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viernes, julio 08, 2011

Divorcio entre ambientalismo y política se vuelve insostenible

julio 4, 2011 9:44 pm Redaf

El desencuentro entre los tiempos de la política y los del ambiente constituye una de las amenazas al sistema democrático en el siglo XXI, afirman académicos.

Por Mario Osava
Tierramérica

BRASILIA, 27 jun (Tierramérica).- El ambientalismo gana legitimidad toda vez que la ciencia confirma sus advertencias y las catástrofes naturales se hacen más y más frecuentes. Pero, a la hora de las decisiones capitales, su debilidad política frustra a los ecologistas.

Esto acaba de confirmarse en la Cámara de Diputados de Brasil, donde una aplastante mayoría votó por flexibilizar el Código Forestal de 1965 de tal manera que puede acelerar la deforestación.

Fueron 410 votos a favor, apenas 63 en contra y una abstención, después de meses de intensa polémica sobre los riesgos de que se produzca una devastación amazónica, desastres ambientales y futuras pérdidas incluso para los agricultores ahora favorecidos por las reformas.

La coalición gobernante, que se dividió en Diputados, trata ahora de reducir los daños en el Senado, que debe pronunciarse sobre el proyecto en los próximos meses, pero es una tarea difícil ante la presión que ejerce el sector “ruralista” en el parlamento brasileño, fortalecido por el triunfo del 24 de mayo en la cámara baja.

La decisión de los legisladores va en contra de la opinión mayoritaria expresada en una encuesta que llevó a cabo el Instituto Datafolha, vinculado a un diario de São Paulo, por encargo de algunas organizaciones ambientalistas, y publicada el 10 de este mes.

De las 1.286 personas entrevistadas, 85 por ciento opinaron que proteger bosques y ríos es prioritario, incluso afectando la producción agrícola, y sólo 10 por ciento eligieron la alternativa opuesta, pese a que este país es una gran potencia agropecuaria.

Mayorías similares se oponen a propuestas aprobadas por diputados para amnistiar talas ilegales y eximir a los propietarios de tierras de la obligación de reforestar áreas de protección natural, y defienden el veto presidencial si el Senado ratifica el proyecto aprobado en la Cámara.

La brecha entre el sentimiento popular sobre las necesidades ambientales y las decisiones del poder político se repite a menudo, incluso en negociaciones internacionales sobre cambio climático, por ejemplo.

Entre las exigencias ambientales y los mecanismos de decisión política, al menos en democracia, se produce un “choque de temporalidades”, según Elimar Nascimento, director del Centro de Desarrollo Sustentable de la Universidad Nacional de Brasilia (UNB).

Mientras “la crisis ambiental requiere medidas de largo plazo” contra riesgos que pueden madurar en décadas, la política es de “reproducción inmediata”, reclama resultados rápidos para asegurar la reelección en pocos años, explicó Nascimento a Tierramérica.

Ese “desencuentro” entre los tiempos de la política y los del ambiente constituye una de las amenazas al sistema democrático, según académicos reunidos en la ciudad francesa de Poitiers, en el ámbito de la Universidad de Verano del Institut International de Recherche, Politique de Civilisation (Instituto Internacional de Investigación – Política de Civilización) donde discuten la provocativa cuestión de si “la democracia sobrevivirá al siglo XXI”, dijo Nascimento, participante del grupo.

Otros factores que actúan contra la democracia son el debilitamiento de la representatividad de partidos y gobiernos, la tendencia a la toma de decisiones públicas en círculos privados, el rechazo de algunos pueblos y culturas, especialmente en Asia y África, y la erosión de la política como fuente de cambios sociales, superada por innovaciones tecnológicas.

Hay esperanza, según el profesor de la UNB, en los movimientos que surgieron en los últimos meses en España, como el 15 de Mayo, y en los países árabes, que buscan “una nueva manera de hacer política”, recurriendo a Internet y a la comunicación en redes sociales.

Una salida para superar contradicciones como la desatada en Brasil entre agricultores y ambientalistas, es adoptar “mecanismos económicos” que favorezcan la valorización de los bosques y de otros recursos naturales, dijo a Tierramérica el ingeniero forestal y ex secretario de Desarrollo Sustentable y Ambiental del norteño estado de Amazonas, Virgilio Viana.

El brasileño de origen rural cree que la vegetación nativa es “mato” (matorral), un obstáculo a la actividad productiva que se debe “limpiar”, y no reconoce que su presencia alrededor de las nacientes y de los ríos asegura el agua indispensable para la agricultura. Tampoco ve que los bosques mantienen a las abejas que polinizan los frutales y protegen las siembras de plagas, lamentó.

La remuneración de esos servicios ambientales a los agricultores que mantengan los bosques es, en su opinión, un poderoso instrumento para “cambiar el paradigma”. Esa es la cuestión central que debería incluirse en el debate actual, sostuvo Viana, superintendente general de la Fundación Amazonas Sustentable, creada precisamente para pagar “becas forestales” a los pobladores de áreas de conservación de Amazonas que ayuden a mantener sus selvas.

Al contrario de lo que creen la mayoría de los ecologistas, la legislación ambiental brasileña “es pésima”, porque se la viola en forma generalizada y porque se basa demasiado en castigos y control represivo, olvidando los estímulos, evaluó Viana, quien sin embargo rechaza la “amnistía” que aprobaron los diputados para quienes incurrieron en deforestación ilegal.

El Código Forestal fue adoptado en 1965 y sufrió alteraciones como la de 2001, que amplió la proporción de reserva legal ‒área de vegetación nativa que debe conservarse en cada predio rural‒ de 50 a 80 por ciento de la superficie de las propiedades situadas en la Amazonia legal, una delimitación que incluye los estados parcial o totalmente cubiertos por ese bioma.

Lo que quieren los agricultores es “seguridad jurídica”, una ley que no sea modificada frecuentemente por decretos y otras medidas que los han puesto a casi todos en la ilegalidad, reclamó el director ejecutivo de la Federación de Agricultura y Ganadería del Estado de Mato Grosso, Seneri Paludo, que congrega a los mayores productores de soja del país.

En su opinión, la reserva legal es “un error” brasileño, pues exige al propietario rural que cumpla una función pública equivalente a mantener parques nacionales. Para cumplir la ley, la agricultura debe expandirse hacia áreas cada vez más profundas de la Amazonia, ya que solo puede aprovechar 20 por ciento de cada predio, provocando más daños y alargando las carreteras, dijo Paludo a Tierramérica.

Las polémicas desnudan el conflicto entre los intereses económicos, especialmente de los propietarios rurales, y la creciente conciencia ambiental de la población. Pero en las decisiones parlamentarias prevalecen los intereses inmediatos.

Para la activista Adriana Ramos, del Instituto Socioambiental, esa distorsión solo se corregirá con una reforma política. El financiamiento público de las campañas electorales, los planes de metas y de otros compromisos que deben cumplirse, la presentación de cuentas y otras reglas éticas forzarían al parlamento y a los políticos a reflejar mejor los deseos del electorado, sostuvo.

lunes, mayo 23, 2011

Tras perder mas de la mitad de la superficie boscosa original, tratarán de reducir deforestación

Grupo Enlace, MARTES 17 DE MAYO DE 2011 16:01

La deforestación en Guatemala fue de cerca de 20 por ciento en las últimas dos décadas, lo cual llevó a varias instituciones a plantear una estrategia nacional para reducirla, informada hoy.
Los ministerios de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Agricultura, Ganadería y Alimentación, el Instituto Nacional de Bosques y la Comisión Nacional de Areas Protegidas firmaron un acuerdo para coordinar el resguardo de las zonas boscosas.

Según estudios divulgados, de 1950 a 2006 este país pasó de 70 a 35,5 por ciento en cobertura boscosa, mientras los más recientes cálculos indican la disminución en cerca de 20 por ciento en los 20 años más recientes, para totalizar 3,87 millones de hectáreas.

Entre las principales causas de esa baja son mencionados el avance de la frontera agrícola, crecimiento urbano desordenado e incendios forestales.

De acuerdo con especialistas citados este viernes por el Diario de Centro América, el 56 por ciento de la reducción de los bosques ocurre en las áreas protegidas.

Una investigación en el lapso 2001-2006, mediante la elaboración de un mapa sobre la cobertura de vegetación, reveló que anualmente la pérdida de tierras depredadas suma de 73 mil a 48 mil hectáreas.

Los principales focos de deforestación del país los ubica en las regiones norte, sur y central, en tanto los departamentos de Petén, Alta y Baja Verapaz son los más afectados, el primero de los cuales reporta el 51 por ciento de la pérdida nacional en el período.

Añade el reporte que en 30 años más la superficie verde de Guatemala puede quedar restringida a zonas geográficas de difícil acceso. www.ecoportal.net

Prensa Latina
www.prensa-latina.cu

miércoles, febrero 16, 2011

Agricultural revenues, employment in Latin American tropical areas likely to decline with deforestation ban

IDB news, Jan 28, 2011

Study says ban unlikely to significantly raise world food prices but highlights need for compensatory policies to fight local poverty

Farmers in Latin America and Caribbean will see billions in lost revenue over the next two decades if a complete ban on deforestation is put in place, highlighting the need for compensatory actions to alleviate poverty in affected rural areas, according to new pilot study by the Inter-American Development Bank (IDB). The study also found that a deforestation ban would have a negligible impact on food prices.

Smaller countries with fewer economic alternatives within and outside of agriculture in Central America and the Caribbean would suffer disproportionately from the ban, while larger and more diverse countries such as Brazil may eventually benefit from the ban, according to the paper “Agriculture Greenhouse Emissions in Latin America and the Caribbean,” which was presented today during a seminar at the IDB’s headquarters in Washington D.C. today.

The study forecasts that a hypothetical complete ban on land clearing for agriculture in tropical areas of Latin America and the Caribbean could generate potential large agricultural losses in these areas. For example, in 2030 farmers will receive $12.7 billion (in 2000 U.S. dollars) less than they otherwise would without a ban. Although there is much uncertainty regarding the value of greenhouse gas emissions in the marketplace, compensating farmers for refraining from land clearing may only offset over half of the total agricultural losses associated with the ban, when taking into consideration the average 2009 price of roughly $4.30/t CO2 eq.

Latin America and the Caribbean is coming under intense pressure to boost agriculture output to meet rising world demand for food, biofuels and animal feed, which is expected to increase by between 50 percent and 85 percent from 2009 to 2030. Deforestation and forest degradation are the today’s the main source of greenhouse emissions in the region and scientific studies suggest policies to halt destruction of forest cover will be key to stabilize worldwide greenhouse emissions. The study is part of ongoing efforts by the IDB to improve information on and understanding of the potential costs and benefits of policies seeking to mitigate and adapt to climate change.

“Our study supports other empirical studies indicating that the potential income that the rural poor could receive from protecting the forest is much smaller than the income they would typically get by clearing land to grow crops,’’ said Eirivelthon Lima, a Natural Resources Economist at the IDB, who coordinated the study, together with Stephen A. Vosti, an economist from the University of California, Davis. “A complete ban on land clearing in the tropics of Latin America and the Caribbean would therefore require compensatory policies to make the ban feasible and to prevent local poverty from increasing.”

The economic losses stemming from the ban would be unevenly distributed in tropical areas. The northern South American rim around the Amazon would suffer approximately 32 percent of all losses. The ban would also induce agriculture productivity to increase and product mix to change in non-tropical areas in the region, which could generate economic gains of approximately $3.4 billion and some additional greenhouse gases emissions.

Globally, the effects of deforestation ban on poverty would be very small as producers and consumers worldwide are expected to adjust to the absence of food supplied by hypothetically protected areas. Food prices would essentially be maintained on their long-term baseline trend. This is very good news for the poor, including the very large urban populations in Latin America and the Caribbean.

The study also forecasts that over the next 20 years livestock will surpass deforestation and forest degradation as the major source of greenhouse emissions in Latin America and the Caribbean.

lunes, enero 31, 2011

México pierde más de la tercera parte de su superficie forestal

Ciudadanía express. Publicado por shinji el Lunes, 31 enero 2011

Oaxaca, México.- En su origen, 52 por ciento de la superficie terrestre mexicana estaba cubierta por bosques y selvas, expuso Martin Ricker, investigador del Departamento de Botánica del Instituto de Biología de la UNAM.

Sin embargo, en un estudio realizado en colaboración con especialistas del Instituto de Geografía y publicado en 2007 en la revista Biodiversity and Conservation, se observó que para el año 2000, el área forestal era de 33 por ciento de la superficie nacional, lo que corresponde a una pérdida del 36 por ciento, en comparación con el 52 por ciento original.

La riqueza vegetal del país era tanta, que al describir la exhuberancia natural de Texcoco, el gobernante Nezahualcóyotl escribió “no acabarán las flores, no cesarán mis cantos”, pero incluso en un país que impresionó a los conquistadores españoles por su variedad de climas y la diversidad de flora y fauna, la pérdida de áreas verdes por la actividad humana es un fuerte golpe para nuestra biodiversidad.

La importancia de conformar un catálogo de árboles

Martin Ricker señaló que es importante que los taxónomos se sumen a un proyecto que permita hacer una descripción acuciosa de la riqueza vegetal de México, especie por especie, tarea que hasta hoy no ha tenido alcances nacionales.

“Estudiar nuestra flora es crucial, porque la diversidad de México es impresionante. Hay más de 20 mil especies de plantas, y dentro de éstas, si consideramos que un árbol es un organismo que alcanza cinco metros de altura y tiene un tronco con un diámetro de por lo menos 10 centímetros, entonces contamos con más de tres mil especies arbóreas. Actualmente, elaboramos un listado actualizado de estas últimas”.

Mención aparte merecen los pinos (género Pinus), que dominan el mercado nacional de madera, insumo que incluso importamos de Estados Unidos. En México, existen 46 especies de pino, 40 por ciento de todas las que hay en el mundo. “Casi la mitad de las especies de pino del orbe crecen en nuestro país, y de éstas, el 39 por ciento son endémicas, es decir, no se les encuentra naturalmente fuera de México”.

Riqueza subaprovechada

El investigador explicó que la deforestación no es sólo un problema ecológico, sino algo que debe ser analizado con los conceptos y métodos de la economía ambiental, campo definido como “el estudio de cómo la humanidad se organiza para enfrentar el problema de la escasez de la naturaleza”.

Por ejemplo, abundó, la tala ilegal de árboles maderables aminora el precio de la madera en el mercado, lo que causa que las personas con plantaciones forestales acepten precios más bajos y tengan mayores dificultades para cubrir los costos de manejo de sus plantaciones.

“Sea por cosechar madera o porque los bosques son vistos como un obstáculo para la expansión ganadera, han desaparecido muchas áreas boscosas y selváticas, lo que nos hace perder un recurso que, bien aprovechado, serviría para impulsar el desarrollo económico”.

Al respecto, añadió que muchas de las llamadas “maderas tropicales corrientes no son nada corrientes, y se podrían aprovechar comercialmente”. Además, subrayó, se debe considerar que, a nivel mundial, el 18 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono, el causante principal del cambio climático, se debe a la deforestación de bosques y selvas.

Sin embargo, mencionó el académico, hay datos que permiten mantener cierto optimismo, pues según cifras del Informe de los recursos forestales mundiales 2010, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las áreas forestales tropicales perdidas en los últimos 10 años son menores a las registradas en la década anterior, y se ha logrado que 12 por ciento de las zonas boscosas del orbe sean asignadas a conservación.

Por esta razón, el académico propuso duplicar la superficie de áreas forestales protegidas del país y desarrollar plantaciones forestales demostrativas como herramienta para enseñar qué es un aprovechamiento adecuado.

“La tierra constituye, con mucho, la parte más grande, más importante y más durable de la riqueza de un país”, señalaba el economista Adam Smith; sin embargo, por mucho tiempo el gobierno no ha reconocido al sector forestal industrial y no-industrial como estratégico para el desarrollo”, advirtió Ricker.

“Por ello, debemos aprovechar que México todavía cuenta con amplias áreas de bosques y selvas primarios conservables. Destruirlas y luego restaurarlas donde se pueda, es algo que saldría muy caro”, argumentó.

Año Internacional de los Bosques

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró a 2011 como el Año Internacional de los Bosques (AIB2011). Al respecto, Martin Ricker indicó que esta declaratoria brinda la oportunidad de instruir a la sociedad acerca de los ecosistemas forestales, y también lograr que el gobierno se enfoque en avanzar para la conservación y aprovechamiento adecuado de las áreas naturales de México.

Los bosques y selvas proporcionan importantes servicios ambientales, comerciales y no-comerciales, para la sociedad. Ejemplos son el suministro de productos maderables y no-maderables, el albergue para muchas especies de fauna y flora, el almacenaje de agua y prevención de la erosión del suelo, la captación de carbono que en la atmósfera aceleraría el cambio climático, y los paisajes para la recreación.

“Por todas estas funciones, es importante preservarlos”, finalizó.

martes, enero 11, 2011

Tribu de Borneo lleva a juicio su lucha para salvar su selva

Survival, españa, 10 enero

El pueblo tribal de los penan de Sarawak, en la parte malasia de Borneo, ha interpuesto una demanda contra la gigante empresa maderera Samling.

Los penan, indígenas cazadores-recolectores, pretenden impedir así que Samling tale el bosque tropical en el que han vivido durante generaciones.

Ha sido la comunidad penan de Ba Jawi la que ha interpuesto la demanda contra Samling, y también contra el gobierno local de Sarawak, que concedió a la compañía la licencia de tala en el área en 1993, sin el consentimiento de los penan.

Los penan de Ba Jawi reclaman más de 15.000 hectáreas de bosque como su tierra ancestral, y pueden demostrar su presencia en la zona hasta hace dos siglos.

En el comunicado de los penan se puede leer: “los demandantes obtienen alimento, medicamentos valiosos, fauna salvaje y flora silvestre y otros productos del bosque, para su modo de vida y su subsistencia” de la tierra que reclaman. “Constituye la vida misma” y “es fundamental para la identidad social, cultural y espiritual de los demandantes”, añade.

Este es el quinto caso de derechos territoriales presentado por los penan en la zona del alto Baram, en Sarawak, desde 1998. Hasta la fecha, ninguno de ellos ha sido resuelto. Los penan llevan luchando desde 1970 para prevenir la destrucción de los bosques de los que dependen para su supervivencia. Muchos ya han visto como la tala destruía su tierra, pero los bosques de Ba Jawi permanecen prácticamente intactos. Los penan que viven fuera de esta zona también sacan partido de ella para cazar y recolectar.

En otros territorios penan, las empresas de aceite de palma están empezando a talar el bosque por completo para dar vía libre a las plantaciones.

Survival International pide al Gobierno de Malasia que cumpla los derechos territoriales de los penan y detenga toda la tala, las plantaciones y otros proyectos de “desarrollo” que se llevan a cabo en su tierra sin su consentimiento.

El gobernador de Sarawak, Taib Mahmud, lleva en el poder desde 1981. Este año tendrá que hacer frente a elecciones.

sábado, enero 08, 2011

Sólo sobrevive 55% de plantas de Pro Árbol

En doce entidades ninguna continúa con vida, de acuerdo con información oficial. En nueve años el programa no ha generado rentabilidad, según el Coneval, mientras que ONG ambientales critican la estrategia.



Ciudad de México.- Pro Árbol es el programa estrella del gobierno federal en materia forestal, enfocado sobre todo a la plantación de árboles, pero en nueve años de aplicación apenas ha conseguido que sobreviva 55 por ciento de plantas y en 12 entidades ninguna continúa con vida.

Tan sólo en los últimos dos años se ha invertido más de 5 mil millones de pesos en las cinco estrategias del programa: plantaciones forestales, reforestación y restauración, desarrollo forestal, pago por servicios ambientales y prevención de incendios.

De acuerdo con el análisis del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo social de 2009 este programa “no presenta rentabilidad social positiva”, además señala que el financiamiento complementario llega tarde lo que imposibilita sembrar los árboles requeridos para las distintas zonas y poner plantas de calidad.

Las organizaciones ambientalistas critican severamente la estrategia, toda vez que aún con la sobrevivencia del ciento por ciento de lo plantado no se puede hacer un bosque. El programa “tiene más impacto mediático, pero no ecológico”, afirma Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.

Una política efectiva debiera privilegiar el cuidado de los ecosistemas entre las comunidades, sobre todo rurales, toda vez que 80 por ciento de los bosques están ubicado en ejidos, afirma.

En un análisis del presupuesto, sin embargo, se observa que la reforestación y restauración concentra el mayor monto.

Mientras que en 2003 se destinaron 211 millones de pesos, en 2009 casi se cuadriplicó la cifra al llegar a 902 millones de pesos. Y lo aprobado para 2010 fue de 823 millones de pesos. En 2003 para la estrategia de “plantación forestal comercial” se destinó 405 millones de pesos, en 2009 logró 508 millones de pesos, aunque sólo obtuvo 356 millones de pesos en el actual ejercicio fiscal.
De acuerdo con la evaluación más reciente del programa de reforestación, realizado por el Coneval, la tasa de supervivencia de las plantas pasó de 28 por ciento en 2001 a 46, en 2005 y en 2009 alcanzó 55 por ciento, el 45 por ciento restante muere por las sequías, la mala calidad de las plantas y el pastoreo.
El análisis del Coneval de 2009 concluye que además de que el programa “no presenta rentabilidad social”, no cuenta con una “cuantificación de estos beneficios” y “las metas planteadas, aparte de no resultar demasiado ambiciosas, no se cumplieron totalmente”, toda vez que “se perciben cuellos de botella en los procesos de entrega de apoyos, la tasa de supervivencia sigue siendo baja y no hay seguimiento de beneficiarios”.

Sobre la estrategia para plantar árboles que pueden ser explotados comercialmente, la evaluación del Coneval reconoce que las tasas de rendimiento para las plantaciones son altas, pero existen “deficiencias en la fijación y cumplimiento de metas”.

De 1997 a 2006, el programa se había comprometido a apoyar más de 412 mil hectáreas de plantaciones forestales comerciales y hasta junio de 2007 solamente se había logrado 19.7 por ciento de lo programado.

El consejo de evaluación enfatiza que los beneficiarios no cumplen con sembrar el tipo de árboles por “la falta de planta de calidad y financiamiento complementario a los apoyos otorgados por la Conafor, ya que los recursos se asignan pero no se entregan sino hasta después de establecida la plantación forestal en terreno”.

La evaluación de ProÁrbol hecha por la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2008 encontró que en 12 entidades (Campeche, Chiapas, Chihuahua, Colima, Distrito Federal, Durango, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Puebla, Sinaloa y Yucatán) no hubo sobrevivencia de lo plantado en áreas con mantenimiento. Mientras que los estados con mayor supervivencia fueron: Aguascalientes, Guanajuato, Morelos y Zacatecas con más de 70 por ciento.

El dato es impactante tomando en cuenta que más de 50 por ciento de la deforestación que se registra en el país está concentrada en cuatro estados: Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Chiapas con casi 80 mil hectáreas.

Cambio de medidas
Para Juan Manuel Torres Rojo, director general de la Conafor, la tasa de supervivencia “técnicamente no es mala”, aunque en 2011 mejorarán la calidad de la planta y el paquete tecnológico. El programa, sin embargo, ha sido transexenal.
—¿ProÁrbol no funcionó?
—Es un conjunto de programas. Lo que no ha funcionado es la reforestación, por eso hay que cambiar la estrategia que asegure una mejor sobrevivencia, que no sea aislada, que haya permanencia de los árboles. No es que no haya servido, reconocemos que ha habido problemas, pero lo haremos más eficiente.
Otra estrategia de ProÁrbol es el “pago de servicios ambientales”, sobre todo para las zonas de alto riesgo de deforestación, en el que los beneficiarios se comprometen a que en cinco años no hagan el terreno productivo, sino sólo labores de mejora forestal. A cambio reciben una compensación de entre 380 pesos y mil 200 por hectárea; el presupuesto fue de 668 millones de pesos en 2010.

El programa de “desarrollo forestal comunitario” trabaja con las comunidades para que se genere un ordenamiento territorial de acuerdo a las necesidades de los ejidatarios, se identifican zonas de conservación, agrícolas, se les brinda capacidades de gestión. Pero a este sólo se le invirtió 231 millones de pesos en este ejercicio fiscal.

Justamente ahí está la crítica, sostiene Claudia Gómez, integrante del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda). La única estrategia que puede cambiar el panorama de deforestación es incentivar el “desarrollo rural integral y fortalecer a las comunidades”.

Sólo así, integrando a las comunidades ,“puede haber un desarrollo diferente. Debe haber una voluntad política y trabajo de la sociedad civil de ejercer estos derechos”, de ser partícipes en las decisiones sobre todo a los pueblos indígenas que habitan en esas zonas”.

Esto se conseguirá a través de la transversalidad de los programas a partir de 2011 con “la visión de México sobre la Reducción de Emisiones Derivadas de la Deforestación y Degradación de los Bosques (Redd+), una estrategia impulsada internacionalmente, y conseguir una tasa cero de deforestación, afirma Torres Rojo.

Claves
Zonas verdes

333 mdp
SE INVIRTIÓ aproximadamente en 2009 para realizar trabajos de conservación de suelos en 140 mil 807 mil hectáreas en todo el país.

80%
ES EL PORCENTAJE de propiedad social de la superficie con vegetación natural de bosques, selvas y zonas áridas en todo el territorio nacional.

15 millones
DE HECTÁREAS forman parte de la superficie forestal con potencial maderable comercial, de acuedo con la Comisión Nacional Forestal.

8 mil 928
ES EL NÚMERO DE ejidos y comunidades que poseen superficie de bosques y selvas que tiene registrados la Comisión Nacional Forestal hasta 2009.


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¿Aprovechar bien o pagar para que no se aproveche?

La Jornada del Campo, 18 de diciembre de 2010

Francisco Chapela

En Montreal en 2005, en la Onceava Reunión de las Partes firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la COP 11, se dijo que para reducir el cambio climático podrían emprenderse acciones para detener la deforestación y la degradación forestal en los países tropicales. La idea fue bienvenida por muchos, pues representa la posibilidad de reducir entre 12 y 17 por ciento de las emisiones de gases de efecto de invernadero (GEI) que provienen de la destrucción y descreme de los bosques y selvas tropicales.

El canalizar dinero para apoyar proyectos forestales permitiría mitigar los impactos del cambio climático de una manera barata y daría tiempo a otros sectores para transformar sus sistemas productivos.

El 30 de octubre del 2006 se dio a conocer el Informe Stern sobre la economía del cambio climático, hecho por encargo del gobierno del Reino Unido. Este documento estima que para detener el proceso de calentamiento global se necesita el equivalente al uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. De no hacerse esa inversión, el riesgo es que los efectos del cambio climático sobre la agricultura –por huracanes y otros meteoros, las inundaciones y deslizamientos de tierra– provoquen una enorme recesión global, con pérdidas de hasta 20 por ciento del valor del PIB.

En 2007, durante la COP 13 en Bali, se adoptó el concepto de “reducción de las emisiones de GEI mediante Reducción de la Deforestación y la Degradación Forestal (REDD)”. No se tomó ningún acuerdo obligatorio en este tema, pero se invitó a los países a fortalecer sus acciones de REDD de manera voluntaria, y aprender cómo abordar este tema.

En esta tesitura, en el Día Forestal, en el marco de la COP 16 en Cancún, el presidente Felipe Calderón explicó su estrategia forestal: pagar a los campesinos de las zonas forestales el “costo de oportunidad” de las siembras de maíz; es decir, una cantidad por hectárea equiparable a la utilidad neta de sembrar este cultivo, que es el eje de identidad de las culturas mesoamericanas. ¿Es pertinente y viable esta propuesta?

Si consideramos los informes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre los recursos forestales de México, se estima que en 1980 teníamos 51.5 millones de hectáreas de bosques y selvas. La superficie bajó a 37.5 millones en 1983 y a 34.5 millones en 2002. No obstante, los datos del INEGI indican que cada vez es menor la deforestación, pues hacia 1993 se estaban perdiendo casi un millón de hectáreas anuales y en 2002 unas 337 mil. El presidente Calderón mencionó en su discurso que en 2005 se perdían 155 mil hectáreas y que se estima que en 2010 se pierdan 128 mil. Es decir, estamos ante una reducción continua de la deforestación y podemos prever que en los años próximos se llegue, en efecto, a una tasa cero.

Debemos indagar qué cambió en México en los 20 años pasados que redujo la deforestación. En 1990-1994 se aplicó el “programa de ajuste estructural” a la economía mexicana, el cual enfatizó quitar subsidios a la producción agrícola. Eso significó eliminar los servicios de investigación agrícola, el extensionismo, los créditos blandos, el acopio de cosechas y el desarrollo de infraestructura. En 1994, entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y se levantaron los zapatistas. Después de la promulgación de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, en 1988, el subsector forestal se incorporó al sector ambiental de la gestión pública.

En este período florecieron los grupos ambientalistas y a favor de los derechos humanos. Se dio impulso a los mercados éticos, incluyendo los esquemas de comercio justo, agricultura orgánica y silvicultura sostenible certificados. En México se logró identificar y certificar 33 unidades de manejo forestal sostenible que cubren más de 800 mil hectáreas. Los proyectos de manejo sostenible en áreas forestales crecieron.

El conjunto de cambios ocurridos en 1990- 2010 dieron también como consecuencia que la población rural dejara de crecer y se estabilizara en poco más de 26 millones de habitantes.

Después del ajuste estructural y del abandono al campo, y considerando que la superficie de bosques y selvas tiende a estabilizarse en 33 millones de hectáreas y que los enfoques y las iniciativas de desarrollo sostenible de la sociedad civil se están multiplicando, estamos ante la posibilidad de hacer un manejo sostenible de nuestros recursos forestales, fortaleciendo la forma de vida de los 26 millones de mexicanos que viven en localidades rurales y haciéndola compatible con la persistencia de los paisajes silvestres y cultivados que alojan la diversidad biológica. Ello implica dar viabilidad económica y social a estas personas.

Para eso haría falta invertir en infraestructura productiva, investigación y formación de capital humano, organización y formación de capital social y en el desarrollo de mercados y sistemas de financiamiento para los productos provenientes de sistemas de manejo forestal sostenible. Pero hoy el presupuesto de cerca de cinco mil millones de pesos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), se destina principalmente a reforestaciones y plantaciones que tienen una sobrevivencia y viabilidad muy pobres.

Si se canalizaran los apoyos económicos, políticos y técnicos hacia lograr que la población rural haga un manejo forestal sostenible y tuviera sistemas agrícolas sostenibles, podríamos al mismo tiempo consolidar el patrimonio forestal del país y detener la depauperación de la población rural.

La propuesta del presidente Calderón de pagar los “costos de oportunidad” no abona a la consolidación de las formas de vida de las comunidades rurales ni a las tendencias de largo plazo de reducción de la deforestación y de estabilización demográfica en México. Podría en cambio terminar de desarticular las economías de las comunidades rurales de México, y nos hace prever que –en caso de que se intentara implementar en serio esa estrategia– una buena parte de los 26 millones de habitantes rurales pasaría a abultar las estadísticas de los desempleados urbanos o incluso algunos se incorporen en las nóminas del crimen organizado.

Programa de Capacitación, Asesoría y Mercados (TREES) de Rainforest Alliance fchapela@ra.org

viernes, diciembre 17, 2010

Plant Consumption Rising Significantly as Population Grows and Economies Develop

ScienceDaily (Dec. 16, 2010) — Humans are consuming an increasing amount of Earth's total annual land plant production, new NASA research has found.

As the human population continues to grow and more societies develop modern economies, this rate of consumption is increasing both as a whole and on a per capita basis globally. In addition to as food, plants are consumed for paper, clothing, livestock feed, firewood, biofuels, building and packaging materials, among other uses.

A NASA research group led by Marc Imhoff at NASA's Goddard Space Flight Center, Greenbelt, Md., first quantified this global consumption in 2004, when the group found that in 1995 humans consumed 20 percent of all the land plant material produced that year.

Now the same line of research has produced a multi-decadal record of plant production (from 1982 to 2007) that establishes a baseline of the Earth's productivity, and a 10-year trend of human consumption. These new findings are being presented at the American Geophysical Union's Fall Meeting in San Francisco, Calif.

Some of the most notable findings from the research include:
  • From 1995 to 2005, human consumption of land plants rose from 20 percent to 25 percent of the total plant production of each year. Imhoff said scientists think this is a significant rise for that period of time, but that part of the challenge of this research is determining the uncertainties in the measurement, the limits of ecosystems' production and the impacts of a rising consumption rate.
  • Both total, global consumption and per capita consumption are rising.
  • In comparing the ratio of a region's production versus consumption, some major urban areas consume more than 30,000 times the amount of regional plant production.
  • Great regional discrepancies remain. The average person in North America consumes about 6 tons of plant-based carbon each year, while the average person in Southeast Asia consumes just less than 2 tons of plant-based carbon each year.
  • If every person in the world were to, in the coming decades, achieve current North American requirements of plant material, we would be consuming about 50 percent of all plants grown each year.


This global map shows total consumption by region of photosynthetic plant material as a percentage of the plant material grown by region. Scientists call the plant "supply" net primary production, or NPP, and refer to the "demand" as Human Appropriation of Net Primary Production (HANPP). (Credit: Trent Schindler, Scientific Visualization Studio, NASA's Goddard Space Flight Center)

While plant production itself varies from year to year, mostly depending on weather, the demand trends are holding steady on the increase. Depending on region, some of the increase is due simply to population growth -- more people consume more food, more paper, more wood for burning. This has been seen in places like India, where population is booming but individual consumption levels have not dramatically risen, yet. In other places, where economic growth has allowed for more "westernized" consumption, per capita consumption is driving the trend. And in some places, such as North America, both population and per capita consumption are increasing.
"The question is, 'How hard are we pushing the land?'" Imhoff said. "People are wary about that percentage creeping up. Most people consider that a high number, although we're still doing research."
The research group's 1982-2009 plant production data -- called "net primary production," or NPP, in the science literature -- is provided by NASA satellite instruments, first from Advanced Very High-Resolution Radiometer (AVHRR) sensors and in more recent years from Moderate-Resolution Imaging Spectroradiometer (MODIS). The scientists analyzed the consumption data from the U.N. Food and Agriculture Organization's country profiles.
Imhoff said that the research does not point to a "doomsday" scenario, but does illuminate some future likely circumstances if current population and consumption trends hold.
"We've always looked at population and consumption as separate issues," Imhoff said. Right now, we are increasing both total population and per capita consumption. What we're realizing is the biosphere doesn't care whether you have a lot of people consuming a little or a few people consuming a lot. It's the total rate that matters. And that rate is increasing.
"The global demand is going up," Imhoff said. "We've gone from 20 percent demand to about 25 percent demand in 10 years. People worry about that percentage. If, in future scenarios, it's going to go up to something like 50 percent, we're looking at a very high demand for land management to maximize productivity at all levels on the landscape and at the expense of all other uses, for example, carbon sequestration, habitat, or water storage. We would be heading toward a place where the planet would be very carefully managed, from end to end."
For more information, see: http://www.nasa.gov/topics/earth/features/carbon-capacity.html
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miércoles, diciembre 15, 2010

Existen en México miles de comunidades que poseen y se encargan de los bosques y que han constituido empresas forestales sostenibles y prósperas

Reforma Luis A. Ubiñas / Colaborador invitado,

Ciudad de México (29 noviembre 2010).- Durante las próximas semanas, Cancún será anfitrión de la reunión mundial para encontrar soluciones al cambio climático.

En estas negociaciones México tiene una gran lección que compartir con otros países para combatir el calentamiento global provocado por la deforestación de los bosques, que es fuente de la quinta parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, más que las generadas por todo el sector de transporte mundial.

Algo que la mayoría de los mexicanos desconoce es que más del 60 por ciento de los bosques del país son propiedad de comunidades y ejidos, y que en los últimos años, México se ha convertido en el líder mundial del manejo forestal sustentable, no por resguardarlos tras letreros que impiden el paso, sino por haber reconocido a las comunidades locales derechos de propiedad y de gestión.

Mucha gente cree que los bosques son espacios vacíos e inmaculados, sin habitantes ni actividades comerciales, cuando en realidad albergan a cientos de millones de hombres y mujeres en todo el mundo que viven de ellos. Para esas personas, muchas de ellas pertenecientes a diversas tribus y pueblos indígenas, los bosques son proveedores de alimentos, energéticos, medicinas, vivienda e ingresos.

La experiencia mexicana de manejo forestal sustentable, que incluye el desarrollo económico basado en los derechos de las comunidades sobre los bosques, constituye un modelo que otros países pueden y deben seguir, puesto que se ha demostrado que otorgar a las comunidades forestales la tenencia y la gestión de sus bosques representa quizás el mayor incentivo imaginable para protegerlos y conservarlos.

Sin temor a exagerar, existen en México miles de comunidades que poseen y se encargan de los bosques y que han constituido diversas empresas forestales sostenibles y prósperas.

Ejemplo de ello es la comunidad de Ixtlán de Juárez, Oaxaca, al sur del país. Gracias al reconocimiento de la tenencia local, los miembros de la comunidad han creado lo que en palabras de un observador constituye "un innovador modelo de capitalismo comunitario": mantienen un aserradero, construyeron un vivero de grandes dimensiones, venden servicios ecoturísticos y se han asociado con comunidades vecinas para emprender un negocio de muebles de madera. Estas empresas generan decenas de empleos, detienen la migración y evitan la tala ilegal.

Con todo, lo mejor es que la silvicultura comunitaria conlleva el potencial de frenar el calentamiento global por disminuir la deforestación, como lo demuestra un estudio realizado en 2009 y publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que analizó 80 bosques de Asia, África y Latinoamérica. El estudio encontró que brindar a las comunidades la oportunidad de ejercer mayor control sobre los bosques disminuye las emisiones de carbono al conservar los bosques con la misma efectividad que las áreas protegidas.

La reunión de Cancún que se llevará a cabo puede generar nuevos avances con base en estos conocimientos. Uno de los principales temas de la agenda será la iniciativa de "Reducción de emisiones generadas por la deforestación y la degradación forestal (REDD)", que podría ofrecer incentivos para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de áreas forestales.

Será vital que las naciones que asistan a Cancún garanticen que una porción significativa de los fondos se dedique a impulsar los derechos de tenencia de las comunidades y a la promoción de la silvicultura comunitaria en países como Indonesia y naciones de África Central, siguiendo el ejemplo mexicano.

Mi experiencia con la Fundación Ford me ha enseñado que aun en los países más pobres, una pequeña inversión en silvicultura comunitaria genera enormes dividendos, como en Guatemala, donde los bosques de gestión comunitaria empiezan a detener la deforestación, o en Brasil, donde los indios Kayapo conservan bosques que de otra manera caerían en manos de ganaderos y taladores.

Poder lograr un desarrollo económico sustentable al tiempo que se previene la deforestación constituye una oportunidad muy poco frecuente que beneficia tanto a los pueblos indígenas como a la lucha contra el calentamiento global.

En este momento, cuando dicha batalla es más apremiante que nunca, la experiencia de México en silvicultura comunitaria demuestra que contamos con los medios necesarios para revertir esa tendencia.

El autor es presidente de la Fundación Ford.

Territorio de la mariposa monarca pierde 137 mil hectáreas en 17 años

La Jornada, Domingo 5 de diciembre de 2010, p. 30

Tala clandestina, cambio de uso de suelo, incendios y plagas, principales problemas, según estudios
La mayoría de habitantes padece analfabetismo, desnutrición y falta de empleo: líder ejidal

Ernesto Martínez Elorriaga, Corresponsal

Morelia, Mich., 4 de diciembre. En los 17 años recientes, la zona de la mariposa monarca ha perdido 137 mil hectáreas debido a la tala clandestina, el cambio de uso de suelo, los incendios y las plagas, según estudios de las universidades Autónoma de México y Chapingo, además de instituciones estatales, informó Alejandro Méndez López, director de la Comisión Forestal del estado.

Al comenzar la temporada de arribo de los lepidópteros, se informó que en la región de la mariposa hay 59 ejidos, 13 comunidades mazahuas y otomíes, distribuidos entre 16 municipios de los estados de México y Michoacán. Los beneficiarios directos de los bosques son casi 250 mil personas.

En esa región del oriente de Michoacán no se ha podido frenar la tala clandestina, pues la pobreza ha sido mayor que los efectos de los decretos ambientales, dijeron autoridades comunales.

Para paliar la deforestación, Méndez López se pronunció por el aprovechamiento controlado de la madera "porque es mejor que obligar a ejidatarios y comuneros a algo que no pueden cumplir".

El funcionario comentó que este año las lluvias atípicas y los vientos derribaron miles de árboles y las plagas dañaron muchos más, lo que permitió legalmente a ejidatarios y comuneros disponer de madera que les permitió abastecer sus talleres y redujo considerablemente la tala ilegal en los municipios de Angangueo, Ocampo y Zitácuaro, entre otros.

"Abasto legal frenaría tala"

"Lo anterior nos indica que si hubiera abasto legal de madera se reduciría al máximo la tala clandestina. Nosotros insistimos en que cuanto más restricciones y prohibiciones se pongan en ese territorio más mercado negro y clandestino habrá", subrayó.

“Las autoridades federales –dijo– prohíben el aprovechamiento forestal en las 16 mil hectáreas de la zona núcleo de la mariposa, lo que provoca saqueo incontrolable, sin contar las 56 mil hectáreas de amortiguamiento donde no hay control ni inspectores suficientes para controlar el desmonte”.

"He propuesto que se hagan estudios piloto para que vean la condición de un predio con y sin manejo forestal, y no se trate de una cuestión de gustos o apreciaciones. Está comprobado que si hubiera aprovechamiento legal disminuiría la tala clandestina en Michoacán", enfatizó Alejandro Méndez.

Prudencio Baltasar Andrés, comisariado de bienes comunales de San Felipe de los Alzati, municipio de Zitácuaro, aseveró que la tala clandestina continúa porque es cierto que hay ayuda de organismos nacionales e internacionales para apoyar la preservación de la mariposa, pero los recursos sólo benefician a pequeños grupos de la población que viven en la pobreza. "En la medida de lo posible reforestamos y trabajamos en proyectos, pero cada vez hay más bocas que alimentar".

Bonifacio González Guzmán, comisariado de bienes comunales de Francisco Serrato, del mismo municipio, admitió que hasta 2003 la comunidad estaba acabando con sus bosques, “y al tomar conciencia nos dimos cuenta que teníamos que organizarnos y cuidarlos nosotros mismos.

“El gobierno federal asegura que se redujo la tala ilegal; sin embargo "sus estimaciones han sido desde un helicóptero que sobrevuela la zona, y los funcionarios no aterrizan para verificar el estado del bosque. Y no se dieron cuenta de cómo afectaron a las comunidades indígenas al decretar una zona protegida sin tomar en cuenta a los que allí vivimos", refirió.

Homero Gómez, líder del ejido El Rosario, municipio de Ocampo, afirmó que las comunidades que viven en la zona de la mariposa monarca cuentan con una población mayoritaria que padece el síndrome de la pobreza, es decir, analfabetismo, desnutrición y falta de empleo. Viven del cultivo y ganadería precarias, y algunas comunidades ya acabaron con sus recursos forestales. "Hemos recibido apoyo de los gobierno federal y del estado, sobre todo en la creación de infraestructura para el santuario El Campanario, pero hay mucha gente, de ahí que decimos que se necesita un proyecto más grande", refirió el dirigente.

domingo, diciembre 05, 2010

Dtener la deforestación pagando por no sembrar maíz: Calderón

Muy buenos días, amigas y amigos. Muy bienvenidos a México.

Señora Frances Seymour, Directora General de CIFOR. Muchísimas gracias por estar aquí, por organizar este Día Mundial de los Bosques en México, y particularmente en el marco de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático.

Estimada Mirna Cunningham, Vicepresidenta de la Iniciativa Indígena por la Paz.

Don Daniel Nepstad, Director del Programa Internacional del Instituto de Investigaciones de Medio Ambiente de Amazonas.

Señor Sha Zukang, Secretario General del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales.

Amigas y amigos del bosque:

Bienvenidos a México.

Me alegra mucho el poder acompañarlos este día, en la Inauguración de la IV Edición del Día Mundial de los Bosques, una de las plataformas más influyentes y, para mí, más importantes en este tema.

Quiero expresarles mi reconocimiento a todos los participantes y al principal promotor de este evento, el Centro de Investigación Forestal Internacional, a CIFOR. Mil gracias por estar en México.

Para nosotros es un orgullo que estén aquí, y como bien decía la señora Seymour, para mí es, además, un motivo de placer. Yo ojalá pudiera trabajar todos los días en materias que me gustan, eso es lo que pide uno.

Dicen que el trabajo es tan malo, que hasta pagan por hacerlo, pero si uno pudiera trabajar, precisamente, en esta materia, casi, si pudiera, pagaría por poderlo hacer. Efectivamente, es una materia que me gusta mucho.

Yo nací en un estado, en Michoacán, que tiene una gran vocación forestal; es ahí, por cierto, donde llega la Mariposa Monarca, desde los bosques de Canadá y hace un recorrido de miles de millas para llegar los inviernos. Está llegando en este momento al bosque de oyameles en el Oriente de mi estado.

Desde niño iba con mis hermanos a acampar al bosque que estaba cerca de mi ciudad, en la capital, y también desde niño veía con tristeza cómo íbamos perdiendo los bosques, como quemaban los bosques, cómo talaban los árboles.

Aprendí también de mi padre a amar la naturaleza. Él, curiosamente, aunque era un hombre muchísimo mayor que yo. Yo fui casi su nieto, porque cuando yo nací él tenía 51 años. Él de repente se involucró mucho en los 60 y los 70 en los temas ambientales, particularmente, a partir de la publicación de los documentos de Club de Roma, y todos aquellos documentos sobre nuestro futuro común, nuestro destino común, los límites del crecimiento.

Y desde niño aprendí y recibí de él un gran amor por la naturaleza. Cuando mi padre empezó a hablar, en aquellos años 70, de que algún día se acabaría la nieve de los volcanes mexicanos, que son un símbolo de identidad, y que se empezarían a derretir los polos, la verdad, sus amigos se burlaban de él y algunos, los más cercanos, lo veían con cierta conmiseración.

Se preguntaban si el problema de esclerosis que tenía ya le estaba perjudicando seriamente. Pero aprendí de él, efectivamente, a amar el bosque. Y de hecho, un pasatiempo que tengo yo, personalísimo, es plantar árboles, los planto cuando puedo; me alegra que vengan los tiempos de lluvia, porque que sé que llega la época y con mis amigos, con una carne asada, hemos plantado a lo largo de los años, ya van algunos miles en los lugares donde podemos.

Así que, le agradezco mucho, doctora, pero sí, efectivamente, para mí es un placer estar en el Día Mundial de los Bosques, en este marco y hablando de éste tema.

Yo sé, amigas y amigos, que las decisiones que van a tener, las discusiones van a hacer grandes aportaciones a la conservación y al aprovechamiento de los bosques, y al bienestar de cientos de millones de personas que los habitan y dependen de ellos.

Me gusta mucho el lema, además, de este evento: Es la hora de actuar. Y coincido totalmente, es la hora de actuar. Y una de las cosas que debemos hacer hoy, actuar aquí y ahora, es empujar, y empujar todos para que en el Marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, se apruebe, se apruebe por primera vez la incorporación de los mecanismos de reducción de deforestación, los mecanismos de REDD Plus, se incorporen por primera vez en los mecanismos de cooperación de largo plazo, que sea un acuerdo de la COP16, que tenga el respaldo de todos los países y que desde ahora se canalicen fondos internacionales, para, como ustedes dicen, actuar, y actuar ahora, actuar ya en el combate al cambio climático, también desde el frente forestal.

Como sabemos, las emisiones de carbono, por lo menos, quizá una quinta parte de las mismas, provienen de este problema que la humanidad no ha enfrentado con seriedad. Es la hora de actuar, es la hora de incorporar los mecanismos de REDD a los mecanismos de largo plazo contra el cambio climático, y es la hora de colocar recursos para trabajar todos preservando nuestros bosques.

Estamos convencidos, amigas y amigos, de que la relación con la naturaleza ha llegado a un punto crítico. O cambiamos nuestra forma de vida para detener el cambio climático, o el cambio climático va a cambiar, a fuerza, nuestra forma de vida.

Ya este año, en México tuvimos serias consecuencias del cambio climático: inundaciones, sin precedentes, después de que el año pasado habíamos tenido la segunda peor sequía, en 60 años, este año tuvimos, entre junio y agosto, el año más lluvioso de toda la historia.

Aquí, en México, perdimos a 62 compatriotas que murieron a consecuencia de desastres naturales este año, pero en Guatemala murieron cientos, cientos más, en nuestro vecino Estado, el país de Guatemala, al que queremos entrañablemente.

En el mundo, como sabemos, cada año se pierden 13 millones de hectáreas de bosques y selvas; un área que equivale a perder, cada año, toda la superficie de Inglaterra, en materia forestal.

Y, como sabemos, genera hasta la quinta parte del total de las emisiones de carbono que se producen en el mundo. Por eso es tan importante el papel que juega este foro, y por eso es tan importante que se incorporen los Mecanismos de REDD a los acuerdos globales contra el cambio climático, por primera vez en la historia de la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas.

Qué bueno que, además, aquí este Día Mundial de los Bosques se oriente a definir acciones concretas que nos ayuden a conservar de manera efectiva los bosques en el largo plazo, fundamentalmente a través de estos mecanismos de reducción por deforestación y degradación; es decir, la Estrategia REDD Plus.

En México, amigas y amigos, tenemos un problema ancestral con los bosques. Nuestro país, y lo digo con mucho orgullo, es poseedor, quizá, de la cuarta mayor biodiversidad en todo el mundo. Somos un país de una enorme riqueza: en flora, en fauna, en bosques, en selvas, en desiertos, en el mar.

Y, sin embargo, hemos hecho un considerable daño a la naturaleza, alguna vez por políticas públicas específicas. Por ejemplo, ha sido un gran logro de México, en todo el Siglo XX, que se haya hecho el reparto agrario, fue un acto de justicia.

Sin embargo, el reparto agrario, quizá por razones, no sólo económicas y de justicia, sino también políticas, se perpetuó y durante siete décadas se siguió repartiendo, y repartiendo, y repartiendo la tierra. Y cuando ya no había latifundios por repartir, se comenzaron a repartir, también, los bosques y las selvas, para efectos de agricultura.

Y eso generó un daño importante y condenó a muchas comunidades indígenas y campesinas, por ejemplo, a seguir en la miseria y, también, a no darles otra alternativa más que talar el bosque o la selva que les habían dado.

Voy más allá. Todavía, en la década de los 80, a principios, todavía existía, como una poderosa agencia del Gobierno Federal, la Comisión de Desmonte; es decir, toda una agencia burocrática encargada de talar bosques y selvas, para abrir espacios a la agricultura.

Había un dicho de los políticos de entonces, que decía que sólo los caminos queden sin sembrar. Y la verdad, es que todo eso, que creo respondía a la cultura, o a la falta de conocimiento, o a la falta de cultura ambiental de la época, causó un enorme daño.

Y así, llegó México, por ejemplo, a lo datos que mencionaba el Secretario Juan Elvira.

En la década de los 90, todavía en México perdíamos, de acuerdo con la FAO, 350 mil hectáreas por año, de los más o menos 60 millones de hectáreas que tenemos. 350 mil hectáreas por año era nuestra tasa de deforestación.

Sin embargo, de acuerdo con la propia FAO, en los últimos cinco años, México ha reducido, de 355 mil hectáreas por año, de deforestación, a 155 mil hectáreas por año de deforestación; es decir, a menos de la mitad.

Y también, tengo una buena noticia, que me comentaba hace un momento, el Director de CONAFOR. El pronóstico para este año, 2010, que cierra, es quizá, de deforestación, de 128 mil hectáreas, nada más, respecto de las 355 mil que perdíamos cada año, hace una década.

Y, por supuesto, el Gobierno de México está decidido a llegar a la cifra mágica, a la cifra cero de hectáreas netas de deforestación en el país, para empezar, en la próxima década, a crecer nuevamente nuestra superficie forestal de bosques y de selvas.

Sé que lo podemos lograr. Sé que lo podemos lograr, si ponemos políticas públicas adecuadas.

Cuales son las políticas públicas adecuadas. Creo que los mecanismos de REDD Plus las están poniendo muy claro.

Primero. Conciliar mitigación y desarrollo económico. Si bien es cierto, que hay una gran voluntad de todos los países de avanzar en los temas de cambio climático. Yo me pregunto, si todos estamos tan conscientes del problema, por qué no hemos dado un paso serio para poder resolverlo.

El problema medular, amigas y amigos, después de haber participado en muchos foros, de haber escuchado muchas voces, de haber oído muchos Presidentes y Primeros Ministros, es éste: No hemos resuelto el dilema que implica, en la opinión de los políticos y tomadores de decisiones, el problema. Y hay un dilema, que es, lo que yo pienso, que es un falso dilema, por cierto, de que: O se combate el cambio climático o se combate la miseria. Y los países en desarrollo dicen: Bueno, nosotros, el caso de México, tenemos mucha miseria, no tenemos tiempo, no tenemos recursos para combatir el cambio climático, otro día lo haremos, mientras combatimos la miseria.

Pero la clave, amigas y amigos, es que sepamos cerrar las dos brechas al mismo tiempo, no sólo la brecha entre el hombre y la naturaleza, sino también la brecha entre riqueza y pobreza. Y eso, precisamente, lo podemos hacer si ponemos políticas públicas adecuadas en materia forestal, entre muchas otras cosas. Pero en materia forestal, para que al mismo tiempo que protegemos y recuperamos bosques, también les estemos dando ingresos a la gente más pobre, que en el caso de México vive ahí. 13 millones de personas habitan en los bosques y selvas mexicanos, son en su mayoría indígenas, y están viviendo en su mayoría en la miseria.

Qué podemos hacer, precisamente, lo que trata de hacer en una de sus vertientes ProÁrbol y que afirma los mecanismos de REDD, que es conciliar mitigación con desarrollo económico: mitigación con ingreso para los habitantes más pobres.

La parte que estamos haciendo, de Pago de Servicios Ambientales de ProÁrbol, por ejemplo, que es un mecanismo que, además, yo lo vi implementado y exitoso en Costa Rica, tampoco estamos queriendo inventar el agua tibia.

Nos permite que a esos indígenas, que durante décadas o quizás siglos, no tuvieron otra oportunidad para sobrevivir y mal, que talando el bosque o la selva, que nosotros les paguemos el servicio ambiental que nos da el que preserven en alto los bosques y las selvas a toda la humanidad, a toda la comunidad, y que ese sea un ingreso digno, o por lo menos una parte de un ingreso digno para los indígenas.

Cuánto está pagando ProÁrbol, por ejemplo.

ProÁrbol está pagando, en este momento, entre 30 dólares por hectárea por año y más de 100 dólares por hectárea por año, dependiendo de aquellas zonas que tienen mucho mayor vulnerabilidad ambiental.

Por ejemplo, alrededor de esta zona, que tiene mucha presión de desarrollo, que amenaza, digamos, la selva mediana perennifolia, que prevalece en la Península de Yucatán, espero que quienes llegaron por avión hayan podido ver la magnífica planicie forestal que es esta Península.

Aquí llegamos a pagar, por ejemplo, alrededor, para evitar que talen la selva media, hasta 100 dólares por hectárea por año, un poco menos, con tal de que el dueño evite talar.

Otra cosa muy importante es, que creo que ha sido clave en el avance en el proyecto forestal, es incorporar a las comunidades campesinas o indígenas a proyectos productivos rentables asociados al bosque. Es darle la asesoría técnica y el acompañamiento organizacional para que ellos puedan explotar racionalmente sus bosques, con una perspectiva de largo plazo que permita, no sólo su preservación, sino su acrecentamiento.

Entonces. El primer punto es conciliar mitigación y desarrollo económico. Combatir, sí, la deforestación y, en consecuencia, el cambio climático, pero al mismo tiempo combatir la pobreza en la que vive la gente que está en esas comunidades.

Yo estoy tratando de hacer un esfuerzo enorme para persuadir muchas veces a esas comunidades. Por ejemplo, cuando voy de gira y les pregunto a los indígenas, que durante décadas han aprendido, varias generaciones, a talar el bosque o la selva y a sembrar en la ladera de los cerros, maíz para subsistir, les pregunto: Cuánto sacas en esta hectárea, que está deforestada, de maíz.

Entonces, me dice: No sé, la usamos nada más para comer.

Le digo: Mira, yo calculo que, quizá, cuando mucho, cuando mucho, puedas sacar una tonelada de maíz al año si bien te va; es decir, que vale más o menos 20 dólares, en el mejor de los casos, en el mercado, 200 dólares, perdón.

Pero esa tonelada de maíz no te sirve exactamente para la labor que tú estás haciendo, porque tienes que descontar el abono. Yo prefiero pagarte una parte de esa tonelada de maíz.

Y me estoy equivocando, además, en las cifras. En ProÁrbol estamos pagando entre 300 dólares y mil dólares por hectárea, más o menos.

Entonces, lo que estamos haciendo es sustituyéndole a ese campesino el ingreso que recibe. Lo voy a decir en pesos, mejor. Entre 360 pesos y mil pesos por hectárea. Muy bien. Sí estaba bien lo anterior: 30 y 100 dólares.

Le estamos tratando de pagar a ese campesino el ingreso que deja de recibir por el maíz, a cambio de que nos permita que se encargue nuevamente de preservar esa superficie forestal.

El segundo tema, es crear incentivos para erradicar la tala ilegal y evitar los mecanismos de corrupción. En este sentido, se requiere, también, financiamiento importante para un manejo responsable del bosque y para castigar a las organizaciones que se dedican, precisamente, a talar los bosques, y cerrar esos ambientes de impunidad.

El tercer tema, es garantizar el monitoreo y el reporte y verificación de la aplicación de los Mecanismos de REDD. Eso qué significa. Para que los países que participan en este esquema puedan tener acceso a los apoyos, al Mecanismo de REDD, necesitamos sistemas confiables de medición. Quizá aquí, es uno de los mayores que tenemos nosotros en ProÁrbol: cómo medir la eficacia del esfuerzo que estamos haciendo.

Una parte, por ejemplo, es a través de los mecanismos tecnológicos. Tenemos un sistema muy avanzado, a través de la Comisión Nacional de Biodiversidad, que preside aquí el doctor Sarukhán, aquí presente.

Por cierto, aquí, en la Península de Yucatán tiene, como a unas cuatro horas, aquí, de Cancún, una gran antena satelital, el Centro de Información Remota, de CONABIO, con lo cual monitoreamos permanentemente, satelitalmente, el comportamiento de los bosques: incendios forestales, cambios de uso de suelo, deforestación, o tala, y tratamos de actuar en consecuencia. Es un mecanismo vital para poder actuar a tiempo y evitar la deforestación.

Pero necesitamos un monitoreo en tierra. Uno de los retos que tenemos es que ProÁrbol, por ejemplo, aún no ha podido aterrizar a pequeños propietarios; es decir, gente que tiene menos de una hectárea. Por la escala que implica el trabajo operativo de llevar el ProÁrbol, no lo hemos podido llevar ahí.

Yo he insistido, y hoy insisto, con las Organizaciones No Gubernamentales en México, que nos ayuden a aplicar, y a supervisar la correcta aplicación de los recursos de ProÁrbol, precisamente con esos campesinos más pobres.

Cuando tenemos ejidatarios que tienen mil hectáreas, la operatividad del Programa es mucho más fácil; pero si tenemos un campesino que tiene media hectárea, que, por supuesto, recibiría más dinero de ProÁrbol, que del maíz que mal saca de ahí, no podemos llegarle eficazmente, porque no tenemos la capacidad de despliegue operativo

Y finalmente, cuarto. Es el incremento en los recursos destinados, precisamente, a las áreas forestales.

Yo recuerdo, hace 10 años, México gastaba más o menos, eran 300 millones de pesos, más o menos 30 millones de dólares al año, en Presupuesto Forestal.

Nosotros, el año pasado llegamos como a 500 millones de dólares ya el Presupuesto 2010, destinado, precisamente, a las labores forestales y este año, 2011, en el Presupuesto que ya se aprobó, logramos que el Congreso nos aprobara, ya no los 500 millones de dólares, sino 620 millones de dólares para el 2011. Y seguiremos empujando para que crezca este Presupuesto.

Por otra parte, estamos ampliando la cobertura de áreas protegidas. Nosotros hemos llegado con ProÁrbol, con el sistema de pagos ambientales, a incorporar hasta 2.2 millones de hectáreas con sistema de pagos ambientales. Es, probablemente, una de las mayores superficies, si no la mayor, sí una de las más grandes en el mundo, con Pago de Servicios Ambientales; 2.2 millones de hectáreas, que equivale a una superficie, tan grande como es todo el territorio de El Salvador. En fin.

Amigas y amigos:

Estamos trabajando intensamente en México. En tres años, además, hemos reforestado más de un millón de hectáreas en el marco de estos programas, y seguimos avanzando más.

Sé que no es fácil. Sé que requiere una enorme complejidad, pero estamos trabajando en ello.

Finalmente, quiero aprovechar la oportunidad para agradecer al Banco Mundial, a su Presidente Robert Zoellick, por ejemplo, porque también el Banco Mundial ha aprobado un crédito de 700 millones de dólares que está destinado a incrementar la energía renovable, la vivienda sustentable y también estamos orientando esos recursos ahora al manejo forestal sustentable.

Estamos decididos, amigas y amigos, a cuidar nuestros bosques, a cuidar nuestros bosques y selvas. Yo los invito, además, ahora que tengan un receso, o cuando termine esta reunión, esta convención, a que se den una vuelta y que conozcan la selva mediana aquí, en Yucatán.

Yo, por ejemplo, les recomendaría que fueran, o a la Reserva de Sian Ka’an, que está al sur del estado, o antes, aprovechen y vayan a ver una de las ruinas arqueológicas más elevadas de la Península, y quizá de las que hemos podido desarrollar menos, pero todavía está muy virgen, digámoslo así, que es Cobá. Que está, digamos, pasando Tulúm, hacia adentro de la Península.

Y en Cobá podrán contemplar no sólo la grandeza de los mayas, sino también nuestra selva tropical mediana perennifolia, que está como abrazando aquellas pirámides milenarias.

Así que bienvenidos a México, amigas y amigos.

Ojalá de sus deliberaciones, de su intercambio de experiencias, podamos aprender todos.

Pero sí quiero invitarlos, finalmente, para que empujemos y empujemos fuerte, porque uno de los mejores resultados de la Conferencia de las Partes, de la COP16, uno de los mejores resultados que podríamos esperar es la incorporación de los mecanismos de REDD Plus a los acuerdos de cooperación de largo plazo.

Es hacer obligatorio ya el compromiso de naciones de apoyar el combate a las emisiones, a través del apoyo a los programas forestales, que reducen la deforestación y la degradación de los suelos.

Yo creo que eso será muy probable que lo logremos, pero será importante, entre todos, empujar a los negociadores para que no sean las posiciones, que no sean las radicalizadas o maximalistas las que puedan cancelar la posibilidad de acuerdos concretos, aquí y ahora.

Yo en eso coincido ahora, en lo que ustedes dicen y por lo que están aquí. Es la hora de actuar, y a México le ha quedado muy claro. En materia de bosques y selvas, es la hora de actuar y estamos actuando.

Muchas gracias.

Bienvenidos a México.

miércoles, diciembre 01, 2010

En un año, la Amazonia brasileña perdió 6 mil 450 km2 en bosques

Deforestación cayó entre agosto de 2009 y julio de 2010, 14%, su menor nivel en 22 años: gobierno.

Dpa
La Jornada Publicado: 01/12/2010 10:14

Brasilia. La Amazonia brasileña perdió 6 mil 450 kilómetros cuadrados de bosques entre agosto de 2009 y julio de 2010, lo que supone una caída de la deforestación del 14 por ciento frente al año anterior y representa el nivel más bajo en más de dos décadas, anunció este miércoles el gobierno brasileño.

Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), pese a que la deforestación superó las expectativas iniciales del gobierno -según las cuales no superaría los 5 mil kilómetros cuadrados- se trata de un resultado positivo, ya que en el período 2008-2009 la destrucción afectó a 7 mil 600 kilómetros de bosques.

"Es un número auspicioso, ya que representa una reducción del 14 por ciento frente al año anterior, cuando ya hubo una reducción significativa", expresó Gilberto Cámara, presidente del INPE, el organismo responsable por el sistema Prodes de monitoreo por satélite que detecta las áreas que sufrieron deforestación total.

Cámara afirmó que los datos divulgados hoy tienen margen de error del diez por ciento, hacia más o hacia menos, pero apuntó que el resultado de este año es el mejor desde el inicio de la fiscalización por el sistema Prodes, en 1988.

En sus metas voluntarias para combatir el cambio climático, Brasil prometió que hasta 2020 reducirá la deforestación de la Amazonia a 3.500 kilómetros cuadrados, lo que supone una caída del 80 por ciento frente a los niveles existentes en 1990.

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva afirmó recientemente que esta meta podría ser alcanzada en 2016, con cuatro años de antelación.

viernes, octubre 15, 2010

El Amazonas se nos muere

El río Amazonas, que era el más caudaloso del mundo, contenía una quinta parte del agua dulce del mundo (alrededor del 20%) está reducido a enormes playas de arena. La mayor parte del agua desapareció, el intenso verano amenaza con extinguir lo que queda del río y temen que pueda secarse.

Cada edición dominical de New York Times consume una cantidad de papel fabricada con 200 hectáreas de bosque". - Gabriel García Márquez.

Inverosímil: Es mas importante para los medios de información y la opinión pública, una noticia de farándula, que la alarmante información sobre el pulmón del mundo:” El Amazonas vive la peor sequía de los últimos cien años“.

No hubo revuelo, no hubo reunión urgente de los gobiernos de los países de la región, no hubo protestas masivas, no hubo manifestaciones de las O.N.G. Mejor dicho no mereció, ni un grito de auxilio.

El IDEAM lanzó una voz de alarma y advirtió que "el Amazonas pasó de 13 y 15 metros de profundidad a seis metros en sólo dos semanas en áreas donde tienen estaciones de control, un bajonazo nunca antes visto", según las autoridades ambientales colombianas.

El río Amazonas, que era el más caudaloso del mundo, contenía una quinta parte del agua dulce del mundo (alrededor del 20%) está reducido a enormes playas de arena. La mayor parte del agua desapareció, el intenso verano amenaza con extinguir lo que queda del río y temen que pueda secarse.

Ahora lo que tenemos son toneladas y toneladas de peces muertos, comunidades indígenas inmovilizadas, aisladas aguantando hambre porque ya no hay río, ni les llegan ni pueden sacar productos y no hay un puente aéreo para llevarles alimentos y medicinas.

Hace años, Greenpeace, viene denunciando la devastación de toda la región, especialmente en el sector Brasilero, en donde los buldózeres arrasan día y noche con la que antes era selva para convertirla en potreros. Mientras que en la zona peruana como no hay buldózeres le meten candela inmisericordemente a los bosques, para ganarle terreno rápidamente al tapete verde. Y en nuestro país el control es mínimo, esa es tierra de nadie y sólo un 30% es protegido especialmente por las comunidades indígenas que si tienen conciencia de lo que debe ser la protección de su territorio.

Duele, ver que a las nuevas generaciones nos estén dejando un planeta arrasado, moribundo y desolado. Nadie pone orden, nadie le pone un tataquieto a la voracidad capitalista, al consumismo, nadie tiene la autoridad para impedir que esto suceda. Sólo voces aisladas, de líderes indígenas y ONGS, protestan por todos estos factores que acaban con la selva, alteran el clima, acaban con el verde y contaminan el ambiente.

Y si se seca el Amazonas, pues estarán listas estas empresas ávidas de dinero, que es en lo único que piensan, para pavimentarlo y hacer hermosas autopistas y pistas alternas para aterrizaje de aviones que lleguen por la madera y las especies animales.

El líder del amazonas Magno Alejandro Pinto de la comunidad de los Tikunas, expreso que hace un llamado no sólo a los países de la cuenca sino a todo el mundo para que miren hacia esta región que se esta muriendo. Decenas de comunidades, miles de especies de fauna y flora están a punto de extinguirse. “Salvemos la amazonía”, es su voz de protesta.

El amazonas nuestro pulmón, el bosque tropical más extenso del mundo, esta inmerso en una imparable guerra que le declararon los humanos para destruirla.

Insisto y lo seguiré denunciando, que la selva se muere porque de los 6 millones de km² repartidos entre ocho países, Brasil, Perú Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, más del 20 % ha sido destruido por la explotación industrial en los últimos 30 años, pero con las nuevas tecnologías, nuevas maquinarias y la mayor ambición económica se esta acelerando este proceso.

Y para colmo de males, el Brasil mayor depredador del Amazonas, aprobó una ley, impulsada por Lula y el Partido de los Trabajadores, de privatización del Amazonas, al que en un futuro cercano se podrá llamar "selva sin árboles y sin animales o "Amazonas S.A".

Desde el 2006 Greenpeace presentó el informe “Devorando la Amazonía”, el cual habla sobre la deforestación que se está produciendo en la selva amazónica para introducir cultivos de soja y cómo esa soja acaba siendo exportada para la alimentación de ganado que acaba sirviendo de alimento en cadenas de comida rápida y supermercados.

Antes de darle el ultimo adiós a los habitantes de la Amazonía aprovechemos para tomarles fotos y tengamos algunos animales en los zoológicos para tener la oportunidad de mostrárselos a nuestros descendientes tales como el jaguar, el puma, el tapir el venado, las tortugas, caimanes, babillas y serpientes, como la famosa anaconda, el guacamayo, el tucán, el águila arpía, o el Delfín rosado entre muchos otros.

Mejor dicho como van las cosas, compremos un acuario para salvar algunas de las variedades piscícolas de la región.

Lorena Rubiano Fajardo - Presidenta Comite Civico Togui, publicado en el diario El Nuevo Siglo

sábado, octubre 02, 2010

Los deslaves en Oaxaca y Chiapas fueron por la tala clandestina

La Jornada, Viernes 1º de octubre de 2010, p. 41

Los recientes deslaves ocurridos en Oaxaca y Chiapas han sido provocados, entre otros factores, por el debilitamiento de laderas que ha causado la tala clandestina en los ecosistemas montañosos, afirmó el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan Rafael Elvira Quezada.

Durante un recorrido por la octava Expo Forestal México Siglo XXI, que se inauguró hoy y permanecerá hasta el 3 de octubre, el funcionario explicó que debido al aprovechamiento ilegal y no sustentable de la madera, se han producido gran cantidad de incendios y deslaves.

“La cobertura del macizo forestal ha sido lo único que ha podido frenar la devastación de los huracanes, protegiendo centros de población como el valle de México. Por esa razón, necesitamos incrementar presupuestos en la conservación de bosques mediante esquemas intensivos de reforestación”, subrayó.

Uno de los fines de la Semarnat es reconvertir terrenos agrícolas a uso forestal, para tener mayor captación de agua y fortalecer declives y laderas en donde se han generado varios de estos accidentes.

Por otra parte, Elvira informó que México ya cuenta con 6 mil millones de dólares de los 30 mil millones que países industrializados aceptaron donar a naciones subdesarrolladas para acelerar diversas acciones contra el calentamiento global.

Previamente, en la inauguración del encuentro, aseguró que este gobierno ha reducido la tasa de deforestación de los bosques y selvas en 35 por ciento, y que se han protegido y reforestado casi 2 millones de hectáreas en lo que va del sexenio.

Pese a la sobrexplotación de recursos naturales en la zona, el deslave de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca –a diferencia del de Chiapas— no se debió tanto a ese factor, sino a que las lluvias recientes aportaron una cantidad excesiva de agua que el suelo no pudo absorber, afirmó por su parte un especialista de la Semarnat.

Samuel García, subgerente de compensación ambiental del departamento de suelos de la dependencia, explicó que la gran mayoría de las tierras del eje neovolcánico pertenecen a la variante andosol, formada por minerales porosos de muy baja densidad, que absorben gran cantidad de agua. La saturación del suelo por lluvias excesivas, aunado a la topografía accidentada, hace que la tierra colapse, como ocurrió hace unos años en las comunidades de Angangueo, Michoacán, o en Teziutlán, Puebla.

Aunque a veces los deslaves no se pueden evitar, la cantidad de árboles que haya en el sitio es fundamental para hacerlos más infrecuentes, ya que la vegetación resta fuerza a la lluvia, propicia su absorción en los mantos freáticos y evita su escurrimiento. En una zona boscosa, dijo García, de cada 100 litros de lluvia escurren entre 40 y 60, mientras en un área urbana 98, lo que sobrecarga el suelo.

Lo ocurrido en la zona mixe, resumió, no se debió a una explotación forestal excesiva, ya que esta comunidad incluso ha vendido bonos de carbono por su buen manejo de bosques, sino más bien a que el agua era demasiada y no pudo ser filtrada en el terreno.

jueves, agosto 12, 2010

Aguacate: economía sin responsabilidad ambiental ni social

Cambio de Michoacán Jaime Navia Antezana Miércoles 11 de Agosto de 2010

Con el titular de “Hacen guacamole los bosques en Michoacán”, el pasado jueves 5 de agosto se llevó a cabo una conferencia de prensa convocada por la agrupación ambientalista denominada Greenpeace en la Ciudad de México. Según los datos presentados por Greenpeace, “en 38 años, las plantaciones de aguacate se incrementaron por lo menos 650 por ciento en la entidad, de forma totalmente ilegal”.

En el documento presentado y publicado en diversos medios del país se muestra la acelerada deforestación en la entidad, por ejemplo: en los once municipios donde se concentra 95 por ciento de la región productora de aguacate, se perdió, de 1990 a la fecha, casi 40 por ciento de los bosques de pino y encino a una tasa del tres por ciento anual, sólo en la franja de 1,200 y 2,500 metros sobre el nivel del mar; el incremento de la superficie plantada de aguacate, en 1968 el cultivo del aguacate en Michoacán comprendía trece mil 350 hectáreas (has), superficie que aumentó en más de 170 por ciento para 1975 (23 mil has); 250 por ciento más para 1980 (58 mil 800 has); 130 por ciento para el año 2000 (78 mil 500 has) y 110 por ciento en los seis años siguientes (86 mil 500 has hasta el 2006). A pesar que no todo el cultivo ha sido establecido en lo que fueron bosques la realidad es que el impacto ambiental del mismo sí se puede observar a simple vista en diferentes regiones del estado donde se ha vuelto común ver cómo los bosques templados van cediendo paso a las huertas ante los ojos de todos.

Este alto incremento, de casi 650 por ciento en 38 años, es el reflejo de una floreciente economía y de la alta rentabilidad de estos productos, pero también es producto de la contradicción entre las políticas públicas asociadas al sector forestal y al uso del suelo. Esto último ha generado a su vez, el debilitamiento de las instituciones locales de gobierno y ha permitido la fragmentación y privatización ilegal de terrenos forestales de propiedad común. Sin embargo, con base una de las fuentes que presentó Paloma Neumann, integrante de la campaña de bosques de Greenpeace México, las comunidades que mantienen la cohesión y la estructura comunal, y que se han organizado para mantener el control y orden en sus terrenos forestales, mediante planes de manejo u otras herramientas, han logrado frenar el cambio de uso suelo y generar esquemas de producción sustentables.

Otro tema abordado en la conferencia de prensa, del que ya hemos dado cuenta en este espacio, se refiere a la falta de coherencia y coordinación entre las dependencias involucradas en los sectores agropecuario y forestal, la Procuraduría Agraria, el Registro Agrario Nacional, la Comisión Nacional Forestal, la Secretaría de Medio Ambiente y

Recursos Naturales y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, lo que ha impulsado el cambio de uso del suelo y el mercado ilegal de tierras forestales.

Con base en un estudio realizado por investigadores de la UNAM, Greenpeace relacionó al problema de cambio de uso de suelo con cambio climático. El estudio citado muestra que “se ha detectado un aumento de la temperatura global de 2 °C en promedio y una disminución de 10 por ciento en la precipitación, lo que podría causar cambios en el 50 por ciento del territorio mexicano, a tal magnitud que la vegetación de zonas templadas, como los bosques de pinos y encinos, se verían seriamente afectados provocando una reducción en su distribución y podrían ser desplazados por otro tipos de vegetación que toleran condiciones ambientales más áridas”.

En una investigación que hicimos en el 2006 proponíamos con James Barsimantov (académico de la Universidad de California, Santa Cruz) que la deforestación se puede detener “si se establece una política pública coherente que coordine a los diferentes sectores involucrados en el uso del suelo, que provea opciones reales y efectivas para la conservación y manejo sustentable de los bosques, centrada en el fortalecimiento e impulso del buen manejo forestal comunitario; que ha demostrado ser una opción efectiva para manejar y conservar nuestros bosques, generando empleos, así como desarrollo local y regional, todo esto mediante el fortalecimiento de las estructuras de gobierno comunales y ejidales”.

La situación actual del estado en materia ambiental y en particular de cambio de uso de suelo ha puesto a todos los sectores (incluido al mismo aguacatero) en un gran dilema. Por un lado representan una importante fuente de ingresos y son factor de desarrollo local y regional y por otro esta agroindustria se ha convertido en un agente relevante de deforestación, des-integración comunitaria e incluso de inestabilidad social. No podemos quedarnos con uno solo de los beneficios porque la cuenta la van a pagar las futuras generaciones.