Agua Bendita, México, 26 de noviembre.- Pequeños propietarios mexicanos de tierras, que manejan bosques colectivamente, dicen que están logrando beneficios con una tala selectiva pues permite controlar las emisiones de carbono, clave en las discusiones sobre el cambio climático.
Once comunidades que comparten un aserradero en el pueblo de Agua Bendita en el central Estado de México, que procesa tablones para fabricar muebles y para la construcción, dicen que se captura más carbono cortando árboles y plantando nuevos que dejando los bosques intactos.
"Los bosques aquí tienen un dueño y los dueños tienen el derecho a hacer el aprovechamiento", dijo Fernando Canto, un técnico de la cooperativa forestal que determina qué árboles pueden ser cortados.
El tema de permitir o no que los bosques sean conservados sin tocarlos estará en el centro de las negociaciones por un acuerdo para frenar el cambio climático global, en una reunión que se llevará a cabo en el centro turístico mexicano de Cancún la semana próxima.
Según los estudios más recientes, el corte y quema de bosques contribuye con cerca de un 10 por ciento de las emisiones de gases invernadero, que los científicos dicen son el origen del aumento del nivel de los mares y de la temperatura global.
Los países ricos están pidiendo fondos para un esquema respaldado por las Naciones Unidas para proteger a los bosques y así reducir las emisiones que produce la deforestación y la degradación del suelo.
El proyecto, conocido como programa REDD, podría permitir la puesta en marcha del comercio global de carbono con créditos por unos 30,000 millones de dólares al año.
La tala selectiva y el manejo de bosques captura más carbono en promedio que los parques nacionales, de acuerdo con un estudio divulgado esta semana por la Iniciativa Derechos y Recursos, con sede en Washington, y el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.
En los bosques con tala controlada y plantación de árboles nuevos se captura un mínimo de 98 toneladas de carbón por hectárea, cerca de 50 por ciento más que que la cantidad capturada por los árboles en reservas, según el estudio.
Esto podría significar una mayor cantidad de carbono para ser comercializado por parte de México si los propietarios pueden probar que estar protegiendo los recursos.
Mostrando las entradas con la etiqueta ccmss. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ccmss. Mostrar todas las entradas
lunes, noviembre 29, 2010
Defienden mexicanos tala controlada para reducción de emisiones
El Financiero, Viernes, 26 de Noviembre de 2010
Community forest management in Mexico has become a powerful instrument to achieve forest conservation
A study to be released next week by the Mexican Civil Council for Sustainable Forestry (CCMSS) and the Rights and Resources Initiative (RRI) presents new research and analysis demonstrating how community forest management in Mexico has become a powerful instrument to achieve forest conservation, while at the same time improving local livelihoods. The authors of this document propose that under the current international efforts to reduce emissions from forest deforestation and degradation, community-based forestry should be taken in account as one of the best options to mitigate CO2 emissions.
Press Release [English] Executive Summary [English] Report [English] [Español]
Etiquetas:
ccmss,
política,
silvicultura comunitaria
viernes, octubre 02, 2009
Análisis del proyecto de presupuesto para Conafor en 2010
Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible
Octubre 2009
Nota Informativa 26
Para el 2010, el proyecto de presupuesto para la Conafor presenta una reducción del 12 por ciento en términos reales pero manteniendo el acento de la política en la protección y conservación y disminuyendo los recursos para programas destinados a la producción, la competitividad y el manejo de los bosques naturales.
Los resultados más importantes del análisis son:
* La propuesta para 2010 presenta incrementos para los rubros de conservación sin manejo (pagos por servicios ambientales, 7%) y protección contra incendios (8.1%).
* Por cuarto año consecutivo los recursos para reforestación y restauración disminuyen aunque siguen representando el mayor gasto programado para el sector con un 30.4% (el doble del gasto asignado a los demás rubros).
*
A pesar de un fuerte incremento en el gasto programado para el Procymaf (241%), la propuesta considera una disminución del 26.1% en los recursos destinados al manejo de los bosques naturales.
Para descargar la nota pulse aqui: Análisis del proyecto de presupuesto para Conafor en 2010
Saludos,
Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, A.C.
Octubre 2009
Nota Informativa 26
Para el 2010, el proyecto de presupuesto para la Conafor presenta una reducción del 12 por ciento en términos reales pero manteniendo el acento de la política en la protección y conservación y disminuyendo los recursos para programas destinados a la producción, la competitividad y el manejo de los bosques naturales.
Los resultados más importantes del análisis son:
* La propuesta para 2010 presenta incrementos para los rubros de conservación sin manejo (pagos por servicios ambientales, 7%) y protección contra incendios (8.1%).
* Por cuarto año consecutivo los recursos para reforestación y restauración disminuyen aunque siguen representando el mayor gasto programado para el sector con un 30.4% (el doble del gasto asignado a los demás rubros).
*
A pesar de un fuerte incremento en el gasto programado para el Procymaf (241%), la propuesta considera una disminución del 26.1% en los recursos destinados al manejo de los bosques naturales.
Para descargar la nota pulse aqui: Análisis del proyecto de presupuesto para Conafor en 2010
Saludos,
Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, A.C.
Etiquetas:
ccmss,
forestal,
política,
presupuesto
martes, septiembre 29, 2009
Proponen modificar distribución de los recursos al sector forestal
LA JORNADA 18 DE SEPTIEMBRE 2009
La crisis afecta a este rubro desde hace 8 años, dice organización
Angélica Enciso L.
Desde hace ocho años el sector forestal está en crisis. Esto se refleja en el creciente déficit comercial, falta de inversión, rezago tecnológico, decremento en la superficie forestal bajo manejo, abandono de la producción, migración y cambio de uso de suelo, señala el Centro Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible. En el análisis Impacto de la crisis económica en el sector forestal mexicano, la organización señala que la crisis previa en el rubro no permite distinguir de forma clara los impactos adicionales que está causando la recesión mundial.
Detalló que se aplicó un cuestionario a ocho empresas forestales medianas y grandes de distintos estados para conocer los impactos directos de la crisis y las perspectivas futuras del sector. Se encontró una fuerte tendencia a la caída de la producción maderable; una percepción negativa sobre la situación del sector este año, ya que todas perciben que está peor o igual que en 2008 y no confían en que el sector mejore el año próximo.
Explicó que hasta hoy, los programas y acciones gubernamentales para desarrollar al sector forestal han estado basados en una estrategia doble: la mejora en la producción y competitividad de los productores, y el apoyo a la conservación de coberturas forestales.
Precisó que a pesar de que tres de las cuatro categorías del Proárbol están dirigidas al impulso de la producción y competitividad forestal, éstas sólo han recibido 34 por ciento del presupuesto total para el periodo 2007-2009. El resto se ha destinado a conservación y restauración, lo cual muestra una fuerte tendencia a minimizar la dimensión productiva de los bosques y la necesidad de materias primas forestales que tiene el país actualmente.
En este periodo, agregó, también se han impulsado las plantaciones comerciales como mecanismo para satisfacer la demanda nacional de madera. La falsa solución de ellas no considera sus costos ecológicos, ni tampoco que la pérdida de valor comercial de los bosques naturales generará incentivos para que los dueños de terrenos forestales, que no podrán vivir sosteniblemente de la madera y otros productos del bosque, opten por cambiar el uso del suelo para actividades más rentables.
Aumentar la oferta de productos de madera nacional mediante plantaciones comerciales puede contribuir a disminuir el déficit de la balanza comercial, pero no resolverá la necesidad de ingresos y desarrollo de los dueños de los bosques, ni disminuirá la producción ilegal, ni contribuirá a lograr la sustentabilidad de los ecosistemas forestales.
Propone para lograr la conservación de los bosques y la viabilidad de la industria forestal en el largo plazo, sin incrementar el presupuesto gubernamental, modificar la distribución de recursos asignados por la Comisión Nacional Forestal para el desarrollo de la producción y la productividad. En el gasto, agregó, se debe dar prioridad a reactivar la productividad del bosque natural en lugar de las plantaciones comerciales y el pago de servicios ambientales.
La crisis afecta a este rubro desde hace 8 años, dice organización
Angélica Enciso L.
Desde hace ocho años el sector forestal está en crisis. Esto se refleja en el creciente déficit comercial, falta de inversión, rezago tecnológico, decremento en la superficie forestal bajo manejo, abandono de la producción, migración y cambio de uso de suelo, señala el Centro Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible. En el análisis Impacto de la crisis económica en el sector forestal mexicano, la organización señala que la crisis previa en el rubro no permite distinguir de forma clara los impactos adicionales que está causando la recesión mundial.
Detalló que se aplicó un cuestionario a ocho empresas forestales medianas y grandes de distintos estados para conocer los impactos directos de la crisis y las perspectivas futuras del sector. Se encontró una fuerte tendencia a la caída de la producción maderable; una percepción negativa sobre la situación del sector este año, ya que todas perciben que está peor o igual que en 2008 y no confían en que el sector mejore el año próximo.
Explicó que hasta hoy, los programas y acciones gubernamentales para desarrollar al sector forestal han estado basados en una estrategia doble: la mejora en la producción y competitividad de los productores, y el apoyo a la conservación de coberturas forestales.
Precisó que a pesar de que tres de las cuatro categorías del Proárbol están dirigidas al impulso de la producción y competitividad forestal, éstas sólo han recibido 34 por ciento del presupuesto total para el periodo 2007-2009. El resto se ha destinado a conservación y restauración, lo cual muestra una fuerte tendencia a minimizar la dimensión productiva de los bosques y la necesidad de materias primas forestales que tiene el país actualmente.
En este periodo, agregó, también se han impulsado las plantaciones comerciales como mecanismo para satisfacer la demanda nacional de madera. La falsa solución de ellas no considera sus costos ecológicos, ni tampoco que la pérdida de valor comercial de los bosques naturales generará incentivos para que los dueños de terrenos forestales, que no podrán vivir sosteniblemente de la madera y otros productos del bosque, opten por cambiar el uso del suelo para actividades más rentables.
Aumentar la oferta de productos de madera nacional mediante plantaciones comerciales puede contribuir a disminuir el déficit de la balanza comercial, pero no resolverá la necesidad de ingresos y desarrollo de los dueños de los bosques, ni disminuirá la producción ilegal, ni contribuirá a lograr la sustentabilidad de los ecosistemas forestales.
Propone para lograr la conservación de los bosques y la viabilidad de la industria forestal en el largo plazo, sin incrementar el presupuesto gubernamental, modificar la distribución de recursos asignados por la Comisión Nacional Forestal para el desarrollo de la producción y la productividad. En el gasto, agregó, se debe dar prioridad a reactivar la productividad del bosque natural en lugar de las plantaciones comerciales y el pago de servicios ambientales.
martes, septiembre 08, 2009
Cae producción en sector forestal
Se depende de la madera de China y Chile, señalan
El Universal
Martes 08 de septiembre de 2009
Don José entrecierra los ojos para recordar su infancia al lado de un bosque que cada día ve desaparecer. Hace 80 años el ejido de Guadalupe Victoria, enclavado en Chiapas, “era todo verde, llovía casi diario y desde que empezamos a cortar los árboles para sembrar maíz, ya casi ni llueve, hemos perdido más de lo que ganamos”, comenta con tristeza el campesino.
Gustavo Sánchez Valle, director del Foro Forestal Mexicano, considera que efectos de la sequía que se registran este año en casi todo el territorio nacional se vienen acumulando desde hace décadas. “Esta falta de lluvia viene a agravar un panorama ya de por si crítico donde tenemos un comportamiento muy negativo de los principales indicadores de desempeño del sector forestal”. El también coordinador de programas comunitarios forestales advierte sobre la caída de la producción maderable y la disminución de la superficie bajo manejo forestal. En sus números antes de 2000 se producían más de nueve millones de metros cúbicos de madera; ahora la cifra apenas supera los 2 millones de metros cúbicos. Por su experiencia con comunidades que están trabajando en el manejo sustentable de los recursos forestales en México, opina que a pesar de que en los últimos años se han destinado recursos presupuestales al sector, éstos no se han canalizado a las áreas que sí están dando resultados.
A pesar de la deforestación, asegura que cada vez somos más deficitarios en productos forestales. “Tenemos un mercado que demanda productos, pero somos cada vez menos capaces de abastecerlos, dependemos de las importaciones de China y Chile para satisfacer la demanda en el mercado”.
Sergio Madrid, director ejecutivo del Consejo Civil Mexicano para la Silvicutura Sostenible, alerta sobre la necesidad de que se invierta en caminos forestales primarios y secundarios, porque el deterioro en que se encuentran impide que los productores nacionales puedan llegar a las madererías a ofrecer sus productos. “El costo por bajar la madera a las zonas industriales la hace poco competitiva, porque eleva los gastos y es más cara que la que viene de China”.
Trabajo comunal
El también representante de la Sociedad para la Promoción del Manejo Forestal Sostenible comenta que 60 comunidades a las que él asesora cuentan con una certificación internacional que avala el plan de uso de los bosques. Entre ellas está el ejido de Nuevo San Juan Parangaricutiro, en Michoacán, donde Pablo Sandoval, de 60 años, relata su vida en un bosque que ha sido rescatado y del cual se sostiene la economía de la comunidad. “Nosotros empezamos a cuidar el bosque hace como 20 años, hubo épocas en que por sembrar maíz, los incendios y la tala ilegal, por poco lo vemos morir. Pero ahora nosotros mismos lo cuidamos, tenemos guardia la 24 horas los 365 días del año para que nadie venga a robarnos el patrimonio de nuestras familias”.
Daniel Aguilar, director técnico del ejido, señala que el éxito del trabajo comunal está en que han alcanzado acuerdos. “Aunque hemos recibido apoyo técnico y algunos subsidios del gobierno, los habitantes han hecho la mayor parte del trabajo para que hoy este lugar sea modelo de productividad sustentable, sostuvo Aguilar. Para Pablo y Daniel la motosierra no es el principal enemigo de los bosques. La lucha en la zona es contra la burocratización de los trámites para el uso de la madera y los taladores clandestinos. Simplemente, denuncia Daniel, las comunidades de Angagua y Capacuaro viven de robarse la madera y la Procuraduría de Protección al Ambiente, (Profepa) sólo tiene 10 supervisores en todo el estado.
El Universal
Martes 08 de septiembre de 2009
Don José entrecierra los ojos para recordar su infancia al lado de un bosque que cada día ve desaparecer. Hace 80 años el ejido de Guadalupe Victoria, enclavado en Chiapas, “era todo verde, llovía casi diario y desde que empezamos a cortar los árboles para sembrar maíz, ya casi ni llueve, hemos perdido más de lo que ganamos”, comenta con tristeza el campesino.
Gustavo Sánchez Valle, director del Foro Forestal Mexicano, considera que efectos de la sequía que se registran este año en casi todo el territorio nacional se vienen acumulando desde hace décadas. “Esta falta de lluvia viene a agravar un panorama ya de por si crítico donde tenemos un comportamiento muy negativo de los principales indicadores de desempeño del sector forestal”. El también coordinador de programas comunitarios forestales advierte sobre la caída de la producción maderable y la disminución de la superficie bajo manejo forestal. En sus números antes de 2000 se producían más de nueve millones de metros cúbicos de madera; ahora la cifra apenas supera los 2 millones de metros cúbicos. Por su experiencia con comunidades que están trabajando en el manejo sustentable de los recursos forestales en México, opina que a pesar de que en los últimos años se han destinado recursos presupuestales al sector, éstos no se han canalizado a las áreas que sí están dando resultados.
A pesar de la deforestación, asegura que cada vez somos más deficitarios en productos forestales. “Tenemos un mercado que demanda productos, pero somos cada vez menos capaces de abastecerlos, dependemos de las importaciones de China y Chile para satisfacer la demanda en el mercado”.
Sergio Madrid, director ejecutivo del Consejo Civil Mexicano para la Silvicutura Sostenible, alerta sobre la necesidad de que se invierta en caminos forestales primarios y secundarios, porque el deterioro en que se encuentran impide que los productores nacionales puedan llegar a las madererías a ofrecer sus productos. “El costo por bajar la madera a las zonas industriales la hace poco competitiva, porque eleva los gastos y es más cara que la que viene de China”.
Trabajo comunal
El también representante de la Sociedad para la Promoción del Manejo Forestal Sostenible comenta que 60 comunidades a las que él asesora cuentan con una certificación internacional que avala el plan de uso de los bosques. Entre ellas está el ejido de Nuevo San Juan Parangaricutiro, en Michoacán, donde Pablo Sandoval, de 60 años, relata su vida en un bosque que ha sido rescatado y del cual se sostiene la economía de la comunidad. “Nosotros empezamos a cuidar el bosque hace como 20 años, hubo épocas en que por sembrar maíz, los incendios y la tala ilegal, por poco lo vemos morir. Pero ahora nosotros mismos lo cuidamos, tenemos guardia la 24 horas los 365 días del año para que nadie venga a robarnos el patrimonio de nuestras familias”.
Daniel Aguilar, director técnico del ejido, señala que el éxito del trabajo comunal está en que han alcanzado acuerdos. “Aunque hemos recibido apoyo técnico y algunos subsidios del gobierno, los habitantes han hecho la mayor parte del trabajo para que hoy este lugar sea modelo de productividad sustentable, sostuvo Aguilar. Para Pablo y Daniel la motosierra no es el principal enemigo de los bosques. La lucha en la zona es contra la burocratización de los trámites para el uso de la madera y los taladores clandestinos. Simplemente, denuncia Daniel, las comunidades de Angagua y Capacuaro viven de robarse la madera y la Procuraduría de Protección al Ambiente, (Profepa) sólo tiene 10 supervisores en todo el estado.
martes, febrero 24, 2009
Debate forestal
Leticia Merino (1)
El Universal, 21 de febrero de 2009
La polémica en torno a ProÁrbol expresa el interés creciente de la sociedad por el sector forestal y la política pública que lo atiende.
Resalta la voz de la maestra Julia Carabias en Reforma. Coincido en algunos planteamientos, como que ProÁrbol es el instrumento que incluye por primera vez distintos temas del campo forestal: programas de conservación, reforestación, apoyo a la producción y productividad y búsqueda del fortalecimiento de la organización de las comunidades. Hasta hace pocos años un instrumento así era impensable.
Como ella menciona, la importancia presupuestal que Presidencia ha concedido al ProÁrbol no tiene precedentes: entre 2000 y 2008 la inversión federal en el sector se incrementó en más de 800%. Esto representa ventajas que sería irresponsable desconocer o destruir, pero estos avances son insuficientes.
1. Más de 70% de la extensión forestal de México es propiedad de ejidos y comunidades agrarias. Los protagonistas centrales del sector, las comunidades forestales, debieran adquirir en el debate un peso que hasta hoy no han tenido.
2. Si bien ProÁrbol incluye diversidad de temas, la distribución de recursos entre programas presenta sesgos por compromisos internacionales y es definida sólo por la Conafor. En 2008, 70% de los recursos se invirtieron en restauración, en algunos casos en detrimento del apoyo a la promoción de las capacidades de producción forestal y gestión comunitaria de los bosques.
3. Como señala Carabias, la restauración forestal es un proceso complejo. No obstante que ha habido aciertos, los esquemas de restauración presentan fallas frecuentes: al estar sujetos a los tiempos oficiales, condiciones fundamentales como la calidad de la planta y las semillas se subordinan al cumplimiento de tiempos preestablecidos. La reforestación se realiza al margen de la promoción de procesos de planeación y desarrollo de capacidades comunitarias, lo que la limita a largo plazo. Se reforesta a cambio de un subsidio, sin incentivos ni condiciones que garanticen o favorezcan la permanencia de las reforestaciones.
4. En distintas entidades forestales existen, desde hace más de 25 años, experiencias exitosas de manejo comunitario, poco conocidas y menos comprendidas, en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Quintana Roo, Jalisco, Michoacán, Guerrero y Chihuahua. Al evitar de manera estable la deforestación y el deterioro forestal contribuyen a la prestación de servicios hídricos y a la reducción de emisiones de carbono. Muchas de estas experiencias cuentan con certificados internacionales.
Estas experiencias enfrentan una amplia gama de problemas: sobrerregulación e ineficiencia de la gestión de permisos, extracciones ilegales y productos importados subsidiados, y conservacionismo desinformado. La inversión pública ha sido marginal: es a menudo el caso del esquema de pago por servicios ambientales o de las plantaciones forestales comerciales. Así, la drástica caída que la producción forestal ha registrado a partir de 2000, en el contexto del importante incremento de la inversión pública sectorial, implica pérdidas de capacidades para construir sustentabilidad.
5. Otra coincidencia es la importancia de evaluar la política pública, pero también aquí queda mucho por andar: las evaluaciones deben estar libres de conflicto de intereses, es decir, que no sean contratadas y controladas por la propia Conafor.
6. Por último es crítico retomar la denuncia repetida de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales sobre el corporativismo con que en muchas regiones y entidades han sido ejercidos los recursos de ProÁrbol.
Esta problemática refleja desconocimiento, prejuicios hacia la sociedad campesino forestal y el clima de descomposición, falta de democracia, centralismo y verticalidad que caracterizan al ejercicio político en México. Se pierden capacidades productivas en todo el país. La paradoja actual de la conservación y sustentabilidad forestales es que requieren insoslayablemente de políticas democráticas, conocedoras y comprometidas con el desarrollo local económico y social.
(1) Investigadora y miembro de Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible
El Universal, 21 de febrero de 2009
La polémica en torno a ProÁrbol expresa el interés creciente de la sociedad por el sector forestal y la política pública que lo atiende.
Resalta la voz de la maestra Julia Carabias en Reforma. Coincido en algunos planteamientos, como que ProÁrbol es el instrumento que incluye por primera vez distintos temas del campo forestal: programas de conservación, reforestación, apoyo a la producción y productividad y búsqueda del fortalecimiento de la organización de las comunidades. Hasta hace pocos años un instrumento así era impensable.
Como ella menciona, la importancia presupuestal que Presidencia ha concedido al ProÁrbol no tiene precedentes: entre 2000 y 2008 la inversión federal en el sector se incrementó en más de 800%. Esto representa ventajas que sería irresponsable desconocer o destruir, pero estos avances son insuficientes.
1. Más de 70% de la extensión forestal de México es propiedad de ejidos y comunidades agrarias. Los protagonistas centrales del sector, las comunidades forestales, debieran adquirir en el debate un peso que hasta hoy no han tenido.
2. Si bien ProÁrbol incluye diversidad de temas, la distribución de recursos entre programas presenta sesgos por compromisos internacionales y es definida sólo por la Conafor. En 2008, 70% de los recursos se invirtieron en restauración, en algunos casos en detrimento del apoyo a la promoción de las capacidades de producción forestal y gestión comunitaria de los bosques.
3. Como señala Carabias, la restauración forestal es un proceso complejo. No obstante que ha habido aciertos, los esquemas de restauración presentan fallas frecuentes: al estar sujetos a los tiempos oficiales, condiciones fundamentales como la calidad de la planta y las semillas se subordinan al cumplimiento de tiempos preestablecidos. La reforestación se realiza al margen de la promoción de procesos de planeación y desarrollo de capacidades comunitarias, lo que la limita a largo plazo. Se reforesta a cambio de un subsidio, sin incentivos ni condiciones que garanticen o favorezcan la permanencia de las reforestaciones.
4. En distintas entidades forestales existen, desde hace más de 25 años, experiencias exitosas de manejo comunitario, poco conocidas y menos comprendidas, en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Quintana Roo, Jalisco, Michoacán, Guerrero y Chihuahua. Al evitar de manera estable la deforestación y el deterioro forestal contribuyen a la prestación de servicios hídricos y a la reducción de emisiones de carbono. Muchas de estas experiencias cuentan con certificados internacionales.
Estas experiencias enfrentan una amplia gama de problemas: sobrerregulación e ineficiencia de la gestión de permisos, extracciones ilegales y productos importados subsidiados, y conservacionismo desinformado. La inversión pública ha sido marginal: es a menudo el caso del esquema de pago por servicios ambientales o de las plantaciones forestales comerciales. Así, la drástica caída que la producción forestal ha registrado a partir de 2000, en el contexto del importante incremento de la inversión pública sectorial, implica pérdidas de capacidades para construir sustentabilidad.
5. Otra coincidencia es la importancia de evaluar la política pública, pero también aquí queda mucho por andar: las evaluaciones deben estar libres de conflicto de intereses, es decir, que no sean contratadas y controladas por la propia Conafor.
6. Por último es crítico retomar la denuncia repetida de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales sobre el corporativismo con que en muchas regiones y entidades han sido ejercidos los recursos de ProÁrbol.
Esta problemática refleja desconocimiento, prejuicios hacia la sociedad campesino forestal y el clima de descomposición, falta de democracia, centralismo y verticalidad que caracterizan al ejercicio político en México. Se pierden capacidades productivas en todo el país. La paradoja actual de la conservación y sustentabilidad forestales es que requieren insoslayablemente de políticas democráticas, conocedoras y comprometidas con el desarrollo local económico y social.
(1) Investigadora y miembro de Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible
Suscribirse a:
Entradas (Atom)