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domingo, noviembre 21, 2010

Cien buenas noticias, cien

José Sarukhán.

El Universal,
12 de noviembre de 2010

Últimamente estamos rodeados, en nuestro país, de noticias que distan mucho de ser optimistas y estimulantes. Parece que la grisura de los eventos domina el espíritu de mucha gente. Hoy comentaré lo que espero sea una pequeña rasgadura a la bruma gris, con algunos rayos de luz provenientes de la conservación y el manejo sustentable de nuestros recursos naturales renovables. Me refiero a la publicación de un libro que relata, por los actores mismos, 100 de los más exitosos casos de conservación, manejo sustentable y/o recuperación de las especies y ecosistemas terrestres y marinos de México. El libro sale a la luz la semana próxima.

México ha sufrido una seria disminución de nuestro patrimonio natural, debido a políticas de desarrollo que han ignorado por largo tiempo principios ecológicos que garanticen la sustentabilidad; no obstante, es justo mencionar que, desde el último cuarto de siglo ha habido un incremento notable de casos de conservación y manejo sustentable de nuestro patrimonio natural.

Esto ha sido posible por varias circunstancias. Primero, una tradición de conocimiento de nuestros recursos naturales que data del siglo XIX; segundo, la existencia de instituciones que albergaron personajes dedicados a estos estudios, las cuales se multiplicaron en la segunda mitad del siglo XX en buena parte del territorio mexicano. Esto permitió el crecimiento inusitado, de una comunidad académica dedicada a lo que podríamos llamar “las ciencias de la biodiversidad”. La difusión del conocimiento generado por esta comunidad creó una conciencia ambiental en sectores de la sociedad que constituyeron y fortalecieron diversas organizaciones civiles, activas gestoras de cambios locales. Finalmente, una serie de circunstancias afortunadas en la última década del siglo pasado, generó, en el ámbito federal, un desarrollo institucional de estructuras, programas, opciones tecnológicas, marcos normativos, etc., que estimularon una sensibilidad clara y definida sobre la importancia del conocimiento, la conservación, el manejo y la restauración de nuestros recursos naturales, basadas en principios científicos, que dieron al tema ambiental un lugar propio en la política gubernamental.

Sin minimizar la compleja realidad que rodea lo referente al cuidado de nuestro ambiente y lo mucho que aún falta por hacer, la Semarnat, por conducto de Conabio, seleccionó, de entre una buena cantidad de acciones realizadas en el siglo pasado y el presente, aquellas que constituían ejemplos de logros concretos y exitosos de conservación, manejo sustentable, restauración y recuperación de recursos, que en muchos casos resultaron en beneficios económicos para los dueños de nuestro patrimonio natural. Hay mucho de qué sentirse contentos y, especialmente, estimulados a seguir por el camino que nos permita cosechar muchos más de estos casos exitosos en la conservación y manejo sustentable de nuestros recursos naturales, buena parte de ellos, propiciados por la iniciativa y la actividad social. Son, la mayoría de ellos, ejemplos de cómo hay que seguir trabajando todos en el país para hacer cada vez mejor las cosas: individuos, organizaciones sociales, instituciones académicas, sector privado, instancias gubernamentales.

La sociedad mexicana debe enterarse que en el campo de la conservación, restauración y el manejo sustentable de nuestro patrimonio natural, hay muchas cosas que se han hecho bien, entre otras, que no han sido tan exitosas, pero se ha querido mostrar aquéllas en las que personas e instituciones han trabajado con vocación y convencimiento hasta lograr éxito, que desde luego hay que consolidar y mantener. Conservar la diversidad biológica de nuestro país y lograr el desarrollo sustentable son, además de un imperativo ético, un llamado a la supervivencia de nuestro patrimonio natural y, en última instancia, a la protección de la calidad de nuestra propia vida y de las generaciones futuras.

Biólogo investigador de la UNAM

martes, noviembre 17, 2009

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad presentó el libro `El capital natural de México

Cambio de Michoacán, Lunes 16 de Noviembre de 2009
Buscan impulsar el valor de la biodiversidad en México
Christian Hernández Robledo

Morelia, Michoacán.- No se sabe valorar gran parte de la biodiversidad del país, señaló el coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), José Sarukhán Kermez, durante la presentación del libro `El capital natural de México´, realizada este lunes en las instalaciones de Casa de Gobierno.

El documento elaborado por la CONABIO se completó en más de cuatro años con la cooperación de 750 especialistas y de 220 instituciones de investigación, quienes realizaron un inventario y estudio de la biodiversidad en el país, su degradación, tendencia a futuro y sobre la incidencia y oportunidades existentes con la aplicación de políticas públicas en dicho renglón.

A pesar de que el capital natural que es conformado por la biodiversidad es tan importante para un país como lo son los capitales financiero y manufacturero, señalo, existen graves deficiencias y omisiones en su valoración, pues si se incluyera este tipo de capital en la medición del producto interno bruto de una región este último sería negativo en la mayoría de las ocasiones por efecto de la degradación de los ecosistemas.

domingo, octubre 04, 2009

Plantean científicos nueva moratoria a las siembras experimentales de maíz transgénico

03 octubre 2009 Geenpeace

DF, México — Durante la presentación del libro "Origen y diversificación del maíz: una revisión analítica" la comunidad científica planteó el establecimiento de una nueva moratoria a las siembras experimentales de maíz transgénico en México; entre ellos el Dr. José Sarukán, dijo que la ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados debe revisarse porque tiene huecos importantes

Con la presentacion del libro "Origen y diversificación del maíz: una revisión analítica", editado por al Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad, Conabio, la comunidad científica planteó el establecimiento de una nueva moratoria a las siembras experimentales de maíz transgénico en México y que se modifique la ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), para que se establezcan medidas más estrictas para proteger las variedades nativas y determinar el grado de contaminación de los cultivos en nuestro país.

El libro, en el que participaron los científicos Robert Arthur Bye, Cristina Mapes, Takeo Ángel Koto, Luz María Mera y José Antonio Serratos, expone cuatro puntos básicos respecto a la importancia del maíz para México:

* Reinstalar la moratoria a la introducción de maíz transgénico en el territorio mexicano hasta que se definan con precisión los centros de origen y diversidad genética (articulo 86 de la LBOGM). El estudio ofrece un nuevo paradigma en el que se plantean cuatro centros de origen en el país.
* Revisar y modificar la LBOGM debido a la existencia de nuevas evidencias científicas. Los conceptos de centro de origen y centro de diversidad deben ser modificados porque no se ajustan a la evidencia científica actual. También debe modificarse el artículo 2 fracción XI sobre el régimen de protección especial al maíz, porque se relaciona con la actual evidencia.
* Se debe fomentar el mejoramiento del maíz nativo mexicano y proteger a más de dos millones de pequeños agricultores marginados o de pequeña escala que existen en el país.
* Determinar el grado de contaminación transgénica en en las razas de maíz existentes en el país. Existe el antecedente de nueve casos de contaminación y sólo en 2008 fue reconocido uno, el de Valle de Cuauhtémoc, en Chihuahua.
* Llevar a cabo investigación pertinente al impacto del maíz transgénico en México.
* Desarrollar programas nacionales de protección, conservación y mejoramiento de las razas de maíz.


En este contexto, el Dr. José Sarukán, dijo que la LBOGM debe revisarse porque tiene huecos importantes, porque se hizo al vapor y con presión de las corporaciones que pretenden patentar el mexicano.

Sarukán insisitió en que el tema de la siembra de maíz transgénico en México es un asunto serio y que debe analizarse con tiempo suficiente, sin anteponer los intereses económicos a los de la sociedad.
— Greenpeace México

martes, septiembre 08, 2009

México acelera su paso a la desertificación

La sobreexplotación de los ecosistemas, su uso irracional y el crecimiento económico han provocado un severo deterioro ambiental, advierten especialistas

Evangelina Hernández
El Universal

Martes 08 de septiembre de 2009 (tercera de siete partes) Si a usted le dijeran que los seres humanos afectamos más al planeta que el meteorito que generó la extinción de los dinosaurios que habitaban la Tierra hace 65 millones de años, seguramente calificaría la aseveración como una locura. El problema es que la afirmación es cierta. El hombre está generando un efecto de esas dimensiones, advierte el biólogo José Sarukhán Kermez, coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). “El impacto es más sutil, pero el cambio que está generando la actividad humana es de esa magnitud. Es una modificación de las condiciones del planeta y la contribución de los mexicanos está entre los primeros lugares del mundo”.

Los recursos naturales de México son únicos.
A pesar de representar sólo 1% de la superficie terrestre, su diversidad biológica resalta al ser comparada con la de muchos otros países, pues forma parte de las 12 naciones megadiversas en la orbe. Sin embargo, la irracionalidad de su uso, la sobreexplotación de los ecosistemas y el impacto del crecimiento económico han provocado un severo deterioro ambiental, alertan investigadores y ecologistas en el documento Capital Natural de México, coordinado por la Conabio.
De finales de la década de los 70 hasta 2000 se perdieron en México más de 84 mil hectáreas de cobertura vegetal, de acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En cifras conservadoras de la propia institución, cada año se deforestan 314 mil hectáreas, de 2001 a la fecha. Los ambientalistas difieren y aseguran que el promedio anual de pérdida supera las 500 mil hectáreas. Estos porcentajes de pérdida nos colocan en el cuarto lugar mundial.
La cobertura forestal de México es de 56 millones de hectáreas en total. La mitad de la cobertura vegetal del país ha sido eliminada, con la consecuente e irreversible transformación de los ecosistemas. El desarrollo agropecuario, ganadero y el crecimiento de las zonas urbanas han arrasado con cientos de especies de flora y fauna que, por sus características endémicas, desaparecieron del planeta en unas cuantas décadas, coinciden ambientalistas e investigadores.
Según el estudio Transformación de los Sistemas Naturales de México del Instituto Nacional de Ecología, actualizado hasta 2007, la superficie deforestada anualmente por tipo de vegetación muestra esta tendencia: 51% afecta a selvas, 34% a bosques y 15% a zonas áridas. “Nuestro país ha perdido más de 95% de sus bosques tropicales húmedos (incluyendo selvas perennifolias y bosques mesófilos), más de la mitad de sus bosques templados, y un porcentaje difícil de cuantificar de los recursos de sus zonas áridas y desiertos naturales, pero que sin duda también representa más de la mitad del acervo original”, se advierte en la citada investigación.
También se señala que una mención aparte merece la desaparición de humedales, especialmente de manglares, cuya importancia, en función de su productividad biológica, no guarda proporción alguna con su reducida extensión geográfica.
Nuestros humedales han ido cediendo terreno a desmontes y rellenos para actividades agropecuarias o proyectos de camaronicultura, y han sufrido alteraciones diversas como resultado del desarrollo urbano o de la creación de infraestructura, se señala en el estudio.
La investigadora Patricia Koleff, directora de Técnica y Análisis de la Conabio, va más allá en su análisis y considera que en cuanto a terrenos forestales, lo que todavía tenemos está muy degradado. “Nos queda 50% de la cubierta verde que teníamos pero esa vegetación ya no está en estado primario. De las selvas del sureste de México lo que nos queda son pequeños remanentes, unos cuantos parches fragmentados”.
Y sobre esta afirmación advierte que de no revertir esta tendencia “vamos a ser la generación que documente la pérdida de capital natural que son las selvas, uno de los ecosistemas más ricos del planeta”. El deterioro de los ecosistemas está muy relacionado con el boom de la revolución industrial, coinciden los especialistas.
Pero, señala Koleff, estamos resintiendo los resultados de que las últimas administraciones gubernamentales de México hayan apostado por una política sustentada en el modelo de desarrollo económico sin atender al medio ambiente como parte de un capital de todos los mexicanos. “A lo largo de la historia, en el ámbito de las políticas públicas hemos procedido como si tal diversidad no existiera, de acuerdo con la visión de quienes han tenido en sus manos la conducción de la vida nacional, basada en intereses personales y de grupo”, se advierte en el estudio del capital natural de México.
Tanto ambientalistas como investigadores coinciden en que no hemos sabido valorar en su justa medida los beneficios de los recursos naturales que tenemos. El Centro Mexicano de Derecho Ambiental señala que entre las fuentes principales de pérdida de superficie forestal en el orbe se encuentran los programas gubernamentales de colonización y desarrollo, el cambio de uso de suelo hacia actividades agrícolas y ganaderas (en muchos casos alentado por programas y políticas también del gobierno), la explotación comercial desmedida y la extracción ilegal.
En México, por ejemplo, en los años 70 se creó la Comisión Nacional de Desmonte, vigente 10 años, que se dedicó a tumbar bosques y selvas a como diera lugar, y el gobierno de entonces entregó subsidios a los pequeños productores para que metieran en sus tierras desde chivos y cabras, hasta cultivos, sin tomar en cuenta el daño a los ecosistemas.
Sarukhán comenta: “En ese momento se pensaba que había que abrir la frontera agrícola en vez de pensar en cómo hacer para tener rendimientos más altos con menos daños ecológicos por hectárea”. Las presiones poblacionales sobre los recursos forestales y la biodiversidad son claras. Algunos estudios interrelacionan el crecimiento numérico de la humanidad con la pérdida de hábitat (principal causa de eliminación de especies naturales). En el caso de México, si las tendencias continúan, se espera que al aumentar la densidad de población de 478 personas por kilómetro cuadrado en 1995 a 807 en 2050, ello vaya ligado a 67% de pérdida de hábitats.

Desordenada ocupación
La biodiversidad y los ecosistemas del país manifiestan síntomas de un impacto antropogénico desde hace siglos, pero ha sido particularmente agudo en las últimas cuatro o cinco décadas, caracterizadas “por la intensa huella ambiental que la actividad humana imprime a los ecosistemas que albergan la biodiversidad”, se expresa en el análisis sobre el Capital Natural de México.
Esta desordenada ocupación del territorio para fines urbanos o de producción agrícola ha exacerbado el efecto de los fenómenos naturales, “causando desastres con costos sociales y económicos muy elevados”. Se estima que los desmontes ilegales con fines de cambio en el uso del suelo son responsabilidad de 90% de la deforestación en México. Los incendios, la tala clandestina y las plagas forestales constituyen el resto de las causas.
Sarukhán Kermez, también fundador del Instituto de Ecología de la UNAM, comenta en entrevista que la deforestación y la agricultura aportan alrededor de 25% a 30% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). En su análisis, no sólo las pérdidas cuantificables son de alto valor. “El daño va más allá porque arrasa con los servicios ambientales, uno de ellos la captura del dióxido de carbono (CO2), que se da no sólo en los sistemas verdes, también en los marinos”. Advierte: “Por un lado estamos bombeando más gases de efecto invernadero y por otro estamos reduciendo la capacidad de los sistemas ecológicos que los absorben, la acumulación de esos gases en la atmósfera se está haciendo cada vez mayor, lo que contribuye a la aceleración del cambio climático”.
Otro efecto de la pérdida de los servicios ambientales es la crisis del agua. Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace, señala que la captación de agua por los sistemas naturales ha bajado cada vez más por la reducción de las áreas boscosas. La deforestación ocasiona la pérdida de nuestra riqueza biológica, pone en riesgo el abasto de agua y además acelera el cambio climático. Se estima que 20% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a nivel mundial provienen de la pérdida de los ecosistemas forestales que desaparecen a un ritmo de 13 millones de hectáreas cada año en el mundo. “Ya hemos perdido alrededor de 47 millones 651 mil 200 hectáreas de ecosistemas forestales. Si seguimos a este paso, de aquí a 2020 perderemos más de 10% de lo que nos queda”, opina el ambientalista Magallón.
En el estudio del Capital Natural se documenta que la degradación de los bosques reduce la polinización y consecuentemente afecta los rendimientos de los cultivos aproximadamente en 30%.

Daños económicos
Según las evaluaciones del economista inglés Nicolás Stern, el costo económico de encarar el cambio climático sería de 2% o 3% del producto global bruto, aunque no hacerlo implicará en unos 20 años, más de 20%. “La no acción tiene un costo gigantesco. Cuesta hacer este esfuerzo de reducción pero así es el tamaño del problema”, señala Sarukhán.
Patricia Koleff asegura que la prevención sería lo más económico. “Si hoy tomamos medidas e invertimos, quizá 2% del PIB, vamos a ahorrar en el costo de la desaparición de cientos de miles de hectáreas del capital vegetal de México. Sarukhán Kermez hace un llamado en el sentido de que no todos los daños son cuantificables en el aspecto económico. “Estamos modificando el escenario evolutivo que generó la vida como hoy la conocemos y de la cual somos producto, somos una especie más de los varios millones que existen en el planeta, sin embargo, no ha habido otra que haya modificado tan profundamente ese proceso”, agrega el coordinador de la Conabio.
“La dimensión del cambio es tan grande que las condiciones ambientales que son las que determinan el rumbo evolutivo de los organismos han cambiado profundamente, hemos perdido en el planeta 50% de las áreas cubiertas por ecosistemas naturales, estamos modificando profundamente los sistemas oceánicos. Hay muchas especies que están extintas o que están en el proceso de extinguirse, la tasa estimada de extinción es mil veces más alta que la tasa que ha existido históricamente”.

jueves, marzo 26, 2009

Presentan avances del estudio de Biodiversidad en Jalisco

A nivel mundial solo México, Canadá y la India, están realizando estrategias estatales regionales.

Milenio, Mié, 25/03/2009 - 18:38 Guadalajara.- Se dieron a conocer los primeros avances del diagnóstico denominado “La Biodiversidad en Jalisco: Estudio de Estado”. El estudio integrado por 10 capítulos fue presentado esta mañana en un foro abierto, en el que destacó un avance de al menos el 80% y que arrojará resultados finales preliminares el próximo mes de mayo, para luego ser publicado. Martha Ruth del Toro Gaytán, secretaria de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (SEMADES), señaló que para lograr este trabajo se tuvieron una serie de reuniones con investigadores, instituciones y organizaciones que aportaron sus conocimientos. “De manera tentativa se presentará ya integrado a la sociedad aproximadamente en el mes de agosto, pero antes, en mayo, tendremos ya los resultados finales preliminares” aseguró Del Toro.
Andrea Cruz Angón, coordinadora de Enlace y Estrategia de Biodiversidad de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), aseguró que se está dando un paso muy importante, porque de esta manera se cumple con los compromisos adquiridos en el Convenio de Diversidad Biológica, signado por México en 1992. Destacó que a nivel mundial solo México, Canadá y la India, están realizando estrategias estatales regionales, lo cual posiciona a México a la vanguardia en comparación con muchos otros países signatarios del Convenio de Diversidad Biológica.
Este estudio también se encuentra enmarcado dentro de la Estrategia Nacional sobre Biodiversidad de México. Aclaró que son los propios gobiernos locales los que deciden hacer o no este tipo de estudios.
Por su parte, el investigador de la Universidad de Guadalajara (U de G), Arturo Curiel Ballesteros, sostuvo que en esta parte de amenazas, se detectaron 27 diferentes factores que ponen y han puesto en riesgo la riqueza natural, entre los que se encuentran el cambio de uso de suelo, especies invasoras, la ganadería extensiva, el cultivo de estupefacientes, los agroquímicos y el manejo del fuego, entre otros.
En este trabajo también participa Aarón Rodríguez, investigador de la Universidad de Guadalajara, quien refirió que en la parte de especies de flora, se han detectado entre 6 y 6 mil 500 diferentes, lo que demuestra la gran riqueza natural con que se cuenta.

Instituciones participantes en el estudio de biodiversidad:
Universidad de Guadalajara
Universidad Autónoma de Guadalajara
Investigadores de la UNAM, CIESAS
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas
Comisión Nacional Forestal
SEMARNAT
INEGI
Comisión Estatal del Agua
Secretaría de Planeación
Secretaría de Desarrollo Rural
MABIO, A.C.
Nuestra Tierra, A.C.
PRONATURA

miércoles, marzo 04, 2009

Toca fondo crisis de la biodiversidad

Estas 17 especies podrían desaparecer del territorio nacional en el futuro cercano pues las acciones del hombre dañan su hábitat

Yanet Aguilar Sosa
El Universal
Martes 03 de marzo de 2009
yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Miles de especies han desaparecido del territorio mexicano en los últimos 400 años, pero justamente en esta época, alertan especialistas en el mundo animal, es cuando la crisis de la biodiversidad está tocando fondo.
“A veces pensamos que las especies se extinguen naturalmente, decimos: ‘los dinosaurios se extinguieron’, ‘los mamuts se extinguieron’, pero no nos damos cuenta que nosotros lo provocamos con nuestras acciones”, señala Carlos Galindo Leal, director de Comunicación Científica de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
“Hay una crisis de la biodiversidad que se ha agravado en épocas recientes. Este problema lo consideramos grave y, junto con el cambio climático, se han convertido en las dos crisis mundiales”, añade el especialista.
Autoridades del sector ambiental señalan que en México existen 2 mil 600 especies en peligro de extinción, de las cuales 420 están en grave riesgo de desaparecer.
Con la colaboración de los especialistas Carlos Galindo Leal, de la Conabio, y de Adolfo Navarro, curador del Museo de Zoología de la Facultad de Ciencias de la UNAM, elaboramos una lista de 17 especies animales que corren el riesgo de desaparecer del territorio nacional en los próximos años. Aunque en el país se trabaja a favor de la conservación de las especies, los esfuerzos son pocos y específicos.
Galindo dice que actualmente “se desarrollan programas por cada especie en peligro y se hace un plan para recuperarlos, y aunque realmente es algo muy costoso para un país como México, deberíamos hacerlo desde una estrategia de ecosistema”.
Es decir, México debe emprender estrategias de protección al ecosistema selva tropical, bosque nublado, pastizal, desierto o manglar. “Con eso se protegerían todas las especies, incluso muchas que no conocemos”, dijo el funcionario de Conabio.

Protegen a los sexys
En doctor Navarro señala que en México se trabaja en proteger a las especies carismáticas y grandes, como es el jaguar, el quetzal, el lobo mexicano, el berrendo, el cóndor de California, el borrego cimarrón, el mono araña, el mono aullador de manto, el mono aullador yucateco o el flamenco, pero hay un montón de invertebrados, insectos u organismos unicelulares desprotegidos.
“Las labores se encaminan a las especies carismáticas y sexys. Hay especies carismáticas que por su sexappeal son especies banderas de la conservación; queremos ayudarlas a ellas, pero no debemos olvidar a otras especies que son igual de importantes.
Está bien que nos apoyemos en esas especies que son atractivas y que nos hacen ver qué es lo que hacemos y qué podemos remediar para que esas y otras especies no se extingan”.
Ante la falta de estrategias de protección y conservación de ecosistemas completos, lo que ha ayudado a las especies en peligro de extinción es lo que el curador del Museo de Zoología de la UNAM llama “estrategias sombrilla”, que significa crear un plan científico para proteger una especie que es muy llamativa y emblemática, y al hacerlo se protegen las especies que viven a su alrededor y que pueden estar en la misma situación.
Por ejemplo, se traza un plan de protección del quetzal pero junto con él se conservan todos los del bichos y plantas del bosque de niebla que están muy amenazados. “El quetzal es el sexy del asunto”.
Lo mismo ocurre con el jaguar, considerado el gato más grande del continente americano, una especie emblemática que se ha cazado de manera brutal y al que se le ha destruido su hábitat.

Los cazan, los trafican...
El doctor Galindo Leal dice que aunque México es un país megadiverso y se sitúa entre los cinco primeros lugares del mundo en diversidad de plantas y animales, la Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-059-SEMARNAT-2000, de Protección Ambiental-Especies de Flora y Fauna Silvestres de México, publicada el 16 de octubre de 2000 en el Diario Oficial de la Federación, señala que dos mil 600 especies, entre mamíferos, invertebrados, anfibios, reptiles, aves, peces, plantas y hongos están en riesgo de desaparecer.
Navarro afirma que las actividades humanas provocan un aumento en la tasa: la destrucción de los hábitat, las actividades económicas y agrícolas, el crecimiento de las ciudades y la extensión de los núcleos de población, han transformado los ambientes naturales y afectado los hábitat; sumado a la cacería y el tráfico ilegal.
Galindo destaca cuatro factores que ponen en riesgo a las especies.
Uno tiene que ver con que “hemos transformado los bosques, las selvas, los pastizales a zonas agrícolas y ganaderas. Uno problema de México es la pérdida de pastizales en el norte, otro es la pérdida de zonas tropicales, ya se perdió 90% de las selvas de Veracruz”.
El segundo factor es la introducción de especies exóticas de manera voluntaria o accidental. “Al transportar animales o plantas de un lugar a otro, a veces se convierte en una plaga”.
El tercer factor es la sobreexplotación y el cuarto la contaminación que destruye el hábitat o afecta a los individuos, “en ese mismo rubro acomodo el cambio climático, que es la producción de gases de invernadero en cantidades excesivas”.

La documentación de especies en riesgo, así como la extinción, se realiza en México desde La Conquista.
Galindo asegura que en 400 años, esta es la época más crítica. “Estamos más conscientes del cambio climático porque lo sentimos directamente, pero la extinción de las especies que no es tan directa, es muy crítica. Eso lo debemos entender”.
Entre las 49 especies extintas del territorio mexicano, sólo la del Cóndor de California es una historia positiva. Esa ave desapareció hace varios años del territorio mexicano, pero el trabajo que hizo Estados Unidos con sus especies en riesgo, que las llevó a cautiverio y después de 10 años las puso en libertad, generaron su retorno a México y algunos ejemplares ya viven en territorio nacional.
Esa misma historia se busca para el lobo mexicano. En dos semanas se pondrá en línea una versión más lúdica de la página de especies en peligro de la Conabio.

www.conabio.gob.mx/conocimiento/ise/fichas/doctos/introduccion.htlm

lunes, enero 05, 2009

México ha perdido 30 por ciento de bosques y selvas, señala organización

La Jornada, lunes 5 de enero de 2009

■ Aprovechar sin control las plantas las pone en riesgo de extinción

Angélica Enciso L.
En el territorio nacional se ha perdido 30 por ciento de los bosques y selvas que había originalmente, por lo que se requieren más acciones de protección, señala la Estrategia Mexicana de Conservación Vegetal. Advierte que en 26 ecorregiones, de 96 que había en el país, existe el 0.05 por ciento de la cobertura de vegetación primaria y se encuentran sobre todo en Veracruz, el centro y sureste del país.
El documento, elaborado por diversas instituciones encabezadas por la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (Conabio), refiere que México es una de las naciones con mayor diversidad de flora del planeta, con alrededor de 22 mil especies, que representan entre 10 y 12 por ciento del total mundial, pero hasta el momento no existe un inventario y aún se requiere más investigación.Precisa que a escala nacional existen entre 5 mil y 7 mil especies de plantas que tienen algún uso conocido, “a lo largo de la historia las plantas han proporcionado alimentos, fibra, materiales de construcción, medicinas, combustibles y muchos otros productos para satisfacer múltiples necesidades” de la población.
El aprovechamiento de muchas plantas se realiza en forma no sostenible y están en riesgo de extinción, puntualiza.
La estrategia comenzó a elaborarse desde 2007 ante la alarmante pérdida de biodiversidad a escala mundial y en particular de las especies vegetales; se prevé que en 2009 se concluya la elaboración del documento, informa la Conabio.
En el documento, que contiene los objetivos y metas de la estrategia, se señala que se trata de una iniciativa para incrementar e integrar el conocimiento de las especies vegetales mexicanas, con el fin de lograr su conservación, uso sostenible y el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de su aprovechamiento; se espera que para el 2030 el país habrá logrado incrementar e integrar el conocimiento sobre esta diversidad.
Indica que hay diferentes estudios en relación con la riqueza florística, pero la Conabio tiene datos de 22 mil 214 especies vegetales, de acuerdo con catálogos de autoridades taxonómicas y las publicaciones existentes. Detalla que hay 8 mil 778 subespecies y variedades de árboles.Diversidad vegetalLa mayor diversidad vegetal se encuentra entre los estados de Chiapas y Oaxaca, así como en el centro de Veracruz, Sinaloa y Durango. También, agrega, se ha documentado que los bosques mesófilos de montaña y las selvas tropicales perennifolias son los tipos de vegetación que presentan mayor número de especies por unidad de superficie.Sin embargo, agrega, el mayor número de especies endémicas se localizan en la vegetación xerófila y las selvas secas del país. “El territorio nacional representa una región donde se han originado y evolucionado un gran número de linajes vegetales”.
Agrega que 52 por ciento del país estaba cubierto con bosques y selvas, pero ahora sólo ocupan 33 por ciento. “De acuerdo con la situación, fragilidad y cobertura de los diferentes tipos de vegetación en México, actualmente se ha identificado que se requiere de mayores acciones de protección para las selvas húmedas y los bosques mesófilos, dado que han sido drásticamente reducidas y sólo hay remanentes de su cobertura original”.
Los esfuerzos de conservación se deben dar, sobre todo, en altitudes medias de las zonas montañosas del país, así como en las zonas costeras de la península de Baja California y la vertiente del Pacífico.El documento destaca el papel de los jardines botánicos, de los cuales hay 2 mil 500 en 165 países y albergan 80 mil especies, casi un tercio de las plantas vasculares del mundo.En México hay 40 jardines con 5 mil especies de flora, y los 15 más importantes tienen especies endémicas o amenazadas.El de la UNAM tiene en 577 colecciones 7 mil 320 especies endémicas del país y 204 de las 981 especies bajo protección especial incluidas en la norma 059.