sábado, octubre 29, 2011
Animales en peligro de extinción
AI emite acción urgente para proteger a indígenas zapotecas
Comunidades Cuentan Más solicitan a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos incluir en su agenda el seguimiento al proceso de consulta del mecanismo REDD+
miércoles, octubre 26, 2011
En manejo forestal, instituciones gubernamentales poco efectivas y dispersas: León Jorge Castaños
“Los logros de México en materia forestal no son nada despreciables”, según León Jorge Castaños, subsecretario forestal en el sexenio de Miguel de la Madrid y uno de los productores silvícolas más innovadores del país. Sin embargo, el panorama parece menos alentador cuando se le examina más de cerca. “Si ponemos la lupa sobre el manejo y producción de madera en México, lo que se ve es un retroceso en los últimos años”, matiza en entrevista conMexicohazalgo.org .
Pocos en México conocen tan bien como el ingeniero Castaños los dos lados de la moneda del sector forestal. Propietario de un predio en el norte de Puebla que se ha convertido en un modelo a seguir por su manejo innovador, su programa de mejora genética y su alta productividad, fue director general de Desarrollo Forestal de 1973 a 1980, y, como subsecretario Forestal de la extinta Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos de 1983 a 1985, fue uno de los responsables de la devolución del manejo de los bosques a los ejidos y comunidades del país. Al repasar el cuarto de siglo que ha pasado desde esa aventura, encuentra algunos avances, pero ve al sector forestal estancado.
Según él, una de las razones de esa parálisis hay que buscarla en el papel que han jugado las distintas instancias gubernamentales que inciden en las áreas arboladas del país. Por un lado, los productores e inversionistas que quieran producir madera u otros productos forestales se enfrentan a una enorme burocracia. “Como es muy complicado entrar al esquema oficial de normas, autorizaciones, permisos, etc., los bosques y sus propietarios caen en manos de los taladores”, explica el ingeniero. Por el otro, las instituciones gubernamentales son poco efectivas y están dispersas.
“Somos muy buenos conceptualizando normas, pero a la hora de operar fallamos”, sentencia Castaños. “Por un lado tenemos la parte normativa, que corresponde a las delegaciones estatales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con presupuestos diminutos. Por otra parte, la evaluación de campo le corresponde a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, que siempre se queja de que tiene poquísimo personal. Al mismo tiempo, el fomento le corresponde a la Comisión Nacional Forestal. Y luego tienes a la Comisión Nacional de Áreas Naturales protegidas, que también actúa en las áreas forestales, y luego todavía a la Dirección General de Vida Silvestre, que se encarga de las unidades de manejo de vida silvestre y otros esquemas. Parece que todo está integrado en la misma institución, Semarnat, pero está integrado en forma fragmentada.”
Esto ha llevado a que mucho de lo ganado se pierda. “El manejo forestal comunitario, orgullo para muchos y sello del país, está deteriorándose”, afirma, y el entorno económico hará que, si no se actúa pronto para corregir la situación, las cosas empeoren. “Ya se logró incorporar a los propietarios de los bosques a la producción, pero eso no es suficiente. Entramos en un mundo globalizado, y competimos con productos importados muy baratos. Este reto demanda un nivel de desarrollo empresarial muy alto, pero muchos productores se quedan en el nivel inferior, como rentistas. No pasan a la siguiente etapa. Y las instituciones, pese a que tienen proyectos que afectan toda la cadena productiva, no están preparadas para ayudar a que el país sea más competitivo.”
El ingeniero Castaños encuentra una posible salida a esta situación en la certificación del buen manejo forestal por parte de entidades independientes . “Ése puede ser el gancho que va a jalar a los de abajo, pero hay que trabajar con ellos para mejorar su desempeño”. Advierte también de que hay que trabajar con orden, y evitar repetir la fragmentación que se tiene en las instituciones, “debe de haber una sola norma de certificación”.
En ese sentido, le parece que el Sistema Nacional de Certificación que hoy se impulsa puede generar confusión. Bajo ese esquema, se plantea que los propietarios primero se sometan a una Auditoría Técnica Preventiva, que verifica el cumplimiento de la ley; que después opten por certificarse bajo la Norma Mexicana 143, un esquema oficial y voluntario preparado por el gobierno mexicano, y que después lo hagan bajo el estándar del Forest Stewardship Council (Consejo de Manejo Forestal, FSC) u otros con reconocimiento internacional. En ese proceso, el ingeniero Castaños detecta algunos problemas. Las auditorías técnicas preventivas, por ejemplo, le parecen “un requisito artificial. El 90% de sus requisitos son sobre el cumplimiento de la ley, cuando eso debería ser la norma, no la excepción”. La Norma Mexicana 143, por su parte, “es como un FSC light, hecho para que todos puedan entrarle”.
A pesar de todo, parece que las cosas tienen remedio. “Veo muchas piezas que podrían llevar a una visión más optimista. El pago por servicios ambientales es un avance, lo que empieza a haber con la estrategia nacional REDD+ es otro. Hay gente en las instituciones que quiere y puede hacer que las cosas cambien. Pero todas esas son piezas que deben conjuntarse”.
lunes, octubre 24, 2011
Un mapa de la NASA muestra los incendios forestales de la última década
Actualizado sábado 22/10/2011 05:14 horas
El mapa muestra los fuegos producidos entre julio de 2002 y julio de 2011
El 70% de los incendios registrados en el mundo se producen en África
Sólo el 2% de la superficie quemada cada año pertenece a América del Norte
En la última década millones de hectáreas de terreno han ardido en todo el mundo aunque África es, con creces, el continente más castigado por el fuego. El 70% de los incendios que se registran en la Tierra afectan a países africanos, según se refleja en un nuevo mapa elaborado por la NASA a partir de datos recopilados por satélites. En el otro extremo se encuentra América del Norte, que representa sólo el 2% de la superficie quemada en todo el mundo.
La topografía animada de la NASA muestra con detalle las zonas que han sufrido incendios entre julio de 2002 y julio de 2011 en África, América, Asia, Australia, Rusia y algunos países europeos.
Para elaborarlo se han utilizado datos recabados por los instrumentos MODIS (MODerate Resolution Imaging Spectroradiometer) de los satélites Terra y Aqua, que fueron lanzados al espacio en 1999 y 2002, respectivamente. Durante el tiempo que han estado en órbita, los dos instrumentos han detectado más de 40 millones de incendios.
Seguimiento de incendios
Desde hace varios años, la Agencia Espacial estadounidense lleva a cabo un completo seguimiento de los incendios que se producen en todo el mundo mediante el uso de satélites, aviones y herramientas terrestres. Los datos son utilizados por los científicos para estudiar de qué modo el fuego afecta al medio ambiente a escala local, regional y global.
El nuevo mapa ofrece una muestra de los datos recopilados por satélites que los científicos utilizan para entender la distribución global de los incendios y determinar en qué zonas y de qué forma la frecuencia de incendios puede estar relacionada con el cambio climático y el crecimiento de la población. Y es que monitorizar los incendios forestales aporta a los investigadores información valiosa para comprender mejor la evolución del clima terrestre, el estado de los ecosistemas y el ciclo global de carbono.
En su página web, la Agencia Espacial de EEUU muestra un vídeo animado de algo más de un minuto de duración en el que se realiza un recorrido por los distintos continentes para mostrar las zonas afectadas por el fuego. Desde Australia hasta América del Norte se marcan en rojo las áreas que han sufrido incendios entre 2002 y 2011, tanto provocados con fines agrícolas como no intencionados. Entre las zonas afectadas hay bosques de eucaliptos, amplias zonas de pastizales, campos agrícolas, sabana o selvas tropicales.
África, el continente más afectado
Según destaca la NASA en una nota de prensa, los datos globales reflejan que África sufre el 70% de los incendios que se producen en todo el mundo. Por ejemplo, de julio a Septiembre de 2006 se registró en la sabana de África central una gran oleada de incendios. La mayoría de ellos estaba relacionada con prácticas agrícolas aunque las tormentas también fueron responsables de numerosos fuegos.
Si se hace balance de la superficie total que ha ardido en todo el mundo en los últimos 20 años, el 50% pertenece a África. La principal causa fue la quema de pastizales en la sabana durante la estación seca, según la NASA.
En la animación también se destacan los catastróficos incendios que han afectado a Rusia, donde la superficie calcinada tarda mucho tiempo en reforestarse.
Por lo que respecta a EEUU, una de las zonas que menos superficie quemada registra cada año, los incendios forestales que sufrió el oeste del país son menos visibles en la animación que los fuegos controlados con fines agrícolas en el sureste del país. También pueden apreciarse los graves incendios que ha sufrido Texas este año.
El próximo 28 de octubre, la NASA lanzará desde la base aérea de Vandenberg (California) un nuevo satélite (National Polar-orbiting Operational Environmetal Satellite System Preparatory Project) con el objetivo de recopilar datos que ayuden a comprender los cambios que se producirán en el clima a largo plazo y poder mejorar así las previsiones meteorológicas.
Los agrotóxicos matan
CIP Americas, Posted on: 07/10/2011 by Alfredo Acedo
La alfombra a cuadros verde y ocre del Valle del Yaqui oculta con su belleza la tragedia de esta región del noroeste de México, devastada por el uso intensivo de agrotóxicos bajo el modelo de agricultura capitalista que durante más de medio siglo ha contaminado agua, suelos y aire, y ha afectado mortalmente la salud de las personas.
El valle se extiende en una zona de unas 225 mil hectáreas de tierras de riego por gravedad al sur de Sonora donde se cultiva principalmente trigo, maíz, algodón, hortaliza y forrajes. La región junto con Baja California aporta el 65 por ciento de la producción anual de trigo de México.
Nací y viví hasta la pubertad en un pequeño pueblo de agricultores en medio de las tierras de cultivo, al sur de Ciudad Obregón. Varias veces vi llegar a mi padre del trabajo a casa con los síntomas de envenenamiento. Él operaba maquinaria agrícola, incluidos tractores con implementos para aplicar plaguicidas, defoliantes y fertilizantes. Murió de un cáncer cerebral a sus 61 años apenas cumplidos. El glioma maligno extinguió su vida en menos de seis meses ante la mirada impotente de sus seres queridos.
La irresponsabilidad criminal de las empresas fabricantes y expendedoras de agrotóxicos es un expediente abierto. Ante la falta absoluta de información entre trabajadores agrícolas, aplicadores y población general, un Warning! no es suficiente para alertar sobre la clase de material que están recibiendo. Después de las aplicaciones sin ningún tipo de protección, los recipientes quedan abandonados dondequiera y los pilotos lavan los tanques de sus aviones lanzando los residuos incluso en áreas pobladas.
En estas zonas cuando los niños apenas alcanzan estatura para llevar los tanques aspersores en la espalda, o la fuerza necesaria para sostener una bandera que indique el camino al avión fumigador, participan también en las tareas agrícolas por unos cuantos pesos, quedando en ambos casos envueltos por horas en una nube de venenos. Si acaso no son víctimas de envenenamiento inmediato, los efectos nefastos por acumulación de exposiciones llegarán no mucho tiempo después.
En lo personal, desde mi infancia he llevado en la memoria olfativa el olor de los defoliantes como una nostalgia macabra.
Venenos en la leche materna
Se afirma que es mejor para el desarrollo durante la niñez ser alimentado con leche del seno materno. Esta verdad médica indiscutible no es tan cierta para los niños y las niñas que han crecido en el Valle del Yaqui.
Desde hace más dos décadas se ha venido documentando la presencia de plaguicidas organoclorados en leche materna de residentes del Valle, como arrojó, por ejemplo, un estudio aplicado a madres lactantes de Pueblo Yaqui, comisaría del municipio de Cajeme, en 1990. Los resultados mostraron que el 85.71 por ciento de las muestras analizadas evidenciaron la presencia de 1 a 3 plaguicidas. Los compuestos detectados fueron: aldrín, HCH, (lindano), DDT-técnico y pp-DDE, con una concentración promedio de 0.11, 0.17, 0.27 y 1.90 partes por millón (ppm), respectivamente. La investigación demostró que los niveles de lindano, DDT-técnico y pp-DDE se encontraron en concentraciones superiores a los límites establecidos para leche por la FAO y la OMS.
Varios estudios posteriores no sólo han confirmado el dramático hallazgo, sino que hace 3 años se pudo determinar el paso a través de la placenta de plaguicidas de mujeres embarazadas a sus neonatos, en otro estudio practicado también en residentes de Pueblo Yaqui. Las muestras de sangre materna, líquido amniótico y cordón umbilical en las mujeres bajo estudio contenían los plaguicidas alfa-HCH, gamma-HCH (lindano), HCB, dieldrín, endrín y DDE.
Neonatos lactantes de la misma localidad, a los 3 meses de edad, presentaron en su sangre los mismos plaguicidas. A los seis meses tales sustancias permanecieron presentes, sólo que algunas se transformaron en productos de degradación y las concentraciones correspondientes al lindano y al dieldrín sobrepasaron a las detectadas en personas con exposición normal.
Para completar el cuadro, hace menos de tres años los valores obtenidos para metales pesados en las muestras de agua procedentes de las comunidades de Bácum, Pueblo Yaqui y Quetchehueca rebasaron lo permitido por la Norma Oficial Mexicana. Se confirmó también la presencia de plaguicidas organoclorados como malatión y paratión metílico en el agua de drenaje de las dos últimas comunidades agrícolas.
De acuerdo con variados y acreditados estudios, la exposición crónica incluso a bajas dosis a los agrotóxicos causa daños graves a la salud humana relacionados con la aparición de cánceres, alteraciones cromosómicas, malformaciones congénitas, afecciones del sistema nervioso y trastornos del sistema endócrino, entre otros.
Hasta hace muy poco tiempo y sin mucha convicción, algunas instituciones gubernamentales y educativas, presionadas por la opinión pública, se han dedicado a investigar, informar y capacitar además de crear basureros especiales para los envases envenenados, al amparo de la idea del uso seguro de los agrotóxicos. El problema es que esta idea carece de fundamento: ni como trabajador del campo ni como habitante de las zonas rurales ni como consumidor de los productos de la agricultura industrial se puede estar a salvo de los venenos agrícolas.
Una vez esparcidos, los agrotóxicos contaminan los ríos, los mantos freáticos, las costas, el aire, el suelo y los alimentos. La exposición de los seres humanos ocurre por inhalación, ingestión y contacto.
Cada año ocurren en el mundo tres millones de intoxicaciones severas por agroquímicos y a consecuencia de ellas fallecen por lo menos unas 300 mil personas. El 99 por ciento de estas muertes ocurre en los países subordinados.
Nobel para la Revolución Verde
Todo este desastre ambiental y humano produjo contradictoriamente un Premio Nobel de la Paz, en la figura de Norman Ernest Borlaug, el investigador estadunidense con cuyas técnicas de mejoramiento genético del trigo, desarrolladas en campos experimentales sufragados por el gobierno mexicano —en este caso el Centro de Investigaciones Agrícolas del Noroeste, en el corazón del Valle del Yaqui—, se convirtió en el centro de la Revolución Verde.
Se trataba del nuevo modelo de producción agrícola impulsado desde mediados del Siglo XX para la expansión de los agronegocios a partir de la utilización intensiva de semillas híbridas, fertilizantes químicos, plaguicidas y la mecanización extensiva del campo. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, ésta fue la ruta impuesta por el complejo militar industrial para mantener sus abultadas ganancias. Los explosivos fueron convertidos en fertilizantes nitrogenados, los gases mortales en pesticidas y los tanques de guerra en tractores.
Desde entonces, la utilización de agrotóxicos se difundió intensamente en la agricultura con la justificación de que el incremento en los rendimientos llevaría a acabar con el hambre. Pero su uso se extendió también en la industria, en las viviendas y hasta en las campañas de salud pública para combatir enfermedades como el paludismo.
El agronegocio generó mentalidad, amplió el monocultivo, favoreció la concentración de tierras y consolidó el poder político de los grandes productores. Elevó también la explotación del trabajo, la migración campo-ciudad y el desempleo rural. Simultáneamente, incrementó el lucro capitalista de los grandes propietarios rurales y las trasnacionales de las industrias química, metalúrgica y biotecnológica involucradas. Desde el inicio contó con fuerte apoyo del aparato gubernamental e instituciones científicas y tecnológicas, como una norma impuesta mundialmente para subsidiar a las empresas multinacionales con dinero público.
De la mano del mito de los agrotitanes, supuestos pioneros de la apertura del valle a la irrigación y al cultivo, la figura de Borlaug creció hasta ser una especie de santo laico de los grandes agricultores sonorenses, con calles, estatuas y homenajes en su nombre.
Pregunté a Borlaug no muchos años antes del fin de su longeva existencia si la Revolución Verde podía mantener la promesa de acabar con el hambre. Admitió que se había llegado al límite del incremento en los rendimientos por esa vía y dijo que era necesario enfrentar el problema con decisiones políticas. Era a principios de la década de los noventa. Hoy no puede estar más claro que las soluciones a la crisis alimentaria no son tecnológicas sino dependen de una transformación radical en los patrones de producción, distribución y consumo de alimentos.
Pero Borlaug no consideró importantes los daños ambientales de los agrotóxicos ligados al paquete tecnológico de su revolución.
Resultado del modelo, hay ahora en el mundo unas 20 grandes industrias fabricantes de agrotóxicos, con un volumen de venta que rebasa los 40 mil millones de dólares anuales y una producción de 2.5 millones de toneladas de veneno. Las principales compañías apoderadas del mercado son Syngenta, Bayer, Monsanto, Dow Agrosciences y Du Pont. América Latina es un importante y creciente mercado donde la facturación en la venta de agrotóxicos creció 18.6 por ciento entre 2006 y 2007 y 36.2 por ciento entre 2007 y 2008.
Una investigación sobre los principales plaguicidas utilizados en el Valle del Yaqui, su cantidad y su impacto en la salud, en el periodo 1995-1999 encontró que los agrotóxicos de mayor aplicación fueron los herbicidas (34%), carbamatos (27.53%), organofosforados (27.53%), fungicidas, organoclorados y piretroides. El total de ingrediente activo arrojado al valle fue de 3 mil 146 toneladas 616 kg. En 1998 fue el año que más se utilizó ingrediente activo por el orden de 806 toneladas 123 kg. En la incidencia de enfermedades se detectó aplasia medular, leucemia aguda, y linfoma no Hodkin. (Valenzuela Gómez, L. 2000. Tesis Profesional. ITSON. Ciudad Obregón, Son.)
Un agrónomo en activo que prefirió el anonimato informó que el plaguicida más usado actualmente es el glifosato producido por Monsanto y comercializado aquí como Faena (Roundup, en otros sitios). De acuerdo con un estudio reciente, las formulaciones y productos metabólicos del glifosato causan la muerte de embriones, placentas, y células umbilicales humanos in vitro aún en bajas concentraciones. En el Valle, según la fuente anónima, todavía se sigue aplicando paratión y malatión. El primero —extremadamente tóxico—, está definitivamente prohibido en varios países y por el Convenio de Róterdam. Respecto al segundo, la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos establece un límite de 15 miligramos por metro cúbico de aire en el trabajo durante jornadas de 8 horas diarias, 40 horas a la semana, recomendaciones prácticamente imposibles de observar.
Campaña de sensibilización
Se puede definir a los agrotóxicos como los insumos de la agricultura industrial elaborados a partir de sustancias químicas venenosas en forma de insecticidas, defoliantes, herbicidas y fungicidas. Por su acción contaminante se incluye en esta categoría a los fertilizantes químicos que degradan suelos y sus componentes se incorporan a la cadena alimenticia en esteros y bahías. Y deben ocupar un lugar las semillas transgénicas asociadas al uso intensivo de pesticidas cancerígenos como el glifosato y a plantas que producen su propio insecticida.
A partir de esta definición y con información abundante que dimensiona el tamaño del enemigo, hace unos días representaciones de todos los países que integran la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), en reunión en la escuela de capacitación campesina de la FENSUAGRO en Viotá, Colombia, analizaron esta problemática que es común a toda sus regiones: Cono Sur, Andina, Centroamérica, Norte (México) y Caribe.
Se decidió lanzar una campaña continental bajo el lema: “Los agrotóxicos matan”. Una campaña de educación, concientización e indignación que busca sensibilizar a la sociedad, acabar con el mito del uso seguro de los agrotóxicos y luchar por su erradicación definitiva.
La campaña debe atacar el centro de la ideología del agronegocio, impactar en la opinión pública y llegar a las comunidades y las familias. Debe ser una plataforma de unidad entre ambientalistas, campesinos, obreros, estudiantes, consumidores y todas aquellas personas que deseen una producción de alimentos sanos respetuosa del medio ambiente.
Se debe explicar por todos los medios al alcance, la necesidad y el potencial de nuestros países para producir alimentos diversificados y saludables para todas las personas, con base en la agroecología. De igual modo, denunciar y responsabilizar a las empresas productoras y comercializadoras de agrotóxicos, despertando en la sociedad la necesidad de cambiar el modelo agroalimentario que produce comida envenenada, degradación ambiental y pingües ganancias para unos cuantos.
Para ello se propuso responsabilizar a una organización por región (para el caso de México, la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas), integrando comités y subcomités en las diversas subregiones con la participación de todas las organizaciones de la CLOC, así como el nombramiento de un equipo de coordinación continental que contará con la colaboración del área de comunicación de la Secretaría Operativa radicada en Quito.
El lanzamiento de la campaña fue programado para el 3 de diciembre, día internacional contra el uso de plaguicidas, con un pre lanzamiento durante el Congreso Internacional de Agroecología en La Habana, en noviembre.
Es urgente empezar a romper el círculo perverso de producción agrícola donde la misma empresa trasnacional, más alguna similar o filial, produce la semilla, el tóxico y hasta la falsa medicina. Y entre todas llevan sus venenos a nuestra mesa.
Alfredo Acedo es director de Comunicación Social y asesor de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas. México
Foto: Arnoldo Celis
martes, octubre 18, 2011
Inaugura Gabino Cué reunión Mega Florestais
Política / Gobernador | Martes, 18 de Octubre de 2011 12:27 hrs.
Oaxaca, Oax.- El gobernador del Estado Gabino Cué Monteagudo y el Secretario del Medio Ambiente (Semarnat) Juan Rafael Elvira Quesada, inauguraron la reunión Mega Florestais.
En el encuentro, Juan Manuel Torres Rojo director de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), dijo que después de un largo proceso de cambios en las leyes se tiene una instancia para la atención de la cuestión forestal.
La Conafor cumple 10 años de trabajar en este rubro, y se cuenta con un programa como Pro Árbol el cual ha diseñado estrategias de atención de los bosques y recursos forestales para garantizar la conservación y reforestación.
Por eso hacen reconocimientos a las comunidades y ejidos por las acciones que están llevando a cabo, ya que el programa de biodiversidad mantiene una estrategia para el buen manejo forestal, así se logra mantener los bosques y hacer un uso sustentable.
A su vez, Andy White coordinador de Rights end Resources Iniciative, indicó que Mega Florestais es una reunión en donde este año reúne a lideres de Rusia, China, Brasil, República del Congo y México entre otros.
El sistema comunitario de conservación de los bosques en México es benéfico, ya que también generan empleos y manejo de los recursos forestales, advirtió.
Refirió que en Oaxaca se tiene un gran avance porque se han implementado estrategias de atención por parte de las comunidades para un mejor desarrollo.
Se ha demostrado que se tiene un modelo de conservación en esta entidad, en donde se pone de manifiesto también la voluntad política en el manejo de los bosques, señaló.
El gobernador del Estado Gabino Cué Monteagudo, dijo que este evento de gran importancia porque reúne a países con mayor superficie del mundo para llevar diálogo al mas alto nivel para analizar amenazas y acciones a realizar.
Advirtió que se fortalecerá la cruzada contra los efectos del cambio climático, además se darán pautas para el trabajo a realizar a favor del medio ambiente.
Oaxaca es la cuarta reserva y la de mayor biodiversidad, en donde sus comunidades tienen la enorme responsabilidad de proteger sus recursos forestales, por eso se han aplicado programas para sembrar casi 13 millones de árboles en este año para mantener los bosques fuertes, abundó.
A su vez, Juan Rafael Elvira Quesada, dijo que este grupo de países que genera proyectos forestales, tienen un serio compromiso, porque como lo dice el lema del foro, se analizan mecanismos de atención en tiempos de crisis.
Son 2 mil 500 millones de hectáreas de bosques de los países que participan en este encuentro, es el 61 por ciento de la totalidad del mundo, afirmó.
Oaxaca tiene una gran experiencia en esta labor, lo cual ya ha sido reconocido a nivel internacional por el grado de responsabilidad y eficacia como se lleva a cabo, resaltó.
sábado, octubre 15, 2011
Impulsará la UNAM proyecto contra la pobreza rural, anuncia José Narro
Los integrantes del Grupo Diálogo Rural (GDR) –encabezado por el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, y el secretario de Agricultura, Francisco Mayorga– se reunieron la noche del jueves con el fin de avanzar en la propuesta de políticas públicas para enfrentar la pobreza en el campo, la cual será impulsada por la casa de estudios y se espera esté lista a finales de este año.
En un comunicado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) informó que en el encuentro, celebrado en la UNAM, se discutió sobre el impulso a la creación de ciudades intermedias (con capacidad de "mediación" entre lo rural y lo urbano), la importancia de los retos del cambio climático, los presupuestos de largo plazo y la revisión de la infraestructura rural.
Se abordaron temas como el enfoque territorial de la política pública, la alineación de todos los instrumentos disponibles en instancias gubernamentales para apoyar el medio rural, la perspectiva de género y un sistema financiero rural integral, y se presentaron proyectos de apoyo a quienes carecen de tierra.
Narro resaltó el surgimiento de las ideas en las que se trabaja y aceptó la propuesta de miembros del GDR de que éstas sean asumidas como planteamiento propio de la UNAM.
El grupo se constituyó formalmente el 19 de enero pasado. Lo integran personajes de los ámbitos político, social, académico y empresarial. Es una de las estrategias más importantes del proyecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo, el cual opera en México, Colombia, Ecuador y El Salvador.
Desde entonces han realizado una serie de encuentros internos, así como con legisladores, organizaciones campesinas e instancias civiles. Su objetivo es incidir sobre las decisiones que se toman en los poderes Ejecutivo y Legislativo para generar acciones y políticas que agilicen y hagan más eficiente el combate a la pobreza en el medio rural.
NARRO: SE IMPULSAR
¡Algodón silvestre mexicano con transgenes!
Algodón mexicano contaminado: en un artículo reciente de Molecular Ecology reportamos presencia de transgenes de algodón genéticamente modificado (GM) en poblaciones silvestres de este cultivo en México. Dicho flujo genético ocurrió a pesar de que las poblaciones silvestres se encuentran a miles de kilómetros de los sitios en los cuales se sembró algodón transgénico.
México es centro de origen y diversidad de la especie de algodón más cultivada en el mundo: Gossypium hirsutum, y de muchas otras (chile, cacao, calabacitas, frijoles, chía, maíz, jitomate, etcétera), por lo que es considerado una de las cunas de la agricultura. Desde que se liberaron los primeros transgénicos, los científicos alertamos sobre los riesgos de escape de los transgenes a zonas no previstas, y los riesgos adicionales para los centros de origen. Pero el algodón GM fue liberado a escala "experimental" en el norte del país desde 1996 y hoy cubre miles de hectáreas.
El citado artículo es particularmente importante y preocupante porque:
1) Demuestra que los genes y transgenes de algodón pueden moverse de una población a otra a miles de kilómetros de distancia. Esto sugiere que el movimiento de transgenes se da vía las semillas una vez que se les quita la fibra.
2) Las poblaciones de algodón silvestre mexicano en que se están acumulando transgenes rápidamente están evolucionando y con ello aumentan las posibilidades de efectos no deseados e impredecibles. Ya encontramos algodones silvestres con combinaciones novedosas de transgenes que están ausentes en los algodones GM.
¿Por qué estos resultados son tan relevantes y preocupantes? Este caso constituye el tercero a escala mundial en el que transgenes de cultivos GM se han escapado y se han establecido en poblaciones naturales, y es el primer caso en un país en desarrollo. Demuestra la importancia de la dispersión de semillas en el movimiento de transgenes a muy largas distancias, una vía que ha sido poco considerada en las discusiones en torno a flujo de transgenes que se centran en controlar el movimiento del polen.
Lecciones para el maíz: estos resultados, aunados a los datos de flujo de transgenes de maíz GM, demuestran que la restricción a la siembra de transgénicos en ciertas regiones o estados del país no es una medida que evite la dispersión, acumulación y recombinación de transgenes en las variedades cultivadas nativas o parientes silvestres.
En constraste, el intercambio y movilidad de semillas son inevitables e imprescindibles para la supervivencia a largo plazo de la diversidad genética de los cultivos en sus centros de origen y diversidad, por lo que la aprobación de maíz transgénico en cualquier parte de México implicará el flujo de transgenes hacia los maíces nativos cultivados en sitios distantes, así como a sus parientes silvestres, los teocintles. Estos transgenes se acumularán y recombinarán, produciendo eventualmente efectos no deseados.
Bioseguridad con base científica: el caso del algodón demuestra que el gobierno mexicano ha sido incapaz de garantizar la bioseguridad de uno de los cultivos originados y diversificados en México. La bioseguridad del maíz implica retos aún mayores por ser de polinización cruzada: los transgenes en este cultivo se mueven tanto en el polen como en las semillas.
Si bien se han encontrado transgenes en poblaciones de maíz nativo, están presentes en lugares muy restringidos y en bajas cantidades, por lo que es urgente y aun posible revertir el proceso de acumulación de transgenes en estas poblaciones. El flujo transgénico viola el derecho de los agricultores de guardar su propia semilla libre de transgénicos, y los pondrá a expensas de las corporaciones dueñas de las patentes de los transgenes. Esto amenaza la soberanía alimentaria, y los modos de reproducción de la agricultura indígena y campesina imprescindibles para garantizar la diversidad de las semillas que sustentan nuestra autosuficiencia alimentaria y producción sustentable de alimentos.
En contraste, se han documentado múltiples riesgos a la salud, ambiente y a los sistemas agroalimentarios, así como insuficiencias tecnológicas (v. gr., no aumentan rendimientos) inherentes al uso de maíz transgénico (UCSS). Dichos riesgos tendrán implicaciones aún más preocupantes en un país en el que el maíz se consume en grandes cantidades y casi sin procesar.
Para garantizar la bioseguridad de cualquier cultivo para el cual México es centro de origen y/o diversificación, se debe prohibir la liberación de estos cultivos transgénicos en todo el territorio nacional. Los datos de Conabio demuestran además que, para el maíz, la totalidad del territorio mexicano es centro de origen/diversidad: ¡urge establecer este acuerdo legalmente! También urgen medidas eficaces para evitar la infiltración por nuestras fronteras de semillas de maíces transgénicos viables, o de granos transgénicos en acervos de híbridos comerciales etiquetados como no transgénicos.
*Programa de Agricultura y Alimentación, Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.
Manifiesto de la IV Minga Global por la Madre Tierra
Consideraron que los Estados imponen un modelo económico neoliberal que favorece la inversión extractivista. Los megaproyectos multiplican los conflictos sociales, tal como sucede con la hidroeléctrica de Inambari en el Perú y la de Belo Monte en Brasil, y la carretera del Territorio Indígena Isiboro Sécure (TIPNIS) en Bolivia.
Asimismo, llamaron a consensuar propuestas en torno a la proxima Conferencia Mundial sobre Cambio Climático, COP17 de Durban, Sudáfrica (diciembre 2011) y la conferencia Río+20 (junio 2012), “para que los causantes de la crisis climática en el mundo asuman su responsabilidad histórica, paguen la deuda climática y asuman compromisos firmes”.
A continuación el Manifiesto completo:
Manifiesto de la IV Minga Global por la Madre Tierra
¡Por los Derechos de la Madre Tierra!
¡Por el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas!
¡Contra la imposición de las actividades extractivas (minera, petrolera, forestal)!
Hace 519 años, la invasión europea a nuestro continente, el Abya Yala (hoy conocido como América), interrumpió abruptamente la vida de nuestras civilizaciones, que sabíamos convivir en diálogo y armonía con la Madre Tierra. Empezó la era del saqueo, la depredación, el exterminio físico y cultural. Cinco siglos más tarde, la política neoliberal se impuso en el mundo como la nueva colonización y la guerra de exterminio contra los pueblos indígenas cobró nuevas fuerzas.
Ese modelo neoliberal está ahora en crisis: económica, financiera, política, climática. Los paradigmas de libre mercado y Estado uninacional se derrumban. Las catástrofes climáticas (sequías, huracanes, inundaciones, heladas) se multiplican, golpeando a los más pobres. Y los responsables, con su consumismo extremo y su dependencia de los combustibles fósiles, aquellos que emiten los mayores volúmenes de gases de efecto invernadero, dan como única respuesta la mercantilización de la naturaleza a través de las falsas soluciones (REDD, economía verde, mercado de carbono, mecanismos de desarrollo limpio, etc.).
Porque es en nuestro continente donde está la mayor reserva de agua dulce, de biodiversidad, de minerales e hidrocarburos, los voraces ojos de las transnacionales y los países ricos se dirigen a él. Y en su afán destructivo de acumulación individual, pisotean los derechos de los pueblos indígenas y de la Madre Tierra.
Para eso los Estados imponen un modelo económico neoliberal en constituciones y leyes que arrasan con los derechos humanos y colectivos y otorgan todo tipo de facilidades para la inversión extractivista. Por eso acuerdan megaproyectos en el marco de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), como la hidroeléctrica de Inambari en el Perú y la de Belo Monte en Brasil, como la carretera del TIPNIS en Bolivia, multiplicando los conflictos sociales.
La minería se instala en nuestras cabeceras de cuenca, contaminando nuestras aguas, nuestras tierras, nuestro aire. Destruye nuestras actividades de subsistencia como la agricultura y la ganadería. Nuestra Amazonía está lotizada para las empresas de gas y petróleo.
Todo esto se agrava con la crisis climática que pone en riesgo todas las formas de vida. Nuestros glaciares se derriten y en poco tiempo pueden desaparecer, secando la Madre Tierra.
Los bienes naturales estratégicos están en los territorios de los pueblos indígenas y por eso militarizan nuestros territorios, criminalizan el ejercicio de nuestros derechos, nos reprimen, crean leyes penales, nos procesan judicialmente, nos encarcelan, nos matan.
Pero los pueblos indígenas no somos más invisibles. Hemos pasado de la resistencia a la propuesta y la acción, nos hemos visibilizado, articulado. Contamos con nuestros saberes y prácticas ancestrales que nos permitieron conservar y enriquecer la biodiversidad con la que nos bendijo la naturaleza, contamos con derechos reconocidos por tratados internacionales: al territorio y la libre determinación, de los cuales emanan el derecho a la consulta y consentimiento previo, libre e informado, a decidir nuestra forma de vivir y sobre nuestros bienes naturales. Tenemos propuestas para enfrentar la crisis de la civilización occidental y la crisis climática: el Buen Vivir en diálogo y armonía entre los pueblos y con la Madre Tierra, que ofrecemos al mundo para salvar a todas las formas de vida.
Saludamos las movilizaciones que hoy recorren el continente y otras latitudes. Y desde nuestros principios, saberes y prácticas ancestrales, desde nuestra visión de futuro, llamamos a todos los pueblos del mundo a unir fuerzas en defensa de la vida. A prepararnos para consensuar propuestas rumbo a la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático, COP17 de Durban, Sudáfrica (diciembre 2011) y Río+20 (junio 2012), para que los causantes de la crisis climática en el mundo asuman su responsabilidad histórica, paguen la deuda climática y asuman compromisos firmes que ataquen las causas y no lo síntomas de la destrucción que ocasionan.
Por todo lo anterior, hoy 12 de octubre, en la IV Minga Global por la Madre Tierra, en cada rincón del Abya Yala y otras partes del mundo, levantamos nuestras voces y unimos nuestras manos en defensa de la vida, por los derechos de la Madre Tierra, por el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, contra la imposición de las actividades extractivas. Por la construcción colectiva del Buen Vivir.
En defensa de la vida… ¡No a la minería, no a las falsas soluciones al cambio climático… Sí a la libre determinación de los pueblos indígenas!
Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), Consejo Indígena de Centro América (CICA), Consejo Indígena de Meso América (CIMA), CONACAMI, CONAMAQ, ECUARUNARI, ONIC, FOCO, FUNDAMAYA, COMKADES, No a la Mina, CRIC, CONAFROIC, CRIDEC, CONAVIGUA, Minga Informativa de los Movimientos Sociales, TONATIERRA, Peruanos en Acción, Movimiento Indígena Nacional (México), Grito de los Excluidos, Plataforma 12 de Octubre: ¡Nada qué celebrar!, GTEPIC-15M, SICSAL, ECOPORTAL, Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, otras organizaciones indígenas del Abya Yala.
Oaxaca en el inventario de pérdida de selvas originales de México
Oaxaca, México.- “En la actualidad, sólo sobrevive el 10 por ciento de las selvas originales de México, porcentaje que representa alrededor de dos millones de hectáreas”, dijo Mariana Chávez Pesqueira, estudiante de doctorado del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.
De acuerdo con la universitaria, esos ecosistemas estuvieron prácticamente intactos en nuestro país hasta 1940, pero a partir de ese año, por las políticas gubernamentales de colonización y establecimiento de ranchos ganaderos, se empezaron a talar de manera masiva para convertirlas en potreros de pastoreo.
En la conferencia Selvas altas en México, en el auditorio del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET), indicó que éstas representan siete por ciento de la superficie terrestre y que más de la mitad de ellas se encuentran en el continente americano, sobre todo en la zona del río Amazonas. En México, representan 10 por ciento del territorio nacional y se ubican en Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y San Luis Potosí.
Se conocen también como selvas altas perennifolias, bosques tropicales perennifolios, selvas lluviosas o húmedas. Su principal característica es que poseen una vegetación en extremo exuberante.
“Para que un ecosistema pueda llamarse así, debe tener un clima cálido y húmedo, una temperatura media anual que oscile entre los 22 y los 26 grados centígrados, y abundante lluvia todo el año (una media anual de mil 500 a tres mil milímetros)”, indicó.
Las selvas altas se hallan a una altitud que va desde el nivel del mar, hasta los mil metros, y se localizan entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio. El término altas se refiere a que tienen árboles de gran altura; y lo de perennifolias, a que su vegetación no pierde el follaje en todo el año y siempre es verde.
Son los ecosistemas terrestres más biodiversos del planeta, únicamente comparables con los arrecifes de coral en los océanos.
“Los organismos más abundantes son los artrópodos (insectos, arañas y crustáceos, entre otros), a diferencia, por ejemplo, de las plantas, que solamente representan alrededor del 10 por ciento del total de los que las habitan, entre los que hay, además, hongos, algas, mamíferos, reptiles, aves y anfibios”, apuntó Chávez Pesqueira.
Se dividen en cuatro estratos: emergente, conformado por árboles de más de 40 metros de altura; dosel, donde se ubican otros de gran altura, muchas plantas epífitas y lianas; sotobosque, existen árboles y plantas más pequeños, así como helechos arborescentes y, finalmente, piso, donde se encuentran algunas herbáceas, helechos y una gran variedad de microorganismos.
La regeneración natural depende principalmente del proceso conocido como dinámica de claros, en el que debido a la caída de árboles (por muerte natural o viento) se abre un espacio en el dosel que permite la entrada de luz al piso de la selva (a donde sólo llega el uno por ciento de toda la que reciben los estratos superiores) y, por consiguiente, la germinación y el crecimiento de nuevas plantas.
Desde que se forma un claro en una selva, hasta que ésta vuelve a alcanzar la madurez pasan de 60 a 140 años, y aproximadamente seis por ciento de esos entornos es ocupado por claros en diferentes estadios de regeneración.
Chávez Pesqueira añadió que ese tipo de zonas en el país se vieron afectadas en la década de los 50 del siglo pasado, por la construcción del ferrocarril del Sureste y de varias presas hidroeléctricas, así como por la expansión de la red carretera y de la industria petrolera.
“Además, a partir de la reforma agraria, una vez que se agotaron las tierras agrícolas disponibles, el gobierno envió a la gente a las selvas”.
De este modo, regiones con estos ecosistemas como La Huasteca, en San Luis Potosí; Los Tuxtlas, en Veracruz, y Bonampak, en Chiapas, sufrieron un deterioro tan grande que actualmente viven lo que podría denominarse una situación de emergencia ecológica por su alto grado de fragmentación.
“Por ejemplo, 75 por ciento de la selva de Los Tuxtlas –donde la UNAM tiene una estación de investigación biológica– ha desaparecido, 20 por ciento está constituido por fragmentos aislados, y únicamente cinco por ciento por áreas grandes y protegidas”.
La investigadora afirmó que hoy, en México, la principal causa de desmonte es la ganadería, seguida por los incendios provocados por humanos, la agricultura y la tala ilegal. “La primera ocasiona que lo que antes era un paisaje totalmente selvático, ahora esté lleno de potreros, donde sólo sobreviven ciertas partes de selva en la zonas altas o inaccesibles para el ganado”.
The Amazon or Oil?
BOSTON – Charles Darwin would appreciate the irony of Yasuní National Park in the Ecuadorian Amazon. Yasuní, home to one of the highest concentrations of biodiversity in the world, is itself engaged in what Darwin called “the struggle for existence.” A proposed drilling project in Yasuní’s Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT) oilfields would tap into a reservoir estimated to be worth more than $10 billion – and permanently destroy this global treasure.
Darwin, who developed his theory of evolution in Ecuador’s famous Galapagos Islands, recognized the importance of the relationships between species. He observed that no species – including humans – can exist in isolation from other living things. Each organism relies on natural processes to survive and contributes to nature’s balance – and ultimately, to the survival of all life on our planet.
Yet in Yasuní, a tragic tradeoff between man and his environment looms.
Amid the richness of the Ecuadorian Amazon, one-third of the country’s population lives below the poverty line. For many Ecuadorians, the economic opportunity beneath Yasuní – equivalent to roughly one-fifth of Ecuador’s proven oil reserves – raises a painful choice between biodiversity and wealth. Understandably, many would choose to drill. Indeed, in 2007, crude and refined oil products accounted for more than half of Ecuador’s export revenue.
But extracting the more than 800 million barrels of crude oil under Yasuní, and burning the fuels made from that oil, would lead to more than 400 million metric tons of carbon-dioxide emissions, equal to the annual carbon footprint of Brazil! The resulting deforestation would add another 800 million metric tons to the atmosphere’s carbon burden, an amount equal to what Germany emits each year. And the permanent damage to thousands of species – and to the indigenous Amazonian Tagaeri and Taromenane tribes, which remain isolated from the world – would be too profound to quantify.
The discovery beneath Yasuní has sparked a heated debate, but a majority of Ecuadorians still prefers to leave the oil in the ground and the Yasuní intact, despite the financial sacrifices that this implies. A novel “Plan A,” announced in 2007 by President Rafael Correa, would prevent oil extraction in Yasuní if money could be raised from the international community to offset some of the economic losses that would result from a drilling ban.
The United Nations responded to Ecuador’s plan, and in 2010 established a special fund for the initiative, the Yasuní ITT Trust Fund. The UN Development Program administers the fund, and an independent steering committee oversees its operations. The fund’s goal now is to raise $3.6 billion from foreign governments, private companies, and individuals over the next 13 years. By urging the international community to provide less than half of the possible revenue, Ecuador and the UNDP are hoping to promote a spirit of global responsibility for Yasuní’s preservation.
A drilling ban in Yasuní would have tremendous benefits for both Ecuador and the world. The funds raised from the initiative would be invested in Ecuador’s alternative-energy industry, with the goal of changing the country’s entire energy matrix. The eventual returns from the new energy systems would then be invested in social and environmental programs.
Moreover, contributors to the UNDP-administered Yasuní ITT Trust Fund will be given Yasuní Guarantee Certificates (CGYs), a legally recognized financial instrument that requires Ecuador’s government to repay the face value of the contributions if the fund is not successful. With this plan, Ecuador would emerge as an international model for sustainable energy policy.
The Yasuní ITT Trust Fund seeks $100 million by the end of this year. If this amount is not raised, the call for drilling will be almost unstoppable. The international community must not let this happen.
We need to recognize, as Darwin did, that there are profound interconnections among all living things. Each of us is dependent on a vast array of plants, animals, and microbes and the life-giving services they provide.
Yasuní’s enormous biodiversity will lead to new medicines and medical-research models to treat human diseases and relieve human suffering – but only if it wins its struggle for survival. It will if we recognize that Yasuní does not belong just to Ecuador, but to all of us, and that it is our responsibility to protect it for all time.
Eric Chivian, who shared the 1985 Nobel Peace Prize, is the founder and Director of the Center for Health and the Global Environment at Harvard Medical School. Rigoberta Menchú is a Guatemalan activist for the rights of indigenous people and a winner of the 1992 Nobel Peace Prize. For more information on how to save Yasuní-ITT, please visit http://www.yasunisupport.org.
viernes, octubre 14, 2011
Transgénicos amenazan a la apicultura mexicana
El debate sobre los cultivos transgénicos se está convirtiendo en uno de los temas prioritarios de análisis de la sociedad mexicana. En este debate se enfrentan los intereses económicos de las empresas transnacionales de semillas transgénicas con la necesidad para la sociedad y los consumidores de proteger su salud, la biodiversidad y el medio ambiente. Recientemente, y de manera sorpresiva, surgieron los apicultores en este debate como probables afectados de estos cultivos.
México es el sexto productor y tercer exportador mundial de miel de abeja. El destino principal de estas exportaciones es la Unión Europea y de ella dependen más de 40,000 apicultores y sus familias. Esta posición envidiable se está viendo amenazada por la expansión de los cultivos de maíz y soya transgénica.
Sorprendentemente, el origen del problema se dio en un apiario de Baviera, Alemania, ubicado a 500 metros de una parcela experimental de maíz transgénico. El análisis de esta miel mostró que el polen que contenía estaba contaminado con polen de maíz transgénico. Este caso se llevó a la Corte de Justicia de la Unión Europea la cual, como consecuencia, prohibió la comercialización de mieles que contuvieran polen de origen transgénico no autorizado (como, por ejemplo, el maíz MON 810 de la empresa Monsanto).
El pronunciamiento de la corte en Europa considera el polen como uno de los ingredientes que componen la miel, de donde se desprenden dos situaciones. Si se trata de polen de plantas transgénicas no autorizadas para alimentación, la miel sencillamente no puede comercializarse (principio de tolerancia cero). Por otro lado, si se trata de polen de plantas transgénicas autorizadas para alimentación es posible comercializar la miel. Aún en este último caso, si el contenido de polen transgénico sobrepasa el 0.9% del polen total, tiene que indicarse en la etiqueta la leyenda “Contiene ingredientes modificados genéticamente”. Sin embargo, la comercialización de
miel con este etiquetado parece casi imposible, cualquiera que sea su origen, dado que la gran mayoría de los consumidores europeos rechazan los alimentos transgénicos.
En este momento, las implicaciones jurídicas, normativas y comerciales del fallo de la Unión Europea siguen analizándose pero, por precaución, los compradores de miel mexicana ya están exigiendo que el producto esté libre de polen transgénico. Dada la extensión comercial de la soya transgénica en México, y la extensión del maíz transgénico en parcelas experimentales o por siembras ilegales, la probabilidad de encontrar polen de cultivos transgénicos en la miel es relativamente alta, lo que impedirá la exportación del producto. Es difícil predecir con qué frecuencia se enfrentará esta situación; puede ser que no sea muy común pero sin duda se
presentarán casos, cada vez con efectos más graves en la economía y en la imagen de la miel mexicana.
Entonces, con la disposición oficial de la Unión Europea de etiquetar la miel que contenga polen transgénico, el sector productivo y exportador con toda seguridad perderá clientes y mercados, provocando la pérdida de gran parte del mercado europeo para la miel mexicana. La situación es aún más crítica en el caso de la miel
orgánica, que en ningún caso puede contener polen transgénico, por lo que existen riesgos de que la apicultura orgánica en México desaparezca.
En resumen, las decisiones del gobierno mexicano a favor de los cultivos transgénicos a partir de semillas comercializadas por empresas transnacionales como Monsanto, Dow AgroSciences, DuPont/Pioneer/PHI, Bayer y Syngenta amenazan no solamente a la apicultura orgánica, sino a la apicultura mexicana en general.
En el campo es imposible evitar la contaminación de productos obtenidos cerca de los cultivos transgénicos. Las abejas, cuando recolectan néctar y polen, no pueden distinguir cultivos transgénicos de cultivos convencionales.
El radio de vuelo de las abejas es comúnmente de un kilómetro alrededor de su colmena, pero puede llegar a ser hasta de tres kilómetros, lo cual muestra la dificultad de coexistir con una agricultura de transgénicos. Lo anterior se vuelve crítico si se considera la reciente autorización para sembrar 30 mil hectáreas de soya transgénica en la península de Yucatán, la zona apícola de mayor importancia en el país.
Para México, el riesgo es hoy muy concreto: perder el principal mercado de la miel y, por consecuencia, dañar a la economía de miles de familias de apicultores; pero también pone en riesgo a la fruticultura, dependiente de la polinización por abejas.
Analizando el problema en un marco más general, debe subrayarse que estas nuevas restricciones no tienen un origen comercial, mas bien están basadas en la conciencia de consumidores que demandan productos sanos, seguros y producidos natural u orgánicamente. Los productos modificados en su estructura genética no coinciden con esta exigencia de seguridad para las personas y el ambiente.
La tecnología genética permite introducir genes de ciertas especies en otras distintas generando organismos transgénicos. Una vez que estos organismos se liberan al medio ambiente no hay manera de limitar la difusión de los genes introducidos en poblaciones naturales. Esto es grave porque muy poco se conoce de los efectos a largo plazo del consumo de organismos modificados genéticamente sobre la salud humana. Pero hay indicios, por ejemplo, de que la ingestión de productos transgénicos puede provocar alergias, resistencia a antibióticos, riesgos en parámetros sanguíneos asociados con las funciones renales y hepáticas, infertilidad o disfunción del sistema inmunológico.
Si bien existen muchos elementos para prever los riesgos para el ambiente, los impactos reales no son todos bien conocidos. La contaminación de variedades tradicionales y silvestres ha sido demostrada, y podría tener consecuencias graves para las variedades de maíz y algodón, cuyo centro de origen y diversidad es México.
Entre los riesgos, se encuentran también la evolución de malezas tolerantes a herbicidas y el aumento en el uso de plaguicidas con sus consecuencias en el deterioro de los ecosistemas. Tales riesgos difícilmente son aceptables, considerando además que los cultivos transgénicos no permiten mayores rendimientos para los agricultores, quienes se vuelven dependientes de las empresas comercializadoras de semillas.
Mientras que los beneficios del uso de transgénicos se concentran en las corporaciones biotecnológicas y algunos agroindustriales, los riesgos en salud, ambiente, sistemas agroalimentarios, socioculturales y económicos son de carácter publico. Por ello preocupan las eventuales consecuencias no previsibles e irreversibles de la
liberación masiva de transgénicos al ambiente.
Finalmente, los apicultores mexicanos podrían volverse los nuevos damnificados de la tecnología de los transgénicos. Esta amenaza los está llevando a involucrarse en la lucha contra los transgénicos y a buscar alianzas con movimientos campesinos y ambientalistas para informar a la sociedad y a los políticos sobre los riesgos e impactos ecológicos, económicos y sociales de estos cultivos.
Peter Gänz - Naturland, Asociación para Agricultura Orgánica - mexico@naturland.de
Rémy Vandame - El Colegio de la Frontera Sur, Ecología de Abejas Tropicales - remy@ecosur.mx
Miguel Ángel Munguía - Red de Cooperativas Península de Yucatán - educecoop@prodigy.net.mx
Taurino Reyes - Certificadora Mexicana de Productos y Procesos Ecológicos - certimex@certimexsc.com
Aleira Lara - Greenpeace México, campaña de Agricultura sustentable - aleira.lara@greenpeace.org
Hugo Perales - El Colegio de la Frontera Sur, Diversidad en Sistemas de Cultivo - hperales@ecosur.mx
Luis Enrique Castañón - Miel Mexicana Volcán Popocatépetl - mielmexicana@yahoo.com.mx
Elena Álvarez-Buylla - Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Ecología - eabuylla@gmail.com
Antonio Turrent - Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad - aturrent37@yahoo.com.mx
Ana Rosa Parra - Desarrollo y Consultoría Apícola - anarosaparra@hotmail.com
Laura Gómez - Universidad Autónoma Chapingo, Departamento de Agroecología - gomezlaura@yahoo.com
Martha Torres - Comercio Alternativo Apícola en México - capimex01@prodigy.net.mx
12 de octubre de 2011
