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viernes, julio 08, 2011

Etiquetado de transgénicos: triunfo histórico de los consumidores

Sin maíz no hay país. Boletín de prensa, 7 de julio de 2011


La Campaña Sin maíz no hay país saluda con beneplácito la aprobación dada en Ginebra Suiza, de las nuevas directrices de la Comisión del Codex Alimentario para el etiquetado de transgénicos (1). Luego de una discusión de 20 años, estas directrices lograron establecerse dentro de este organismo de la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y de la organización Mundial de Salud (2), gracias al cambio de la postura de la delegación de Estados Unidos, quien por fin cedió a las presiones de investigadores, organizaciones y asociaciones de consumidores de todo el mundo.

Esta victoria de los consumidores permitirá a los gobiernos, como el de México, establecer el etiquetado de los productos que contengan transgénicos y así garantizar el derecho de los consumidores a saber qué comemos, sin riesgo a ser demandados ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), dijo Catherine Marielle del Grupo de Estudios Ambientales (GEA).

Por su parte, Adelita San Vicente de Semillas de Vida señaló: “Este es un avance crucial para garantizar la libertad de elección y el derecho de los consumidores, pero además para permitir el efectivo monitoreo y control de este tipo de alimentos, así como, para estudiar los impactos de su consumo en la salud humana y animal, que hasta la fecha no pueden evaluarse porque durante más de una década las industrias de semillas transgénicas y la de alimentos, así como algunos gobiernos, han obstaculizado la adopción del etiquetado como herramienta básica para su monitoreo.

Sin etiquetado es imposible estudiar los previsibles efectos a la salud del consumo de transgénicos, puesto que ni los consumidores ni la comunidad médica pueden estudiar quien come transgénicos, de qué tipo, en qué cantidades y con qué frecuencia. El etiquetado es la primera herramienta para hacer un uso más responsable y legal de este tipo de cultivos transgénicos”.

“Los mexicanos consumimos transgénicos de maíz, soya, algodón y canola en productos de consumo cotidiano como jugos, refrescos, tortillas, pan industralizado, alimentos para niños entre otros muchos alimentos procesados de marcas como Bimbo, Maseca, Coca-Cola, Pepsi, Gamesa, Sabritas, entre muchas otras. Sin embargo, la mayoría lo ignora y no puede ejercer su derecho a saber y elegir el consumo de transgénicos si la etiqueta de dichos productos no lo informa.” dijo Aleira Lara de Greenpeace. (3)

En el mismo sentido, las organizaciones saludaron las recomendaciones del Relator especial de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación Olivier De Schutter, quien al terminar su visita oficial a nuestro país, consideró “que las autoridades mexicanas declaren lo antes posible el regreso a la moratoria sobre las pruebas de campo y en el cultivo comercial del maíz transgénico, con el fin de proteger la biodiversidad del maíz”.

Las organizaciones de la Campaña Sin maíz no hay país hacemos un llamado al gobierno federal a responder a la demanda de los ciudadanos y de las organizaciones civiles, campesinas, indígenas y de consumidores para garantizar una alimentación libre de transgénicos, y una agricultura sostenible sin riesgos para el patrimonio genético del maíz en México, actuando sin demora para instalar el etiquetado obligatorio de productos con transgénicos a la venta en nuestro país.


Notas:
(1) Ver comunicado de prensa de la Unión de Consumidores en:
http://www.consumersunion.org/pub/core_food_safety/017858.html
(2)La comisión del Codex Alimentario fue creada en 1963 por FAO y la OMS para desarrollar estándares alimenticios, guías y textos como códigos de prácticas bajo el programa conjunto de la FAO y la OMS de Estándares de alimentos:http://www.codexalimentarius.net/web/index_en.jsp
(3)Guía roja y verde de alimentos transgénicos 2010 disponible enhttp://www.greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Agricultura--sustentable--y-transgenicos/Y-tu-

domingo, marzo 27, 2011

Registra Oaxaca déficit de 45 mil toneladas de maíz

Noticias de Oaxaca, 26 Mar 2011 - 00:41.

Oaxaca, Oax.- Pese al déficit de 45 mil 306 toneladas de maíz que tiene la entidad anualmente, la producción y abasto del grano están asegurados en todo el territorio oaxaqueño, informó el secretario de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesca (SEDAFP), Salomón Jara Cruz.

A su vez, Jesús Martín Mendoza gerente estatal de DICONSA -abastecedora oficial del producto básico--, reportó que en promedio se introducen anualmente 80 mil toneladas de maíz, proveniente de las entidades de Sinaloa, Chiapas y Jalisco, y para este 2011 se han adquirido ya 85 mil toneladas, como reserva estratégica.

Con esa cantidad, abundó el funcionario, hay total certidumbre al abasto de maíz a través de sus dos mil 35 tiendas rurales.

En conferencia de prensa en la que participó el delegado de la SAGARPA, Edgar Guzmán Corral, Jara Cruz precisó que las dependencias estatales y federales involucradas realizaron un diagnóstico sobre el maíz, lo que reporta que hubo una superficie sembrada de 595 mil 210 hectáreas; una superficie cosechada de 542 mil 593.84 hectáreas.

Y son 52 mil 617.01 las hectáreas siniestradas por los últimos fenómenos meteorológicos.

El titular de la SEDAFP, quien estuvo acompañado de los subsecretarios Lenin López Nelio y Emilio López, indicó que la producción del grado en los ciclos agrícolas Primavera-Verano 2010 y Otoño-Invierno 2011 registró una producción de 714 mil 693 .77 toneladas, cuando el requerimiento del básico es de 760 mil toneladas.

Tanto Jara Cruz como Guzmán Corral reiteraron que el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal dan total certeza y seguridad para que el maíz llegue a todas las comunidades de la entidad, "por lo tanto debe quedar claro que el abasto está asegurado y se tiene la infraestructura necesaria para llegar a las comunidades rurales".

Destacaron la continuidad del Programa de Agricultura por Contrato con los productores y organizaciones económicas.

Ejemplo de lo anterior es la firma de compra de tres mil 600 toneladas de maíz blanco con productores de la organización 'Llano de Luceros' de la región de la Cuenca.

Jara Cruz confirmó el trabajo estratégico para operar un programa de "Maíz para Todos" donde la meta será cosechar un millón de toneladas del grano en los próximos cuatro años, "hay las condiciones y estamos en platicas con los diversos productores".

Transgenico...

"Ninguna autorización para un plan piloto de siembra de maíz transgénico hay en Oaxaca. Los permisos otorgados en otras entidades son para investigación y están perfectamente acotados a la ley que estableció el Congreso del Unión", precisó el delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Edgar Guzmán Corral.

por RACIEL MARTÍNEZ

Monsanto y el Petate del Muerto

Posted on: 24/03/2011 by Alfredo Acedo

Monsanto ha convertido la caída de las reservas internacionales de maíz y el desastre causado por el frío en los cultivos del cereal en el norte del país en su mejor argumento para apresurar la imposición de la siembra comercial de maíz transgénico en México, presentando sus semillas manipuladas como la solución ante la escasez y encarecimiento de la gramínea.

Y va más allá: en conferencia de prensa, el presidente de la trasnacional en América Latina, José Manuel Maduro, se atreve a afirmar que “…la decisión de México de no avanzar en ello [los transgénicos] ha llevado a importar 10 millones de toneladas de maíz y por eso urge una decisión al respecto.” Monsanto intenta asustar con el petate del muerto.

El cinismo de Monsanto parece no tener límites. Ahora resulta que México perdió autosuficiencia en maíz e importa millones de toneladas anuales no por una política agropecuaria favorable a las trasnacionales y un modelo de libre comercio injusto, que privilegia las compras al exterior y ha abandonado a la mayoría de los productores nacionales, sino porque el país no ha adoptado la siembra comercial del maíz transgénico.

Esta persistente labor de la trasnacional ha tenido efecto. Después de que el gobierno a finales del año pasado le negara autorización para la siembra piloto de maíz transgénico en Sinaloa, ahora la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) acaba de otorgar a Monsanto un permiso para la siembra de maíz amarillo genéticamente modificado resistente al herbicida glifosato, en programa piloto para el presente ciclo agrícola en Tamaulipas.

Sin embargo, el verdadero peligro —mortal para la alimentación, la salud y la cultura del país— está en optar por Monsanto en vez de fortalecer la agricultura nacional. La siembra de maíz transgénico acentuará la pérdida de soberanía alimentaria del país y contaminará las razas nativas del grano.

Según la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (CONABIO), en Tamaulipas se encuentran 16 razas de las 59 que existen de maíz nativo. Un estudio reciente de la CONABIO concluye que las liberaciones de maíz transgénico deberían estar a cargo “sólo [de] instituciones públicas debidamente capacitadas en materia de seguridad y en las zonas de menor riesgo.” El estudio fue financiado por la SAGARPA y, contraviniendo sus propias recomendaciones, se dio a conocer al mismo tiempo que fue aprobado el permiso de siembra piloto a Monsanto en Tamaulipas—estado que, como el resto del norte y todo el territorio de México, es centro de origen de maíz.

Campaña de presión

Hay una campaña intensa de promoción de los transgénicos en México: los grandes agricultores del norte del país presionan para que el gobierno agilice el establecimiento de la siembra comercial de maíz transgénico y en la prensa y la televisión no falta quien se vuelva eco de las tesis de Monsanto. Incluso a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería llegó la propaganda entreverada con posiciones científicas. El programa de la tradicional feria auspiciada por la Universidad Nacional Autónoma de México incluyó una serie de conferencias denominada “Los organismos transgénicos han llegado a palacio”, encabezada por el promotor estelar de la biotecnología al servicio de las trasnacionales, Luis Herrera-Estrella. El científico mexicano, promovido como el coinventor de los transgénicos, se ha vuelto un defensor de los planteamientos de Monsanto, empresa que, según él mismo dice, le arrebató la patente de esa tecnología.

Sin embargo, son públicas las relaciones entre el CINVESTAV —donde labora el investigador— y la trasnacional. Herrera-Estrella ha sido denunciado incluso como ejecutor de “trabajo sucio” para Monsanto. Después de que Ignacio Chapela, profesor de la Universidad de Berkeley, reveló la contaminación transgénica en cultivos de maíz en Calpulapan, Oaxaca, en el otoño de 2001, Monsanto enderezó contra él una campaña de desprestigio de la que Herrera-Estrella no sería del todo ajeno. Tras años de persecución y cuando ya dos revisores externos internacionales para la Universidad de Berkeley habían aceptado dar permanencia a Chapela como profesor de tiempo completo e investigador, fue detenido su contrato al ser recibida la carta de un experto en su contra. El remitente era Luis Herrera-Estrella.

El ciclo de pláticas de la feria del libro sólo ofreció el punto de vista favorable al uso de transgénicos. Y ése fue uno de los reclamos de parte del público en la conferencia de Herrera-Estrella.

La presidenta de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), Elena Álvarez-Buylla, presente entre el público, ofreció rápidamente un punto de vista crítico sobre la biotecnología transgénica e informó sobre un científico francés reconocido por su investigación independiente acerca de los riesgos de los transgénicos quien recientemente ganó un proceso contra grupos de biotecnología que habían desencadenado una campaña para desacreditarlo. Ella no pudo extenderse mucho por la descortesía desmesurada de Herrera-Estrella y sus seguidores quienes, incómodos por los comentarios, le quitaron la palabra. También se señaló la omisión del expositor respecto a los daños comprobados a la salud ocasionados por el glifosato, herbicida producido por Monsanto, asociado a una de sus variantes de maíz transgénico.

La agresiva operación de opinión pública para introducir en México el maíz modificado genéticamente por Monsanto ocurre después de que el año pasado trascendiera el declive de las ganancias de la compañía y una baja en sus acciones debido a la disminución de ventas en Sudamérica y Europa del herbicida Roundup y de semillas transgénicas de maíz y soya.

El mercado mexicano representa para Monsanto ganancias potenciales por el orden de los 400 millones de dólares al año y algunos en el gobierno consideran que esas son muchas razones para desdeñar cualquier riesgo sobre los maíces nativos, la economía o la salud de los mexicanos.

Mientras en la Unión Europea, de acuerdo con un informe de Amigos de la Tierra Internacional dado a conocer hace unas semanas, los cultivos transgénicos van en picada, al tiempo que aumenta el número de países que los prohíben.

Según esa fuente, siete estados miembro de la UE han prohibido el cultivo del maíz transgénico de Monsanto por las evidencias acumuladas sobre sus impactos en el ambiente y la economía y por la aplicación del principio de precaución en la salud. La oposición pública a los transgénicos se ha incrementado hasta el 61 por ciento.

Inopinadamente —y no sin contradicciones—, en diciembre el gobierno federal mexicano negó el permiso a Monsanto para la siembra piloto de maíz transgénico en cien hectáreas de Sinaloa, un estado al noroeste del país. La siembra piloto es la segunda fase, posterior a la experimental y previa a la libre producción y comercio, de las tres fases establecidas por la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados.

A partir de octubre del 2009, pocos meses después de una reunión de Felipe Calderón con Hugh Grant, presidente de Monsanto, el gobierno federal aprobó 29 solicitudes de experimentación de maíz transgénico, rompiendo una moratoria vigente durante más de una década. La mayoría de las licencias fue para Monsanto y para Dow Agro Science, con el fin de “probar” maíces resistentes a herbicidas y a plagas en más de una docena de hectáreas.

El año pasado, tras mantener en secreto los predios de experimentación y sin informar adecuadamente los resultados del proceso, violando así la Ley de Bioseguridad, el gobierno aceptó 20 solicitudes más de las trasnacionales señaladas, a las cuales se añadió Syngenta. De otorgarse los permisos, las siembras de maíz transgénico ocuparían más de mil hectáreas.

Las contradicciones y titubeos en la posición gubernamental al negar los primeros permisos para la fase piloto en Sinaloa y la aprobación de un cuarto de hectárea en Tamaulipas se deben probablemente al inicio de la temporada electoral —crucial para el régimen que tratará de eludir el costo político de sus decisiones—, a la acción de las organizaciones campesinas y ecologistas y a la importante labor de organismos como la UCCS.

Desde finales de 2009, la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA) inició una campaña mediante foros de análisis, y en medios y bardas bajo el lema de: ¡No al maíz transgénico, fuera Monsanto! Se llevaron a cabo foros en Navojoa (a pocos kilómetros de uno de los centros de experimentación transgénica), Chilpancingo y Zacatecas. El año pasado en Guadalajara y en Morelia se denunció la experimentación de maíz transgénico en México como un crimen de lesa humanidad. Son ya muchas las voces que se han levantado contra este atropello: desde la UCCS hasta el ayuntamiento de Tepoztlán, en el estado sureño de Morelos, que inició una controversia constitucional contra la siembra del maíz transgénico en el país.

¿Soberanía alimentaria o dependencia?

Hace unos días, la UNORCA en voz de su dirigente nacional Olegario Carrillo advirtió que México no necesita echarse en brazos de Monsanto para recuperar su autosuficiencia en maíz. De hecho, ceder a las presiones de la trasnacional, que sólo busca apoderarse de la riqueza agro genética de los mexicanos, significaría profundizar la fuerte dependencia alimentaria activada por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, cuando las importaciones ya rebasan el 40 por ciento de lo que el país consume, según datos de la Auditoría Superior de la Federación.

El problema de fondo no es tecnológico sino que el gobierno mexicano carece de una política benigna para el campo y no existen metas de producción de alimentos. El régimen neoliberal ha preferido favorecer las importaciones y beneficiar a las trasnacionales que se han ido apoderando de todo el proceso productivo.

En este contexto, miente la trasnacional al afirmar que su biotecnología pueda resolver el problema alimentario en México: está plenamente documentado que los transgénicos no incrementan la producción. Los maíces transgénicos no han sido concebidos para incrementar los rendimientos; la gran mayoría de los transgénicos están diseñados para resistir la aplicación de herbicidas producidos por la misma Monsanto. En cambio, generan mayor dependencia por la necesidad de comprar semilla y por la contaminación de las variedades nativas, y ocasionan daños al medio ambiente, a la economía y a la salud de las personas.

Por otro lado, se podría duplicar la producción anual de maíz en México (24 millones de toneladas) si se cambiara la política agropecuaria apoyando a los campesinos y se cultivaran más hectáreas en el sur y sureste, donde hay agua suficiente. La riqueza genética del maíz mexicano permitiría elevar la producción, sin tener que pagar regalías a Monsanto, porque hay en el país unas 60 razas nativas y miles de variedades adaptadas a todo tipo de terrenos y climas.

La trasnacional niega el riesgo de contaminación del maíz mexicano por el transgénico patentado por ella pese a que está comprobado que no es posible la convivencia de la tecnología transgénica con la biodiversidad. Monsanto miente porque esa estrategia forma parte de su historia de protección de sus ganancias por encima de la salud de las personas, del medio ambiente y del bienestar general, como ha sido demostrado en investigaciones a lo largo de los años.

La UCCS, basada en reportes de la FAO, UNESCO, entre otros, afirma que los transgénicos además de no aumentar los rendimientos, incrementan los agrotóxicos, destruyen el suelo, y no benefician a los agricultores pobres ni a los consumidores. Además, contribuyen a la crisis climática debido a que refuerzan un modelo de agricultura dependiente del petróleo en insumos y transporte. Las organizaciones campesinas y los científicos comprometidos proponen un modelo alternativo sustentable, basado en la conservación de la biodiversidad, el reciclaje de nutrientes, aprovechar la sinergia entre cultivos, conservación de suelos y recursos estratégicos (el agua, por ejemplo), así como la incorporación de nuevas biotecnologías integrales en sistemas sustentables.

Los científicos han concluido que el campo mexicano cuenta con los recursos necesarios para garantizar la autosuficiencia alimentaria con tecnología no transgénica. Según el investigador Antonio Turrent Fernández, los pequeños agricultores, ejidatarios y comuneros pueden jugar un papel clave en la producción de alimentos básicos y en el manejo de los recursos fitogenéticos de los que México es centro de origen y diversidad. Pero se requiere inversión pública en infraestructura, investigación, transferencia de tecnología y servicios —es decir, cambiar radicalmente el modelo predominante y la orientación del presupuesto público—, y reimplantar la moratoria al cultivo de maíz transgénico.

Alfredo Acedo es director de comunicación social y asesor de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas México.

viernes, marzo 25, 2011

Científicos y Agricultores rechazan las siembras de maíz transgénico. Preocupación por la soberanía alimentaria del país

Ecoportal, 21/03/11

Ante la reciente autorización de maíz transgénico en fase piloto –previa a la liberación comercial- en el estado de Tamaulipas, Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) externaron su preocupación respecto al riesgo que corren las poblaciones de maíz nativo y la soberanía alimentaria del país.

En este sentido, la M. en C. Carolina Ureta señaló que actualmente alrededor de 16 razas nativas se encuentran distribuidas en el norte y 4 más encontrarán condiciones favorables en esta área del país bajo escenarios de cambio climático. Por lo que el norte del país será fundamental para la conservación de cerca de la mitad de las razas de maíz mexicano a corto y largo plazo. A su vez, la distribución potencial del conjunto de variedades nativas abarca todo el país.

Ilustrando lo anterior, Ureta presentó un mapa de Tamaulipas que muestra que en este estado se alberga más del 12 por ciento de las variedades nativas de maíz, algunas de ellas, fundamentales para garantizar el abasto de maíz en años donde fenómenos como las heladas, acaban con los híbridos.

Los investigadores presentaron datos recabados por un amplio grupo de expertos en coordinación con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), que demuestran la amplia distribución de variedades nativas de maíz en el norte del país y explicaron los peligros que éstas enfrentarán ante la introducción de maíz transgénico.

Asimismo señalan que:

* Estudios recientes demuestran que el maíz nativo existente en el norte del país será, junto con la diversidad del maíz nativo del resto del país, fundamental para afrontar las condiciones agrícolas extremas (sequía, altitud, entre otras) que se acrecentarán con el cambio climático.

* La evidencia científica disponible sugiere que la coexistencia sin flujo génico es imposible, pues no se podrá evitar el cruzamiento entre variedades nativas y maíz transgénico, si éste es sembrado a campo abierto.

* En México existen alternativas tecnológicas no transgénicas para enfrentar la escasez de maíz y la pérdida de cosechas por fenómenos ambientales; en contraposición, los transgénicos actuales no son ni más resistentes ni más rendidores y sí ponen en riesgo nuestra soberanía alimentaria.

Los investigadores externaron su preocupación por la manera en la que se otorgó el permiso piloto ya que no han tenido acceso a los dictámenes de las Secretarías competentes, “el acceso a la información en temas tan importantes para México, que pueden afectar el abasto de semilla y la autosuficiencia alimentaria, que se está dejando en manos de compañías semilleras transnacionales, deberían ser públicos”.

Además, destacaron su preocupación respecto a los potenciales daños a la salud que el consumo de maíz transgénico puede tener en la población mexicana ya que, señalaron, estudios recientes publicados por grupos de investigación franceses y estadounidenses demuestran daño fisiológico en ratas alimentadas con diferentes líneas de maíz transgénico.

Agricultores dicen NO a las siembras de maíz transgénico

Este jueves representantes de las Asociaciones Agrícolas del Norte de México pidieron la rápida liberación de más permisos para siembra piloto de maíz transgénico en nuestro territorio, en respuesta, los agricultores indígenas y los pequeños y medianos productores de maíz que integran la campaña Sin maíz no hay país señalaron en un comunicado de prensa lo siguiente:

Quienes decimos NO al maíz transgénico somos más de 3 millones de productores que sembramos maíz, lo que suma alrededor de 12.5 millones de personas que dependemos de su producción, esto es 55 por ciento de la población total agropecuaria y 12 por ciento de la población nacional total. La superficie sembrada equivale a poco más de la mitad de la superficie cultivada del país. Del total cultivado, sólo el 14 por ciento se realiza bajo riego, en las áreas de mejores tierras, utilizando insumos industriales y con un destino comercial. El resto, 86 por ciento, corresponde a áreas de temporal, fundamentalmente a cargo de pequeños y medianos agricultores campesinos, que cultivan tanto para el autoconsumo, como para los mercados a nivel local, regional y nacional.

En tanto, quienes demandan hoy la siembra de maíz transgéncio en fase piloto y comercial son un puñado de terratenientes, quienes han acaparado en las últimas décadas las tierras campesinas y los recursos públicos: subsidios, créditos e inversión pública. Poco les ha importado que se encarezcan los alimentos, ellos han priorizado sus ganancias, como en 2007 cuando en plena crisis alimentaria y alza del precio de la tortilla mandaron al exterior el maíz que producen con ayuda de nuestros impuestos.

Es falso que el maíz transgénico pueda resolver la demanda nacional industrial de maíz amarillo o paliar la escasez o altos precios del maíz blanco, causados por la pérdida casi total de las siembras de maíz de Sinaloa. El maíz transgénico en el largo plazo no garantiza mayores rendimientos ni abate costos, ni reduce el uso de agrotóxicos. La competitividad del maíz norteamericano no se debe al uso de semillas transgénicas sino a los altos subsidios que el gobierno norteamericano brinda a sus agricultores.

El gobierno federal y estos rentistas, terratenientes del norte que viven del subsidio público y de las dádivas de las corporaciones como Monsanto, deben por una vez asumirse plenamente como mexicanos, este es un momento de definición: o protegemos a México como centro de origen y de diversificación continúa del maíz en todo su territorio o le entregamos en charola de plata nuestra riqueza genética a las transnacionales.

La Comisión Nacional de Biodiversidad, (CONABIO) dio a conocer el viernes pasado un relevante estudio que claramente dice “Liberar maíz genéticamente modificado a nivel piloto o comercial creará riesgos a la diversidad genética del maíz que de manera inmediata tendrán costos institucionales de respuesta y gestión”.

Es evidente que ni el Secretario de Agricultura y menos el de Medio Ambiente han considerado estas opiniones. Por el contrario, desprecian y minimizan las opiniones de los científicos independientes y de aquellos que aún trabajan en el gobierno bajo el espíritu de servir a la Nación.

La CONABIO lo dijo: “Liberar maíz GM en el centro de origen y de diversidad genética de esta especie, y dónde aún habitan sus parientes silvestres, en particular los teocintles, equivale a tomar riesgos muy elevados para los recursos genéticos de los maíces de México.”

Los beneficios serán únicamente para las empresas y para los grandes productores rentistas del norte que se han prestado a seguirles el juego. Una vez más lo señalamos, son los pequeños y medianos productores de maíz –y a más largo plazo toda la población del país-, los que nos veremos más afectados por una decisión que no toma en cuenta a la mayoría de los mexicanos.

El interés de unos cuantos productores terratenientes, tecnificados del norte del país, NO justifica poner en riesgo la producción de maíz de la mayoría de los productores de maíz de México, de la que depende la alimentación de todo México.

Los grandes productores rentistas del norte no pueden demandar lo que es ilegal. Su libertad de elegir no puede pasar por encima de la propia Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, ni del bienestar de la mayoría y del patrimonio de la actual generación de los mexicanos y de las futuras generaciones.

Demandamos el restablecimiento inmediato de la moratoria a la siembra de maíz transgénico en México, en cualquiera de sus modalidades y la revocación inmediata del permiso ilegal concedido a Monsanto en Tamaulipas. www.ecoportal.net

Aleira Lara Galicia

Greenpeace México A.C.
http://www.greenpeace.org/mexico/

sábado, marzo 19, 2011

Monsanto, a la cabeza en la siembra de maíz transgénico en México

Contralínea 224 / 13 de marzo de 2011/ Érika Ramírez

La trasnacional Monsanto es la principal permisionaria del gobierno federal para la siembra de maíz genéticamente modificado. A dos años de la liberación de las concesiones, las agroindustrias experimentarían en más de 2 mil hectáreas de suelo mexicano. Al menos 10 especies de maíz criollo se encuentran amenazadas, pues su lugar de origen es el mismo donde ha sido autorizada la siembra experimental. Además de Monsanto, Dow AgroSciences, PHI México y Syngenta Agro acaparan los permisos para esas pruebas

Monsanto se erige como el principal permisionario para la siembra de maíz transgénico en el país. La trasnacional de capital estadunidense experimenta en más de 33 hectáreas de suelo mexicano. Además, sus patentes son distribuidas a través de otras comercializadoras extranjeras, lo que la convierte en el monopolio del transgénico, según especialistas.

Los informes Estatus de solicitudes de permiso de liberación al ambiente de maíz genéticamente modificado ingresadas, correspondientes a 2009 y 2010, indican que las semillas genéticamente modificadas de Monsanto, así como de Dow AgroSciences, PHI México y Syngenta Agro, se dispersan en tierras de Nayarit, Sinaloa, Tamaulipas, Coahuila, Durango y Sonora.

En esta última entidad es donde se concentra el mayor número de solicitudes. Ahí, también permanecen unas 10 razas o variedades de maíz originario. En tanto que el principal productor de maíz, Sinaloa, es el estado en el que más siembras se han registrado. Los documentos oficiales indican que, hasta el cierre del año pasado, las cuatro compañías han pedido al gobierno mexicano sembrar sus granos en 2 mil 171.6 hectáreas.

De acuerdo con los listados de la Dirección de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados –oficina dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)– del 9 de marzo de 2009 al 16 de diciembre pasado, las multinacionales han realizado 110 solicitudes.

Adelita San Vicente Tello, ingeniera agrónoma por la Universidad Autónoma Metropolitana y representante de la asociación civil Semillas de Vida, dice que el incremento de solicitudes y siembras por año “es muy grave. Estamos exigiendo que se pare toda la siembra, que se evite que se pase a la siguiente fase y se revierta la posible contaminación antes de que suceda un desastre económico de contaminación en todo el país”.

Sonora, en riesgo de contaminación
Blando de Sonora, Chapalote, Dulce Norteño, Elotes Occidentales y otras seis variedades más de maíz crecen en los valles Yaqui y Mayo, en Sonora y Sinaloa­, respectivamente. Ahí es donde las multinacionales han solicitado más espacio para esparcir sus granos experimentales.

Los documentos oficiales indican que la Sagarpa tiene solicitadas 978.62 hectáreas para experimentación transgénica en tierras sonorenses, de las que se han concedido 8.29 hectáreas. De autorizarse esta superficie, al terminar este año fiscal el estado sería el de mayor presencia de organismos genéticamente modificados (OGM).

Le siguen Coahuila y Durango, con 434.94 hectáreas en petición, sin que hasta el término de 2010 se hayan concedido los permisos. Tamaulipas es el cuarto estado más demandado, con 281.14 hectáreas pedidas, de las que se han concedido 1.53 hectáreas.

Sinaloa, el principal productor de maíz blanco en México, es el quinto estado de la República respecto del número de solicitudes: 261.42 hectáreas. Éste es el que más concesiones tiene: 26.06 hectáreas. Nayarit ocupa el último lugar de los seis estados en los que se han sembrado OGM, con 120.58 hectáreas solicitadas, de las que se han asignado 0.14 hectáreas.

Vicente Tello asegura que el principal problema es la contaminación del territorio mexicano como centro de origen del maíz. “Estas siembras experimentales no están cumpliendo con los lineamientos de bioseguridad. Se difunde el maíz transgénico por todo el país y después ya no hay control”.

La edición “Maíz transgénico en México, riesgos y costumbres”, de la revista Ciencias, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, indica que el país es “megadiverso, multicultural y centro de origen de domesticación y diversificación genética de 15.4 por ciento de todas las empresas que constituyen el sistema alimentario mundial. Esto se debe a la persistencia de los sistemas agrícolas tradicionales donde se cultiva el genoplasma nativo, principalmente en el territorio de los pueblos indígenas y comunidades campesinas”.

La presencia de Monsanto
Monsanto –fabricante del agente naranja (herbicida utilizado en la guerra de Vietnam para la destrucción de cosechas y vegetación)– acapara el 80 por ciento de las solicitudes de experimentación realizadas ante la Dirección de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados.

Sus “eventos” (como se les llama a los experimentos MON-89Ø34-3, MON-88Ø17-3, MON-89Ø34-3 x MON-ØØ6Ø3-6 y MON-ØØØ21-9) se dispersan a través de las otras trasnacionales que han pedido formalmente la solicitud de siembra ante la Sagarpa.

De manera formal, Monsanto es la número dos en realizar solicitudes. Con 38 peticiones, la compañía originaria de Saint Louis, Missouri, Estados Unidos, se ubica por debajo de PHI México –empresa de DuPont y subsidiaria de Pioneer Hi bred, Int­–, que ha realizado 45 trámites. Sin embargo, entre las semillas que siembran PHI y las otras trasnacionales se encuentran las de Monsanto.

Dow AgroSciences es la tercera en importancia, pues ha documentado su interés por experimentar con OGM en México a través de 18 eventos. Finalmente, Syngenta Agro lleva 10 solicitudes ante las oficinas de la Sagarpa.

Monsanto tiene presencia en 88 de los 110 trámites, según muestran a detalle los Estatus de solicitudes de permiso de liberación al ambiente de maíz genéticamente modificado ingresadas, correspondientes a 2009 y 2010. No hay empresa que no promueva el agente MON.

“El gobierno mexicano está abriéndole la puerta a un monopolio en algo tan sensible como es la semilla. Tendría esta empresa el control absoluto de las semillas en México si se está permitiendo la siembra y luego se pasa a la siguiente fase, que es la piloto. Llegar a esta fase, sería el paso previo para la etapa comercial”, dice Adelita San Vicente Tello, representante de la asociación civil Semillas de Vida.

En peligro, maíz de origen mexicano: especialistas
Desde el 11 de mayo de 2009, los investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, Antonio Turrent Fernández, Ramón Garza García y Alejandro Espinosa Calderón se dirigieron a la Dirección General de Inocuidad Agroalimentaria para advertir que las siembras experimentales de MON-00603-6 (tolerante al herbicida glifosato) corrían el riesgo de contaminar el maíz de la zona.

La misiva indica que, entre los factores que se han omitido en la siembra experimental, se encuentran “la ubicación geográfica de los parientes silvestres del maíz (teocintle y Tripsacum); la persistencia del mejoramiento genético autóctono que usa la vía ‘semilla-polen’ para sus cruzamientos y dispersión de alelos en sus poblaciones, y el valor inapreciable de la diversidad genética del maíz nativo in vivo, insustituible por su versión conservada in situ y/o ex situ”.

Exponen a las autoridades de la Sagarpa que la dispersión geográfica, con altas frecuencias de teocintle y de varias especies de Tripsacum “interferirían con el escalamiento a nivel comercial del evento MON 00603-6… Por esta vía, los transgenes de tolerancia a ciertos herbicidas pasarían al teocintle”.

Además, observan que “el teocintle, que es considerado maleza en el monocultivo de maíz del Altiplano de México, podrá transformarse en una supermaleza como resultado de su interacción genética con el maíz transgénico tolerante al glifosato o indirectamente, a través de su interacción con el maíz nativo”.


Víctor Suárez Carrera, dirigente de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo (Anec), asegura que además de las afectaciones a las siembras nativas, habrá impactos negativos en la economía de los campesinos. “El gobierno mexicano no entiende que hay que respetar la Ley de Bioseguridad sobre Organismos Genéticamente Modificados; sigue tomando decisiones en función de la presión y chantaje de Monsanto y las trasnacionales”.

El representante de la Anec expone que en caso de contaminarse el maíz blanco que se produce actualmente, “se depreciarían a maíz de uso forrajero o industrial alrededor de 30 dólares por tonelada. Hoy mismo vemos cómo el maíz blanco es un bien escaso y si no lo produce México, no hay en todo el mundo. Esto significaría una pérdida económica de alrededor de 300 millones de dólares por año, tan sólo por la depreciación de maíz en 10 millones de toneladas que entran al mercado”.

domingo, marzo 06, 2011

Déficit de maíz alcanza 200 mil toneladas anuales

Noticias de Oaxaca, 28 Feb 2011 - 02:05.

En Oaxaca el 45 por ciento de la superficie cultivable en agricultura está ocupado por maíz con rendimiento promedio de 1.32 toneladas por hectárea (60 por ciento por debajo de la media nacional), y se coloca a la entidad como deficitario en maíz en 200 mil toneladas anuales.

Así lo reporta la Federación Agronómica del Estado de Oaxaca (FAEO) que destaca además que el 72 por ciento de la población ocupada en el campo gana menos de 70 pesos diarios. Y la agricultura absorbe el 51 por ciento de la población ocupada.

Según un estudio de la FAEO, hay abandono de tierras productivas por falta de oportunidades.

El crecimiento del sector se vincula con unos cuantos productores, la mayoría de la población campesina carece de financiamiento productivo.

Ausencia de instrumentos financieros apropiados para capitalizar a los productores rurales.

La agrupación concluyó su foro ofreciendo su respaldo a la administración de Gabino Cué con diversos pronunciamientos:

"Fortalecer la instancia gubernamental que atiende los asuntos agrarios para que además de ser intermediaria en los conflictos, impulse acciones para el ordenamiento territorial, genere las garantías necesarias para alcanzar la certeza y la seguridad requerida para enraizar las inversiones e instalación de empresas sociales.

Los integrantes de la Federación Agronómica, la cual preside Lino Velázquez Morales, proponen:

--Crear un Programa Estatal de Seguridad Alimentaria enfocado a la producción y auto abasto de maíz, así como al rescate de los maíces criollos,. Los transgénicos no son la solución a los problemas de desabasto de maíz.

--Impulsar la acuacultura con mejores técnicas de producción y con especies de mayor demanda en los mercados, garantizando el abasto adecuado de insumos, la asistencia técnica permanente e infraestructura para la conservación del producto.

--Fortalecer el sistema de información agropecuaria que permitan la planeación de los cultivos, asegurando el inventario de materia prima para la agroindustria.

--Apoyar a los productos agrícolas con valor y potencial comercial y a los productos orgánicos, que requieran recursos para aumentar su producción y comercialización mediante estrategias de fomento para la venta de productos locales tanto en fresco como procesados, poniendo atención especial en la cafeticultura y el maguey-mezcal.

--Destinar más recursos para renovar nuestra flota pesquera, para otorgar la primera carga de diesel de la temporada, mejorar nuestra infraestructura de transformación e impartir capacitación para crear sistemas de producción tanto certificada como sustentable.

--Impulsar la creación de un Banco Social para el financiamiento a personas no consideradas como clientes por la banca comercial, con intereses bajos y mínimos requisitos para impulsar proyectos productivos y de reactivación del campo.

por RACIEL MARTÍNEZ

lunes, febrero 28, 2011

Diputados aprueban Ley de Fomento y Protección del Maíz Criollo

ANEC / por Edgardo Mendoza Romero Última modificación 02/02/2011 14:00
Colaboradores: Violeta Morales MiMorelia.com

Morelia, Mich.- El Congreso del Estado aprobó por mayoría la Ley de Fomento y Protección del Maiz Criollo como Patrimonio Alimentario del Estado de Michoacán, cuya finalidad es proteger a las razas del maíz transgénico.

La iniciativa, propuesta por el legislador Jaime Hinojosa Campa, surgió luego de precisar que en la entidad existen territorios que albergan algunas de las 60 razas originarias de México y que sin embargo, no existe un inventario confiable y completo de los maíces criollos.

En el país, destaca el marco legal, Michoacán ocupa el cuarto lugar en la producción de maíz a nivel nacional, convirtiéndola en una de las actividades agrícolas más importantes, al ocupar el 30 por ciento de la superficie sembrada.

La nueva Ley, destaca entre sus objetivos

"garantizar un nivel adecuado y eficiente" de protección a la salud humana, del medio ambiente y la diversidad biológica así como de sanidades animal, vegetal y acuícola "respecto de los efectos adversos que pudiera causarles la realización de actividades con organismos genéticamente modificados".

De igual forma, otorga la categoría de productores originarios y custodios a los habitantes de las comunidades rurales e indígenas que histórica y culturalmente han preservado de generación en generación la producción del grano, que en el caso de Michoacán ocupa el 30 por ciento de la superficie sembrada, es decir, alrededor de 131 mil 961 unidades de producción agrícola.

Con la aprobación de la ley, se autoriza también la creación de Centros de Abasto, el Inventario del Maíz y el Fondo de Semillas de Maíz para fomentar, conservar y proteger los maíces originales de México y particularmente de Michoacán.

Además se reconoce a Michoacán como uno de los estados de origen del maíz criollo y a éste como Patrimonio Alimentario, y con ella, brindarían los mecanismos para que los productores originarios y custodios se vean beneficiados por los incentivos económicos que se generen del cultivo y productos que tengan como su base al maíz.

http://www.mimorelia.com/noticias/61219

viernes, febrero 25, 2011

Maíces criollos y saberes indígenas: una riqueza en peligro de extinción

La Opinón de hoy.  Dra. Mayra de la Torre y Ricardo María Garibay | 2011-02-23

Parte 1

Nuestros ancestros, antes de la conquista, domesticaron una gran variedad de plantas, por lo que México es centro de origen y diversificación de maíz, frijol, chile, calabaza, jitomate, algodón, anonas, maguey, cacao, nopales, aguacate, amaranto, papaya, cempasúchil, girasol, tabaco, vainilla y chayote, entre otros.

Para documentar brevemente la riqueza de conocimientos de los pueblos indígenas se presentan los siguientes datos: los pueblos indígenas utilizan entre 3,500 a 4,000 especies de plantas medicinales, utilizan de 5,000 a 7,000 especies de plantas en diversas actividades culturales, tienen un sistema alimentario que incluye entre 1,000 a 1,500 especies con sus variantes. Como contraparte, tenemos que el sistema alimentario mundial se centra en 15 especies y baste mencionar que 15.4 % del sistema alimentario mundial proviene de plantas domesticadas en Mesoamérica, cuyo germoplasma original se encuentra principalmente en los territorios de los pueblos indígenas.

Actualmente, menos de 120 especies cultivadas de plantas proporcionan al sistema alimentario mundial 90 % de los alimentos, y sólo 12 especies vegetales y cinco especies animales suministran más de 70% de los alimentos. Únicamente cuatro especies vegetales (papa, arroz, maíz, y trigo) y tres especies animales (vacas, cerdos y pollos) aportan más de la mitad. En este sentido, los centros de origen y diversificación tienen un papel renovado en el concierto de las naciones y de los pueblos. Debido a lo anterior, es vital y necesario mantener in situ los acervos genéticos originales, no hacer depender de unas cuantas compañías productoras de semillas el sistema alimentario nacional y poner en riesgo el alcanzar  la soberanía alimentaria.

Respecto a las plantas modificadas genéticamente, también llamadas transgénicas, cabe destacar que México es signatario del “Protocolo de Cartagena Sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio de Diversidad Biológica”. El objetivo de este protocolo es garantizar un nivel adecuado de protección en la transferencia, manipulación y utilización segura de los organismos vivos transgénicos, centrándose en los movimientos transfronterizos. En él se señala, entre otros, que las partes (países signatarios) adoptarán medidas para proteger la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica.

Otra de las razones por las que en este momento es de suma importancia el fomento y promoción de las semillas criollas y la conservación de la agrobiodiversidad, es la relevancia que ha cobrado el tema del cambio climático. En este sentido, las aportaciones que pudieran hacer los campesinos e indígenas a partir de sus saberes sobre prácticas de conservación in situ  representan la mejor manera de ir adaptando sus cultivos a las modificaciones climáticas que año con año suceden. Las reuniones internacionales que se han realizado sobre alternativas para enfrentar los problemas que se derivarán del cambio climático han puesto énfasis en la necesidad de desarrollar políticas públicas orientadas a la conservación de las semillas criollas y los saberes campesinos relacionados con su conservación. En México, en los territorios de los pueblos indígenas y en las comunidades campesinas no indígenas, sigue existiendo una gran riqueza genética de maíz, con un gran potencial para generar los maíces del futuro de México ante el cambio climático Por lo anterior es prioritario para México la conservación y mejoramiento de los maíces criollos de los pueblos indígenas. Nuestro país puede considerarse como uno de los últimos reservorios fitogenéticos de maíz para la humanidad.

También es importante destacar que el maíz, además de sus características nutricias, tiene propiedades benéficas para la salud, particularmente los maíces criollos. En los últimos años han cobrado auge en otros países las investigaciones sobre los compuestos bioactivos que contienen, a los que se les atribuyen propiedades antioxidantes, anticancerígenas, antimutagénicas, anticoagulantes, antiobesidad y antihipertensivas, entre otras.

Por otro lado, si bien en nuestro país existen diversos programas de apoyo al campo, algunos de ellos lo hacen a través de subsidios generalizados surgidos en circunstancias económicas específicas, como lo fue el PROCAMPO, al inicio del Tratado de Libre Comercio. Estos programas, debido al exceso de objetivos, se vieron rebasados en su capacidad operativa, lo cual les impidió alcanzar sus propósitos iniciales. Varios programas incluso han generado una relación clientelar, asistencial y altamente politizada con las dependencias gubernamentales, debido a que en su diseño no se consideró el contexto estructural, ni se atendió el origen del problema que se pretendía resolver. A la vuelta de los años, los campesinos pierden el interés en la actividad productiva y centran la atención en el subsidio mismo.

La situación de deterioro en la que se encuentran los maíces criollos responde a una compleja trama de elementos estructurales que han repercutido en una situación de deterioro en el campo y en su población, por lo tanto, el cumplimiento de los objetivos de un programa de conservación del maíz criollo y la agrobiodiversidad no depende del aumento en la superficie de siembra, ni de propuestas técnicas, sino de la posibilidad de incidir en alguno o algunos de los factores estructurales causales de dicho deterioro.

En la segunda parte de este artículo analizaremos las fuerzas que atentan contra la agrobiodiversidad y el deterioro del maíz criollo, propondremos lineamientos  para  la recuperación de la milpa y al manejo sustentable de los recursos naturales que se localizan en los territorios de los pueblos indígenas del país.

consejo_consultivo_de_ciencias@ccc.gob.mx

domingo, febrero 20, 2011

Maíz, ni para remedio; costará la importación

México tendrá serias dificultades para importar el maíz blanco que requiere tras las pérdidas sufridas por las recientes heladas en el norte del País, señalaron productores agropecuarios.

Carlos Salazar, secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM), estimó que las importaciones requeridas podrían llegar hasta un millón 700 mil toneladas, lo que prácticamente triplicaría lo adquirido el año pasado, que ascendió a 505 mil toneladas.

El problema es que el maíz blanco, que es el que se utiliza en la tortilla, es un producto que no se consigue fácilmente en el mercado internacional.

Efraín García, presidente de la Confederación de Productores de Maíz de la Confederación Nacional Campesina (CNC) explicó que las compras internacionales de este producto se hacen usualmente a través de la firma de contratos de siembra y no se consiguen de modo rápido en el mercado.

"La producción de maíz blanco es una especialidad. Se hace bajo el convenio de agricultura por contrato (.) no es tanto que salga un productor o comercializador a comprar y ya. Se hace todo con anticipación", precisó García.

Manuel Tarriba, coordinador de la Fundación Produce Sinaloa (organismo que agrupa a productores e instituciones académicas), también coincidió que la producción del grano para hacer tortilla no es fácil conseguirla en el mundo porque son pocas las naciones que lo siembran, como algunas de África, y Estados Unidos

"Cuando fue la crisis alimentaria de 2008 se importó hasta de Sudáfrica con muchas dificultades, porque es un país que produce para consumo interno", advirtió.

La secretaría de Desarrollo Social ha señalado que Diconsa cuenta con inventarios por alrededor de 700 mil toneladas de maíz. Sin embargo, no serían suficientes para compensar los faltantes derivados de la cosecha que debió levantarse en mayo opinaron productores.

Según datos de la CNPAMM, se estimaba una producción de 5 millones de toneladas en Sinaloa, pero con la afectación y las resiembras, sólo se lograría 3 millones.

Industriales de la harina, que pidieron no ser citados, calcularon que las importaciones de este grano para las fábricas de harina deberán ser al menos de un millón de toneladas, y comentaron que saben que han empezado a gestionarse ya con Estados Unidos, sin tener la certeza de obtenerlas

Para tlayudas

  • un millón 700 mil toneladas, las necesidades
  • 505 mil toneladas, lo importado en 2010

Agencia Reforma

domingo, febrero 06, 2011

Oaxaca: Maíz bajo amenaza y caro

Noticias de Oaxaca, 6 de Febrero de 2011

IMPORTA LA ENTIDAD UNA DE CADA 5 TON DEL GRANO.

De acuerdo a datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), dos de cada tres oaxaqueños, el 63 por ciento, afronta o vive en “cierta pobreza” y, de ellos, más de la mitad (50%) habitan y dependen de las zonas rurales para su sobrevivencia; es en el campo oaxaqueño donde “viven los pobres de los más pobres”.

En el aspecto alimentario, con una superficie de un millón 653 mil hectáreas, de tierras agrícolas, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobresale por su importancia el cultivo de maíz; este grano, de acuerdo a la Oficina Estatal de Información para el Desarrollo Rural Sustentable de Oaxaca, se cultiva en 595 mil 495.88
hectáreas, alrededor del 36% del millón 653 mil hectáreas de tierra cultivable de nuestro
estado está dedicada a la siembra del maíz, una de cada 2.7 hectáreas de cultivo se destina
a este cereal.

Los productores obtienen un rendimiento promedio de 1.24 toneladas por hectáreas, (me-
nos de la mitad que se obtiene a nivel nacional), insuficiente para el abasto de alimentos
para el autoconsumo y, mucho menos, para satisfacer la demanda del mercado interno.

Una estadística simple del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP)
indica que la demanda per cápita es de 229 kilos de maíz al año, alrededor de 870 mil toneladas sería la demanda de los 3 millones 800 mil oaxaqueños.

En promedio, la producción anual del cereal en Oaxaca es de alrededor de 600 mil toneladas, por lo que nuestro estado se ve obligado a importar de otras regiones entre 150 a 170 mil toneladas, según el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).

DÉFICIT ALIMENTARIO
Con estas cifras se puede extrapolar que se trae de otros estados una de cada cinco toneladas para el consumo de los oaxaqueños, alrededor del 20% de la demanda es cubierta con grano importado.

La producción que se levanta de los campos del estado sólo alcanza para satisfacer tres
cuartas partes de las necesidades de los estómagos oaxaqueños.

Sin embargo, el campesino local afronta un severo problema: 90 % de tierras cultivables
son de temporal y, lo que acentúa la dificultad, 42% del territorio estatal presenta algún
nivel de degradación del suelo, señala la Comisión Nacional de Zonas Áridas (Conaza).
Este grano, el más importante para la alimentación de la población; 600 mil oaxaqueños se desempeñan en el sector primario de acuerdo a la Secretaría Estatal del Trabajo.

El 90 % de siembras se hacen con semilla de maíz criollo. Muy poco emplean semillas
mejoradas. Entre maíz, frijol y calabaza suman el 75 % de calorías que los productores
comen, señala un estudio del INIFAP.

La situación del mercado oaxaqueño no es más que reflejo de lo que sucede en el ámbito
nacional. En México persiste la dependencia alimentaria, el país debe adquirir grandes
cantidades de básicos a otras naciones.

Solo de maíz el país compra más de 8 millones toneladas al año del exterior. La producción estimada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) es de 24 millones de toneladas del cereal.

Con cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 50 % de los productos alimenticios que requiere la población de México para vivir se adquieren del exterior.

En el país hay en promedio 50 millones de pobres, 19 millones sufren “pobreza alimentaria”, es decir, sus ingresos no les permiten garantizar su alimentación.

POCOS Y CAROS
Otra cara de la moneda son los incrementos en costos a productos básicos durante 2010.

Estadístisticas de la CEPAL señalan que el encarecimiento de productos agropecuarios fue de la siguiente manera en los últimos 12 meses: carnes 18%; granos o cereales como maíz, trigo, arroz y cebada 39%.

En el último semestre del 2010 el precio del maíz se ha incrementado 63%. Este año lleva un aumento del 6% sólo en enero. De acuerdo a la misma fuente.

¿QUÉ PASA QUÉ EN EL MUNDO?
Estimaciones de la Organicionzación de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el mundo sufre una caída de alimentos que afecta a sus habitantes y reduce su seguridad alimentaria. Previene que, de no tomar cartas en el asunto, algunas regiones del planeta deberán afrontar graves problemas alimentarios, que pueden estallar en crisis, sobre todo en regiones o países que no inviertan y fomentan sus actividades agropecuarias.

Este panorama se agrava por las cambiantes condiciones climáticas reflejadas en variaciones en las lluvias, bajas temperaturas, huracanes, que ponen en mucho riesgo los cultivos de maíz; según expertos, esto es resultado del calentamiento global.

Para afrontar este problema, a escala particular es factible motivar a los campesinos, que en su mayoría dependen del temporal, a adoptar una estrategia para incrementar la producción de maíz, reducir los costos de preparación y disminuir la generación de gases causantes del calentamiento global.

Labranza de conservación
El Centro de Investigación Regional Pacífico Sur, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha impulsado el sistema de “labranza de conservación”.

En este sistema alternativo de producción se aprovechan los zacates o restos de cosecha, que cubren al menos un 30 % del suelo; esto evita exceso de calentamiento, mantiene la humedad de la tierra, conserva el agua y evita erosión hasta en un 50%, un beneficio adicional: reduce
también los costos de producción.

Los tipos de labranza de conservación, pueden ser

Labranza Mínima: que solo utiliza maquinara para romper y preparar el suelo a través de “cinceles”.

Labranza Cero: la semilla se pone en el suelo con mínimo movimiento de tierra, las malezas
se controlan con herbicidas.

Labranza de Conservación, donde la siembra se realiza sobre los restos de la cosecha anterior. No se mueve la tierra.

Estas técnicas las promueve el INIFAP, para lo cual acompaña y brinda asesoría a los productores durante todo el proceso para obtener mejores cosechas.

sábado, enero 29, 2011

México tentado a cambiar la tortilla por el etanol

Por Daniela Pastrana (IPS)

MÉXICO, ene (Tierramérica) - Movilizaciones campesinas y el aumento de precio de la tortilla a fines de diciembre pusieron un freno temporal al Senado de México, que se aprestaba a levantar la prohibición nacional de emplear el maíz para producir alcohol carburante.

La modificación legal está incluida en la reforma a la ley de bioenergéticos, impulsada durante dos años por el ex senador Mario López Valdez, que gobierna desde el 1 de enero el noroccidental estado de Sinaloa. El dictamen fue aprobado en comisiones por todos los partidos políticos y presentado en primera lectura el 9 de diciembre.

La campaña no gubernamental Sin Maíz No Hay País lanzó una alerta contra la iniciativa, que finalmente quedó en suspenso mientras en los últimos días del año se disparaba hasta en 50 por ciento el precio de la tortilla de maíz, alimento básico de la dieta mexicana.

Frenaron el intento legal los senadores nacionales del Partido Revolucionario Institucional, que busca recuperar la Presidencia en 2012, en manos del conservador Partido Acción Nacional en los últimos dos períodos.

"El problema sigue latente, porque hay muchos intereses de empresas (productoras de etanol) de Estados Unidos, Colombia y Brasil", dijo a Tierramérica el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, Víctor Suárez.

Según el gobierno federal, México importa cada año 10 millones de toneladas de maíz amarillo, empleado en la alimentación animal, para abastecer 30 por ciento de la demanda nacional a un costo de tres millones de dólares, indica la campaña Sin Maíz No Hay País.

La insuficiente producción nacional de maíz fue una de las razones para autorizar, en 2008, los cultivos de variedades transgénicas en este país que es la cuna de este cereal.

La ley prohíbe que el maíz se emplee para elaborar etanol cuando hay déficit de este alimento. La reforma plantea sustituir esa prohibición nacional por una regional, de manera que los estados que tienen excedentes de maíz, como Sinaloa --donde ya funciona una planta que procesa etanol a partir del grano importado--, puedan desviarlo de los mercados alimentarios a la generación de este biocombustible.

La exposición de motivos de la iniciativa argumenta que la reforma beneficiará a los campesinos en esas regiones, pues les permitirá vender sus granos, sin poner en riesgo la seguridad alimentaria. Además, alega, así se reduciría la dependencia de los combustibles fósiles, pues el etanol, empleado como sustituto o complemento de la gasolina en el transporte automotor, libera menos gases de efecto invernadero que ese derivado del petróleo.

Las autoridades federales serían encargadas de regular la producción de etanol de maíz en caso de contingencias, fluctuaciones y otros fenómenos que pudieran ocasionar un desabastecimiento o acaparamiento de maíz, revisando periódicamente la disponibilidad del grano.

"Es una locura que solo tiene como finalidad enriquecer a grandes productores", dijo Suárez. "Estamos en esa locura de que, habiendo en México 20 por ciento de población en extrema pobreza y con 45 por ciento de importación de alimentos, entremos en la lógica de querer producir etanol con alimentos básicos", opinó. "Además, el etanol sin subsidios no tiene ninguna rentabilidad económica".

Según el gubernamental Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en los primeros cuatro años de gobierno de Felipe Calderón, iniciado en 2006, la proporción de gente que no puede satisfacer sus necesidades de alimentación aumentó de 14,4 por ciento a 18,2 por ciento.

Por otra parte, el Senado detuvo una reforma impulsada por organizaciones de la sociedad civil para incluir en la Constitución el derecho a la alimentación.

Pero, con el argumento de garantizar la seguridad alimentaria, el gobierno autorizó en marzo de 2009 la siembra experimental de maíz transgénico en cuatro estados del norte, a pesar de que todavía la ciencia no tiene aún evidencias concluyentes sobre los efectos en la salud y el ambiente de estos organismos genéticamente modificados.

"El tema central es el proceso de modificación genética", explicó a Tierramérica el investigador Javier Cruz Mena, de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México. "La célula se bombardea con micropartículas del gen que vas a introducir y nada garantiza en qué parte de la célula caerán" estas partículas.

El maíz no es solo el alimento principal de la cocina mexicana, también es un elemento cultural fundamental de los pueblos originarios. Según una leyenda maya, los dioses crearon a los humanos a partir del maíz, y la planta todavía se usa en algunos rituales religiosos nativos.

Pero ahora su precio depende de los mercados internacionales y las bolsas de granos están cada vez más influenciadas por compras e inversiones especulativas que van más allá de la oferta y la demanda de alimentos.

A eso se agregan otros factores externos, como la demanda de maíz para etanol en Estados Unidos, que absorbe más de 37 por ciento de la producción, el cierre de las exportaciones rusas de trigo, decidido en agosto por la ola de calor que arruinó las cosechas, o las actuales inundaciones en Australia.

La tortilla, que se elabora con maíz blanco, llegó a subir 50 por ciento en algunos estados, pasando de nueve pesos mexicanos (74 centavos de dólar) a 12 o 15 pesos (entre 99 centavos y 1,2 dólares).

Las autoridades anunciaron multas a los molineros y, en medio del escándalo, el Senado guardó en la cajonera la reforma a la ley de bioenergéticos.

"El gobierno se pone a decir que no podemos aumentar la tortilla y que abusamos, pero eso sí, nos aumentan el maíz y la gasolina y ahí sí no dicen nada", se quejó a Tierramérica el molinero Juan Martínez, de la Ciudad de México.

El productor agropecuario Víctor Suárez señala que este país puede producir lo que necesita para alimentar a sus más de 112 millones de habitantes. Pero el campo fue "abandonado" por una decisión de entregar la producción agrícola a Estados Unidos en el marco de acuerdos de libre comercio, bajo un "principio falso" del beneficio comparativo.

El rendimiento medio de los agricultores de maíz mexicano es de 3,3 toneladas por hectárea, pero la mayoría obtienen menos de una tonelada por unidad, cifras muy inferiores a la productividad estadounidense.

"No hay inversión ni investigación en el campo, y eso es una decisión política desde hace 25 años. Necesitamos tecnología, pero no transgénica, sino una tecnología que permita cuidar el ambiente y la biodiversidad, basada en investigación científica", insistió Suárez.

* Este artículo fue publicado originalmente el 15 de enero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

sábado, enero 15, 2011

Aprueba Tlaxcala prohibir cultivo y experimentos con maíz transgénico

Nueva ley obliga a crear bancos de semillas y catálogo de especies

Carlos Avendaño Flores, La Jornada de Oriente,Periódico La Jornada
Viernes 14 de enero de 2011, p. 34

Tlaxcala, Tlax., 13 de enero. El Congreso de Tlaxcala aprobó la Ley Agrícola de Fomento y Protección al Maíz como Patrimonio Originario, en Diversificación Constante y Alimentario, con lo cual queda prohibido sembrar o hacer experimentos con semillas transgénicas en el estado, a fin de proteger el germoplasma que dio origen a esta gramínea.

Con este decreto de ley, el Poder Ejecutivo del estado, por conducto de la Secretaría de Fomento Agropecuario, está obligado a crear programas para crear y proteger bancos de semillas, elaborar un padrón de productores, crear un catálogo de especies de maíz criollo para registrarlas y determinar cuál es el patrimonio genético de los campesinos y grupos indígenas tlaxcaltecas.

Tlaxcala se convirtió así en el primer estado del país que tiene una reacción mínima ante el embate de los consorcios internacionales que pretenden desplazar las semillas criollas de maíz mediante el cultivo de transgénicos, a fin de producir metanol y sustituir los combustibles fósiles, explicó la diputada local perredista Ana Lilia Rivera, quien presentó la iniciativa de ley al pleno de la 59 Legislatura local la madrugada del jueves.

La legisladora dijo que dicha ley es un paso importante para impedir que las semillas de maíz transgénico contaminen el germoplasma en los estados del Altiplano de la República. Reveló que diputados de Michoacán ya se acercaron a ella para elaborar una ley similar y no dudó que haya más entidades que se interesen en legislar al respecto.

En la integración de la iniciativa, aprobada por la Legislatura local un día antes de concluir su periodo constitucional, a pesar de que la propuesta fue presentada en 2008, participaron asociaciones civiles e instituciones educativas de nivel superior, entre ellas la Universidad Autónoma de Chapingo (Uach), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de Veracruz (UV), además del grupo Vicente Guerrero y la Asociación Estatal en Defensa del Maíz. De la misma forma, se convocó a foros de consulta para incluir las propuestas de los productores tlaxcaltecas.

El cambio climático obliga a tomar medidas para enfrentar la amenaza de una crisis alimentaria, aunada a la escasez de combustibles fósiles, que va a encarecer el maíz en el mundo, refirió.

Reiteró que con el nuevo precepto se protegerá el maíz criollo en Tlaxcala para garantizar la soberanía alimentaria de la población y se crearán políticas públicas para proteger el germoplasma nativo de las semillas mejoradas y patentadas por empresas internacionales que hoy miran en el maíz la posibilidad de un monopolio, pues en el futuro será más valioso que el oro y el petróleo.

sábado, diciembre 11, 2010

Altered Corn Slowly Takes Root in Mexico

Wall Street Journal, DECEMBER 9, 2010 By JEAN GUERRERO

MEXICO CITY—Mexico, the birthplace of corn, is edging toward the use of genetically modified varieties to lower its dependence on imports, but strong opposition among some growers and environmentalists, who see altered corn as a threat to native strains, has kept the wheels turning slowly.

[MexCorn] Agance France-Presse/Getty Images

An activist carrying a 'No to Transgenic Corn' banner through the streets of Cancun, Mexico, this week during a demonstration coinciding with United Nations climate talks.

Monsanto Co., DuPont Co.'s Pioneer Hi-Bred unit and Dow Chemical Co,'s Dow AgroSciences recently completed small, controlled experiments in northern Mexico with genetically modified corn, and are seeking government authorization to enter a "pre-commercial" phase, expanding the growing area to nearly 500 acres from 35 acres.

The trials began in October 2009, four years after Mexico lifted an 11-year moratorium on genetically modified corn—or maize—to which scientists have added desirable traits like pest resistance.

Many farmers and environmentalists, however, fear that altered corn will cross-breed with the nearly 60 documented native maize varieties, transforming the biology of the grain, a dietary staple with deep cultural significance here. By contrast, genetically modified cotton, alfalfa and soybeans are widely accepted and cultivated on nearly 250,000 acres across the country.

"We are the children of corn. It's our life, and we need to protect it," said José Bernardo Magdaleno Velasco, a corn producer in Venustiano Carranza in the southern Mexican state of Chiapas, where he grows two native varieties. According to Mayan legend, the gods created humans from corn. The plant is still used in some indigenous religious rituals.

Two types of genetically modified corn are produced commercially in 16 countries, led by the U.S., but almost nowhere has their introduction met the resistance it has in Mexico.

Protests have been staged across the country, and a coalition of 300 groups has led a campaign called "Sin maiz no hay pais," or "Without corn there is no country."

Opening the doors to genetically modified corn, its opponents fear, would contaminate native varieties, such as the red Xocoyol or the black Yautsi, increase dependence on foreign companies and possibly harm the nation's environment and health.

Supporters of the modified seeds say they would help Mexico win agricultural independence from the U.S., from which it imports as much as nine million tons of yellow corn annually for livestock feed, most of it genetically modified.

In Mexico, where the average corn yield is around 8.2 tons per acre, and many subsistence growers get little more than a ton per acre, the seeds could also help reduce hunger and the use of environmentally harmful pesticides, supporters say.

[MEXCORN]

"Being the principal crop of Mexico, maize is where we can have the largest impact on the rural sector," said José Manuel Madero, president of Monsanto Mexico. He said the company's hybrid seeds have already quadrupled yields in some parts of Mexico over the past 60 years, and he thinks its genetically modified corn could increase yields by another 15% to 30%. If the corn sector embraces biotechnology, Mexico could become self-sufficient in corn over the next 10 years, Mr. Madero said. "What's important is that the farmer be able to choose the technological package that he wants."

Government officials have said Mexico's recent experiments with genetically modified corn have been successful, in that the corn proved resistant to either pests or herbicides.

Still, a decision on moving to the next phase, in which it will evaluate the economic benefits of the corn, is still pending.

"It would be sad if…our biodiversity should impede the use of the technology here," said Reynaldo Ariel Alvarez Morales, head of the Inter-Secretarial Commission on Biosecurity of Genetically Modified Organisms, which coordinates the agencies in charge of making a decision.

The moratorium on genetically modified corn was put in place in 1998 to protect the maize native to Mexico, where the crop originated from a plant called teocinte. In the decade or so since then, the tide has started to shift, although planting of altered corn still isn't allowed in designated centers of origin and diversity, such as Chiapas and Oaxaca, where the nearly 60 native varieties predominate.

Proponents say that if imported genetically modified corn hasn't already contaminated native varieties, neither will planting the country's own genetically modified corn, an argument opponents reject.

Multiple studies, including ones conducted by the National Biodiversity Council in Mexico and the National Ecology Institute, found that native corn varieties in some off-limit southern areas already contain genes from modified corn.

"The only way the native corn in Oaxaca will be contaminated is if a producer from Oaxaca brings [the genetically modified corn] and plants it voluntarily. And why would he do that? Because he sees an interest. He doesn't see it as ugly. And any producer can do that right now," said Fabrice Salamanca, president of Agrobio, which represents the biotech companies seeking to introduce the new corn.

Some opponents are also worried about pollen flow, but scientists say that even in the best conditions, corn can't pollinate other corn more than a couple of miles away. Other scientists say the danger to native maize stems from the fact that indigenous species, well-adapted to specific regions, may lose those advantages if they mix with genetically modified corn.

If a native variety inherits pest-resistance from genetically modified corn, for example, it might stop being able to evolve improvements to its inherent defense mechanisms.

Some opponents also worry that the altered corn will hurt the environment. In some parts of the U.S., pests have evolved resistance to pest-resistant corn, leading to an increase in the use of pesticides, rather than the intended decrease, and some countries have temporarily banned the planting of genetically modified corn out of environmental concerns.

Proponents say that hybrid corn, which has existed in Mexico for 60 years and is improved by regular cross-breeding, has already mixed with native maize varieties without causing any problems. Since genetically modified corn is hybrid corn with one additional gene inserted from a different species, they say the difference would be minimal.

Corrections & Amplifications

In Mexico, the average corn yield is around 1.3 tons per acre, with many farmers getting far less. This article about the use of genetically modified corn in Mexico incorrectly said the average yield was 8.2 tons per acre.

lunes, agosto 16, 2010

'Envenenan' transgénicos el campo oaxaqueño: productores

Noticias de Oaxaca, 15 Ago 2010
GABINO SÁNCHEZ VÁSQUEZ/ CORRESPONSAL.

SIERRA MIXE.
La Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas (UNORCA), la Vía Campesina Norteamericana y el especialista Alfredo Acedo Félix rechazaron la comercialización de granos de maíz transgénico en el mercado y campo oaxaqueños.


A decir del enlace de la UNORCA "en el país, Oaxaca incluido, las autoridades federales autorizaron el consumo y el cultivo de granos transgénicos, lo que debemos rechazar, porque se ha probado que es altamente toxico para la salud humana". Este rechazo fue expuesto por organizaciones agrícolas del país ante la Cámara de Diputados Federal.


Alberto Gómez y Ernesto Ladrón Guevara, representantes de la Vía Campesina Norteamericana, organización con presencia en 70 países, coincidieron en que a pesar del grave deterioro que causa a la salud del humano, en octubre del año pasado el gobierno federal autorizó la siembra de esta semilla en territorio nacional.


Entrevistado por separado, tras su participación en el I Congreso Estatal de Desarrollo Sustentable y Equidad de Género de la Red 5 de Diciembre, Acedo Félix alertó "no nos damos cuenta de lo que sucede con el maíz".

MONOPOLIO ALIMENTARIO
"La empresa Monsanto, multinacional de Estados Unidos, intenta acaparar y monopolizar la distribución de maíz criollo, pese a que el grano es originario de México", indicó el especialista.
Sin embargo, reconoció que la producción del básico en el país va en retroceso, "con base en los últimos reportes, México importa 13 millones de toneladas de maíz contaminado al año desde los Estados Unidos. El consumo de este grano es dañino, aunque científicos, pagados por Monsanto, aseveran que no representa peligro alguno; investigadores independientes confirmaron que el consumo del transgénico es tóxico, pero aún así, el gobierno mexicano ha permitido su introducción en el país", criticó.

"MANCHA" EN 15 ESTADOS

El representante agrario aseveró que en 15 estados de la República ya hay problemas por la siembra y conservación del transgénico; los acuerdos de las autoridades federales y Monsanto permiten suponer que México será campo de experimento de este maíz a lo largo de 2012", anticipó Acedo Félix.


Ante dirigentes cafetaleros y funcionarios de gobierno que presidieron la celebración del primer congreso estatal de cafeticultores de Oaxaca, aseguró que "Monsanto se erige como la firma creadora de esta semilla e incluso la ha patentado, es un proveedor global de tecnologías y productos para la agricultura que presuntamente mejorará la productividad de la alimentación, lo cual, en los hechos, es mentira", sustentó.


La semilla transgénica es más cara que el maíz criollo y quien la siembre deberá pagar un permiso a Monsanto, algo como el uso de la franquicia, por lo que es contraproducente su siembra y comercialización", sugirió a los asistentes.

ACUERDOS INTERNACIONALES

Roberto Gómez, otro de los exponentes, resaltó que la política alimentaria mundial la deciden en reuniones internacionales.


"Por ejemplo, en 1996, 192 presidentes dialogaron en Roma; en ese entonces el mundo tenía 500 millones de hambrientos al borde de la inanición porque no tenían acceso a alimentos. Concluyeron que para alimentarlos era mejor que acudieran a las tiendas trasnacionales, donde encontrarían alimentos a bajo costo, pero que nadie en su país fomentara la agricultura", ese fue el acuerdo.
El radio de acción de ese pacto y de Mosanto se extiende a los continentes como Asia, Europa, Sudáfrica y toda América Latina, en total 70 países.


UNORCA y la Vía Campesina insistieron desde entonces que la solución no era comprar alimentos, sino que los recursos se destinaran a la agricultura, a la producción, porque la única capaz de alimentar a esos 500 millones de hambrientos, era precisamente el campo, propusimos".
Tres años después, en 2009, nuevamente en Roma se realizó otra cumbre de gobiernos, donde los presidentes insistieron abrir más fronteras para que las grandes trasnacionales se mantuvieran comercializando alimentos, "porque ya hay mil 100 millones de hambrientos, el doble de lo reconocido en 1996, según lo daba a conocer un funcionario de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO)", remarcó Roberto Gómez.

ESTAMOS EN PAÑALES


El vocero de la organización la Vía Campesina, sostuvo que muchas de las decisiones importantes para el país no las toman el presidente de la República y las cámaras de Diputados o de senadores, "ya que los acuerdos se dictaminan en foror y reuniones internacionales", aseguró.


"Por eso, considero que estamos indefensos para hacer frente a las trasnacionales que todo imponen, precisamente por eso los campesinos nos estamos organizando, porque llegará el tiempo en que nos podamos sentar a reabrir, revisar y readecuar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y, de esta forma, someter a Monsanto y otras grandes trasnacionales como Cargill, Wallman y otras más", concluyó el dirigente de la Vía Campesina Norteamericana, Roberto Gómez.


Finalmente, Ernesto Ladrón Guevara consideró que sólo la unión de los campesinos de los países afectados podría generar un cambio, "de lo contrario seguiremos y nos haremos cada vez más débiles y dependientes de Estados Unidos y las trasnacionales", asentó.

MAIZ, "DE PATENTE"

  • 96.5% de los consumidores mexicanos ignora qué son los transgénicos o no sabe si los está comiendo
  • 6 millones de toneladas de maíz importa México de EU cada año
  • 45% es de maíz transgénico
  • 31 transgénicos como granos soya, canola, maíz, algodón, papa, jitomate y alfalfa se venden en el país.
  • 12 años tiene la huella del maíz transgénico en México
  • 10 millones de toneladas de maíz por año son transgénicos

martes, junio 01, 2010

Tracking the Ancestry of Corn Back 9,000 Years


John Doebley. RELATIVES Corn, or maize, descended from a Mexican grass called teosinte.

It is now growing season across the Corn Belt of the United States. Seeds that have just been sown will, with the right mixture of sunshine and rain, be knee-high plants by the Fourth of July and tall stalks with ears ripe for picking by late August.

Corn is much more than great summer picnic food, however. Civilization owes much to this plant, and to the early people who first cultivated it.

For most of human history, our ancestors relied entirely on hunting animals and gathering seeds, fruits, nuts, tubers and other plant parts from the wild for food. It was only about 10,000 years ago that humans in many parts of the world began raising livestock and growing food through deliberate planting. These advances provided more reliable sources of food and allowed for larger, more permanent settlements. Native Americans alone domesticated nine of the most important food crops in the world, including corn, more properly called maize (Zea mays), which now provides about 21 percent of human nutrition across the globe.

But despite its abundance and importance, the biological origin of maize has been a long-running mystery. The bright yellow, mouth-watering treat we know so well does not grow in the wild anywhere on the planet, so its ancestry was not at all obvious. Recently, however, the combined detective work of botanists, geneticists and archeologists has been able to identify the wild ancestor of maize, to pinpoint where the plant originated, and to determine when early people were cultivating it and using it in their diets.

The greatest surprise, and the source of much past controversy in corn archeology, was the identification of the ancestor of maize. Many botanists did not see any connection between maize and other living plants. Some concluded that the crop plant arose through the domestication by early agriculturalists of a wild maize that was now extinct, or at least undiscovered.

However, a few scientists working during the first part of the 20th century uncovered evidence that they believed linked maize to what, at first glance, would seem to be a very unlikely parent, a Mexican grass called teosinte. Looking at the skinny ears of teosinte, with just a dozen kernels wrapped inside a stone-hard casing, it is hard to see how they could be the forerunners of corn cobs with their many rows of juicy, naked kernels. Indeed, teosinte was at first classified as a closer relative of rice than of maize.

But George W. Beadle, while a graduate student at Cornell University in the early 1930s, found that maize and teosinte had very similar chromosomes. Moreover, he made fertile hybrids between maize and teosinte that looked like intermediates between the two plants. He even reported that he could get teosinte kernels to pop. Dr. Beadle concluded that the two plants were members of the same species, with maize being the domesticated form of teosinte. Dr. Beadle went on to make other, more fundamental discoveries in genetics for which he shared the Nobel Prize in 1958. He later became chancellor and president of the University of Chicago.

Despite Dr. Beadle’s illustrious reputation, his theory still remained in doubt three decades after he proposed it. The differences between the two plants appeared to many scientists to be too great to have evolved in just a few thousand years of domestication. So, after he formally retired, Dr. Beadle returned to the issue and sought ways to gather more evidence. As a great geneticist, he knew that one way to examine the parentage of two individuals was to cross them and then to cross their offspring and see how often the parental forms appeared. He crossed maize and teosinte, then crossed the hybrids, and grew 50,000 plants. He obtained plants that resembled teosinte and maize at a frequency that indicated that just four or five genes controlled the major differences between the two plants.

Dr. Beadle’s results showed that maize and teosinte were without any doubt remarkably and closely related. But to pinpoint the geographic origins of maize, more definitive forensic techniques were needed. This was DNA typing, exactly the same technology used by the courts to determine paternity.

In order to trace maize’s paternity, botanists led by my colleague John Doebley of the University of Wisconsin rounded up more than 60 samples of teosinte from across its entire geographic range in the Western Hemisphere and compared their DNA profile with all varieties of maize. They discovered that all maize was genetically most similar to a teosinte type from the tropical Central Balsas River Valley of southern Mexico, suggesting that this region was the “cradle” of maize evolution. Furthermore, by calculating the genetic distance between modern maize and Balsas teosinte, they estimated that domestication occurred about 9,000 years ago.

These genetic discoveries inspired recent archeological excavations of the Balsas region that sought evidence of maize use and to better understand the lifestyles of the people who were planting and harvesting it. Researchers led by Anthony Ranere of Temple University and Dolores Piperno of the Smithsonian National Museum of Natural History excavated caves and rock shelters in the region, searching for tools used by their inhabitants, maize starch grains and other microscopic evidence of maize.

In the Xihuatoxtla shelter, they discovered an array of stone milling tools with maize residue on them. The oldest tools were found in a layer of deposits that were 8,700 years old. This is the earliest physical evidence of maize use obtained to date, and it coincides very nicely with the time frame of maize domestication estimated from DNA analysis.

The most impressive aspect of the maize story is what it tells us about the capabilities of agriculturalists 9,000 years ago. These people were living in small groups and shifting their settlements seasonally. Yet they were able to transform a grass with many inconvenient, unwanted features into a high-yielding, easily harvested food crop. The domestication process must have occurred in many stages over a considerable length of time as many different, independent characteristics of the plant were modified.

The most crucial step was freeing the teosinte kernels from their stony cases. Another step was developing plants where the kernels remained intact on the cobs, unlike the teosinte ears, which shatter into individual kernels. Early cultivators had to notice among their stands of plants variants in which the nutritious kernels were at least partially exposed, or whose ears held together better, or that had more rows of kernels, and they had to selectively breed them. It is estimated that the initial domestication process that produced the basic maize form required at least several hundred to perhaps a few thousand years.

Every August, I thank these pioneer geneticists for their skill and patience.