jueves, abril 07, 2011
IMPULSARÁ MÉXICO PROGRAMA DE AGRICULTURA SUSTENTABLE
domingo, febrero 06, 2011
Oaxaca: Maíz bajo amenaza y caro
IMPORTA LA ENTIDAD UNA DE CADA 5 TON DEL GRANO.
De acuerdo a datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), dos de cada tres oaxaqueños, el 63 por ciento, afronta o vive en “cierta pobreza” y, de ellos, más de la mitad (50%) habitan y dependen de las zonas rurales para su sobrevivencia; es en el campo oaxaqueño donde “viven los pobres de los más pobres”.
En el aspecto alimentario, con una superficie de un millón 653 mil hectáreas, de tierras agrícolas, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobresale por su importancia el cultivo de maíz; este grano, de acuerdo a la Oficina Estatal de Información para el Desarrollo Rural Sustentable de Oaxaca, se cultiva en 595 mil 495.88
hectáreas, alrededor del 36% del millón 653 mil hectáreas de tierra cultivable de nuestro
estado está dedicada a la siembra del maíz, una de cada 2.7 hectáreas de cultivo se destina
a este cereal.
Los productores obtienen un rendimiento promedio de 1.24 toneladas por hectáreas, (me-
nos de la mitad que se obtiene a nivel nacional), insuficiente para el abasto de alimentos
para el autoconsumo y, mucho menos, para satisfacer la demanda del mercado interno.
Una estadística simple del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP)
indica que la demanda per cápita es de 229 kilos de maíz al año, alrededor de 870 mil toneladas sería la demanda de los 3 millones 800 mil oaxaqueños.
En promedio, la producción anual del cereal en Oaxaca es de alrededor de 600 mil toneladas, por lo que nuestro estado se ve obligado a importar de otras regiones entre 150 a 170 mil toneladas, según el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).
DÉFICIT ALIMENTARIO
Con estas cifras se puede extrapolar que se trae de otros estados una de cada cinco toneladas para el consumo de los oaxaqueños, alrededor del 20% de la demanda es cubierta con grano importado.
La producción que se levanta de los campos del estado sólo alcanza para satisfacer tres
cuartas partes de las necesidades de los estómagos oaxaqueños.
Sin embargo, el campesino local afronta un severo problema: 90 % de tierras cultivables
son de temporal y, lo que acentúa la dificultad, 42% del territorio estatal presenta algún
nivel de degradación del suelo, señala la Comisión Nacional de Zonas Áridas (Conaza).
Este grano, el más importante para la alimentación de la población; 600 mil oaxaqueños se desempeñan en el sector primario de acuerdo a la Secretaría Estatal del Trabajo.
El 90 % de siembras se hacen con semilla de maíz criollo. Muy poco emplean semillas
mejoradas. Entre maíz, frijol y calabaza suman el 75 % de calorías que los productores
comen, señala un estudio del INIFAP.
La situación del mercado oaxaqueño no es más que reflejo de lo que sucede en el ámbito
nacional. En México persiste la dependencia alimentaria, el país debe adquirir grandes
cantidades de básicos a otras naciones.
Solo de maíz el país compra más de 8 millones toneladas al año del exterior. La producción estimada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) es de 24 millones de toneladas del cereal.
Con cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 50 % de los productos alimenticios que requiere la población de México para vivir se adquieren del exterior.
En el país hay en promedio 50 millones de pobres, 19 millones sufren “pobreza alimentaria”, es decir, sus ingresos no les permiten garantizar su alimentación.
POCOS Y CAROS
Otra cara de la moneda son los incrementos en costos a productos básicos durante 2010.
Estadístisticas de la CEPAL señalan que el encarecimiento de productos agropecuarios fue de la siguiente manera en los últimos 12 meses: carnes 18%; granos o cereales como maíz, trigo, arroz y cebada 39%.
En el último semestre del 2010 el precio del maíz se ha incrementado 63%. Este año lleva un aumento del 6% sólo en enero. De acuerdo a la misma fuente.
¿QUÉ PASA QUÉ EN EL MUNDO?
Estimaciones de la Organicionzación de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el mundo sufre una caída de alimentos que afecta a sus habitantes y reduce su seguridad alimentaria. Previene que, de no tomar cartas en el asunto, algunas regiones del planeta deberán afrontar graves problemas alimentarios, que pueden estallar en crisis, sobre todo en regiones o países que no inviertan y fomentan sus actividades agropecuarias.
Este panorama se agrava por las cambiantes condiciones climáticas reflejadas en variaciones en las lluvias, bajas temperaturas, huracanes, que ponen en mucho riesgo los cultivos de maíz; según expertos, esto es resultado del calentamiento global.
Para afrontar este problema, a escala particular es factible motivar a los campesinos, que en su mayoría dependen del temporal, a adoptar una estrategia para incrementar la producción de maíz, reducir los costos de preparación y disminuir la generación de gases causantes del calentamiento global.
Labranza de conservación
El Centro de Investigación Regional Pacífico Sur, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha impulsado el sistema de “labranza de conservación”.
En este sistema alternativo de producción se aprovechan los zacates o restos de cosecha, que cubren al menos un 30 % del suelo; esto evita exceso de calentamiento, mantiene la humedad de la tierra, conserva el agua y evita erosión hasta en un 50%, un beneficio adicional: reduce
también los costos de producción.
Los tipos de labranza de conservación, pueden ser
Labranza Mínima: que solo utiliza maquinara para romper y preparar el suelo a través de “cinceles”.
Labranza Cero: la semilla se pone en el suelo con mínimo movimiento de tierra, las malezas
se controlan con herbicidas.
Labranza de Conservación, donde la siembra se realiza sobre los restos de la cosecha anterior. No se mueve la tierra.
Estas técnicas las promueve el INIFAP, para lo cual acompaña y brinda asesoría a los productores durante todo el proceso para obtener mejores cosechas.
sábado, junio 05, 2010
Enseñanzas para la regulación que se desprenden del derame petrolero de BP
CAMBRIDGE – Mientras el pozo de petróleo dañado sigue soltando a borbotones millones de galones de crudo desde las profundidades del fondo del golfo de México, el problema inmediato es el de cómo mitigar una catástrofe medioambiental que aumenta por momentos. Sólo podemos abrigar la esperanza de que se contenga el vertido pronto y no se materialicen las hipótesis peores y cada vez más tenebrosas.
Sin embargo, el desastre plantea una amenaza aún más profunda a la forma como las sociedades modernas regulan las tecnologías complejas. La acelerada velocidad de la innovación parece estar superando la capacidad de los reguladores estatales para afrontar los riesgos y más aún para prevenirlos.
Los paralelismos entre el vertido de petróleo y la reciente crisis financiera son demasiado dolorosos: la promesa de innovación, la complejidad insondable y la falta de transparencia (los científicos calculan que sólo conocemos una pequeña fracción de lo que ocurre en las profundidades del océano.) Grupos de presión adinerados y políticamente poderosos ejercen presiones enormes sobre las estructuras de gobierno más sólidas. Constituye un enorme apuro para el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que propusiera –presionado por la oposición republicana, cierto es– aumentar en gran medida las perforaciones en busca de petróleo en el mar justo antes de que se produjera la catástrofe de BP.
La historia de la tecnología del petróleo, como la de los instrumentos financieros exóticos, era muy convincente y seductora. Los ejecutivos de las empresas petroleras se jactaron de que podían perforar hasta una profundidad de dos kilómetros y después un kilómetro en sentido horizontal y acertar en su blanco con un margen de error de unos metros. De repente, en lugar de un mundo en el que se hubiera llegado a la tasa máxima de extracción de petróleo y con recursos cada vez más escasos, la tecnología ofrecía la promesa de aumentar el abastecimiento para otra generación.
Los funcionarios occidentales se dejaron influir también por la preocupación por la estabilidad del abastecimiento en Oriente Medio, que representa una gran proporción de las reservas mundiales comprobadas. Algunos países en desarrollo –y muy en particular el Brasil– han descubierto posibles yacimientos enormes frente a sus costas.
Ahora todo está en el aire. En los Estados Unidos las perforaciones marinas parece que seguirán el mismo camino que la energía nuclear, pues se dejarán durante decenios los nuevos proyectos en un cajón y, como ocurre con frecuencia, una crisis en un país puede llegar a ser mundial, si muchos otros países reducen drásticamente los proyectos de perforaciones marinas ilimitadas. ¿Pondrá de verdad en peligro el Brasil su espectacular costa por el petróleo, ahora que lo sucedido ha recordado a todo el mundo lo que puede ocurrir? ¿Y Nigeria, donde otros riesgos resultan intensificados por las luchas intestinas?
Los expertos en petróleo sostienen que las perforaciones marinas nunca tuvieron posibilidades de representar más que una pequeña proporción del abastecimiento mundial, pero ahora va a haber más preocupación por las perforaciones profundas en cualquier medio ambiente delicado y el problema no se limita al petróleo. La gran noticia de estos días en materia de energía es la revolución en la tecnología para explotar el gas de esquisto. Como hay reservas importantes cerca de zonas pobladas, los gobiernos tendrán que atemperar su entusiasmo y pensar en el equilibrio entre los riesgos y las riquezas.
El problema básico de la combinación de complejidad, tecnología y regulación se da también en muchos otros sectores de la vida moderna. La nanotecnología y la innovación en materia de creación de organismos artificiales ofrecen una posible bendición para la Humanidad, al prometer la creación de nuevos materiales, medicinas y técnicas de tratamiento. Aun así, con todas esas tecnologías apasionantes, resulta extraordinariamente difícil lograr un equilibrio entre el riesgo muy pequeño de un desastre muy grande y el apoyo a la innovación.
Las crisis financieras son casi consoladoras en comparación. Las burbujas especulativas y las crisis bancarias han sido una característica periódica del paísaje económico durante siglos. Pese a ser espantosas, las sociedades les sobreviven.
Cierto es que quienes pensaban: “Esta vez es diferente”, antes de la reciente gran recesión, resultaron estar equivocados, pero, aun cuando no estemos mejorando en nada a la hora de afrontar las crisis financieras, tampoco ha empeorado necesariamente la situación.
Tal vez los dirigentes de los Estados que componen el G-20 no hayan hecho un trabajo tan brillante como afirman al tapar el agujero existente en el sistema financiero. Los pavorosos problemas de la deuda soberana en la Europa continental y los que están fraguándose en los Estados Unidos, el Japón y otros países lo demuestran más que de sobra, pero, comparados con los esfuerzos de British Petroleum para tapar su agujero de petróleo en las profundidades marinas, los dirigentes del G-20 parecen omnipotentes.
Si alguna vez ha habido una llamada para despertar a la sociedad occidental a fin de que se replantee su dependencia de una innovación tecnológica cada vez más acelerada para aumentar sin cesar el consumo de combustibles, no cabe duda de que lo ha sido el vertido de BP. Incluso China, con su estrategia de “aprovechemos el auge ahora y ya abordaremos más adelante la cuestión del medio ambiente” debe observar detenidamente el golfo de México.
La economía nos enseña que, cuando hay una enorme incertidumbre en materia de riesgos catastróficos, es peligroso confiar demasiado en el mecanismo de los precios para acertar con los incentivos. Lamentablemente, los economistas saben mucho menos sobre cómo adaptar la regulación a lo largo del tiempo a los sistemas complejos con riesgos en constante transformación y mucho menos aún cómo concebir instituciones reguladoras sólidas. Hasta que se entiendan mejor esos problemas, podemos estar condenados a convivir con un mundo de la regulación con objetivos constantemente desproporcionados, ya sea por exceso o por defecto.
El sector financiero ya está avisando de que la nueva regulación puede ser desproporcionada, es decir, tener el efecto no deseado de dificultar profundamente el crecimiento. Ahora bien, pronto podríamos afrontar las mismas preocupaciones en materia de política energética y no sólo en relación con el petróleo.
Dadas las dimensiones de lo que está en juego financieramente, lograr un consenso mundial será difícil, como lo demostró el fracaso de la conferencia de Copenhague sobre el cambio climático. Los países avanzados, que son los que mejor pueden permitirse una limitación del crecimiento a largo plazo, deben dar ejemplo. El equilibrio entre la tecnología, la complejidad y la regulación es sin lugar a dudas uno de los mayores imperativos que el mundo debe adoptar en el siglo XXI. No podemos permitirnos el lujo de seguir equivocándonos.
Copyright: Project Syndicate, 2010.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por Carlos Manzano.
jueves, febrero 11, 2010
Tacos de barbacoa con energía solar
Luis Parra Meixueiro
¿Imagina usted hacer unas memelas, una empanada de amarillo, o un champurrado y unos tamales cocinados con luz solar? pues ahora en Oaxaca existe un puesto de tacos de barbacoa y consomé de res que funciona con un mecanismo de energía solar, siendo el primero en el país y representando una opción para sustituir el peligro que representa que los comercios ambulantes usen cilindros de gas.
El sistema, ingeniado por un ingeniero suizo, ha significado, en el tiempo un ahorro del 60 al 70 por ciento del gas que se usa normalmente en la labor.
Desde hace 15 años, Alfredo García Martínez vende tacos de consomé y barbacoa de res como parte de una tradición familiar, en su puesto ubicado en Gardenias esquina con Escuela Naval militar en la colonia Reforma, solo que en estos días, su puesto tiene un aspecto inusual respecto al resto que hay en Oaxaca, el motivo es simple, es el primero del país que funciona con energía solar.
El inventor del sistema, Michael Gotz, ingeniero originario de Zurich, Suiza, donde también desde hace 15 años experimenta con la tecnología solar para implementarla en cocinas, explicó en entrevista con DESPERTAR su funcionamiento: “el dispositivo funciona con un medio cilindro parabólico de aluminio de muy buena calidad, que al reflejar la luz solar, hace que ésta impacte en un cilindro de cobre, el cual, al calentarse, hace subir la temperatura a 130 grados Celsius, según lo indica el dispositivo, la cual permite que el calor corra por un tubo hacia una bomba de agua”.
Cuando esta bomba de agua alcanza la temperatura de ebullición, a los 100 grados, el vapor producido del agua va directo a la olla de vapor, permitiendo así que el consomé, las tortillas y la barbacoa de res se mantengan en temperatura constante y continúen su cocción para ser vendidos a los comensales.
El sistema está diseñado para que, cada que cambie de posición el sol debido a la rotación de la tierra, el panel se ajuste automáticamente a una nueva posición que permita aprovechar al máximo la energía calorífica que produce naturalmente los rayos del astro rey. Según lo explicó García Martínez, en los días que ha implementado el dispositivo, el ahorro de gas que utilizaba antes para cocinar ha sido de un 60 a un 70 por ciento, lo que permite reducir el costo de operación del puesto ambulante en igual medida.
Mientras que para el ingeniero suizo, el uso de estos sistemas permitirá suplir las carencia de gas que enfrentará México en los próximos años, “actualmente el gas es barato, pero se tiene proyección de que en unos cinco años elevará su costo, pues México está ya comenzando a importar el gas que utiliza, por lo que, si bien el precio del gas no aumentará tan rápido con el tiempo, se verá elevado”, explicó.
Disminuir riesgos de explosiones de gas
Por su parte, Rodrigo González Illescas, regidor de Contraloría del municipio de Oaxaca de Juárez, indicó que el interés del municipio en este tipo de proyectos es principalmente la protección civil, pues es conocido que ante el excesivo ambulantaje que se tiene en la capital del estado, muchos de estos puestos utilizan cilindros de gas, los cuales son bombas de tiempo potenciales.
Según el regidor, la implementación de este tipo de mecanismos solares podría contribuir en disminuir el riesgo de una fuga de gas y por consiguiente de una eventual explosión, por ello el interés del municipio de Oaxaca de permitir la experimentación con modelos solares y así evitar accidentes.
Además, señaló que este tipo de sistemas es benévolo con el medioambiente, aparte de que permite un ahorro de energía al ser un sistema autosustentable, por lo cual precisó que el interés de la administración de José Antonio Hernández Fraguas al frente del municipio es brindar apoyo a que se permita probar con este tipo de equipos.
No obstante, indicó que la prioridad del edil capitalino es de dar seguimiento a este tipo de proyectos, es imposible saber si la próxima administración dará continuidad a este tipo de prototipos, pues será electa de los propios ciudadanos.
15 años haciendo “crepas solares”
El sistema de la olla de vapor que funciona con luz solar es sólo uno de los dos que el ingeniero Gotz ha implementado en la ciudad, el otro es con el que desde hace 12 años recorre las ferias de productos ecológicos en Suiza, una cocina móvil para hacer crepas con energía solar, pero este sistema está siendo adaptado para poder cocinar platos típicos oaxaqueños, desde tortillas hasta empanadas de amarillo, tortas y otros platillos que se han importado como son las hamburguesas.
El ingeniero Gotz, acompañado de otra pionera de la utilización de dispositivos solares en México, Lorena Haarp Iturribaría, preparan crepas todos los sábados en el mercado de productos orgánicos del Pochote, donde han compartido su tecnología con mujeres triquis, quienes han colocado su comal de barro en el dispositivo para hacer tortillas, para crear el “comal solar”. Este otro dispositivo funciona con un reflector (llamado cilindro parabólico), el cual concentra la luz del sol y la refleja en otro pable más pequeño que la intensifica, permitiendo así que se concentre un mayor calor, suficiente para sustituir al carbón o al gas necesario para la labor.
Inconvenientes
El primer inconveniente que tiene el horno es que como funciona con energía solar, no puede ser utilizada en las horas de la tarde y noche, cuando muchos de estos puestos ambulantes necesitan del cabrón o del gas para funcionar, esto incluye también a los días nublados o semi nublados o con una gran presencia de nubes, además de los días de lluvia, o cuando los puestos se ubican debajo de lugares con sombras.
Otro inconveniente es el tamaño que tiene el sistema del “comal solar”, pues dadas sus dimensiones, unos dos metros de altura por tres de longitud y otros dos de ancho, excede el espacio del que disponen muchos comerciantes ambulantes, no obstantes, debido al gran ahorro en gas y como medida de protección civil que representa, es probable que estas desventajas sean superadas y en el futuro veamos por la calle más puestos como el de García Martínez.
Ventajas
Facilidad de uso.
No contaminan, son muy ecológicas.
No necesitan electricidad, ni combustible.
Fomenta el uso de energías renovables.
Se economiza en cuanto a dinero utilizado en la cocción de alimentos.
La tecnología y conocimientos necesarios de fabricación es muy accesible.
Existe alta disponibilidad de los materiales de fabricación.
Los materiales de fabricación son económicos.
La cocina solar presenta un alto grado de limpieza.
Es un beneficio en países y sitios donde los recursos energéticos para cocinar son escasos o de costos demasiado altos.
Desventajas
Se requiere más tiempo para cocinar.
Depende de las condiciones del tiempo para poder cocinar. No es posible en invierno con días nublados o con lluvia.
Se requiere una temperatura elevada.
Sólo se puede ocupar de día.
martes, junio 30, 2009
Is Farming for Electricity More Efficient?

James Estrin/The New York Times
Raising crops to produce electricity, which will in turn power cars, is more efficient, a new study says, than raising crops to create ethanol to use as fuel in cars.
According to a study by three California researchers, an acre planted with corn for ethanol will provide far fewer miles of transportation fuel as the same acre growing trees or switchgrass, which are then burned in power plants that provide the power to charge the batteries of electric cars.
In fact, even ethanol made from cellulose, a technology that does not now exist in commercial form, is not as efficient a use of biomass as burning it in a power plant would be, the researchers found.
In a paper published in the current issue of Science magazine, Chris Field, a professor of biology at Stanford and director of the Department of Global Ecology at the Carnegie Institution, Elliott Campbell of the University of California, Merced, and David Lobell of Stanford’s Program on Food Security and the Environment, write that the size of the advantage would depend on many factors.
These include the number of miles per gallon any particular vehicle will go on ethanol, and what a battery weighs per kilowatt-hour of energy stored. As batteries get lighter, for example, it takes less energy to move them.
But the researchers estimated that a small battery-powered S.U.V. would go nearly 14,000 miles on the highway on the energy from an acre of switchgrass burned to make electricity, compared to about 9,000 miles on ethanol.
One reason, the researchers say, is that the electric vehicle is inherently more efficient than an internal combustion burning ethanol — or anything else.
Greenhouse gas production would be lower, too, and could even be negative, the researchers said, if carbon-capture technology is used.
If one grows a tree or annual crop, for example, which pulls carbon dioxide out of the air, burns it in a power plant that captures and stores escaping CO2, and then replaces it with another crop, which pulls yet more carbon dioxide out of the air, the process becomes carbon-negative.
The “miles per acre” question and the amount of farmland diverted for use in producing transportation fuel is a sensitive political question, with American use of corn for ethanol blamed in part for last year’s run-up in global grain prices.
And the effect of ethanol on global warming is also under debate. Last week, the Environmental Protection Agency published a draft rule on renewable fuels that endorsed the concept that if more American corn is diverted for ethanol, then somewhere else in the world, someone is going to clear a patch of forest, or jungle or grassland, and plant food crops.
Clearing virgin land releases more carbon dioxide.
Advocates of biomass say that it can be sustainably withdrawn from land that is not cropland. But some researchers have already found that while this is true, almost anything grows better on cropland than it does in less favorable environments.
But ethanol has a leg up, because internal combustion engines and tanks for liquid fuel are far less expensive that batteries and motors, and the tanks and engines are already in common use. And consumers like vehicles that run on liquid fuel, because refueling takes minutes instead of hours, and they can run hundreds of miles between refuelings.
And there may be other environmental issues, the authors said, like water use by the power plant, or the toxicity of batteries.
jueves, marzo 26, 2009
Premio Ambiental Goldman a campesino indígena mexicano
Date: 2009/3/25
Subject: Premio de ecología a campesino indígena mexicano
To: lasarural@sfu.ca
Este año lo ha ganado Jesús León Santos, de 42 años, un campesino indígena mexicano que lleva realizando, en los últimos 25 años, un excepcional trabajo de reforestación en su región de Oaxaca, México.
El nombre de la recompensa es "Premio Ambiental Goldman" (www.goldmanprize.org/theprize/about_espanol)..
Fue creado en 1990 por dos generosos filántropos y activistas cívicos Estadounidenses Richard N. Goldman y su esposa Rhoda H. Goldman.
Consta de una dotación de 150.000 USD ($2,154,000 M.N.) y se entrega cada año, en el mes de abril, en la ciudad de San Francisco , California (Estados Unidos).
Hasta ahora ha sido otorgado a defensores del medioambiente de 72 países. En 1991, lo ganó la africana Wangari Maathai , quien luego obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2004..
A Jesús León Santos se lo han dado porque, cuando tenía 18 años, decidió cambiar el paisaje donde vivía en la Mixteca alta, la "tierra del sol". Aquello parecía un panorama lunar: campos yermos y polvorientos, desprovistos de arboleda, sin agua y sin frutos. Había que recorrer grandes distancias en busca de agua y de leña. Casi todos los jóvenes emigraban para nunca regresar, huyendo de semejantes páramos y de esa vida tan dura.
Con otros comuneros del lugar, Jesús León se fijó el objetivo de reverdecer los campos. Y decidió recurrir a unas técnicas agrícolas precolombinas que le enseñaron unos indígenas guatemaltecos para convertir tierras áridas en zonas de cultivo y arboladas.
¿Cómo llevar el proyecto a cabo? Haciendo revivir una herramienta indígena también olvidada: El tequio, el trabajo comunitario no remunerado.
Reunió a unas 400 familias de 12 municipios, creó el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), y juntos, con recursos económicos limitadísimos, se lanzaron en la gran batalla contra la principal culpable del deterioro: la erosión.
En esa región Mixteca existen más de 50.000 hectáreas que han perdido unos cinco metros de altura de suelo desde el siglo XVI.
La cría intensiva de cabras, el sobre pastoreo y la industria de producción de cal que estableció la Colonia deterioraron la zona. El uso del arado de hierro y la tala intensiva de árboles para la construcción de los imponentes templos dominicos contribuyeron definitivamente a la desertificación.
Jesús León y sus amigos impulsaron un programa de reforestación.
A pico y pala cavaron zanjas-trincheras para retener el agua de las escasas lluvias, sembraron árboles en pequeños viveros, trajeron abono y plantaron barreras vivas para impedir la huida de la tierra fértil.
Todo eso favoreció la recarga del acuífero. Luego, en un esfuerzo titánico, plantaron alrededor de cuatro millones de árboles de especies nativas, aclimatadas al calor y sobrias en la absorción de agua.
Después se fijaron la meta de conseguir, para las comunidades indígenas y campesinas, la soberanía alimentaria.
Desarrollaron un sistema de agricultura sostenible y orgánica, sin uso de pesticidas, gracias al rescate y conservación de las semillas nativas del maíz, cereal originario de esta región.
Sembrando sobre todo una variedad muy propia de la zona, el cajete, que es de las más resistentes a la sequía.
Se planta entre febrero y marzo, que es allí la época mas seca del año, con muy poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece rápidamente.
Al cabo de un cuarto de siglo, el milagro se ha producido. Hoy la Mixteca alta esta restaurada. Ha vuelto a reverdecer. Han surgido manantiales con más agua. Hay árboles y alimentos. Y la gente ya no emigra.
Actualmente, Jesús León y sus amigos luchan contra los transgénicos, y siembran unos 200.000 árboles anuales..
Cada día hacen retroceder la línea de la desertificación.
Con la madera de los árboles se ha podido rescatar una actividad artesanal que estaba desapareciendo : la elaboración, en talleres familiares, de yugos de madera y utensilios de uso corriente.
Además, se han enterrado en lugares estratégicos cisternas de ferrocemento, de más de 10.000 litros de capacidad, que también recogen el agua de lluvia para el riego de invernaderos familiares orgánicos.
El ejemplo de Jesús León es ahora imitado por varias comunidades vecinas, que también han creado viveros comunitarios y organizan temporalmente plantaciones masivas.
En un mundo donde las noticias, con frecuencia, son negativas y deprimentes, esta historia ejemplar ha pasado desapercibida.
jueves, enero 08, 2009
Barro, bambú, hábitat y revolución
En los últimos 60 años los países del sur del mundo hemos incrementado significativamente nuestros índices demográficos. La mejoría en nuestras condiciones sociosanitarias han influido decisivamente para que nuestra población se multiplicara a un ritmo cada vez más acelerado. Estos aumentos de la población se concentraron fundamentalmente en las principales ciudades de nuestros países, produciendo en pocas décadas un colapso en la capacidad de servicios de éstas y un déficit cada vez mayor en la oferta de vivienda y de terrenos donde construirlas.