sábado, enero 17, 2009

“Es para proteger, no sólo reforestar”

MARCO LARA KLAHR
El Universal

Miércoles 14 de enero de 2009

El funcionario señala que siempre habrá detractores, pero asegura que los hechos hablan por si solos sobre el programa ambiental del gobierno. Convoca a detractores a sentarse con él para comparar cifras

Por el trabajo gubernamental “en cambio climático y conservación de áreas naturales protegidas; por su política ambiental amplia, a México se le ve como país líder. No es momento de celebrarlo, sino de seguir trabajando y dar más resultados. Habrá detractores, pero los hechos están ahí, y no son locales, no son nacionales, sino internacionales”.
Tal es la convicción de Juan Rafael Elvira Quesada, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Lo anterior, en el transcurso de una entrevista solicitada por EL UNIVERSAL para conversar sobre el más importante programa ambiental del régimen calderonista, ProÁrbol.

¿Cuál es su diagnóstico actual de ProÁrbol?
Tuvo, respecto del sexenio pasado, un giro importante en el sentido de focalizar los apoyos hacia las comunidades indígenas, los ejidos, el sector social. Es un instrumento de desarrollo social que busca la preservación del medio ambiente. Se le ha vinculado como un programa reforestador, pero no lo es; es un programa de protección general del medio ambiente (...) se utiliza la vocación natural de los ecosistemas con las poblaciones que ahí habitan. Hay más de 12 millones de mexicanos en las zonas rurales y necesitan una forma digna de vida. ProÁrbol permite devolver a muchos dueños estos bosques y selvas; lo son agrariamente, pero no han logrado su uso sustentable; estamos generando a mediano y largo plazos microempresarios forestales, sean mujeres, indígenas, jóvenes, familias o sectores enteros, integrados a un mercado forestal sustentable.

¿Cómo cuantificarlo?
En estos dos años estamos consolidando un millón de hectáreas conservadas, en donde se le paga a la gente por protegerlas del fuego o evitar la tala clandestina, aparte de actividades como colecta de semilla, creación de viveros, generación de plántulas para los predios con mayor deterioro ambiental. Según una investigación periodística, 90% de los árboles sembrados en 2007 murió. Acabamos de consolidar el primer estudio con un grupo de universidades, organizaciones no gubernamentales y expertos ajenos a la Conafor, y nos dice que 58% de lo reforestado sobrevivió.

¿Quiere decir que al menos murió el 42%?
En el proceso de reforestación estamos restituyendo lo que perdimos en décadas pasadas; estamos yendo al peor extremo (...) hablamos de predios en los que durante los años 60 o 70 llegamos con máquinas para acabar con toda la vegetación, y destinarlos a agricultura o a ganadería. Las acciones son en ecosistemas que perdieron toda su vocación y no es un trabajo que tenga un porcentaje tan alto de sobrevivencia. Para unos casos tenemos el 95 o 98% de sobrevivencia; para otros, menor a 50%; el promedio nos da 58% y si lo vinculamos con 60% en Canadá, Costa Rica, Finlandia o Suecia, estamos dentro de los parámetros más avanzados.

Greenpeace afirma que más de la mitad de lo sembrado son cactáceas, no árboles.
Gran parte de nuestros ecosistemas son desérticos, aparte de que no hay una regla. México no está usando una especie preponderante; por ser un país mega diverso, tenemos que escoger decenas de especies forestales (...) para los ecosistemas desérticos las mejores especies son las desérticas. Entonces es cierto, pero no en la proporción mencionada. Diversas fuentes acusan que varias especies sembradas no corresponden a los ecosistemas. En 95% de los casos, los árboles sembrados son de especies locales.

Un silvicultor chiapaneco denunció ante la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación el manejo traslúcido de ProÁrbol.
No la conozco, pero lógicamente le damos seguimiento a cualquier tipo de acción. En estos dos años hemos consolidado más de 100 auditorías en la Conafor (...) para dar la certeza a los ciudadanos, al presidente Calderón, al gobierno federal, de que se está operando todo adecuadamente.

¿Han resultado datos de manejo inescrupuloso?
Más bien lo contrario, hemos encontrado buena operación del programa. Hemos pasado todas las auditorías y bien. No es que nos las manden, yo mismo las ordeno (..) verificando que toda la cantidad de dinero se aplique adecuadamente.

¿Una denuncia?
Con mucho gusto la atenderemos, pero no tengo conocimiento de que haya la denuncia correspondiente en la Secretaría de la Función Pública.

Organizaciones civiles denuncian públicamente la falta de fiscalización y transparencia con las que opera ProÁrbol.
Con estas auditorías que yo mismo he ordenado, tengo la certeza de hablarle al Presidente con toda claridad, y a la sociedad. Quisiéramos saber cuáles son las líneas de transparencia que ellos quisieran. Si Greenpeace o alguna otra organización me pide sentarse conmigo para conocer los números, con gusto. Estamos consolidando dos años con ProÁrbol con los resultados y los tendremos en no más de dos semanas.

Una reportera halló en las listas de recursos asignados, en Chiapas, los nombres de una persona que es ilocalizable y otra que asegura no haber recibido dinero alguno.
Son dos casos de más de 4 millones que están trabajando para el ProÁrbol. Pero podría haber muchos más casos. Indudablemente. Estamos tomando esta información para aclararla en su totalidad. En todo caso, en los listados no hay datos para la localización de los beneficiados. Sí, en el caso específico de las direcciones, es información que estamos recabando por domicilio conocido de tal localidad, porque ni 5% llega a las ciudades, todo es rural. Pero ocurre también que en ocasiones no están bien enterados de qué es lo que solicitan, cómo lo solicitan, cuándo les va a llegar, porque es un programa nuevo.

Una percepción entre organizaciones civiles consultadas es que ProÁrbol está siendo utilizado para crear una estructura rural panista, que se está creando un fenómeno de neocorporativismo panista en el campo.
No había pensado siquiera en esa posibilidad, no la concibo, no la acepto. (...) En la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales sí tenemos el compromiso de decir cuáles son los resultados, cómo estamos mejorando el medio ambiente. Tengo una reunión anual con la representación de silvicultores y con mis gerentes regionales, pero no tengo la posibilidad de trabajar directamente con todos los usuarios. (...) La cantidad de trabajo es impresionante para ver los resultados, la mejora ambiental. Me da gusto que, por ejemplo, en el PNUMA, el representante de Latinoamérica, Ricardo Sánchez, diga que la de México es “la mejor reforestación que he visto”.

Organizaciones de la sociedad civil objetan que el Reconocimiento al Liderazgo Global que recibió el presidente Calderón de Naciones Unidas en 2008 sea merecido, justo por sus dudas sobre la operación de ProÁrbol.
Respetamos los puntos de vista de otras esferas. México tuvo una política ambiental hasta el año 2000, cuando se funda la Conafor. Ésta fue creada con 250 millones de pesos y ahora funciona con alrededor de 5 mil 500 millones, y está haciendo lo que nunca se había hecho. Los resultados están a la vista. Hoy la celebración mundial del Día del Medio Ambiente en México es una selección que la ONU en área de medio ambiente ha hecho, en reconocimiento a todo el trabajo y no sólo de ProÁrbol.

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