Greenpeace
Boletín 09088 / 23 de julio de 2009
- Los Tuxtlas, la región Purépecha y el Gran Bosque de Agua: fracasos de la política forestal
Imágenes disponibles en : http://www.youtube.com/watch?v=rPBtBIaHvjI y
http://www.youtube.com/watch?v=_yZ2otMO0C8
La política forestal federal, ejecutada actualmente a través del programa Proárbol, es la causante de la deforestación en México, porque no preserva los bosques y selvas y permite que se sigan trasformando en potreros para ganado, zonas agrícolas y áreas urbanas (1) que generan más cambio climático, denunció Greenpeace.
Proárbol, cuya prioridad es impulsar la reforestación y las plantaciones forestales comerciales en vez de frenar la deforestación, no ha impedido que cada año se pierdan alrededor de 500 mil hectáreas (ha) de bosques y selvas; lo que sigue ubicando a México como uno de los cinco países con mayor deforestación en el mundo y uno de los 20 países que más contribuyen al cambio climático. Peor aún, desde la renuncia de José Cibrián Tovar, en marzo pasado, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) carece de titular, lo que agrava más la situación de nuestros bosques.
"Desde hace décadas, la deforestación es un problema alarmante y Proárbol, en vez de revertirlo con la efectividad y la urgencia necesaria, ha destinado más de la mitad de sus recursos a reforestar y a las plantaciones forestales comerciales; cuando se ha demostrado que los monocultivos de árboles no forman bosques y que la reforestación no detiene la pérdida de masa forestal. Ninguna de estas acciones evita el avance de la frontera agrícola y ganadera, ni de la mancha urbana sobre estos ecosistemas", explicó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.
A principios de este siglo, la pérdida total de los ecosistemas forestales de nuestros país alcanzó 47 millones 651 mil 200 hectáreas (1). A pesar de la creación de la Conafor, en 2000, esa tendencia se mantuvo y en 2002, menos de 51 por ciento del país conservaba vegetación primaria o poco alterada (1). Además, 27.5 por ciento del país estaba cubierto por zonas agrícolas (31 millones de ha), de uso pecuario (18.7 millones) y asentamientos humanos y áreas urbanas (1.27 millones). Para ese año ya se habían perdido 10 millones 328 mil 900 ha de selvas húmedas; 9 millones 422 mil 300 ha de selvas subhúmedas; 12 millones 900 mil ha de bosques templados; 9 millones 100 mil ha de matorrales xerófilos y más de 5 millones 900 mil ha de pastizales (1).
"De acuerdo con estimaciones oficiales, al menos 14 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provienen del cambio de uso de suelo (2). Esta transformación de los ecosistemas forestales en terrenos para ganado, agricultura y urbanización ha ocurrido por décadas y sigue. Así lo constatamos en la región Purépecha, en Michoacán; en Los Tuxtlas, Veracruz, y en el Gran Bosque de Agua, en el centro del país. Estos casos demuestran que la política forestal no ha revertido la deforestación, la cual conlleva pérdida de biodiversidad, desabasto de agua y más cambio climático", explicó Paloma Neumann, integrante de la campaña de bosques de Greenpeace.
En abril, Greenpeace sobrevoló la región Purépecha, donde cada año se deforestan 509 hectáreas debido a la agricultura y el crecimiento urbano. De aquí proviene casi 75 por ciento de la producción estatal de aguacate y 65 por ciento de la nacional. Anualmente, 479 ha de bosques de la zona son sustituidas por monocultivos de este fruto (3). De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la superficie destinada a la producción de aguacate en el estado pasó de 31 mil ha en 1980 a más de 106 mil ha en 2009, en las que se proyecta obtener 1 millón 200 mil toneladas de este cultivo (4). Entre 1976 y 2005 los bosques de once municipios de la región Purépecha se redujeron de 221 mil ha a 201 mil ha (3).
"Hoy, la superficie destinada para la producción de aguacate en la región Purépecha de Michoacán es 342 por ciento mayor a la que había en 1980; en esa región se han perdido 20 mil ha de bosques en el mismo periodo. Es decir, la alta demanda de aguacate ha impulsado el cambio de uso de suelo, a costa de los bosques. Si bien los recursos forestales de esta zona han estado sometidos a una fuerte presión a lo largo de los últimos 30 años, es claro que el Proárbol, como se aplica actualmente, no ha impedido la deforestación de la región", afirmó Neumann.
En mayo pasado, Greenpeace recorrió Los Tuxtlas, Veracruz, donde en 1972 había 97 mil ha de bosque mesófilo, selva húmeda, bosque de pino y de encino. En 1993 quedaban 54 mil ha, 56 por ciento de la cobertura original. La mitad de esta pérdida ocurrió entre 1990 y 1993, a un ritmo de 9.42 por ciento anual (5). Un estudio realizado en la zona estima que para 2020 quedarán 7,360 ha de selvas en esa región (6). En Veracruz, la deforestación se debe, principalmente, a la ganadería extensiva y los cultivos comerciales. En total, dicho estado ya perdió 91 por ciento de su cobertura forestal (7).
"Aunque no hay estudios más recientes que evalúen la deforestación en los Tuxtlas, desde el aire se puede constatar que el desmonte para introducir ganado sigue. Esto muestra que, a pesar de que el presupuesto destinado a la Conafor pasó de 265 millones de pesos en 2001 a 5 mil 500 millones de pesos en 2009 (8), no ha generado los mecanismos para que quienes habitan en los bosque puedan vivir dignamente de sus recursos naturales sin destruirlos, por lo que se ven obligados a introducir cultivos y ganado o a vender sus tierras para obtener ingresos", continuó Neumann.
En el caso del Gran Bosque de Agua (GBA), ubicado entre el DF, Cuernavaca y Toluca, la mancha urbana del Distrito Federal avanzó sobre los ecosistemas forestales a un ritmo de casi una hectárea diaria en los últimos 60 años (9). La existencia de caminos y carreteras ha favorecido la formación de asentamientos urbanos en la región. De acuerdo con INEGI, en el año 2000 habían 206 localidades dentro del GBA, donde vivían más de 56 mil personas, de las cuales, más de la mitad se concentraban en cuatro poblados: Huitzilac, Tres Marías, Tepoztlán y Santa Catarina.
"La gente que vive en el GBA no ha recibido apoyo para vivir dignamente de sus bosques, por ello es presa fácil de especuladores que le ofrecen dinero por sus tierras. Las campañas de reforestación o el pago por servicios ambientales que ofrece el Proárbol no han logrado revertir la presión del avance de la mancha urbana en ésta y otras zonas. Por si esto fuera poco, en julio de 2008, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales aprobó la construcción de la Autopista Lerma- Tres Marías, la cual acelerará el crecimiento urbano en la región. Esto compromete el abasto de agua del centro del país, ya de por sí escaso, y contribuye a generar más cambio climático en la zona", explicó Magallón.
"Estos tres casos muestran que Proárbol no ha frenado la deforestación en México y que nuestro país no está preparado para afrontar los compromisos asumidos a nivel internacional en torno al cambio climático, ya que no existen políticas adecuadas de aprovechamiento y conservación de los recursos forestales. Si el presidente Felipe Calderón es serio en su compromiso de reducir nuestras emisiones de GEI en 50 por ciento para 2050, debe comenzar por diseñar una política forestal eficaz, que tenga como prioridad impulsar el buen manejo forestal comunitario, con el fin de detener la deforestación a más tardar en el año 2020", concluyó Magallón.
Notas:
1. Velázquez, Alejandro, La dinámica de la cubierta forestal de México, Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, UNAM, Campus Morelia / http://www.smf.mx/C-Global/webCubFor.htm; Estado y transformación de los ecosistemas terrestres por causas humanas", Sánchez, Salvador, et al. En "Capital Natural de México, Conabio.
2. Informe México: Tercera Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Instituto Nacional de Ecología. México. 2006.
3. Garibay Orozco, C. y G. Bocco Verdinelli. En prensa: Situación actual en el uso del suelo en comunidades indígenas de la Región Purépecha, 1976-2005. INE-CIGA, UNAM. México.
4. http://www.siap.sagarpa.gob.mx/index.php?idCat=107Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, SAGARPA,
5. Guevara, S., Sánchez-Ríos, G. y R. Landgrave. "La deforestación" en: Guevara, S.; Laborde, J. y G. Sánchez-Ríos. Los Tuxtlas. El paisaje de la Sierra. Instituto de Ecología, A. C. y Unión Europea. Xalapa, Veracruz. México. pp. 814-109.2004.
6. Dirzo, R. y M. C. García. Rates of deforestation in Los Tuxtlas, Veracruz, México. Conservation Biology 6 (1):84-90.1992.
7. Paré, L. y T. Fuentes. Gobernanza ambiental y políticas públicas en Áreas Naturales Protegidas: lecciones desde Los Tuxtlas. Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. México. 2007.
8. http://www.apartados.hacienda.gob.mx/presupuesto/temas/pef/2009/index.html
9. Informe Asentamientos irregulares en el suelo de conservación del Distrito Federal, PAOT, 2003.
Más información con: Raúl Estrada, en los tels. 04455-4084-5326 y 5687 9595 ext. 120, email: raul.estrada@greenpeace.org
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lunes, julio 27, 2009
jueves, mayo 14, 2009
Conafor salvar hectáreas no árboles prioridad
El Universal, 13 de Mayo de 2009
ProÁrbol tendrá nuevos objetivos
Aplican 10 auditorías al plan
atenderá necesidades regionales
Noemí Gutiérrez
LaComisiónNacional Forestal Conafor dio a conocer que se iniciaron al menos 10
auditorías internas a ProÁrbol
De acuerdo con el encargado de despacho Carlos Rodríguez Combeller se harán ajustes al programa ya que se detectó el uso de especies exóticas en la reforestación y en algunos casos no se destinaron especies adecuadas al ecosistema.
En entrevista luego de presentar el balance de incendios forestales 2009 manifestó que el objetivo básico de la reforestación no es que todas las especies como los árboles sobrevivan sino las hectáreas recuperadas.
El objetivo básico de la conservación y restauración es lograr hectáreas establecidas no tanto los árboles, dijo. Adelantó que cambiarán las reglas de operación del programa ProÁrbol que entre otros aspectos prevé que beneficiarios tengan facilidades para acceder a los recursos
EL UNIVERSAL publicó el 14 de enero que de acuerdo con cálculos de Greenpeace 90% de las plantas sembradas como parte del programa ProÁrbol en 2007 murieron y más de la mitad de lo plantado no fueron árboles sino cactáceas. Rodríguez Combeller explicó luego de un análisis para determinar qué especies se estaban usando para la reforestación se detectó que en algunos casos se empleaban especies exóticas. Por ello giró instrucciones a los gerentes regionales para que usen las especies exóticas si es necesario.
Se reservó los datos de cuántas especies se plantaron. De los cambios en las reglas de operación detalló que otro de los objetivos es hacer compatible la política forestal con las necesidades regionales. Dijo que el grueso de los recursos de la comisión se ejercerá en el segundo semestre de 2009.
Manifestó que antes del 15 de mayo aclararán a la Auditoría Superior de la Federación ASF las observaciones a la Cuenta Pública de 2007.
El pasado 12 de marzo en la revisión de la Cuenta Pública de 2007 la ASF detectó que Conafor incumplió con la reforestación de 400 mil hectáreas pues
sólo llegó a 341 mil. La meta subió 160 mil hectáreas para justificar el compromiso que el Ejecutivo federal asumió ante la ONU.
Las irregularidades propiciaron la renuncia de su entonces titular José Cibrián Tovar el 14 de marzo. En su última conferencia admitió que no plantó 17 de las 560 mil hectáreas
010. 2009.05.14
ProÁrbol tendrá nuevos objetivos
Aplican 10 auditorías al plan
atenderá necesidades regionales
Noemí Gutiérrez
LaComisiónNacional Forestal Conafor dio a conocer que se iniciaron al menos 10
auditorías internas a ProÁrbol
De acuerdo con el encargado de despacho Carlos Rodríguez Combeller se harán ajustes al programa ya que se detectó el uso de especies exóticas en la reforestación y en algunos casos no se destinaron especies adecuadas al ecosistema.
En entrevista luego de presentar el balance de incendios forestales 2009 manifestó que el objetivo básico de la reforestación no es que todas las especies como los árboles sobrevivan sino las hectáreas recuperadas.
El objetivo básico de la conservación y restauración es lograr hectáreas establecidas no tanto los árboles, dijo. Adelantó que cambiarán las reglas de operación del programa ProÁrbol que entre otros aspectos prevé que beneficiarios tengan facilidades para acceder a los recursos
EL UNIVERSAL publicó el 14 de enero que de acuerdo con cálculos de Greenpeace 90% de las plantas sembradas como parte del programa ProÁrbol en 2007 murieron y más de la mitad de lo plantado no fueron árboles sino cactáceas. Rodríguez Combeller explicó luego de un análisis para determinar qué especies se estaban usando para la reforestación se detectó que en algunos casos se empleaban especies exóticas. Por ello giró instrucciones a los gerentes regionales para que usen las especies exóticas si es necesario.
Se reservó los datos de cuántas especies se plantaron. De los cambios en las reglas de operación detalló que otro de los objetivos es hacer compatible la política forestal con las necesidades regionales. Dijo que el grueso de los recursos de la comisión se ejercerá en el segundo semestre de 2009.
Manifestó que antes del 15 de mayo aclararán a la Auditoría Superior de la Federación ASF las observaciones a la Cuenta Pública de 2007.
El pasado 12 de marzo en la revisión de la Cuenta Pública de 2007 la ASF detectó que Conafor incumplió con la reforestación de 400 mil hectáreas pues
sólo llegó a 341 mil. La meta subió 160 mil hectáreas para justificar el compromiso que el Ejecutivo federal asumió ante la ONU.
Las irregularidades propiciaron la renuncia de su entonces titular José Cibrián Tovar el 14 de marzo. En su última conferencia admitió que no plantó 17 de las 560 mil hectáreas
010. 2009.05.14
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martes, marzo 17, 2009
Fracasa ProArbol y renuncia el director de la Comisión Nacional Forestal
PROCESO / LA REDACCIóN MÉXICO, DF, 16 de marzo (apro).- En medio de irregularidades por cuentas oscuras en el manejo del programa ProArbol, renunció el director de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), José Cibrián Tovar.
En un escueto comunicado de tres párrafos, la dependencia evade precisar las causas de la salida del ahora exfuncionario, y se limita a mencionar que "José Cibrián Tovar presentó su renuncia al cargo de director general del organismo, misma que se hizo efectiva a partir del sábado 14 de marzo del presente año".
En su lugar quedó Carlos Rodríguez Combeller, que fungía como director general adjunto de la dependencia y quien trabajó en el gabinete de Alberto Cárdenas en el gobierno de Jalisco (1995-2001).
La semana pasada, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reportó que el año pasado la Conafor fracasó en el objetivo de sembrar 400 mil hectáreas de árboles y, abiertamente, la dependencia mintió para hacer creer lo contrario.
El diario El Universal, publicó, a su vez, un sinnúmero de irregularidades en la dependencia, como la siembra de plantas que no sirven a la causa de la reforestación, miles de hectáreas perdidas y opacidad en la aplicación de al menos medio millón de pesos.
En un escueto comunicado de tres párrafos, la dependencia evade precisar las causas de la salida del ahora exfuncionario, y se limita a mencionar que "José Cibrián Tovar presentó su renuncia al cargo de director general del organismo, misma que se hizo efectiva a partir del sábado 14 de marzo del presente año".
En su lugar quedó Carlos Rodríguez Combeller, que fungía como director general adjunto de la dependencia y quien trabajó en el gabinete de Alberto Cárdenas en el gobierno de Jalisco (1995-2001).
La semana pasada, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reportó que el año pasado la Conafor fracasó en el objetivo de sembrar 400 mil hectáreas de árboles y, abiertamente, la dependencia mintió para hacer creer lo contrario.
El diario El Universal, publicó, a su vez, un sinnúmero de irregularidades en la dependencia, como la siembra de plantas que no sirven a la causa de la reforestación, miles de hectáreas perdidas y opacidad en la aplicación de al menos medio millón de pesos.
sábado, enero 17, 2009
Fracasa ProÁrbol; acusan corrupción
Semarnat defiende el plan: benefició a 4 millones de personas
El principal "programa de apoyo al sector forestal" impulsado por Felipe Calderón, no ha rendido frutos: 90% de lo sembrado en 2007 ha muerto, según cálculos oficiales
Juan Veledíaz, Carolina Rocha y Marco Lara Klahr
El Universal
Miércoles 14 de enero de 2009
politica@eluniversal.com.mx
A dos años de su creación, ProÁrbol, “el principal programa de apoyo al sector forestal” impulsado por el presidente Felipe Calderón, no ha rendido frutos: más de la mitad de lo plantado no fueron árboles, sino cactáceas, y 90% de lo sembrado en 2007 ha muerto, según cálculos oficiales.
Organizaciones ambientalistas ponen en tela de duda el manejo de los 2 mil 700 millones de pesos que el gobierno invirtió para esa causa, mientras que asociaciones de silvicultores ya han denunciado ante la Cámara de Diputados favoritismo e irregularidades.
Comunidades de Jalisco, Chihuahua, Puebla, Aguascalientes, Guanajuato, Morelos y Nuevo León fueron parte de un muestreo realizado por Greenpeace para evaluar el programa en 2007 y detectó que 74% de lo sembrado había muerto a pocos meses de ser plantado y que sólo 8% estaba en condiciones de sobrevivir hacia 2009.
“La política está basada en una estrategia errónea, no se trata de sembrar árboles a lo loco”, dijo Héctor Magallón Larson, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.
Al respecto, pobladores de El Cedral, un predio comunitario de Chiapas, refieren que esa área se destinaría al rescate ecológico, pero no se plantó un solo árbol; “la planta no llegó a tiempo”.
Relatan que el técnico que asesoró al ejido para la obtención de los fondos federales les pidió plantar los árboles, aunque ya no tuviera sentido: “Él decía ‘yo saqué el proyecto, el proyecto salió... hay que pegarlo aunque no pegue la planta’”, recuerdan ejidatarios.
No obstante, Juan Rafael Elvira Quesada, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, explica que ProÁrbol ha beneficiado a más de 4 millones de personas, a través de un millón de hectáreas conservadas, y que de ninguna de las 100 auditorías que ha ordenado resultaron indicios de corrupción.
El principal "programa de apoyo al sector forestal" impulsado por Felipe Calderón, no ha rendido frutos: 90% de lo sembrado en 2007 ha muerto, según cálculos oficiales
Juan Veledíaz, Carolina Rocha y Marco Lara Klahr
El Universal
Miércoles 14 de enero de 2009
politica@eluniversal.com.mx
A dos años de su creación, ProÁrbol, “el principal programa de apoyo al sector forestal” impulsado por el presidente Felipe Calderón, no ha rendido frutos: más de la mitad de lo plantado no fueron árboles, sino cactáceas, y 90% de lo sembrado en 2007 ha muerto, según cálculos oficiales.
Organizaciones ambientalistas ponen en tela de duda el manejo de los 2 mil 700 millones de pesos que el gobierno invirtió para esa causa, mientras que asociaciones de silvicultores ya han denunciado ante la Cámara de Diputados favoritismo e irregularidades.
Comunidades de Jalisco, Chihuahua, Puebla, Aguascalientes, Guanajuato, Morelos y Nuevo León fueron parte de un muestreo realizado por Greenpeace para evaluar el programa en 2007 y detectó que 74% de lo sembrado había muerto a pocos meses de ser plantado y que sólo 8% estaba en condiciones de sobrevivir hacia 2009.
“La política está basada en una estrategia errónea, no se trata de sembrar árboles a lo loco”, dijo Héctor Magallón Larson, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.
Al respecto, pobladores de El Cedral, un predio comunitario de Chiapas, refieren que esa área se destinaría al rescate ecológico, pero no se plantó un solo árbol; “la planta no llegó a tiempo”.
Relatan que el técnico que asesoró al ejido para la obtención de los fondos federales les pidió plantar los árboles, aunque ya no tuviera sentido: “Él decía ‘yo saqué el proyecto, el proyecto salió... hay que pegarlo aunque no pegue la planta’”, recuerdan ejidatarios.
No obstante, Juan Rafael Elvira Quesada, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, explica que ProÁrbol ha beneficiado a más de 4 millones de personas, a través de un millón de hectáreas conservadas, y que de ninguna de las 100 auditorías que ha ordenado resultaron indicios de corrupción.
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