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viernes, julio 17, 2009

Alemania anuncia un macro proyecto solar en África del Norte que generaría hasta el 15% de la demanda europea

La ruta sur para suministrar gas a Europa eludiendo a Rusia tiene aun muchas dificultades por delante

La Vanguardia, España
RAFAEL POCH | Berlín. Corresponsal | 14/07/2009 | Actualizada a las 00:59h | Internacional

La firma de cinco jefes de gobierno europeos en Ankara del proyecto Nabuco, en presencia de Durao Barroso, no hace más que concretar un poco el plan para burlar con una ruta alternativa el casi monopolio de gas ruso en Europa central, pero todavía queda mucho por aclarar. Un impedimento a su viabilidad es la posición de Turquía, que quiere reservarse el 15% del gas que circule por Nabuco, bien para su propio uso, bien para su reventa.

A largo plazo, sin embargo, el proyecto de 4.000 millones de euros impulsado por RWE, el segundo consorcio energético alemán, y el austriaco OMV, sólo sería viable si el gaseoducto fuera alimentado por gas no sólo de Azerbaidján y del norte de Irak, sino también de Irán. Tal como están las cosas, eso podría ser más complicado que ganarse la confianza de Rusia.

Con unas relaciones normales con Rusia, es decir sin meterle el dedo en el ojo al oso ruso a través de la OTAN, los proyectos antimisiles, y explotando artificialmente conflictos en los países del entorno de Rusia, la dependencia europea del gas de Moscú no tendría mayor problema, pero Rusia se defiende utilizando la única carta que tiene, que es la energética, tal como se evidenció cuando la última crisis con Ucrania dejó desabastecidos a varios países europeos.
Los rusos comprenden perfectamente lo que Nabuco pretende, torearles, y han iniciado dos contramedidas. Una es el proyecto de 10.000 millones de euros "Yuzhny potok" (corriente del sur) que animan el consorcio Gazprom y el italiano ENI, consistente en trazar un gaseoducto a través del Mar Negro, desde Novorosisk hasta Varna, en Bulgaria, y de allí, por dos ramales, al sur de Italia y a Europa central.

El segundo es el gaseoducto del Báltico, impulsado por Gazprom, los alemanes Wintershall y EON y el grupo holandés Gasuinie, con un presupuesto de 7600 millones de euros y que podría entrar en servicio en 2012. Si con el primero Moscú eludiría todo el embrollo transcaucásico, con el segundo hace lo mismo con las repúblicas bálticas, Polonia, Ucrania y otros países con los que mantiene relaciones complicadas. Obviándolos a todos ello, consigue una comunicación directa con Alemania, su principal cliente.

En Alemania todos estos escenarios, que no son excluyentes, tienen sus abogados. El ex canciller Gerhard Schröder es el principal consejero del consorcio empresarial que empuja el gaseoducto del Báltico. Desde el mes pasado, el ex ministro de exteriores de Schröder, Joshka Fischer, del Partido Verde, se ha colocado en un puesto similar en el conglomerado empresarial que anima Nabuco.

Mientras tanto, las empresas alemanas están, una tras otra, declarando su entusiasmo por otro tipo de proyecto energético, el llamado "Desertec". Consiste en gastarse 400.000 millones de euros en construir una gran red de centrales solares en el norte de África, desde Marruecos a Egipto, y cubrir con ellas, no sólo las necesidades de esos países, sino hasta el 15% de la demanda europea de energía.

El proyecto incluye el trazado de tres rutas de transporte eléctrico hacia Europa; una desde Egipto pasando por Turquía, otra desde Tunez a Italia cruzando el Mediterráneo, y otra desde Marruecos hacia España. Cuarenta consorcios tienen previsto unirse este verano en este proyecto "Desertec", sobre el que la canciller Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea, Durao-Barroso apuntan que cuadra muy bien con la, "estrategia de la Unión Europea para el Mediterráneo".

En Alemania, el Deutsche Bank lo califica de "muy interesante". "Ya no es ningún sueño futurista, sino algo tecnológicamente al alcance y realizable", dice Torsten Jeworrek, miembro de la presidencia de la aseguradora "Münchener Rück", uno de los iniciadores del proyecto. El plan debe estar ultimado en tres años.

viernes, abril 17, 2009

Alemania se suma a la prohibición del maíz transgénico de Monsanto

Gara 15-04-2009

Alemania se ha sumado a la creciente lista de países de la UE que prohíben el cultivo de maíz transgénico de la compañía estadounidense Monsanto. La defensa por Bruselas de estos cultivos hace aguas. El Estado español se hace el sordo, también en este tema.

Alemania se ha sumado al campo de la prohibición del cultivo de maíz genéticamente modificado, lo que pone en un brete a la Comisión de Bruselas, que insiste en la promoción de este tipo de proyectos.La prohibición por parte de Berlín afecta al maíz transgénico MON810 del gigante estadounidense Monsanto.
La ministra de Economía y dirigente de la derechista CSU bávara, Ilse Aigner, justificó la decisión por «dos nuevos estudios» que demostrarían la contaminación medioambiental provocada por estos cultivos.
La decisión alemana no tendrá gran impacto económico, toda vez que afectará a proyectos de cultivo en 4.000 hectáreas (un 0,2% de la superficie dedicada al cultivo del maíz en el país). Lo que a nadie se le oculta es su calado político.
Alemania se suma al Estado francés, Grecia, Austria, Hungría y Luxemburgo, que han decidido prohibir estos cultivos por «un principio de precaución».
El presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, había hecho casus belli personal de esta cuestión. Pero con Berlín y París enfrente, Bruselas no lo tendrá fácil para lograr la mayoría cualificada (una mayoría de estados que representen los dos tercios de habitantes de la UE) para imponer estos cultivos.

Productores europeos
El responsable alemán de tecnologías genéticas, Wolfgang Köhler, recordó además que los seis países que prohíben las semillas de Monsanto son productores de maíz, contrariamente a Gran Bretaña y los países nórdicos, alineados con Bruselas en la defensa de estos cultivos.
La medida ha supuesto un éxito de los grupos y asociaciones ecologistas, que llevaban meses manifestándose y ha sido bien recibida por la Federación alemana para el Medio Ambiente y la Naturaleza (BUND) y por los Verdes y Die Linke (la Izquierda).
«La decisión de hoy es sólo un primer paso, pues ahora la ministra deberá oponerse a la autorización del maíz transgénico Bt11, de la marca Syngenta, y de 1507, de Pioneer», recordó en todo caso Kirsten Tackmann, la portavoz de política de Agricultura de Die Linke.

Emplazamiento a Madrid
Tras aplaudir la decisión y recordar que Italia y Polonia mantienen una prohibición de facto, Greenpeace recuerda que el Estado español «sigue siendo el único de la UE que continúa cultivando maíz modificado genéticamente a gran escala».
En 2008, se cultivaron cerca de 80.000 hectáreas de maíz transgénico en el Estado.