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domingo, febrero 20, 2011

CIDH publica informe sobre derechos de los pueblos indígenas a sus territorios ancestrales

ACNUR-noticia, jueves 17. febrero 2011 16:00 Antiguedad: 3 days

Washington, DC, 17 de febrero de 2011 - La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó hoy su Informe Derechos de los Pueblos Indígenas y Tribales sobre sus Tierras Ancestrales y Recursos Naturales.

La protección del derecho a la propiedad de los pueblos indígenas sobre sus territorios ancestrales es un asunto de especial importancia para la CIDH. Esto se explica porque el goce efectivo de este derecho implica no sólo la protección de una unidad económica sino de los derechos humanos de una colectividad que basa su desarrollo económico, social y cultural en la relación con la tierra. Por ello, la CIDH ha venido prestando una particular atención al derecho de los pueblos indígenas y tribales a la propiedad comunal sobre sus tierras y recursos naturales, como un derecho en sí mismo y en tanto garantía del disfrute efectivo de otros derechos básicos.

En virtud de esto, el derecho a la propiedad garantizado por la Convención Americana sobre Derechos Humanos en su artículo 21 adquiere una importancia singular para los pueblos indígenas y tribales. La garantía del derecho a la propiedad territorial es una base fundamental para el desarrollo de la cultura, la vida espiritual, la integridad y la supervivencia económica de las comunidades indígenas. Es un derecho al territorio que incluye el uso y disfrute de sus recursos naturales. Se relaciona directamente, incluso como un pre-requisito, con los derechos a la existencia en condiciones dignas, a la alimentación, al agua, a la salud, a la vida, al honor, a la dignidad, a la libertad de conciencia y religión, a la libertad de asociación, a los derechos de la familia, y a la libertad de movimiento y residencia.

En este sentido, el informe analiza la obligación que tienen los Estados de consultar a los pueblos indígenas y garantizar su participación en las decisiones relativas a cualquier medida que afecte sus territorios. La consulta se debe realizar sobre todos los temas susceptibles de afectarlos, debe estar dirigida a obtener su consentimiento libre e informado, y debe implementarse de acuerdo a sus costumbres y tradiciones, a través de procedimientos culturalmente adecuados, y teniendo en cuenta sus métodos tradicionales para la toma de decisiones.

El informe que la CIDH publica hoy compila y analiza el alcance de los derechos de los pueblos indígenas y tribales sobre sus territorios, tierras, y recursos naturales. Se basa en los instrumentos jurídicos del sistema interamericano, tal y como han sido interpretados por la jurisprudencia de la Comisión y de la Corte Interamericanas a la luz de los desarrollos en el derecho internacional de los derechos humanos en general. Su objetivo también es el de señalar problemas, guías y buenas prácticas específicas, con miras a ampliar el goce de los derechos humanos por los pueblos indígenas y tribales del Hemisferio.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.

Por: Comisión Interamericana de Derechos Humanos

sábado, enero 29, 2011

Comienza en ONU foro sobre los bosques

Prensa Latina, 24 Enero 2011

Naciones Unidas, 24 ene (PL) Acabado de iniciar el Año Internacional de los Bosques, Naciones Unidas inaugura hoy un foro de dos semanas de duración sobre ese componente del medio ambiente.

La cita, la novena de su tipo, es organizada por el Consejo Económico y Social de la ONU y contará con un segmento de alto nivel los días 2 y 3 de febrero.

El programa incluye discusiones sobre la relevancia de los bosques en diversos instrumentos y procesos multilaterales, el Año

Internacional de los Bosques (2011) y el llamado proceso de financiación forestal.

También hay espacios dedicados a la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), a celebrarse en la ciudad brasileña de Río de Janeiro en mayo del próximo año, y a otros temas y problemas relacionados con los bosques.

Entre ellos, aparecen puntos sobre la relación de ese medio natural con las personas, la erradicación de la pobreza y las economías ecológicas y su papel como medio de integración social y generación de empleo.

La celebración del Año Internacional de los Bosques en 2011 fue decidida en 2006 por una resolución de la Asamblea General de la ONU.

Ese texto reconoció que la floresta y su ordenación contribuyen al desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados por la organización mundial en el 2000 para ser cumplidos en 2015.

También convocó a gobiernos y organizaciones regionales e internacionales a promover actividades relacionadas con el año de la floresta en los planos local y nacional.

La lista de actividades ocupa todos los meses del año en países de todos los continentes (Alemania, Kenya, China, Bulgaria, Noruega, Brasil, Finlandia, Kazajstán, Surcorea, Polonia, Suráfrica y República Democrática del Congo, entre otros).

Asimismo, el tema de los bosques formará parte de las celebraciones por los días Del Agua (marzo 22), De la Tierra (abril 22), De la Diversidad Biológica (mayo 22), Del Medio Ambiente (junio 5) y Contra la Desertificación y la Sequía (junio 17).

Igualmente estará incluido en las acciones por el Día Internacional de los Pueblos Indígenas (agosto 9), el Mundial de los Alimentos y el Internacional de las Montañas (diciembre 11).

ocs/vc

sábado, enero 08, 2011

Un impulso silencioso al cambio climático

Project Syndicate / Achim Steiner

2011-01-05

NAIROBI – En los dos últimos años ha habido muchos altibajos respecto de la consecución de un nuevo tratado para luchar contra el cambio climático. Algunos incluso se desesperan, en el sentido de que está desapareciendo rápidamente la posibilidad de adoptar medidas.

Pero la de abandonar no es una opción aceptable. La última ronda de negociaciones sobre el clima, celebrada el mes pasado en Cancún (México), volvió a colocar el cambio climático por el camino adecuado, aunque a un ritmo y una escala que indudablemente dejarán frustrados a muchos observadores.

El gobierno del Presidente de México, Felipe Calderón, y el Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas merecen un reconocimiento por los logros conseguidos en varios sectores importantes, incluida la silvicultura, un nuevo Fondo Verde para ayudar a las naciones en desarrollo y la confirmación de las promesas de reducción de emisiones formuladas en la conferencia sobre el cambio climático celebrada en Copenhague en diciembre de 2009.

Pero, como expusieron con claridad los autores de los modelos climáticos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en el período anterior a la reunión de Cancún, existe un importante desfase en materia de misiones entre lo prometido por los países y lo que se necesita para mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de dos grados centígrados, por no hablar de conseguir la meta de 1,5 grados que requiere la protección de los Estados insulares de baja altitud.

Pese a algunos logros, el desfase, que, conforme a las hipótesis más optimistas, equivale a las emisiones de carbono de todos los automóviles, autobuses y camiones del mundo, sigue firmemente en pie después de la reunión de Cancún. De hecho, nadie debe subestimar la magnitud de la dificultad que afronta Sudáfrica, anfitriona de las negociaciones del año próximo, para mediar con miras a la consecución de un nuevo acuerdo jurídicamente vinculante para colmar ese desfase y conseguir la financiación necesaria a fin de poner en funcionamiento el Fondo Verde.

No obstante, mientras la cumbre oficial se esforzaba en Cancún para lograr una conclusión, también concluyó otra no oficial que se celebraba a poca distancia de allí. En dicha cumbre paralela se reunieron Jefes de Estado, representantes de gobiernos regionales y locales y de la sociedad civil y empresarios, todos ellos progresistas, y subrayaron en qué medida y a qué velocidad algunos sectores de la sociedad harán la transición a un futuro con pocas emisiones de carbono e irán creando las economías verdes y con tecnologías limpias del siglo XXI.

Las políticas de Calderón reflejan ese impulso: según algunos cálculos, está transformando su país en el mercado de energía eólica que crece más rápidamente del mundo. Además, México abandonará progresivamente las antiguas bombillas eléctricas ineficientes de aquí a 2014 y acaba de retirar 850.000 refrigeradores domésticos ineficientes para substituirlos por modernos modelos energéticamente eficientes y millones más les seguirán en los próximos años. Los hogares mexicanos que instalan servicios de ahorro de energía, como, por ejemplo, calentadores solares de agua tienen derecho a “hipotecas verdes” con tipos de interés menores.

México no está solo en la adopción de una estrategia nacional para la transición a una economía verde con pocas emisiones de carbono y eficiente en materia de recursos. Uruguay, por ejemplo, ha anunciado una estrategia para generar la mitad de su electricidad a partir de energías renovables de aquí a 2015.

Sesenta gobiernos regionales y locales, a los que corresponde el 15 por ciento de las emisiones mundiales que causan el efecto de invernadero, están también adoptando medidas. Québec y Sao Paolo, por citar sólo dos ejemplos, se proponen reducir en un 20 por ciento los niveles de 1990 de aquí a 2020.

Grandes empresas, desde bancos hasta compañías aéreas, están contribuyendo también. El minorista de los EE.UU. Wal-Mart, por ejemplo, se propone reducir emisiones equivalentes a 3,8 millones de automóviles, en parte mediante la aplicación de medidas energéticamente eficientes en sus almacenes de China.

De hecho, el mundo está presenciando una extraordinaria movilización de proyectos y políticas en el nivel nacional que están cambiando las economías por la vía de la reducción de las emisiones de carbono. En Kenya, una nueva tarifa para proveedores de energías renovables está propiciando un aumento de la energía eólica y geotérmica. Indonesia no sólo está abordando la desforestación, sino que, además, el mes próximo comenzará a abandonar progresivamente las subvenciones a los combustibles fósiles para los automóviles privados. Muchos países y empresas están avanzando a pasos agigantados e indicando su determinación de no ser rehenes del más lento calendario de las negociaciones oficiales.

Todo ello puede mover a algunos a preguntarse por qué se necesitan siquiera las negociaciones internacionales y las cumbres climáticas de las NN.UU., que requieren tanto tiempo, pero es que ese mar de fondo ha resultado catalizado en gran medida por las metas, los calendarios y los mecanismos innovadores ya vigentes de los tratados de las NN.UU. sobre el clima y, muy en particular, por el impulso creado en torno a la con frecuencia criticada cumbre celebrada en Copenhague en 2009.

Dicho impulso seguiría aumentando con un nuevo tratado mundial que no sólo aportara certidumbre a los mercados de carbono y desencadenase inversiones aceleradas en las industrias de tecnologías limpias, sino que, además, garantizara que los países más vulnerables no quedarán marginados. El imperativo actual es el de aunar esos objetivos de forma que se refuercen mutuamente.

Sólo entonces tendrá el mundo una oportunidad para esforzarse por mantener el aumento de la temperatura en este siglo por debajo de dos grados, intensificar la capacidad de resistencia a un clima que haya cambiado y transformar de verdad las estructuras energéticas del pasado y, con ello, las perspectivas de desarrollo para seis mil millones de personas en el futuro.

Achim Steiner es Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

miércoles, diciembre 15, 2010

La Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Cancún da como resultado un paquete equilibrado de decisiones, restaura la fe en proceso multilater

COMUNICADO DE PRENSA, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, (Cancún, 11 de diciembre de 2010)

– La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Cancún, México, llegó a su fin el sábado con la adopción de un paquete equilibrado de decisiones que coloca a todos los gobiernos en una posición más firme en el camino hacia un futuro bajo en emisiones y apoya una mejor acción sobre cambio climático en el mundo en desarrollo.
Dicho paquete, llamado “Los Acuerdos de Cancún”, fue recibido con un repetido, fuerte y prolongado aplauso y la aclamación de las Partes al final de la plenaria. “Cancún hizo este trabajo. La llama de la esperanza se ha reavivado y la fe en que el proceso multilateral sobre cambio climático dé resultados se ha restaurado”, afirmó la Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC, Christiana Figueres.
“Las naciones han mostrado que pueden trabajar juntas bajo un mismo techo para lograr un consenso sobre una causa común. Han demostrado que el consenso en un proceso transparente e inclusivo puede crear oportunidades para todos”, agregó.
“Los gobiernos han dado una clara señal de que se dirigen juntos hacia un futuro de bajas emisiones. Han acordado rendirse cuentas entre ellos sobre las acciones que lleven a cabo para lograr sus metas, y lo han expuesto de una manera en la que alientan a los países a ser más ambiciosos con el paso del tiempo”, dijo la Secretaria Ejecutiva.
Las Naciones lanzaron un conjunto de iniciativas e instituciones para proteger del cambio climático a las personas vulnerables y a las que viven en la pobreza y para distribuir el dinero y la tecnología que los países en desarrollo necesitan para planear y construir sus propios futuros sostenibles.
También acordaron lanzar acciones concretas para la preservación forestal en las naciones en desarrollo, lo cual aumentaría los avances. De igual modo, reconocieron que los países necesitan trabajar para mantenerse por debajo de un aumento de temperatura de dos grados y establecieron un claro cuadro cronológico de revisión, con el fin de asegurar que la acción mundial es la adecuada para enfrentar la realidad emergente del cambio climático.
“Este no es el final, sino un nuevo comienzo. No es lo que se necesitaba finalmente, pero sí representa los cimientos esenciales sobre los cuales se puede construir una mayor ambición colectiva”, dijo la Dra. Figueres.

Los elementos de los Acuerdos de Cancún incluyen los siguientes:
• Los objetivos de los países industrializados se reconocieron oficialmente bajo un proceso multilateral. Estos países crearán planes y estrategias de desarrollo bajo en carbono y evaluarán la mejor forma de hacerlo, incluyendo a través de mecanismos de mercado, y reportarán sus inventarios cada año.
• Las acciones de los países en desarrollo para reducir las emisiones se reconocieron oficialmente en el proceso multilateral. Se establecerá un registro con el fin de relacionar y registrar las acciones de mitigación de los países en desarrollo con el financiamiento y soporte tecnológico brindado por los países industrializados. Los países en desarrollo publicarán informes del progreso logrado cada dos años.
• Las Partes reunidas en el Protocolo de Kyoto aceptan continuar con las negociaciones con el propósito de completar su trabajo y asegurar que no hay brecha alguna entre el primer periodo de compromisos y el segundo del tratado.
• Los Mecanismos de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto se han reforzado para traducir más inversiones mayores y tecnología en proyectos ambientalmente seguros y sostenibles de reducción de emisiones en el mundo en desarrollo.
• Las partes lanzaron un conjunto de iniciativas e instituciones para proteger a las personas vulnerables del cambio climático y para distribuir el dinero y la tecnología que los países en desarrollo necesitan para planear y construir sus propios futuros sostenibles.
• En las decisiones se incluyó también un total de 30 mil millones de dólares en financiamiento de arranque rápido proveniente de los países industrializados para apoyar la acción sobre cambio climático en los países en desarrollo hasta el año 2012 y la intención de recaudar $100 mil millones de dólares en fondos a largo plazo para 2020.
• Respecto al financiamiento climático, se estableció un proceso para diseñar un Fondo Verde para el Clima bajo la Conferencia de las Partes que cuente con una junta con igual representación de los países en desarrollo y desarrollados.
• Se estableció un Nuevo “Marco de Adaptación de Cancún” con el objetivo de permitir una mejor planeación e implementación de los proyectos de adaptación en los países en desarrollo a través de un mayor financiamiento y soporte técnico, incluyendo un proceso claro para continuar con el trabajo en pérdidas y daños.
• Los gobiernos acordaron fomentar la acción para frenar las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal en los países en desarrollo con soporte tecnológico y financiamiento.
• Las Partes establecieron un mecanismo de tecnología con un Comité Ejecutivo de Tecnología, así como con el Centro y la Red de Tecnología Climática para aumentar la cooperación tecnológica para apoyar la acción sobre adaptación y mitigación.

La próxima Conferencia de las Partes está programada del 28 de noviembre al 9 de diciembre de 2011 en Sudáfrica.

La CMNUCC
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), con sus 194 Partes, cuenta entre sus miembros a casi todos los países del mundo y es el tratado que sirve de base al Protocolo de Kyoto de 1997. El Protocolo de Kyoto ha sido ratificado por 191 de las Partes en la CMNUCC. En el contexto del Protocolo, 37 Estados —Estados industrializados o en proceso de transición a una economía de mercado— tienen compromisos jurídicamente vinculantes de reducción de las emisiones. El objetivo último de ambos tratados es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera situándolas en un nivel que impida interferencias humanas nocivas en el sistema climático.

jueves, mayo 13, 2010

ONU advierte que pérdida de biodiversidad golpeará a las economías

Servindi, 10 de mayo, 2010.- El informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), titulado “Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica 3” (GBO-3, por sus siglas en inglés), advirtió que dentro de muy poco tiempo la pérdida constante de diversidad biológica podría empezar a sentirse en las economías nacionales.

El documento señala drásticamente que algunos ecosistemas están llegando a una serie de puntos de inflexión que reducirían su capacidad de proporcionar servicios fundamentales para la humanidad.

Estos puntos de inflexión podrían incluir la rápida degradación de los bosques, la propagación de algas en los cursos de agua y la muerte masiva de los arrecifes de coral.

“Las noticias no son buenas”, afirmó el secretario ejecutivo de la Convención de la ONU sobre Diversidad Biológica (CDB), Ahmed Djoglaf, quien coincidió con los científicos de varios países al considerar que los gobiernos no podrían cumplir con sus metas para frenar la pérdida de biodiversidad para 2010.

“Continuamos perdiendo biodiversidad a un ritmo sin precedentes. Los índices de extinción pueden llegar a ser mil veces más altos que los registros históricos”, añadió.

Como se recuerda, las metas de 2010 para frenar la curva de crecimiento de la pérdida de biodiversidad fue acordada en Johanesburgo, Sudáfrica, en 2002.

Según especialistas en la materia, desde hace tiempo se sabe que no se podrá alcanzar esas metas. Pero el GBO-3 concluye que tampoco se alcanzará ninguna de las 21 metas subsidiarias fijadas en la misma cumbre. Al menos, no a nivel global.

Entre ellas figuran reducir la pérdida y la degradación de los hábitats, la protección de al menos el 10% de las regiones ecológicas de la Tierra, el control del crecimiento de las especies invasoras, y la protección de las especies en vías de extinción ante la amenaza del comercio internacional.

Si bien algunas regiones han logrado ciertos avances, el fracaso a nivel global significa que un número cada vez mayor de especies se suman a la Lista Roja de Especies Amenazadas.

En ese sentido, el vicedirector general de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), encargado del mantenimiento de la Lista Roja, Bill Jackson, aseguró que el “21% de todos los mamíferos conocidos, 30% de todos los anfibios, 12% de todas las aves y 27% de los corales (los corales de aguas cálidas que construyen arrecifes) corren peligro de extinción”.

“Si el mundo sufriera una pérdida equivalente en el valor de las acciones, respondería de inmediato y entraría en pánico”, añadió.

Acceda al documento completo con un clic en el siguiente enlace:

viernes, abril 30, 2010

Líderes mundiales fracasaron en meta de reducir la pérdida de biodiversidad

29 de Abril de 2010, 04:11pm ET
WASHINGTON, 29 Abr 2010 (AFP) - Univisión

Los dirigentes mundiales fracasaron en su compromiso de reducir para 2010 la pérdida de biodiversidad en el planeta, que de hecho se aceleró, lamentó un informe de expertos de la ONU publicado el jueves en la revista estadounidense Science.

"Nuestro análisis muestra que los gobiernos no cumplieron con sus compromisos adoptados en 2002 y de hecho la biodiversidad sigue perdiéndose a un ritmo más veloz que nunca", declaró en un comunicado Stuart Butchart, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el centro mundial de control para la conservación de la naturaleza, principal autor del estudio.

Además, "realizamos muy pocos avances para reducir las presiones sobre las especies, los hábitats y los ecosistemas", añadió en esta primera evaluación desde el lanzamiento de la Convención de la ONU sobre la diversidad biológica (CBD, por su sigla en inglés) en junio de 2002.

Basándose en más de 30 indicadores como los cambios en las poblaciones de las diferentes especies, su riesgo de extinción y otras medidas, el estudio no encuentra ninguna reducción significativa de la tasa de caída de la biodiversidad.

"Nuestros datos muestran que 2010 no será el año durante el cual la caída de la biodiversidad se detenga sino que debe ser el momento en el cual comencemos a tomar seriamente medidas y a incrementar nuestros esfuerzos para cuidar lo que queda de nuestro planeta", subrayó Stuart Butchart.

"Desde 1970, hemos reducido la población animal de la Tierra en 30%, las zonas de manglares 20% así como los arrecifes coralinos en 40%", indicó el profesor Joseph Alcamo, responsable científico del programa de la ONU para el medio ambiente.

Estas pérdidas no se justifican "ya que la biodiversidad es una contribución esencial al bienestar humano y al desarrollo duradero como está reconocido en los Objetivos de Desarrollo del Milenio", añadió.

js/chl/aic/elg


Global Biodiversity: Indicators of Recent Declines
Butchart et al.
Science 29 April 2010: science.1187512v1-1187512
DOI: 10.1126/science.1187512

viernes, febrero 19, 2010

U.N. Climate Chief Resigns

The New York Times
By NEIL MacFARQUHAR and JOHN M. BRODER
Published: February 18, 2010

UNITED NATIONS — The sense of disarray in the global effort to address climate change deepened Thursday with the resignation of Yvo de Boer, the stolid Dutch bureaucrat who led the international climate change negotiations over four tumultuous years.

His departure, which takes effect on July 1, comes after a largely unsuccessful meeting in Copenhagen in December that was supposed to produce a binding international treaty but instead generated mostly acrimony and a series of unenforceable pledges by nations to reduce their global warming emissions.

Mr. de Boer did not directly link his decision to step down to the chaos at Copenhagen. But he was known to be frustrated and exhausted by the meeting’s failures. His resignation was seen by some as a further sign that the United Nations framework, which for almost two decades has been viewed as the best approach to tackling global warming, may have outlived its usefulness. And it raised questions about whether any significant progress toward a global treaty would be made by December, when the next United Nations climate talks are to be held in Cancún, Mexico.

“If Yvo de Boer thought that there would be a legally binding treaty at the end of this year, I suspect he would be sticking around to take some of the credit for it,” said Michael A. Levi, an expert on climate change at the Council on Foreign Relations. “He has put in a lot of time toward a very well-defined end.”

The international climate effort has been hampered by tensions between the world’s two largest emitters of greenhouse gases, the United States and China, over how to measure and report emissions. The United States, which had promised to lead global climate talks, appears nowhere near passing legislation to control its own climate-altering pollution, and China, now the world’s largest emitter of greenhouse gases, seems determined to go its own way.

At the same time, the scientific underpinnings of the global effort to address climate change have been under steady attack in recent months. Those who are skeptical of global warming science have been invigorated by a small number of errors in the landmark 2007 report from the United Nations Intergovernmental Panel on Climate Change. The head of that panel, Rajendra K. Pachauri, is facing criticism for those mistakes as well as accusations of conflicts of interest for taking consulting fees from business interests. (Dr. Pachauri has said that he donates all such fees to the nonprofit research institute in New Delhi that he runs.)

“We have seen a situation where the politics of climate change are really, really difficult among a number of key actors, and nobody, not even Mr. de Boer, was able to cut through that,” said Kim Carstensen, the director of the Global Climate Initiative of the World Wildlife Fund.

Janos Pasztor, the top climate change adviser for the United Nations secretary general, Ban Ki-moon, said that Mr. de Boer called Mr. Ban two days ago to inform him of the decision. Mr. Pasztor rejected the idea that Mr. de Boer’s resignation was linked either to the lack of an outcome at Copenhagen or to the controversy over the intergovernmental panel. But others noted that, although the international system might have been at fault for Copenhagen’s failures, some rancor was inevitably directed at Mr. de Boer, as the United Nations’ central representative, and it probably speeded his departure.

“It is probably the right time to get a fresh face in. It has been a pretty grueling two years from Bali to Copenhagen,” said Mark Kenber, the policy director for the Climate Group, an international organization pushing for a climate change agreement. “A fresh face would respark the whole process.”

Some critics said that the United Nations should have moved faster to find areas where agreement among the more than 190 nations gathered at Copenhagen could be reached — rainforest preservation, for example — and designated a smaller, more manageable forum to negotiate more intractable issues blocking the talks. And Mr. de Boer, some said, was perceived as too confrontational by some nations, and some saw him as too enthusiastic in raising expectations for an international treaty, even after it became obvious that no such treaty would be forthcoming.

“His role as much as anything else was to be a cheerleader,” Mr. Kenber said. “It was probably the right thing to do; maybe he was too effusive.”

The renewed debate over the science may have also contributed to the pressures on Mr. de Boer, other critics noted.

In a statement announcing his departure, Mr. de Boer expressed disappointment about the Copenhagen talks and said that while governments could provide a framework for action on climate, the solutions must come from the businesses that produce and consume the fuels that add to global warming.

“Copenhagen did not provide us with a clear agreement in legal terms, but the political commitment and sense of direction toward a low-emissions world are overwhelming,” said Mr. de Boer, whose formal title is executive secretary of the United Nations Framework Convention on Climate Change.

Even before the Copenhagen meltdown — the American climate negotiator Todd Stern called it a “snarling, aggravated, chaotic event” — global leaders were exploring other avenues for addressing the climate problem.

The United States last year assembled a group of 17 nations called the Major Economies Forum, which took up climate as one of its major issues and which will continue discussions in parallel to the United Nations process. The Group of 20 also put climate change on its agenda. France, Mexico, Norway and others are looking for ways to address discrete aspects of the issue, including financing for low-carbon development projects. And many nations, including the United States and China, are embarking on bilateral energy projects, wholly independent of the United Nations, with the goal of reducing emissions and developing nonpolluting alternatives.

“The U.N. system has significant weaknesses and it is probably important to develop ways to have dialogues in other, more narrow forums where we don’t have 180 people around the table at the same time,” Mr. Carstensen said.

No one was more frustrated with the Copenhagen talks than Mr. de Boer, who had traveled incessantly for four years trying to prod nations to produce a treaty on global warming by the end of 2009. In a statement, the United Nations said Mr. de Boer was joining KPMG, an international consulting group, as global adviser on climate and sustainability.

In an interview in Amsterdam on Thursday with The Associated Press, he said that the high point of his tenure at the United Nations was the agreement in Bali at the end of 2007 under which nations agreed to a December 2009 deadline to produce a worldwide treaty. That treaty was to have been signed at Copenhagen, which produced instead a much weaker political agreement after nearly two weeks of bitter and largely fruitless argument. Participants refused to ratify the three-page Copenhagen Accord that emerged from the meeting, agreeing only to “take note” of it.

Neil MacFarquhar reported from the United Nations, and John M. Broder from Washington.