lunes, agosto 16, 2010

Pelean México y Estados Unidos remanentes del Río Colorado

Excélsior, 11 de agosto de 2010

El sismo de abril impide a Baja California almacenar agua y pide que se la guarden en un lago desecado

El terremoto que sacudió a Mexicali, el domingo de Pascua, también ha suscitado serias conversaciones internacionales sobre el futuro del río Colorado, fuente principal de agua del valle de Las Vegas.

De acuerdo con Las Vegas Review Journal, Autoridades federales de Estados Unidos y México se reunieron el viernes en las oficinas de la Autoridad del Agua, la Southern Nevada Water Authority, en el centro de Las Vegas, para discutir la escasez y el acuerdo para compartir el agua entre los dos naciones.

Las conversaciones se mantienen desde principios de 2008, pero el sismo de 7.2 grados ritcher habría creado una mayor urgencia del lado mexicano, obligado por los daños generalizados en la infraestructura en Baja California, que pueden impedirle el uso de su asignación del Río Colorado.

Pero, según científicos mexicanos, el río no ha fluido hacia el mar desde 1998, según declaraciones recogidas por National Geographic en un análisis del caudal.

Lorri Gray-Leees, directora de la Oficina de Reclamación de la región del Bajo Río Colorado, dijo que México quiere ser capaz de almacenar una parte de su cuota anual del agua del río en el Lago Mead para usarla en el futuro, una vez que el daño del terremoto haya sido reparado.

Ella espera que las conversaciones den lugar a un acuerdo más amplio sobre cualquier escasez que pueda declararse en el río y proporcionar un marco legal para el intercambio de aguas transfronterizas.

Gray-Lee sigue siendo optimista de que un acuerdo más amplio podría alcanzarse a finales de este año o principios del próximo. "De no lograrlo, hay demasiados beneficios qué perder para ambas partes ", dijo.

La jefa de la Oficina del Agua en el Sur de Nevada, Pat Mulroy, no es tan optimista, pero dijo que las conversaciones parecen haber tomado un tono diferente desde el terremoto.

"Se creó una situación donde México no puede llevar agua a su territorio, la infraestructura está destruida", dijo. "Creo que estarán en un plano más serio para alcanzar una conclusión". Mulroy dijo que el estado de Nevada podría asociarse en la construcción de una planta desaladora en la costa mexicana, a cambio de una porción del agua del río Colorado.

En primer lugar, sin embargo, Estados Unidos y México deben ponerse de acuerdo sobre un marco jurídico para tales intercambios "que no existe en este momento", explicó Mulroy.

En virtud de un tratado de 1944, México recibe millón y medio de acres-pie de agua, un millón 850 mil metros cúbicos al año desde el río Colorado. Esto es cinco veces más que la cuota de Nevada, alrededor de un tercio de lo que California obtiene y la mitad de lo que recibe Arizona.
Un acre-pie es suficiente para abastecer a dos hogares promedio de Las Vegas durante un año.

Dependiendo de la cantidad de agua de por medio, dijo Mulroy, Nevada y el Lago Mead podrían beneficiarse si México se le permite almacenar parte de asignación de su río en el embalse.

Cada 100 mil acres-pie de agua elevan un pie al nivel del agua en el lago, la mayor reserva acuífera de los Estados Unidos, que hoy debe echar mano de perforaciones en el subsuelo lacustre para tratar de alimentarlo.

El martes, el embalse tenía mil 88 pies sobre el nivel del mar. Si disminuyera 13 metros, Nevada y Arizona se verían obligados a reducir su uso combinado de 400 mil acres-pie al año.

El terremoto de 4 de abril destruyó canales de riego y gasoductos en la vasta zona agrícola del sur de Mexicali, que es regada por el agua desviada del río Colorado en la presa Morelos, al oeste de Yuma, Arizona.

Aproximadamente una tercera parte del Valle de Mexicali sufrió daños en su infraestructura de agua, dijo Jennifer McCloskey, directora de área de la Oficina de Reclamación en Yuma. La oficina ha visto "cierto descenso, pero no una fuerte caída en los pedidos de agua de México", dijo.

El esfuerzo de recuperación en el norte de México se ha visto obstaculizada por daños en carreteras y numerosas réplicas "en el rango de cinco a seis grados ritcher," dijo. Algunas personas viven en tiendas de campaña porque perdieron sus casas, o tienen miedo a permanecer en ellas.

"Es una realidad, situación realmente difícil", dijo McCloskey.

En la charla participaron también Gray-Lee y Michael Connor, representantes del departamento de Estado y sus contrapartes mexicanos.

También estuvieron altos funcionarios de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, panel bilateral que administra la frontera y los tratados sobre el agua entre las dos naciones.

La próxima ronda de conversaciones está programada para septiembre, dijo Gray-Lee.

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