domingo, mayo 29, 2011

Por qué ya nadie quiere ser "Campeón de la Tierra"

por Victor M. Toledo* Última modificación May 28, 2011 04:58 AM

El presidente mexicano Felipe Calderón fue ganador del premio internacional "Campeones de la Tierra" del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en la edición 2011, que busca los mejores talentos para promoverlos como ejemplos de innovadoras soluciones a los problemas ambientales; sin embargo, el galardón al Presidente podría esconder otras razones totalmente opuestas.

Por qué ya nadie quiere ser "Campeón de la Tierra"

Cuestionamientos sobre las razones del premio "Campeones de la Tierra" del PNUMA al presidente Calderón. Foto vía presidencia.gob.mx

En la noche fresca del 10 de mayo de 2011, el discurso de Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), fue sin duda contundente. No era para menos. El escenario era el célebre Museo de Historia Natural de Nueva York, convertido en salón de gala. Ahí el glamour se derramaba como aroma de chocolate derretido sobre la selecta concurrencia.

Y ahí Steiner dijo “…los ganadores del premio los ‘Campeones de la Tierra’ son inspirados ejemplos de personas que venidas de todos los rumbos de la vida nos traen grandiosas e innovadoras soluciones a los problemas ambientales”.

Un vocero del PNUMA, amigo de la niñez de quien esto escribe y quien pidió mantener en secreto su identidad, logró revelar con bastante discreción las seis razones por las cuales el Presidente de México fue elegido como uno de los ganadores del premio internacional del Global Green Future.

Veamos cuáles fueron las grandiosas e innovadoras soluciones del mandatario azteca:

  • Uno. Por su persistente apoyo a las grandes compañías hoteleras de lujo y a los granjeros del camarón, quienes han logrado severos impactos a los ecosistemas costeros de México, borrando de las costas del país 75 por ciento de los manglares a un ritmo inusitado. Los manglares son la frágil vegetación que protege las costas de la erosión, que sirve de hábitat a numerosas especies de fauna acuática y amortigua los efectos del cambio climático, como los oleajes y el aumento del nivel del mar. Estos procesos alcanzan su máxima expresión en los megaproyectos turísticos de Baja California (como Villas de Bahía de Loreto, la Escalera Naútica o Cabo Cortés) y de la Riviera Maya (como Monarch Cancún o Mayacoba). Este impulso depredador fue coronado, ¡oh himno a la desesperanza!, por un hecho inolvidable: la sesión central de la Cumbre de Cancún, en diciembre de 2010, fue realizada en un majestuoso hotel que, violando la ley ambiental, fue construido sobre una zona original de manglares protegidos.
  • Dos. Por haber ignorado los daños ambientales y sociales de la minería a cielo abierto, hoy convertida en la industria más contaminante del país. Las emisiones tóxicas de la minería constituyen 69 por ciento del total, principalmente plomo, ácido sulfhídrico, cadmio, cromo, níquel y, especialmente, cianuro (CCA, 2009). Manteniendo y acrecentando una política de los gobiernos anteriores, logró que las concesiones mineras alcanzaran una superficie de más de 50 millones de hectáreas (la cuarta parte del territorio de México), generalmente de predios campesinos e indígenas, donde unas 200 empresas extraen miles de toneladas de oro, plata y cobre con métodos obsoletos, sin pagar impuestos y provocando severos conflictos con las comunidades y las poblaciones locales en Baja California, Chihuahua, SLP, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Se trata de empresas nacionales y extranjeras, principalmente canadienses, como Gold Corp, First Majestic, Minefinders, Sempra, Vista Gold, Grupo México, Fresnillo y Peñoles, Blackfire, Brigus Gold, Newgold, Frisco, Hoschild Mining…
  • Tres. Por la posición tibia, tramposa y titubeante del gobierno en la estrategia energética, pues no plantea con claridad el cambio hacia las energías renovables, las cuales confunde con las energías limpias, dentro de las cuales incluye las hidroeléctricas, nuevas formas de uso del carbón y, qué sorpresa, la nuclear, a la que considera una alternativa limpia, segura, confiable y competitiva. México es uno de los países del Grupo de los 20 que menos invierte en energías renovables, no obstante que se estima que el petróleo se acabará en el país en unos 10 años (2021).
  • Cuatro. Por la complicidad, velada o abierta, en todos los niveles de su gobierno con la empresa Monsanto y otras compañías productoras de alimentos transgénicos, al inducir, permitir o ignorar la siembra experimental de maíz genéticamente modificado, no obstante que estudios nacionales e internacionales han recomendado la total moratoria del maíz transgénico, en virtud de haber quedado demostrado que todo el territorio de México es centro de origen de este alimento. Dado lo anterior se han detectado ya 18 sitios del país donde se ha comprobado contaminación genética de variedades nativas del grano.
  • Cinco. Porque su gobierno ha impulsado innumerables proyectos, urbanos e industriales, tales como nuevas vías y megaproyectos inmobiliarios, que han desviado, afectado o contaminado las fuentes y cuerpos de agua, lo que ha motivado que varias organizaciones sociales preparen una demanda contra el gobierno de México en el Tribunal Latinoamericano del Agua.
  • Seis. Y, finalmente, por haber inducido la aparición de miles de afectados ambientales, tales como los desplazados por las presas, los dañados por la minería o por la contaminación urbana, industrial o agroindustrial (como las granjas de puercos). Entre los afectados deben incluirse casi una decena de dirigentes, defensores y líderes ambientalistas y conservacionistas asesinados: Francisco Quiñones (Jalisco), por su lucha contra la minera Peña Colorada; Aldo Zamora (Edomex), por defender las Lagunas de Zempoala; Dante Valdez (Chihuahua), maestro que denunció a la minera Minefinders; Fernando Mayén (Edomex), por su oposición al relleno sanitario de Jilotzingo; Mariano Barca (Chiapas), opositor a la minera Blackfire; Rubén Santana y su hijo (Guerrero), defensores de los bosques; Miguel Pérez Cazales (Morelos), conservacionista, y Javier Torres (Guerrero), campesino ecologista.

Se dice, pero no puede comprobarse, que un motivo oculto que inclinó la balanza hacia el mandatario mexicano, además de los seis elementos anteriores, fue una pasión común del director del PNUMA y el presidente de México: ambos son fanáticos y admiradores de Jack Bauer, el popular héroe de la televisión estadunidense, un sanguinario y despiadado agente antiterrorista, cuya crueldad fascinó a tal punto a la sociedad estadunidense que su programa se convirtió en el de máxima audiencia.

Sea lo que fuere, hoy comienzan a llegar al sitio web del PNUMA decenas de cartas de candidatos potenciales al premio, quienes prefieren abstenerse. Sus razones tendrán.

vtoledo@oikos.unam.mx

Vía La Jornada

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