes que se opuso a la declaración final de Cancún, que fue aprobada por la presidencia mexicana a pesar de que el consenso es requisito imprescindible para la adopción de decisiones en este tipo de negociación.

El presidente boliviano, Evo Morales, anunció que reclamará ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya la impugnación de los acuerdos de Cancún, que definió como "malos resultados para el planeta", aduciendo que su aprobación sin consenso vulnera las reglas internacionales.

En contraste, Calderón aseguró el lunes que las medidas acordadas generarán "un nuevo ambiente positivo, muy constructivo en el plano multilateral y eso ayudará también a que se avance en el plano de las relaciones bilaterales".

En Cancún se pactó la creación de un Fondo Verde para ayudar a los países en desarrollo, un mecanismo de protección de los bosques tropicales, "fuertes reducciones" de las emisiones de CO2 y garantías de que no haya un vacío entre el primer y el segundo período del Protocolo de Kioto.

El descontento con el cambio climático y la REDD

Project Syndicate / George Soros 2010-12-12

CANCÚN – El comunicado oficial de la conferencia sobre el cambio climático celebrada en Cancún no puede disimular que, cuando el Protocolo de Kyoto expire al final de 2012, no tendrá sucesor. El Japón, entre otros países, ha retirado su apoyo a las gestiones para prorrogar, sencillamente, el tratado de Kyoto.

Parece una mala noticia, porque significa que no habrá un precio internacional del carbono y, sin un precio de mercado, resulta difícil ver cómo se puede organizar eficientemente la reducción de las emisiones de carbono, pero las apariencias pueden engañar.

Precisamente cuando el planteamiento vertical para abordar el cambio climático se está yendo a pique, está surgiendo un nuevo planteamiento a partir de la base y que ofrece mejores perspectivas de éxito que las engorrosas negociaciones de las Naciones Unidas.

En lugar de un precio único del carbono, es probable que ese planteamiento a partir de la base produzca una multiplicidad de precios de las emisiones de carbono, lo que resulta mas apropiado para la tarea de reducirlas que un precio único, porque hay una multiplicidad de sectores y métodos, cada uno de los cuales produce una curva de costos diferente.

El precio de mercado de cualquier cosa siempre es igual al costo marginal. Cuando hay un precio único, todas las diversas curvas de costos quedan combinadas en una y los proyectos de bajo costo disfrutan de grandes réditos con lo que el de reducir las emisiones de carbono resulta mucho mayor de lo que debe ser.

Así quedó ampliamente demostrado mediante el funcionamiento en la práctica del Protocolo de Kyoto. El plan de transacciones de emisiones de carbono que estableció dio pie para muchos abusos. Por ejemplo, los países ex comunistas consiguieron créditos de emisiones con nulo costo por las industrias pesadas que habían de cerrar y obtuvieron beneficios inesperados vendiéndolos. Así, pues, la desaparición del Protocolo de Kyoto no será una gran pérdida.

Lo mismo es aplicable a las prolongadas negociaciones entre las naciones en desarrollo y las desarrolladas. Las naciones desarrolladas prometieron pagar reparaciones por sus pasados pecados en la cumbre de Río de Janeiro de 1992, pero siguieron aplazando sus obligaciones mediante la negociación. Entretanto, la situación cambió con el paso del tiempo: China, después de decenios de un crecimiento en auge, substituyó a los Estados Unidos como mayor emisor.

Las negociaciones han adquirido un aspecto cada vez más irreal. Actualmente, la disputa gira en torno a cómo cumplirán los gobiernos con la obligación de aportar 100.000 millones anuales de aquí a 2020 para ayudar a los países en desarrollo a afrontar el cambio climático, en vista de que ni siquiera se puede sacar adelante sin malabarismos de prestidigitador el fondo de 10.000 millones mediante tramitación acelerada. Al no lograr otro avance que el de mantener con vida las negociaciones, la cumbre de Cancún ha dado la impresión de que nada ocurre y de que la situación es desesperada.

No es así. Países concretos, como Alemania, están imponiéndose compromisos vinculantes unilaterales que no están condicionados por lo que hagan los demás países y se están formando “coaliciones de los dispuestos a actuar” para abordar los sectores particulares. La asociación REDD+ (Reducción de Emisiones resultantes de la Desforestación y la Degradación Forestal), empeño encaminado a crear valor financiero para el carbono almacenado en los bosques, es el mejor ejemplo a este respecto. De hecho, los mayores avances se están logrando ahora allí donde resultan más urgentes: resulta mucho más fácil preservar los bosques que restaurarlos.

El caso de Indonesia merece atención especial. Indonesia ha pasado a ocupar el tercer puesto del mundo por la magnitud de sus emisiones, después de China y los Estados Unidos, porque la mayor parte de sus bosques crece en zonas de turberas. Cuando se talan los árboles y se secan las turberas, el carbono acumulado a lo largo de milenios queda expuesto y se oxida... con frecuencia en forma de incendios que envuelven en humo a sus vecinos Singapur y Malasia.

Actualmente, la mitad de las turberas de Indonesia siguen intactas; si quedaran expuestas, las emisiones se duplicarían. El Presidente Susilo Bambang Yudhoyono está decidido a prevenirlo y ha recibido apoyo financiero de Noruega por las medidas adoptadas. A su asociación ya se ha sumado Australia y otros no tardarán en hacerlo.

Se trata de una asociación innovadora en varios sentidos. Yudhoyono va a introducir una moratoria a la explotación de las turberas y los bosques vírgenes. Un organismo de REDD+ se encargará de tratar los bosques tropicales como un recurso natural que se debe preservar y restaurar, en lugar de explotar y destruir. Con ello se transformará también la gestión de los asuntos públicos y la prestación de asistencia oficial al desarrollo (AOD).

El organismo de la REDD+ tendrá un consejo de administración nacional que coordinará las actividades de todas las dependencias gubernamentales encargadas de los bosques tropicales y una junta internacional que autorizará y supervisará el gasto de los fondos con cargo a la AOD, con lo que ésta apoyará las instituciones autóctonas en lugar de administrar proyectos introducidos desde el exterior.

Esas medidas pueden hacer de prototipo para ayudar a otros países, como, por ejemplo, la Guyana, donde el actual plan de preservación de los bosques no funciona tan bien. En su momento, podría propiciar la creación de un fondo mundial para los bosques tropicales y la adaptación agrícola, porque los beneficios de la reducción del carbono recaen sobe la Humanidad en conjunto, no sobre países concretos. El fondo mundial introduciría dos precios: uno para el ahorro de carbono mediante la restauración de los bosques y otro para evitar las emisiones de carbono mediante su preservación.

Eso, a su vez, sienta un ejemplo para otros sectores. De ese modo, se introducirá la fijación del precio del carbono y la cooperación internacional establecida a partir de la base, con carácter sectorial y basada en resultados demostrados.

Así, pues, pese a la generalizada impresión de que el programa para el cambio climático ha quedado paralizado, hay motivos para la esperanza, pero teniendo en cuenta que ésta requiere mantener el ritmo con el calentamiento planetario, lo que significa acelerar el proceso de fijación de un precio –o precios– a las emisiones de carbono.

George Soros es Presidente del Soros Fund Management y del Instituto de la Sociedad Abierta.

lunes, diciembre 13, 2010

Climate Talks End With Modest Deal on Emissions

The New York Times.
A version of this article appeared in print on December 12, 2010, on page A16 of the New York edition.

By JOHN M. BRODER Published: December 11, 2010

CANCÚN, Mexico — The United Nations climate change conference began with modest aims and ended early Saturday with modest achievements. But while the measures adopted here may have scant near-term impact on the warming of the planet, the international process for dealing with the issue got a significant vote of confidence.

Envoys from more than 190 nations in Cancún were given a year to decide whether to extend the frayed Kyoto Protocol.

The agreement fell well short of the broad changes scientists say are needed to avoid dangerous climate change in coming decades. But it lays the groundwork for stronger measures in the future, if nations are able to overcome the emotional arguments that have crippled climate change negotiations in recent years.

The package known as the Cancún Agreements gives the more than 190 countries participating in the conference another year to decide whether to extend the frayed Kyoto Protocol, the 1997 agreement that requires most wealthy nations to trim their emissions while providing assistance to developing countries to pursue a cleaner energy future.

The agreement is not a legally binding treaty, but the success of these talks allows the process to seek a more robust accord at next year’s climate conference in Durban, South Africa.

“This is not the end, but it is a new beginning,” said Christiana Figueres, the Costa Rican diplomat who serves as executive secretary of the United Nations Framework Convention on Climate Change. “It is not what is ultimately required, but it is the essential foundation on which to build greater, collective ambition.”

The agreement sets up a new fund to help poor countries adapt to climate changes, creates new mechanisms for transfer of clean energy technology, provides compensation for the preservation of tropical forests and strengthens the emissions reductions pledges that came out of the last United Nations climate change meeting in Copenhagen last year.

The conference approved the package over the objections of Bolivia, which condemned the pact as too weak. Bolivia’s chief climate negotiator, Pablo Solón, said that the emissions reductions laid out in the plan would allow global temperatures to rise as much as 4 degrees Celsius over the next half century, twice the stated goal of the agreement and a level that would doom millions in the poorest and most vulnerable nations.

But his protests did not block acceptance of the package. Delegates from island states and the least-developed countries warmly welcomed the pact because it would start the flow of billions of dollars to assist them to adopt cleaner energy systems and adapt to inevitable changes in the climate, like sea rise and drought.

But it left unresolved where the $100 billion in annual climate-related aid that the wealthy nations have promised to provide would come from.

Todd Stern, the American climate envoy, said the package achieved much of what he had hoped, including a more solid commitment by all nations to take steps to reduce their greenhouse gas emissions and a more formalized international program of reporting and verification of reductions. It adds needed specifics to the fuzzy promises of last year’s Copenhagen Accord, he said.

“This is a significant step forward that builds on the progress made in Copenhagen,” he said in a news conference after the package was adopted. “It successfully anchors mitigation pledges of the Copenhagen Accord and builds on the transparency element of the accord with substantial detail and content.”

Mr. Stern had been particularly insistent that the agreement include a consistent formula for countries to disclose their emissions, report on the measures they are taking to reduce them and provide detailed statements of economic assumptions and methodology. Although a number of large developing nations like China, Brazil and South Africa balked at the intrusiveness of the system, Mr. Stern helped devise a compromise they could live with.

Yvo de Boer, who stepped down this year after four years as executive secretary of the United Nations climate office, said that the success of this year’s conference was in large measure attributable to the modesty of its goals.

“This process has never been characterized by leaps and bounds,” he said in an interview. “It has been characterized by small steps. And I’d rather see this small step here in Cancún than the international community tripping over itself in an effort to make a large leap.”

In all, the success of the Cancún talks was a shot in the arm for a process that some had likened to a zombie, stumbling aimlessly but refusing to die.

“None of this, of course, is world changing,” said Michael A. Levi, who follows climate issues at the Council on Foreign Relations in New York. “The Cancún agreement should be applauded not because it solves everything, but because it chooses not to: it focuses on those areas where the U.N. process has the most potential to be useful, and avoids other areas where the U.N. process is a dead end. The outcome does not change the fact that most of the important work of cutting emissions will be driven outside the U.N. process.”

John Collins Rudolf contributed reporting from New York.

domingo, diciembre 12, 2010

Cierre COP16: Cancún decepciona a los pueblos del mundo

Cancún, 10 de diciembre de 2010.

En la madrugada de hoy 11 de diciembre de 2010 se anunció la existencia de un acuerdo en las negociaciones de la COP16, sin embargo, este texto no constituye ningún avance, por el contrario, implica la adopción formal del llamado “Acuerdo de Copenhague”, evadiendo por completo la búsqueda de soluciones reales a la crisis climática.

En relación con el proceso, aunque se habla de un rescate del multilateralismo, la aprobación fue lograda a través de negociaciones en grupos pequeños y reuniones informales, que facilitaron la división de los países más pobres, usando mecanismos financieros para convencerlos de cambiar su posición. Este proceso lejos de ser democrático, reprodujo los esquemas de negociación de la OMC, donde la voluntad de unos pocos se impone sobre las necesidades de la población mundial.

En cuanto a los contenidos del acuerdo, no responden a la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para frenar los fenómenos climáticos extremos que afectan a la humanidad y ya han causado miles de muertes. Aunque se menciona la adopción de un segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto, no se explicitan fechas ni mecanismos para que ello ocurra y se incluye solamente la adopción de compromisos voluntarios. En consecuencia, las reducciones de gases que se adopten serán definidas por la voluntad de los países y no por una meta común global. En Cancún se demostró que los países del norte no están dispuestos a reducir sustancialmente sus emisiones.

La meta aprobada de aumento de la temperatura promedio global es de 2°C, la misma que había sido presentada en el llamado “Acuerdo de Copenhague” y que fue rechazada por ser insuficiente para evitar la desaparición de regiones enteras. A pesar de ello, ayer este límite fue aprobado. Además de ser insuficiente, no hay compromisos que garanticen su cumplimiento, con los ofrecimientos voluntarios se llegaría a un aumento de 5°C. Con esta meta se pone en riesgo la existencia de algunas islas y en menos de un siglo, la sobrevivencia misma de la humanidad.

El texto incluye la creación de mecanismos de flexibilización y compensación para que los países puedan cumplir con sus compromisos de reducción, esto no es más que la creación de nuevos mecanismos de mercado. Es la extensión de la lógica de la especulación financiera a las soluciones del clima, que hasta ahora sólo ha generado aumento de ganancias y ninguna reducción real de las emisiones.

En relación con financiamiento, aunque se aprobó la creación de un fondo global, no están garantizados los recursos, su origen ni la forma de implementarlos, el monto ofrecido es insuficiente para enfrentar realmente las consecuencias de la crisis climática. Aunque no se hizo explícito, países como EE.UU. expresaron el interés de que el Banco Mundial coordine ese fondo. El mismo Banco Mundial que ha promovido proyectos extractivos y contaminantes, ha generado el endeudamiento de los países del Sur y ha fomentado el modelo neoliberal en todo el mundo, ahora aparece como el encargado de buscar soluciones reales al cambio climático.

A pesar de las reiteradas críticas a las propuestas sobre bosques, el texto sólo incluye consideraciones financieras sobre el manejo de los mismos, se avanza cada vez más en los mecanismos de mercado y se desconocen los derechos de las comunidades sobre sus territorios. Los bosques son mercantilizados, al considerarlos como “sumideros de carbono”. En relación con transferencia tecnológica, se eliminaron del texto las referencias a la eliminación de los derechos de propiedad intelectual para el desarrollo de tecnologías alternativas y sustentables.

Bolivia había presentado propuestas que recogían las discusiones de los pueblos y organizaciones sociales, estas propuestas fueron ignoradas, no se hace mención a los derechos de la naturaleza ni a un tribunal vinculante de justicia climática. No existe ningún mecanismo para juzgar a los culpables del cambio climático y de las falsas soluciones, por el contrario, ahora tienen un marco jurídico para mantener su nivel de emisiones y reproducir los esquemas financieros de mercados de carbono.

Los gobiernos del mundo estaban en la obligación de buscar soluciones a la crisis y ofrecer respuestas para garantizar la sobrevivencia de la humanidad y no fueron capaces de hacerlo, el resultado de las negociaciones muestra que la lógica de la ganancia está por encima de la vida y el planeta.

Cancún, 11 de diciembre de 2010.
Alianza Social Continental.

Declaración de Cancún- Foro Internacional de Justicia Climática

12 Dic 2010

1. Convocados por cientos de organizaciones mexicanas e internacionales de todos los continentes, obreros, campesinos, pueblos indígenas, organizaciones de mujeres, del movimiento urbano popular, ambientalistas, Ong’s, activistas, intelectuales, nos reunimos en Cancún entre el 5 y el 10 de diciembre, simultáneamente a la realización de las negociaciones de la COP 16. Llegamos a Cancún como fruto de un largo e intenso proceso de educación popular, talleres y discusiones, en México y con nuestros aliados internacionales, para avanzar en la construcción de una comprensión común, consensos y propuestas unitarias para ir conformando un gran sujeto social nacional e internacional plurisectorial y unitario capaz de exigir a los gobiernos del mundo que lleguen a acuerdos vinculantes, verificables, justos y con sanciones para los que no cumplan, acuerdos que enfrenten las causas profundas y estructurales de la crisis climática, dadas por el modelo de producción y consumo que concibe a la naturaleza sólo como fuente de recursos y ganancias y no como la Pacha Mama en la que es necesario vivir en armonía, equilibrio y justicia. La urgencia de soluciones frente a la realidad y efectos sociales y ambientales del calentamiento global no puede esperar el realismo político y el conformismo de los poderosos que han puesto en riesgo la sobrevivencia del planeta.

En este proceso conformamos el Diálogo Climático- Espacio Mexicano y un amplio comité internacional buscando la unidad con quienes luchamos por salvar este planeta y creemos que es prioritario y necesario impulsar cambios sistémicos.

2. Frente a un modelo civilizatorio capitalista y patriarcal que pone en el centro la ganancia privada por encima de cualquier cosa, impulsamos una civilización naciente en la que el centro sea la vida en todas sus formas. La crisis climática es el fruto de la civilización de la ganancia y de la depredación de la naturaleza. Sus verdaderas y profundas soluciones están en promover la civilización de la vida y no en el mercado. Muchos gobiernos siguen pensando que sólo se puede detener la crisis climática si hay ganancias con ello, en consecuencia, promueven “soluciones de mercado”, que son sólo negocios para tratar de solucionar lo que han provocado con sus mismos negocios depredadores. Nosotros, como parte del pueblo que aspiramos a movilizar, no tenemos negocios que hacer con el clima, buscamos cambiar el sistema como única forma de superar la crisis climática y seguir viviendo bajo el cobijo de nuestra Pacha Mama, durante las próximas generaciones.

3. Exigimos a los gobiernos que dejen de andar por las ramas y lleguen a compromisos de reducciones obligatorias de emisiones de gases de efecto invernadero en las cantidades necesarias (50%), para estabilizar el aumento global de la temperatura en un máximo de 1.5°C. Ello exige acordar un 2º periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto. El volumen de reducción de emisiones debe ser definido por la ciencia, bajo el criterio de la salvación del planeta y no el que cada país esté dispuesto a ofrecer. Dicho volumen necesario debe ser asumido por los que más han emitido, como lo establece el Acuerdo Marco entre las partes y lo operativiza el protocolo de Kyoto. Las responsabilidades y compromisos deben ser proporcionales a las emisiones acumuladas.

4. El nivel necesario de reducción de emisiones no puede hacerse sin una transición justa a un cambio profundo del modelo de producción y consumo, que incluye un cambio de matriz energética hacia energías limpias, pero que a la vez no ocupe territorios indígenas o indispensables para la agricultura, la seguridad y la soberanía alimentaria. La transición también debe ser justa con los trabajadores y no destruir empleos sin la creación de más empleos decentes y una política pública para re-insertar a los trabajadores de los viejos empleos en el nuevo tipo de empleo decente hoy necesario.

5. Exigimos justicia climática. El que más ha dañado a la Madre Tierra tiene la obligación de reducir más sus emisiones, reparar el daño y transferir apoyos financieros y tecnológicos a los países del Sur, para enfrentar el problema. Los apoyos financieros y tecnológicos no deben ser préstamos, sino reparaciones y reconocimiento de la deuda ambiental. Tampoco deben tener otra condicionalidad que usarlos para mitigar el cambio climático, adaptarse y enfrentar los daños sociales, económicos y ambientales causados por este. Estos recursos no deben ser manejados por el Banco Mundial ni ninguna de las Instituciones financieras internacionales y la banca privada, que han estado promoviendo el modelo neoliberal y depredador.

6. La crisis climática no sólo tiene causas claras, sino responsables evidentes: los países altamente industrializados y sus empresas transnacionales Nadie debe evadir su responsabilidad pero debe ratificarse el principio de la Convención, “todos somos responsables, pero dichas responsabilidades son diferenciadas”.

7. Nos oponemos a las falsas soluciones: Mercados de carbono y de la biodiversidad, agrocombustibles, represas, captación y almacenamiento de carbono y biochar. Nos oponemos a la mercantilización de la vida, la solución está en enfrentar las causas sistémicas en la forma de producir y de consumir.

Hay que reforestar con plantas nativas, usando prácticas ancestrales de los pueblos indígenas y comunidades campesinas y mujeres, evitar la deforestación y degradación de suelos, generada por la misma explotación de los bosques y extracción de recursos naturales de las selvas, es necesario un pleno respeto a los derechos de las comunidades que los habitan, respetando la Convención de las Naciones Unidas para Eliminación de todas las Formas de Discriminación de las Mujeres (CEDAW) y la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIPs), especialmente de los pueblos indígenas y poblaciones tradicionales que nos dan ejemplo del manejo sustentable de sus bosques, se debe respetar la consulta libre, previa e informada para cualquier acción en sus territorios.

a) El programa REDD (Reducción de Emisiones por Degradación y Deforestación) no cumple con estos requisitos, aunque se le agreguen versiones que lo disimulan. Su objetivo es garantizar los derechos de los “inversionistas”, por encima de los derechos de los pueblos que habitan en los territorios. Mientras que los derechos del tenedor del bono se dirimen en tribunales penales o comerciales que sí tienen mecanismos reales y efectivos para hacerse cumplir, no sucede lo mismo con los derechos humanos.

b) REDD tiene como objetivo incorporar al mercado las tierras fértiles, ricas en agua y recursos naturales, para lo que diseñan contratos comerciales que buscan el control del territorio por parte de quien aporta los fondos, violando la soberanía territorial e impidiendo que las comunidades que lo habitan lo usen para su vida cotidiana, a pesar de que todos saben que los que desforestan y degradan los suelos no son las comunidades y pueblos indígenas sino las compañías mineras, madereras, agroindustrias y petroleras. En suma, constituye una contra-reforma agraria a escala global. Por todas estas razones, consideramos que REDD es una más de las falsas soluciones y rechazamos su implementación.

c) Los Bonos de Carbono no reducen las emisiones, han sido un mecanismo para compensar el incumplimiento de los compromisos de reducción de emisiones por parte de los países del Norte con la compra de derechos de emisión de otros países.

8. Vemos con profunda indignación las tácticas de los países industrializados que pretenden acabar con el protocolo de Kioto y la convención y que utilizan las promesas de financiamiento para quebrar voluntades, dividir grupos como el G 77 + China, aislar a Bolivia y a los países del ALBA, culpándolos del fracaso de la COP16. Los verdaderos culpables de este fracaso son los países que continúan promoviendo falsas soluciones.

Lo único que les interesa a algunos países del Norte del Protocolo de Kioto es la base jurídica de los mercados de carbono. Por ello quieren pasarla al texto de negociación del grupo de Acción Cooperativa a Largo Plazo (AWG-LCA). Esta es una demostración más del intento de algunos países de evadir compromisos de reducción de emisiones y a la vez asegurar la continuidad y expansión de los mecanismos basados en el mercado, incluso después de poner fin a Kioto.

Nos oponemos a las tentativas de no implementar el segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kioto. Estamos en riesgo de que se revierta lo logrado en 18 años de negociaciones, en especial, la pérdida de principios de justicia que se habían ganado en la Convención. Más aún, de que se destruya el marco de negociaciones multilaterales sobre el cambio climático en la ONU y quedemos a merced de las grandes corporaciones y sus gobiernos. Con la aprobación del acuerdo de Copenhague se aceptan los mecanismos excluyentes de negociación. El proceso en Cancún ha sido antidemocrático, excluyente y poco transparente, tanto con los gobiernos como con los pueblos, muestra de ello es la expulsión de observadoras y observadores de la sociedad civil de las negociaciones por manifestar su rechazo a las falsas soluciones.

9. Tenemos propuestas de fondo y viables, contenidas en el Acuerdo de los Pueblos, las hemos expresado a la opinión pública y a los gobiernos, pero muchos gobiernos están entrampados en el discurso de los acuerdos viables, es decir que sean aceptables para los que sólo piensan en sus negocios, más aún en hacer nuevos negocios. El enfoque de los movimientos sociales es otro, es la evidencia del drama que ya se vive en algunos lugares por la crisis climática que rápidamente tiende a profundizarse y extenderse. Exigimos soluciones reales que no pueden dejarse al mercado, por el contrario son responsabilidad de los gobiernos.

10. Lograr la sobrevivencia de nuestra Madre Tierra y de la vida en ella, implica disminuir drásticamente las emisiones adoptando compromisos vinculantes y creando un tribunal que sancione fuertemente a los que no cumplan. Esto desde la perspectiva de Justicia Climática, implica responsabilidades diferenciadas, fondos de apoyo público nacionales y extranjeros (no crédito) como pago al daño causado y no manejados por el Banco Mundial.

* Transitar con justicia a un nuevo modelo de producción y consumo no desarrollista,

* Límites crecientes a todas las formas de depredación de la naturaleza,

* Transición a una nueva matriz energética,

* Privilegiar los mercados locales que evitan una gran emisión de gases de efectos invernadero asociados a la importación y exportación. El libre mercado global afirma que abarata los productos al consumidor, pero si se interiorizaran los costos ambientales se vería que lo barato sale caro.

* Un nuevo, o mejor dicho ancestral, modelo de producción agrícola, silvícola y ganadero basado en la producción ecológica y orgánica familiar para mercados locales y que tienda a la seguridad y soberanía alimentaria, con semillas criollas. Con políticas públicas y apoyos adecuados los campesinos no sólo puede alimentar a la humanidad, sino además colaborar significativamente a bajar emisiones.

* Todas las verdaderas soluciones incluyen pleno respeto a todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, ambientales, culturales, de los pueblos indígenas y de género.

Nuestras demandas forman parte de el torrente de luchas que contra el libre comercio y el modelo neoliberal se han librado a escala mundial en movilizaciones paralelas a las reuniones del G 20, La OMC y las negociaciones de TLC

Nos comprometemos a:

- Continuar caminando en la construcción de un movimiento fuerte multisectorial y unificado en la defensa de la naturaleza a través de la concientización, la educación y la organización desde la base.

- Profundizar en nuestras propuestas que se reflejan en el Acuerdo de Cochabamba.

- Evaluar las posibilidades y modalidades de una consulta popular, la conveniencia de una nueva Cumbre de los Pueblos, así como otras formas de involucramiento de nuevos sectores populares.

- Aumentar la organización y presión sobre nuestros gobiernos nacionales y a nivel global

Cambiemos el Sistema, no el Clima!

Fuera el Banco Mundial del Clima!

sábado, diciembre 11, 2010

Las lecciones del comercio de carbono de Europa

Project Syndicate / Denny Ellerman 2010-12-03

FLORENCIA – A medida que se aproxima la Cumbre de Cambio Climático de Cancún, las conversaciones sobre la viabilidad de los sistemas de comercio de carbono se intensifican. El mundo puede voltear a ver el modelo europeo que está funcionando y funciona bien.

En 2005, los Estados miembros de la UE fueron los primeros en crear un sistema límites máximos y comercio de derechos de emisión que abarca aproximadamente la mitad de sus emisiones de CO2. Siguen siendo los únicos países que imponen un precio por utilizar carbono a una parte significativa de sus economías. El sistema de comercio de emisiones de la UE (ETS por sus siglas en inglés), que tiene cinco años de antigüedad, puede ofrecer tres lecciones generales.

Primera, el sistema funciona. El ETS ha logrado su objetivo de reducir emisiones en el volumen establecido al menor costo. Se ha estimado con fiabilidad que las emisiones han reducido entre 3% y 5% en los primeros tres años de aplicación del ETS, debido al precio del carbono. Este un porcentaje modesto, pero el objetivo inicial también lo era.

Más importante aún, la limitación de emisiones se reduce con el tiempo –en 11% para el segundo periodo de 2008 a 2012, y de 1.74% anual a partir de 2013- para que los requisitos de reducción aumenten en el futuro. Si bien es imposible demostrar que las empresas han bajado las emisiones al menor costo, existen las condiciones necesarias para hacerlo.

Las empresas pueden fácilmente comparar el costo de disminuir una tonelada extra de emisiones con el costo de la indemnización exigida si esa tonelada se libera en la atmósfera. Un mercado de derechos que funciona bien –con una amplia participación y con precios que reflejan los fundamentos subyacentes -revelará ese costo.

La segunda lección es que los efectos secundarios del ETS son pocos. Las expectativas de los extremistas, tanto los partidarios y como los opositores del precio de carbono se han sentido decepcionados en la misma medida. Los primeros esperaban un cambio social, tecnológico y transformativo, mientras que los últimos estimaban pesimistamente una menor competitividad y pérdidas de empleo, incluso una recesión.

El hecho fácilmente observable –para consternación de ambas partes- es que el precio de carbono hasta ahora no ha producido cambios económicos de gran alcance en Europa. Las tendencias prevalecientes antes de 2005 continuaron. La producción y el empleo aumentaron en los primeros años del programa, y no hubo algún efecto observable en las exportaciones e importaciones.

La única tendencia que ha cambiado son las emisiones de carbono, que disminuyeron. La crisis financiera de finales de 2008 condujo a la recesión, pero nadie ha culpado al precio del carbono. La realidad es que la economía europea se ha visto más afectada por las hipotecas de alto riesgo en los Estados Unidos que por el precio de carbono en Europa.

Las razones de la ausencia de efectos secundarios notables son relevantes. Los productores que están sujetos al sistema de límites máximos y comercio de emisiones tienen muchas maneras de ajustar la producción, no es sorprendente que lo hagan cuando encaran precios más altos, incluido un nuevo precio en el carbono.

Algunos de estos ajustes requieren solamente tapar las fugas o tener más cuidado con las emisiones. Otros tienen que ver con pequeños cambios en los procesos industriales, como el uso de insumos que emiten menos carbono en la producción de acero y cemento, y también más importantes, como adoptar instalaciones de manufactura en Europa con menos emisión de carbono.

Un ejemplo típico es el aumento de la electricidad producida por plantas generadoras de gas en lugar de plantas de carbono. En esos lugares la producción que compran los consumidores es la misma y el costo adicional es imperceptible. La explicación de ello es la que aplica a todos nosotros. Cuando encaramos precios más altos hacemos pequeños ajustes en el uso de los productos afectados, pero por lo demás actuamos como siempre. Los productores encuentran formas de seguir produciendo bienes que interesan a los consumidores, pero con menos emisiones.

La tercera lección general del ETS es que se pueden construir regímenes multinacionales de comercio de emisiones. Una característica poco conocida del ETS es que es más afín con los 27 sistemas nacionales de límites máximos y comercio de emisiones que con un gran sistema de administración centralizada.

Después de todo, la UE está compuesta de 27 Estados soberanos que cuidan celosamente sus prerrogativas aunque ocasionalmente delegan un poco de soberanía a las instituciones centrales cuando existe acuerdo mutuo sobre los propósitos. Además, las diferencias entre los Estados miembros en cuanto a las circunstancias económicas, exposición a las instituciones de mercado y compromiso con las políticas de cambio climático son significativas.

Puede que estas diferencias sean tan grandes como lo son a escala global, pero son similares, y superarlas para dar cabida a los distintos Estados miembros de la UE requiere de mucha negociación y compromiso. Pero se hizo –una demostración de la viabilidad del sistema de comercio multinacional de carbono que tiene enormes implicaciones para la construcción de un régimen de comercio global.

Mientras que a menudo el ETS es objeto de críticas y se le describe como un fracaso, siempre es necesario ver las cosas con un poco de perspectiva. Al igual que con las políticas públicas, no siempre se logra la aplicación perfecta. Siempre se cometen errores, pero se corrigen o están en proceso de corrección.

Muchos piensan que el sistema no es ambicioso, pero lo importante es que se está creando un mecanismo para lograr reducciones más significativas. El problema real tiene que ver con el compromiso político y no con los mecanismos institucionales. Además, comparado con el fracaso del Senado estadounidense para aprobar algo, el logro de Europa es importante. Ha demostrado que el sistema de límites máximos y comercio puede reducir las emisiones de CO2 al menor costo, que los efectos secundarios no son graves y que se pueden diseñar sistemas multinacionales de límites máximos y comercio.

Cualesquiera que sean las fallas del ETS, es importante considerar estas tres lecciones.

Denny Ellerman, profesor de tiempo parcial del “European University Institute”, fue director ejecutivo del Centro de Investigación de Políticas Ambientales y Energéticas del MIT.

Alternativas a la austeridad

Project Syndicate / Joseph E. Stiglitz, 2010-12-06

NUEVA YORK –Después de la gran recesión los países se han quedado con déficits sin precedentes en tiempos de paz y con preocupaciones crecientes por sus deudas nacionales que van en aumento. En muchos países lo anterior está conduciendo a una nueva ronda de austeridad –políticas que con seguridad producirán una economía nacional y global menos dinámica y una desaceleración sustancial en el ritmo de la recuperación. Aquéllos que esperan que los déficits se reduzcan significativamente estarán profundamente decepcionados porque la desaceleración económica presionará a la baja los ingresos fiscales y aumentará las demandas de seguro de desempleo y otros beneficios sociales.

Los esfuerzos para frenar el crecimiento de la deuda sirven para pensar cuidadosamente –obliga a los países a enfocarse en las prioridades y a evaluar los valores. Es improbable que en el corto plazo los Estados Unidos realicen grandes recortes al presupuesto, al estilo Reino Unido. Sin embargo, el pronóstico de largo plazo –que es especialmente alarmante por la incapacidad de la reforma del sistema de salud para reducir los costos médicos- es lo suficientemente sombrío que existe un creciente esfuerzo bipartidista para hacer algo. El presidente Barack Obama ha nombrado una comisión bipartidista de reducción del déficit, cuyos presidentes presentaron algunos avances de lo que sería su informe final.

Técnicamente, reducir el déficit es un asunto simple: se deben recortar los gastos o aumentar los impuestos. Sin embargo, es evidente que el programa de reducción del déficit, al menos en los Estados Unidos, va más allá. Es un intento de debilitar la protección social, reducir el carácter progresivo del sistema fiscal y recortar la intervención y tamaño del gobierno – todo ello sin afectar intereses, como los del sector militar industrial.

En los Estados Unidos (y en otros países avanzados), cualquier programa de reducción del déficit tiene que establecerse acorde con lo que ha sucedido en la última década:

· Un aumento masivo del gasto de defensa impulsado por dos guerras inútiles, pero que va más allá,

· Un aumento de las desigualdades, en el que el 1% reúne más del 20% del ingreso del país, acompañado de una clase media en declive –el ingreso familiar estadounidense ha caído más de 5% en la última década y estaba reduciéndose incluso antes de la recesión,

· Una inversión insuficiente en el sector público, incluida la infraestructura, puso de manifiesto de forma dramática el colapso de los diques en Nueva Orleans y,

· El crecimiento de los apoyos corporativos, desde los rescates bancarios, los subsidios al etanol y a los de la agricultura, aunque la OMC ha constatado que esos subsidios son legales.

Como resultado, es relativamente fácil formular un paquete de reducción del déficit que fomente la eficiencia, impulse el crecimiento y reduzca la desigualdad. Se necesitan cinco ingredientes principales. Primero, debe haber un aumento de las inversiones públicas de alto rendimiento. Incluso si esto amplía el déficit en el corto plazo, a largo plazo la deuda nacional se reducirá. ¿Qué empresa no aprovecharía oportunidades de inversión con rendimientos superiores al 10% si pudiera obtener crédito –como lo puede hacer el gobierno estadounidense- con un interés menor al 3%?

Segundo, se deben recortar los gastos militares –no solo los fondos para guerras inútiles sino también para las armas que no funcionan contra enemigos inexistentes. Seguimos actuando como si la Guerra Fría nunca hubiera finalizado, gastando tanto en defensa como el resto del mundo en su conjunto.

Lo anterior es necesario para eliminar los apoyos corporativos. A pesar de que los Estados Unidos han despojado a las personas de su red de seguridad, han fortalecido la red de seguridad de las empresas, lo que ha quedado evidenciado claramente en la gran recesión con los rescates de la IG, Goldman Sachs y otros bancos. Los apoyos a las empresas representan casi la mitad del ingreso total en algunos sectores de las agroindustrias estadounidenses; por ejemplo, se conceden miles de millones de dólares en subsidios al algodón a unos cuantos agricultores ricos- mientras que los precios bajan y hay una pobreza creciente entre sus competidores del mundo en desarrollo.

Además, se da un trato en una forma especialmente notoria a las empresas farmacéuticas. Incluso cuando el gobierno es el comprador más grande de sus productos, no puede negociar precios, fomentando así un incremento significativo en los ingresos corporativos –y en los costos del gobierno- que se acerca al billón de dólares en la última década.

Otro ejemplo es la gran variedad de beneficios especiales previstos para el sector energético, especialmente el petróleo y el gas, con lo que simultáneamente se roba al Tesoro, se distorsiona la asignación de recursos y se destruye el medio ambiente. Después, están las dádivas que no parecen tener fin de recursos nacionales –desde el espectro gratuito que se ofrece a los organismos de radiodifusión, pasando por las regalías menores de las empresas mineras hasta los subsidios a las compañías madereras.

También es necesario crear un sistema fiscal más eficiente y justo mediante la eliminación del tratamiento especial a las ganancias de capital y dividendos. ¿Por qué aquéllos que trabajan para vivir tienen que estar sujetos a impuestos más altos que los que viven de la especulación (a menudo a expensas de los demás)?

Finalmente, con más del 20% de los ingresos totales que se concentran en el 1% de los que más ganan, un pequeño aumento de 5%, por decir, en los impuestos cobrados efectivamente, recaudaría más de un billón de dólares en una década.

Un paquete de reducción del déficit diseñado según estas directrices satisfaría las demandas incluso de los halcones del déficit. Aumentaría la eficiencia, promovería el crecimiento y mejoraría el medio ambiente y beneficiaría a los trabajadores de la clase media.

Solo hay un problema: no beneficiaría solamente a los que están hasta arriba, o los intereses especiales corporativos y otros que han venido dominando el diseño de las políticas en los Estados Unidos. Su lógica convincente es precisamente la razón por la que hay pocas probabilidades de que dicha propuesta razonable se pueda llegar a adoptar.

Joseph E. Stiglitz es catedrático de la Universidad de Columbia y ha sido galardonado con el Premio Nobel de Economía. Su libro más reciente es Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy, que ahora está disponible en francés, alemán, japonés y español.

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Altered Corn Slowly Takes Root in Mexico

Wall Street Journal, DECEMBER 9, 2010 By JEAN GUERRERO

MEXICO CITY—Mexico, the birthplace of corn, is edging toward the use of genetically modified varieties to lower its dependence on imports, but strong opposition among some growers and environmentalists, who see altered corn as a threat to native strains, has kept the wheels turning slowly.

[MexCorn] Agance France-Presse/Getty Images

An activist carrying a 'No to Transgenic Corn' banner through the streets of Cancun, Mexico, this week during a demonstration coinciding with United Nations climate talks.

Monsanto Co., DuPont Co.'s Pioneer Hi-Bred unit and Dow Chemical Co,'s Dow AgroSciences recently completed small, controlled experiments in northern Mexico with genetically modified corn, and are seeking government authorization to enter a "pre-commercial" phase, expanding the growing area to nearly 500 acres from 35 acres.

The trials began in October 2009, four years after Mexico lifted an 11-year moratorium on genetically modified corn—or maize—to which scientists have added desirable traits like pest resistance.

Many farmers and environmentalists, however, fear that altered corn will cross-breed with the nearly 60 documented native maize varieties, transforming the biology of the grain, a dietary staple with deep cultural significance here. By contrast, genetically modified cotton, alfalfa and soybeans are widely accepted and cultivated on nearly 250,000 acres across the country.

"We are the children of corn. It's our life, and we need to protect it," said José Bernardo Magdaleno Velasco, a corn producer in Venustiano Carranza in the southern Mexican state of Chiapas, where he grows two native varieties. According to Mayan legend, the gods created humans from corn. The plant is still used in some indigenous religious rituals.

Two types of genetically modified corn are produced commercially in 16 countries, led by the U.S., but almost nowhere has their introduction met the resistance it has in Mexico.

Protests have been staged across the country, and a coalition of 300 groups has led a campaign called "Sin maiz no hay pais," or "Without corn there is no country."

Opening the doors to genetically modified corn, its opponents fear, would contaminate native varieties, such as the red Xocoyol or the black Yautsi, increase dependence on foreign companies and possibly harm the nation's environment and health.

Supporters of the modified seeds say they would help Mexico win agricultural independence from the U.S., from which it imports as much as nine million tons of yellow corn annually for livestock feed, most of it genetically modified.

In Mexico, where the average corn yield is around 8.2 tons per acre, and many subsistence growers get little more than a ton per acre, the seeds could also help reduce hunger and the use of environmentally harmful pesticides, supporters say.

[MEXCORN]

"Being the principal crop of Mexico, maize is where we can have the largest impact on the rural sector," said José Manuel Madero, president of Monsanto Mexico. He said the company's hybrid seeds have already quadrupled yields in some parts of Mexico over the past 60 years, and he thinks its genetically modified corn could increase yields by another 15% to 30%. If the corn sector embraces biotechnology, Mexico could become self-sufficient in corn over the next 10 years, Mr. Madero said. "What's important is that the farmer be able to choose the technological package that he wants."

Government officials have said Mexico's recent experiments with genetically modified corn have been successful, in that the corn proved resistant to either pests or herbicides.

Still, a decision on moving to the next phase, in which it will evaluate the economic benefits of the corn, is still pending.

"It would be sad if…our biodiversity should impede the use of the technology here," said Reynaldo Ariel Alvarez Morales, head of the Inter-Secretarial Commission on Biosecurity of Genetically Modified Organisms, which coordinates the agencies in charge of making a decision.

The moratorium on genetically modified corn was put in place in 1998 to protect the maize native to Mexico, where the crop originated from a plant called teocinte. In the decade or so since then, the tide has started to shift, although planting of altered corn still isn't allowed in designated centers of origin and diversity, such as Chiapas and Oaxaca, where the nearly 60 native varieties predominate.

Proponents say that if imported genetically modified corn hasn't already contaminated native varieties, neither will planting the country's own genetically modified corn, an argument opponents reject.

Multiple studies, including ones conducted by the National Biodiversity Council in Mexico and the National Ecology Institute, found that native corn varieties in some off-limit southern areas already contain genes from modified corn.

"The only way the native corn in Oaxaca will be contaminated is if a producer from Oaxaca brings [the genetically modified corn] and plants it voluntarily. And why would he do that? Because he sees an interest. He doesn't see it as ugly. And any producer can do that right now," said Fabrice Salamanca, president of Agrobio, which represents the biotech companies seeking to introduce the new corn.

Some opponents are also worried about pollen flow, but scientists say that even in the best conditions, corn can't pollinate other corn more than a couple of miles away. Other scientists say the danger to native maize stems from the fact that indigenous species, well-adapted to specific regions, may lose those advantages if they mix with genetically modified corn.

If a native variety inherits pest-resistance from genetically modified corn, for example, it might stop being able to evolve improvements to its inherent defense mechanisms.

Some opponents also worry that the altered corn will hurt the environment. In some parts of the U.S., pests have evolved resistance to pest-resistant corn, leading to an increase in the use of pesticides, rather than the intended decrease, and some countries have temporarily banned the planting of genetically modified corn out of environmental concerns.

Proponents say that hybrid corn, which has existed in Mexico for 60 years and is improved by regular cross-breeding, has already mixed with native maize varieties without causing any problems. Since genetically modified corn is hybrid corn with one additional gene inserted from a different species, they say the difference would be minimal.

Corrections & Amplifications

In Mexico, the average corn yield is around 1.3 tons per acre, with many farmers getting far less. This article about the use of genetically modified corn in Mexico incorrectly said the average yield was 8.2 tons per acre.